EL Maravilloso Plan de Dios Para Salvación

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por los Hnos. Ricardo y Olga Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

C: CORRUPCION TOTAL

La corrupción total del ser humano es un concepto muy feo y desagradable que divide a la iglesia como ninguna otra enseñanza en lo que se refiere a la salvación.

Muchos cristianos profesantes están de acuerdo con la enseñanza de que Dios nos trae hacia Él y que una vez que nos da Su salvación seremos salvos para siempre.

“Pero al mismo tiempo, muchos cristianos profesantes tienen dificultad cruzando la línea del reconocimiento de que el hombre es totalmente corrupto en pecado, espiritualmente muerto e incapaz de tomar el primer paso hacia Dios.”

Ellos insisten en la posibilidad de que el hombre tiene libre albedrío o libre voluntad de escoger o no escoger a Cristo. Ellos concluyen que Dios ya ha hecho todo lo que Él puede hacer y que ahora depende del hombre tomar acción.

Entonces, rogando la sabiduría del Todopoderoso Dios, examinaremos cuidadosamente Su Sagrada Escritura rogando que hable a nuestros corazones; para de esta manera aprender la Verdad de Dios en este asunto.

Y por la Gracia de Dios, veremos algunos versículos que ya hemos cubierto en este estudio.

Dios declara: “Y DE ella recibisteis [Vida] vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:
Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;”
Efesios 2:1-5

En estos versos Dios habla a aquellos que han recibido salvación o por la Gracia de Dios han llegado a ser hijos de Dios. Dios no habla aquí a aquellos que se mantienen en su maldad y pecaminosidad, los cuales terminarán en el infierno.

¿Qué es lo que Dios declara sobre cada persona que es salva? Dios primeramente declara que ellos estaban espiritualmente muertos, dicho de otra manera, espiritualmente ellos eran cadáveres.

Antes que Dios les diese vida o salvación, cada uno de ellos anduvo “…conforme á la condición de este mundo…” en otras palabras ellos eran exactamente como el mundo que se mantiene en incredulidad.

Dios continúa declarando que estos que ahora son salvos, anteriormente anduvieron: “…conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia.”

Con estas palabras Dios declara que estas personas eran esclavos de Satanás y caminaban en las sendas de Satanás.

¿Recuerdas que el Señor Jesús declara a los fariseos? “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir…” Juan 8:44a

En Efesios 2:3 Dios enseña que estos que ahora son hijos de Dios, vivían de la misma manera que los no salvos “…en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.”

“Esta es nuestra rebelde y terrible condición en la que Dios nos encuentra cuando Él nos salva.
Esta descripción representa a todos los no salvos de este mundo, incluyendo a la persona que parece ser la más malvada como también a aquel que cree que es moralmente derecho.”

¿Cómo podría una persona así ejercer voluntad propia? ¿Cómo podría una persona así decidir venir a Dios? Esta persona está espiritualmente muerta; su voluntad está vendida al Diablo, esta persona es un cadáver espiritual.

Esta persona talvez argumente que posee la libertad de escoger o no a Dios, pero ella nunca escogerá venir a Dios solamente a través de Cristo.

En la libertad de su voluntad, esta persona siempre escogerá todo lo que se atesora en su corazón, lo cual va en contra de Dios porque en su naturaleza corrupta, se encuentra en rebelión contra Dios.

Dios describe con más detalle el terrible estado de rebelión del hombre así:

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9

Además el Señor Jesús acentúa la terrible corrupción del corazón del hombre de esta manera:

“Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez.”
Marcos 7:21-22

Es por eso que no nos sorprende que el Señor Jesús dijera a los fariseos:

“¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de toda suciedad.” Mateo 23:27

En estos versículos, nuestro Salvador describe la condición natural del hombre antes de la salvación que Él provee. Aquí el Señor describe la condición de algunos líderes de la iglesia, pero esta descripción es la de cada persona que no es salva.

Dios enfatiza este estado humano deplorable cuando es medido por medio del estándar de la santidad de Dios, y declara:

“No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;
Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:
Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios;
Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
Sus pies son ligeros á derramar sangre;
Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;
Y camino de paz no conocieron:
No hay temor de Dios delante de sus ojos.”
Romanos 3:11-18

Esta es una acusación terrible sobre la raza humana. Dios nos está enseñando lo miserables que somos los seres humanos cuando somos comparados con la Santidad de Dios.

