LLAMAS DE MÁRTIRES CONVERTIDAS EN UN LECHO DE ROSAS

Por el Hno. Francis Covell
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

“He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la palabra buena que he hablado á la casa de Israel y á la casa de Judá.” Jeremías 33:14

Dios no necesitaba prometer absolutamente nada, pero ya que Él ha decidido hacerlo y por así decirlo, tenemos Su fianza. Lo tenemos asegurado y yo digo esto con reverencia.

Dios ha prometido muchas “cosas buenas” a Sus escogidos y ninguna de esas promesas ha fallado ni una sola vez. Sus escogidos lo han probado de diferentes maneras, pero ellos siempre han encontrado que Sus promesas son seguras.

Pero la promesa de nuestro texto, es la Gran promesa, “…yo confirmaré la palabra buena que he hablado á la casa de Israel y á la casa de Judá.” Esto es lo más grandioso de todo.

Dios ha prometido cientos de cosas buenas y ha cumplido y las cumple todos los días, pero esta promesa es la Promesa de promesas. En la base de esta promesa, todas las otras cosas fueron prometidas y todas fluyen de ella.

Podemos ver que todas fluyen de ella pues Dios registra: “Por cuanto agradó al Padre que en él [en Cristo] habitase toda plenitud.
Y por él reconciliar todas las cosas á sí, pacificando por la sangre de su cruz, así lo que está en la tierra como lo que está en los cielos.
A vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos de ánimo en malas obras, ahora empero os ha reconciliado.
En el cuerpo de su carne por medio de muerte, para haceros santos, y sin mancha, é irreprensibles delante de él:
Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.
Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;
De la cual soy hecho ministro, según la dispensación de Dios que me fué dada en orden á vosotros, para que cumpla la palabra de Dios;
A saber, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, mas ahora ha sido manifestado á sus santos:
A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles; que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria:
El cual nosotros anunciamos, amonestando á todo hombre, y enseñando en toda sabiduría, para que presentemos á todo hombre perfecto en Cristo Jesús.”
Colosenses 1:19-28

Esta “…palabra buena…” que Dios prometió confirmar, no es otra que el regalo de Su Hijo. Sea lo que sea que Dios nos haya dado en esta tierra, si Él no nos hubiese dado a Su Unigénito Hijo, a Su Amado Hijo, hubiésemos sido criaturas miserables.

Quiera Dios llenarte con todas las comodidades y bendiciones de esta vida, quiera Dios darte salud y vida por muchos años y quiera Dios que los disfrutes, con toda bendición de la naturaleza temporal que Él puede conceder.

Pero con toda esa bendición material, ¡qué miserable y desgraciado serás si no tienes a JesúsCristo en tu vida, ya que todas esas bendiciones terrenales llegarán a desaparecer un día.

Pero si Dios nos da Su Cristo, entonces tenemos todo en Él. Tenemos el amor del Padre, tenemos todo lo que nos puede hacer felices en esta vida, y al final nos llevará a morar con Él a Su cielo.

Cristo es la verdadera piedra angular, que al quebrantar puede y de tiempo convierte todo en oro. Cristo puede hacer que una persona que no tenga un centavo en su bolsillo, esté sumamente gozoso, paciente y alabe Su Gran Nombre.

Cristo puede hacer que esa persona se encuentre en las llamas de fuego siendo torturado hasta la muerte, y sienta como si fuese una cama llena de pétalos de rosas.

Cristo puede hacer que una persona juegue con leones y cuando Él nos permita entender esto, es cuando por Su gracia podremos ver lo buena que es la Palabra que Dios prometió confirmar.



Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.