EL FIN DE TODO EL DISCURSO OÍDO ES ESTE

Por Thomas Chalmers, 1826
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

“No negué á mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo: y ésta fué mi parte de toda mi faena.
Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas: y he aquí, todo vanidad y aflicción de espíritu, y no hay provecho debajo del sol.”
Eclesiastés 2:10-11

“Y el mundo se pasa, y su concupiscencia; mas el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.” 1Juan 2:17

“Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed.” Juan 4:13

No hay falsa ilusión, idea delirante ó engaño más frecuente ni más difícil de disipar de la mente de los hombres, que el poder que ellos imaginan que este mundo posee para conferir seguridad sólida y felicidad substancial sobre sus devotos.

La vida de estos es una lucha sin tregua para alcanzar algún objeto o logro que se encuentra a una distancia de ellos.

Estas personas contienden y combaten, contra todo lo que se ponga en frente a través del camino ó vía a una eminencia ardua, para obtener riqueza o recibir alguna clase de distinción.

Ellos también corren con preocupación impaciente, e interés ansioso detrás de una cierta estación de placer y reposo imaginario en este lado de la muerte.

Y es la parte de la sabiduría del Verdadero Evangelio, el Evangelio de salvación; marcar y señalar el contraste que existe entre la actividad de la búsqueda en los caminos de la ambición humana, y la absoluta vanidad de su final.

Es el deber del Verdadero Evangelio, observar y proclamar cómo es que en la carrera del hombre inquieto y ambicioso, él llega a experimentar que ella es insípida y de mal gusto, y el hecho de que a pesar de que aquello que busca está fuera de su alcance; él ha derrochado y despilfarrado sus mejores años y energías.

Cuando vemos que la vida del hombre en este mundo es gastada en la vanidad (y termina yendo a oscuridad y destrucción eterna) por lo que aprendemos de Dios, podemos unirnos al salmista y declarar que todos los hijos descarriados de la humanidad:

“Ciertamente en tinieblas anda el hombre; Ciertamente en vano se inquieta: Junta, y no sabe quién lo allegará.” Salmo 39:6

Pero estas censuras referentes a este desperdicio de fortaleza y de esfuerzo que es incurrido por los meros devotos de este mundo, no son aplicables únicamente a las actividades de la humanidad en general.

Tristemente, ellas con frecuencia también son aplicables a las actividades de búsqueda de felicidad ¡de muchos que profesan ser cristianos!

Es nuestra oración que el Todopoderoso Dios, tenga misericordia de muchos que tienen la oportunidad de ser advertidos por medio de Su Palabra, y por Su gracia, sean traídos a buscar la verdadera felicidad, solo en Él.

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Porque Dios traerá toda obra á juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena ó mala.”
Eclesiastés 12:13-14



Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.