Dios cierra la puerta a la enseñanza de cualquier posibilidad de que alguna persona de su propia voluntad o libre albedrío pueda dirigirse hacia Dios cuando declara: “…No hay quien busque a Dios.”

Dios describe al hombre como un pecador perverso, un pecador que espiritualmente está muerto. Además declara que su garganta es un sepulcro abierto, eso quiere decir que todas las palabras de su boca proceden de un sepulcro de pudrición.

“Esta declaración es muy fea y pone en vista nuestra inhabilidad espiritual.
Entonces, ¿cómo es posible que se declare que cualquier persona puede o decidirá volverse a Dios de su libre voluntad?”

Nosotros debemos absorber esta terrible verdad. Esta es la verdad de Dios y Él declara que antes que Él nos salvara, estábamos espiritualmente muertos. Antes de que Él nos provea Su salvación, éramos tan corruptos en nuestra naturaleza que nunca lo hubiésemos buscado de nuestra propia voluntad.

Nuestra condición espiritual difunta mientras estamos sin salvación es enfatizada cuando Dios declara: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.” Juan 5:24

Notemos que Dios es claro sobre el hecho de que para recibir Vida, primero tenemos que escuchar Su Palabra El Verdadero Evangelio. Esto es porque antes de Su salvación, nosotros estamos muertos en pecados, solo Dios puede darnos Vida.

Dios reitera esto así: “Luego la fe [Cristo] es por el oir; y el oir [Su salvación] por la palabra de Dios [la cual es Cristo].” Romanos 10:17

Cristo es la esencia de Fe y por Su Fe o fidelidad es que somos salvados. Así, Dios nos deja saber que es Cristo y SOLO Cristo quién nos da Vida para salvación.

EL EVANGELIO ES PREDICADO A GENTE MUERTA

Dios declara: “Porque por esto también ha sido predicado el evangelio á los muertos; para que sean juzgados en carne según los hombres, y vivan en espíritu según Dios.” 1Pedro 4:6

Es obvio que no predicamos El Verdadero Evangelio a cadáveres físicos; no vamos al cementerio a predicar a los cuerpos que están en las tumbas.

Los verdaderos creyentes predican El Verdadero Evangelio a personas que tienen vida física, respiración y conciencia, pero Dios declara que “…el evangelio [es predicado] á los muertos…”

Antes que Dios concediera Su salvación, espiritualmente nosotros estábamos muertos. Y debido a esta condición espiritual, nosotros por medio de nuestra propia voluntad, nunca hubiémos venido a Dios.

Maravillosamente, en este verso Dios nos deja saber lo que les sucede a aquellos que debido a Su gracia responden al Verdadero Evangelio al experimentar el amor de la salvación de Dios.

Dios por Su gracia en este verso nos deja saber que: “…para que sean juzgados en carne según los hombres…” eso significa que ellos experimentaran muerte física, pero “…vivan en espíritu según Dios.”

Estos que obedecen en su existencia espiritual o en sus almas, donde ellos experimentaron o experimentarán la resurrección cuando fueron ó lleguen a ser salvos, vivirán para Dios.

Cristo declara: “Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:44 La Palabra “…puede…” en este pasaje, es una Palabra que significa que ninguno tiene el poder para venir a Cristo.

Ninguno tiene las fuerzas para venir a Él; nosotros cuando pertenecemos al mundo estamos espiritualmente muertos. Solo porque nuestro Padre celestial nos trae, es que venimos a Él, pero esta acción de venir a Cristo es enteramente de parte de Dios.

Anteriormente en nuestro estudio mencionamos a Lázaro quien había estado muerto y se encontraba en la tumba por 4 días. El era un cadáver hediondo o pestilente, de todos modos el Señor Jesús habló a este hombre muerto de la misma manera que nosotros hablamos a los muertos espirituales como vimos en 1Pedro 4:6

El Señor Jesús le dijo: “…Lázaro, ven fuera…” Juan 11:43 ¿tenia Lázaro la habilidad para salir de su propia voluntad? ¿Pudo él haber ido hacia el Señor Jesús debido a que él físicamente escuchó la voz de Cristo? Obviamente que no. Lázaro no podía escuchar porque él estaba muerto, él nunca hubiese salido de la tumba de su propia voluntad.

