Por Johannes Evangelist Gossner
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
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“Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.” Lucas 9:23
“Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Cristo, por medio de Su mérito, nos ha redimido del pecado, no para que seamos liberados de seguirle, sino para que por fin empecemos verdaderamente a seguirle. Aquella persona quien en Su mérito y en la justificación a través de Él, es liberada, es redimida no sólo del castigo y la maldición del pecado, sino también de la fuerza, poder y del dominio del pecado. De modo que por la acción de Cristo, ella ya no estará esclavizada para servir al pecado, sino que podrá, a través de la gracia, fuerza y vida de Cristo en ella, tener gozo y placer incesante día a día. De allí que, debido a la acción de Cristo de un nuevo corazón y una nueva alma, esta persona liberada ahora su anhelo mas profundo será unirse voluntariamente a su Señor y Redentor, le sigue, y es hecho como Él. Todos los otros impíos no redimidos, son mantenidos en prisión y en esclavitud al pecado, a la carne y al mundo. Aunque algunos no viendo en ellos su similitud y lealtad al mundo, en su ceguera espiritual declaran estar redimidos. Dios cataloga a estas personas como necios, quienes creen estar liberados a pesar de que atados al mundo y sus concupiscencias, llevan sus cadenas y se encuentran en cautiverio espiritual. Cristo ha expresado claramente que el negarse a sí mismo, la paciencia y la imitación de Su vida santa, son condiciones del discipulado a Él. El que no presenta esto en su vida cristiana, con su vida la cual imita al mundo y sus concupiscencias, niega a Cristo, niega al Espíritu Santo, y niega el Evangelio. Pues este es el poder de Dios para salud á todo aquel que cree (por medio de la obra de Dios en él); al Judío primeramente y también al Griego. Muchos se jactan en la doctrina de la justificación declarando que ella ha sido efectuada en ellos, mientras que al mismo tiempo se burlan y se ríen de los que por la gracia y misericordia de Dios en ellos, se niegan a sí mismos y siguen a Cristo. Estas personas también se oponen a esta enseñanza bíblica y la denominan como legalidad, como si Cristo hubiera muerto por los pecadores para que ellos puedan vivir sin ley, desmandados y descontrolados al pecado y al mundo, y no sumisos y obedientes a Aquel que murió por ellos.
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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.