EL SER HUMANO NATURAL, NO QUIERE CONOCER SU PROPIA MALDAD

Por el Hno. Johannes Evangelist Gossner
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

“Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.” Romanos 10:3

La razón por la cual los seres humanos no reconocen la justicia que Dios desea crear en ellos a través de Cristo, es que ellos no saben ni desean saber su propia maldad y pecado.

Ellos se seducen a sí mismos a la creencia en su propia justicia y virtud. Por lo tanto, ellos se convencen que no necesitan ser justificados a través de Cristo.

Para el ser humano en su estado natural, le es muy duro y difícil creer que en este mundo él labora bajo la mayor falta de gloria delante de Dios.

Le es difícil creer que él no puede presumir de una sola cosa delante de Dios, quien prueba al corazón y las entrañas y ve más profundo que el ojo del hombre.

El ser humano en su estado natural sin Cristo, no da creencia al hecho de que Dios ve las fuentes de nuestras acciones, que suelen ser generalmente impuras y por lo tanto injustas.

Debido a esto ante los ojos de Dios, lo que el hombre cree es su justicia y la cacarea ó pregona, no es más que una injusticia odiosa, una prenda de vestir contaminada.

El hombre natural es tan ciego, al punto que para mantenerse convencido de su justicia, ante el mundo coloca una señal o máscara que lleva colgada en su presentación exterior, ignorando el mal que habita en su interior, lo cual lo mantiene lleno de corrupción.

Pero aquel que por la gracia de Dios se conoce a la luz de la Su Palabra, no confía en su propia justicia, sino que pide ser hecho justo por medio de Cristo.

Aquel que por la gracia de Dios conoce su pecado, ruega poder ser perdonado y su alma curada y purificada de todas las contaminaciones de la carne y de la mente.

“Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.” Salmo 119:25



Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.