Si tú fueses a un cementerio y llamaras por mil años a aquellos muertos para que se levanten, ni siquiera una sola persona saldrá porque ellos están muertos. Esa es la condición espiritual en la cual Dios declara que nosotros nos encontramos cuando pertenecemos al mundo, cuando pertenecemos a Satanás.

“El cadáver de Lázaro en la tumba es una representación de nuestra condición cuando estamos muertos espiritualmente antes que Dios nos de Su salvación.
Dios usa este evento histórico para enseñarnos la verdad espiritual de la naturaleza de la salvación.”

El lenguaje usado para describir la muerte de Lázaro y su milagrosa resurrección, nos enseña que Dios usa este evento para darnos una figura o representación de la salvación.

Cuando el Señor Jesús habló con Marta del muerto Lázaro, “Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

Esta hermosa promesa se relaciona en su totalidad a la salvación. El Señor Jesús resucitó a Lázaro para comprobar que Su promesa es honorable. Lázaro fue levantado físicamente y nosotros que creemos en Cristo gracias a y por medio de Su acción, seremos resucitados espiritualmente.

Lázaro no tenía ningún poder propio, él estaba muerto; él no podía de su propia voluntad levantarse físicamente, pero él sí se levantó físicamente.

De la misma manera nosotros cuando pertenecemos a Satanás o antes de que Dios nos salve, estamos espiritualmente muertos. Nosotros no tenemos ningún poder en lo más mínimo, de esta manera no podemos levantarnos espiritualmente.

Cuando El Verdadero Evangelio (Cristo) viene a nosotros, seremos resucitados espiritualmente, si es que es la voluntad de Dios que seamos resucitados y esto es lo que Dios enseña en Su Palabra.

Nosotros estamos espiritualmente muertos en nuestras acciones y no podemos contribuir a nuestra salvación. En lo que concierne a la Biblia y lo que Dios declara en Ella, el libre albedrío para obtener salvación, no existe.

LA DOCTRINA DEL LIBRE ALBEDRIO PARA RECIBIR SALVACIÓN, VA CONTRA LA ENSEÑANZA BÍBLICA DE NUESTRA CONDICIÓN ESPIRITUAL MUERTA

Me temo que muchas personas se agarran tenazmente a la idea del libre albedrío porque les permite tener un poquito de crédito por su salvación.

Oro y ruego a Dios que nos permita ver que solamente somos salvos por Su Gracia y no por ninguna obra ya sea nuestra o de algún otro ser humano.

Pero, qué pena que muchos quieren recibir al menos un poquito de notoriedad. ¿No podemos tener un poquito de reconocimiento por lo que hemos contribuido hacia nuestra salvación? Esta es nuestra naturaleza.

Supongamos que nosotros hemos horneado un hermoso pastel o que hemos hecho algo que despliega nuestra destreza en alguna obra.

Después de que nos hemos esclavizado sobre esto y vemos que nuestra obra es hermosa, entonces estaremos decepcionados o desilusionados si nuestros amigos o familiares no demuestran apreciación por el trabajo de nuestras manos.

Si yo decidí ir a Cristo debido a mi libre albedrío o voluntad, entonces de alguna manera yo soy un poquito mejor que mi vecino que no es salvo. Después de todo, yo respondí al llamado del Verdadero Evangelio y mi vecino no.

De esta manera yo puedo recibir un poquito de gloria y reputación, a pesar de que sé que básicamente mi salvación depende de lo que Cristo ha hecho. Dios en Su Palabra dice: “¡No! ustedes están muertos en vuestros pecados, y no hay manera de que puedan ser salvos a menos que YO los traiga hacia MI.”

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Dios inspiró al salmista a declarar: “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado” Salmo 51:2

Y también: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmo 51:17

EL PELIGRO DE LA DOCTRINA QUE DECLARA OBTENER SALVACION POR MEDIO DEL LIBRE ALBEDRIO

Existe algo supremamente siniestro y fatal en la doctrina del libre albedrío para obtener salvación, este es un asunto muy serio y Dios en Su Palabra nos enseña el por qué.

