Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
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“Porque la parte de Jehová es su pueblo; Jacob la cuerda de su heredad.
Hallólo en tierra de desierto, Y en desierto horrible y yermo; Trájolo alrededor, instruyólo, Guardólo como la niña de su ojo. Dios instruyó a la nación de Israel lo mismo que a nosotros. Lo hizo para enseñarnos que Dios en Su gran misericordia, nos ha dado Su Sagrada Escritura. Él no nos ha dejado para que en medio de la oscuridad del pecado busquemos el camino a tientas, sino que nos ha provisto con la lámpara para nuestros pies la cual es lumbrera para nuestro camino. Él tampoco nos ha dejado a nuestro propio poder que es muy limitado, para el estudio de Su Sagrada Escritura. Él nos ha suplido con un instructor infalible, Su Espíritu Santo es nuestro instructor.
“Mas vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. La visión e interpretación correcta de la verdad de Dios no es un logro intelectual, sino una bendición otorgada por Dios a los Suyos, pues está escrito: “Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo, si no le fuere dado del cielo.” Juan 3:27 No importa qué tan legible una carta haya sido escrita, si el que la recibe es ciego, simplemente no podrá leerla. Es por esto que Dios nos dice:
“Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado; El discernimiento espiritual, es impartido solamente por el Espíritu Santo de Dios.
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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.