En el libro de Números, Dios registra un evento que relata que una persona recogió leña en el día de reposo.

“Y estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron un hombre que recogía leña en día de sábado.
Y los que le hallaron recogiendo leña trajéronle á Moisés y á Aarón, y á toda la congregación: Y pusiéronlo en la cárcel, porque no estaba declarado qué le habían de hacer.”
Números 15:32-33

De lo que podemos ver, este hombre preservaba el día de reposo de la manera que fue estipulado, pero cometió lo que pareciera ser un pecado incidental o de poca importancia, él recogió leña. Con seguridad esto no es un crimen ¿cierto? Pero Dios declara:

“Y Jehová dijo á Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo con piedras toda la congregación fuera del campo.
Entonces lo sacó la congregación fuera del campo, y apedreáronlo con piedras, y murió; como Jehová mandó á Moisés.”
Números 15:35-36

“¡Que castigo tan horrible por ese pecado incidental!
¿Por qué ordenó Dios es castigo?
¿Por qué lo puso Dios en Su Palabra?
Esto es una advertencia dramática de no mezclar las obras con la Gracia de Dios.”

El Sábado del Antiguo Testamento es una representación o figura de la salvación en el Señor JesúsCristo. Cuando la nación de Israel descansó en el séptimo día de todas sus labores, ellos no debían hacer ninguna clase de trabajo u obra.

De la misma manera cuando una persona es salva, debe descansar totalmente en el Señor JesúsCristo. Él ya ha hecho TODA la obra que es requerida para la salvación.

El Sábado del Antiguo Testamento, fue una figura o representación de la salvación que Dios proveería a través del Salvador JesúsCristo.

Hasta el momento cuando Dios nos de Su salvación (si es que somos uno de Sus elegidos), nosotros trabajamos u obramos para que de alguna manera podamos ganar entrada al cielo por medio de nuestras acciones. Esto es debido a nuestra ceguera espiritual y condición difunta.

Pero desde el momento que somos salvos lo cual significa que Dios nos da Vida Eterna, descansamos de nuestra labor y simplemente confiamos conpletamente en Cristo quien ha hecho TODA la obra.

Cuando somos salvados, descansamos en la Gracia de Dios de la misma manera que los israelitas descansaron en el día Sábado.

De esta manera la acción del hombre que recogió leña es paralela a la acción de alguien que dice: “Sí, yo soy salvo por gracia, pero mi obra contribuyó en una pequeña cantidad. Yo pude hacer una pequeña obra para obtener salvación”.

Dios declaró que el hombre que recogió leña debía: “…Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo con piedras toda la congregación fuera del campo.” El ser apedreado y muerto en el Antiguo Testamento significaba que aquella persona estaba bajo la condenación del infierno.

Este penoso castigo fue impuesto sobre aquellos que eran particularmente pecaminosos, la muerte de estos es una representación de la ira de Dios sobre el pecado, la cual resulta en eterna condenación en el infierno.

De aquí que por medio del registro de este hombre recogiendo leña en el día de reposo, Dios nos enseña que si nosotros tenemos un programa de salvación que declara tener la Gracia de Dios, pero el cual también requiere una obra de nuestra parte, entonces estamos bajo Su maldición.

¡Que funesto y deplorable es esto! ¡Que cosa tan terrible! Pero nosotros no tenemos que preocuparnos de eso si es que por Su Gracia seguimos lo que Dios declara en Su Escritura y creemos lo que Él declara en Efesios 2, Romanos 3, Juan 5:24.

Como también todos los otros pasajes donde Dios declara que antes de nuestra salvación, espiritualmente estamos muertos en nuestros pecados y por ende no teníamos libre albedrío para obtener ni alcanzar salvación.

Es Dios y solamente Dios quien nos salva, es solamente Dios quien debe recibir toda la gloria por nuestra salvación.

VERSOS QUE APARENTEMENTE ENSEÑAN QUE SI TENEMOS LIBRE ALBEDRIO PARA OBTENER SALVACION

Algunos pasajes parecen indicar que nosotros tenemos libre albedrío para obtener salvación. Dios declara por ejemplo:

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga: y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.” Apocalipsis 22:17

Dios en este verso NO enseña que cualquiera de su propia y libre voluntad puede seguir El Verdadero Evangelio el cual es el “…el agua de la vida…” Dios en este verso simplemente está diciendo que la afable Gracia de Dios está disponible a toda la raza humana.

Si alguna persona se dirige a Dios de acuerdo a las estipulaciones y condiciones dadas por Dios, es simplemente porque Dios la trajo para darle salvación.

Cuando leemos este verso a la luz del resto de las Sagradas Escrituras, llegamos a ver que ninguno de su propia voluntad se moverá o dirigirá hacia Cristo porque Dios nos deja saber que cuando estamos en el mundo, antes de que Él nos traiga a Su redil: “No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;” Romanos 3:11

De esta manera, la declaración de Dios en Apocalipsis 22:17 es una promesa de Dios, y ella nunca producirá una respuesta de ninguna persona a menos que Dios la traiga hacia Él mismo.

Otro verso que frecuentemente es usado por aquellos que quieren retener algún aspecto del libre albedrío para obtener salvación, es:

“He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20

Si este verso es leído rápidamente, si parece indicar que la persona que responde al llamado de Cristo lo hace de su libre albedrío, pero si leemos este verso cuidadosamente, notaremos que Dios en él declara que:

“…si alguno oyere mi voz…” ¿Pueden hombres muertos escuchar la voz de Dios? ¿Podía Lázaro escuchar la voz de Cristo? La respuesta es: obviamente que no, él no podía escuchar la voz de Cristo porque él estaba muerto.

Pero Lázaro sí escuchó la voz de Cristo, él escuchó y obedeció la orden de salir fuera del sepulcro, de levantarse de su estado de muerte en el que se encontraba.

De la misma manera, los que están muertos espiritualmente de su propia voluntad no pueden escuchar el llamado espiritual de Cristo o entender el llamado del Verdadero Evangelio.

Aquellos que responden, responden solamente porque Dios por medio de la orden de Su Palabra, los trae a Él. Dios los capacita, les da vida espiritual, les da oídos espirituales para escuchar de la misma manera que Cristo dio oídos físicos a Lázaro para escuchar y voluntad para responder a Su orden de levantarse y salir.

Dios en Apocalipsis 3:20 no está enseñando libre albedrío, Él simplemente está indicando que si nosotros tenemos oídos para oír, entonces responderemos. Pero los oídos espirituales para escuchar el mandato de Dios por medio del Verdadero Evangelio; deben proceder de parte de Dios y nadie mas.

Meditemos sobre el hecho de que es significante que Dios repetidamente declare en el libro de Apocalipsis “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice á las iglesias.” Apocalipsis 3:6

Solo aquellos quienes Dios trae hacia Él, aquellos que Él desde antes de la fundación del mundo decidió salvar, son los que tendrán oídos espirituales, pues es esa clase de oídos los que son necesarios para escuchar Su voz.

Entonces, este verso también da corroboración o aseveración bíblica a la enseñanza histórica de la total corrupción del ser humano.

Debemos concluir que la enseñanza de la total corrupción del ser humano es completamente bíblica y que ella pasa el examen más minucioso de las Sagradas Escrituras. Al mismo tiempo, es absolutamente incompatible, antagónico o adverso a la enseñanza del libre albedrío para recibir salvación.

“Cualquier programa relacionado al Evangelio que promueve la idea de que el ser humano tiene libre albedrío para escoger o no escoger a Dios, es totalmente contrario a lo que Dios enseña en Su Santa Palabra.”

Cuando no somos salvos, nuestra voluntad está vendida al pecado y a Satanás. Es posible que nosotros insistamos que nuestra voluntad es libre, pero en nuestra condición sin salvación, nuestra voluntad siempre irá contraria a la voluntad de Dios.

Nosotros de nuestra propia voluntad, nunca nos encaminaremos a Dios porque Él insiste en Su Palabra que en esa condición: “No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;” Romanos 3:11

Si tú quieres denominar eso como libre albedrío, el hecho de que nosotros siempre de nuestra propia voluntad iremos en contra de los preceptos de Dios, que así sea; pero ese no es el significado atribuido al libre albedrío por los que declaran que: “de mi propia voluntad, es que yo soy salvo.”

El significado que ellos dan al libre albedrío, es que cualquier persona puede venir a Cristo por medio de su propia voluntad, la cual no está bajo ninguna coacción, exigencia compromiso o imposición de parte de Dios.

De la misma manera, la enseñanza que predica que Dios nunca impondrá Su voluntad sobre aquellos que rechazan a Cristo y debido a esto, aquellos que lo rechazan se mantienen perdidos debido a su libre voluntad, es bíblicamente una imposibilidad y una doctrina totalmente peligrosa.

Cuando Josué ordenó a la nación de Israel a: “…escogeos hoy á quién sirváis…” ¿estaba sugiriendo Dios por medio de Josué que el hombre tiene libre albedrío? Cuando leemos este verso cuidadosamente, descubrimos que la orden de Josué a escoger no fue para que escogieran entre Dios y Baal, sino a que ellos escogieran entre una religión falsa u otra.

Dios declara: “Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.” Josué 24:15

Dios no nos da a escoger si deseamos o no creer en Cristo, Dios ordena a la raza humana a creer en Cristo y lo dice así: “Y éste es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos á otros como nos lo ha mandado.” 1Juan 3:23

Si algún verso en la Biblia insinúa que tenemos que hacer una decisión, Dios siempre ordena cual es la decisión a tomar. La orden es que debemos regresar a Dios. Nosotros debemos fielmente propagar El Verdadero Evangelio el cual incluye la orden de Dios de creer en Cristo.

Nosotros debemos darnos cuenta que solo aquellos que Dios trae (aquellos que han sido elegidos para salvación) obedecerán a Su orden y responderán a la oferta del Verdadero Evangelio.

También debemos darnos cuenta que hemos sido comisionados por Dios a proclamar la oferta del Verdadero Evangelio fielmente, para que el maravilloso plan de Dios para salvación llegue a tener fruto en las vidas de aquellos que Él desea salvar.

Nosotros nunca debemos agregar declaraciones a la presentación del Verdadero Evangelio para causar que el efecto sea que la decisión final provenga del hombre en lugar de provenir de Dios.

Muchos predicadores y maestros agregan declaraciones como estas:

“Dios ya ha hecho su parte y ahora depende de ti.”

“Dios por medio de Su gracia ha pagado por tus pecados pero depende de ti el aceptar Su perdón.”

“Dios ha hecho todo lo que el debió hacer, ahora el resto depende de ti.”

Y también: “Dios es un caballero, Él ha provisto para tu salvación, pero Él no te forzará para que tú lo aceptes.”

“Esta clase de declaraciones enseñan que nuestra salvación está basada en la obra de Dios más la obra del hombre.
Esta clase de enseñanza pertenece a un paquete que lleva el concepto de que el hombre tiene libre albedrío para obtener salvación.”

Esta clase de declaraciones ignoran o desechan el hecho de que nuestra salvación es el resultado de: “No por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:9

Y además estas enseñanzas desechan que Dios enseña que todos en la raza humana antes que Dios provea Su salvación se encuentran: “…muertos en vuestros delitos y pecados.” Efesios 2:1

Esta clase de declaraciones no reconoce lo terrible de las consecuencias de un evangelio de obras + gracia.

La aserción común de muchos en estos días de que el hombre debe “aceptar” a Cristo para ser salvo, está basada en la premisa o proposición de que el hombre tiene voluntad propia o libre albedrío.

El hecho es, que Dios claramente nos enseña que cada persona que es salva, recibe a Cristo en el sentido de que Dios la toma y la entrega a Él como un regalo. En otras palabras, es Cristo quién acepta a los escogidos para salvación como el regalo del Padre y declara:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.” Juan 6:37

Dios inclina la voluntad de ellos, Dios los atrae, Dios les da Su salvación. Cada uno que será salvo, recibe el regalo de salvación sin ningún esfuerzo u obra de su parte.

Cuando nosotros hemos “decidido seguir al Señor Jesús” (si somos verdaderos creyentes y en nuestra vida se demuestra el milagro del cambio) en verdad es porque Dios mismo nos movió hacia Él.

Nosotros no podemos y mucho menos debemos tomar atribución alguna por Su obra de salvación. Toda la alabanza debe ser dada al Precioso Señor y Salvador JesúsCristo. Es Dios quien da arrepentimiento ¡a Dios sea la Gloria!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.