Viendo Que El Día Se Acerca

Por el Hno. John Piper
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Cuando te levantaste en la mañana y viste desde el principio al final del día, ¿qué deseaste que sucediera debido a que se te concedió vivir un día más? ¿Qué diferencia quisiste o quieres hacer en tu vida hoy?

Si tú dices, solo quiero hacer lo que tengo que hacer y nada mas, entonces tú mismo te estás cortando fuera de la vía o manera básica de la gracia de Dios, que es la via, fuente de guía, fortaleza, gozo y llenura de frutos espirituales.

“El no tener objetivos está relacionado a no tener vida.
Las hojas muertas en el jardín de la casa debido al viento talvez se mueven más que ninguna otra cosa, pero ellas no tienen ninguna meta ni objetivo.
Ellas están llenas de movimiento y vacías de vida.”

Dios no creó a los seres humanos a Su imagen para vivir sin objetivos o para vivir de la misma manera como hojas aventadas por el viento de un lado a otro en el jardín de la vida.

Dios quiere que nosotros hagamos, o tengamos objetivos respecto a algo significante a nuestros días. Dios quiere que nosotros vivamos con un propósito, con un sentir de urgencia y lo ha dejado implícito en el texto de nuestro estudio:

“Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:
Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
No dejando nuestra congregación,
[con Dios] como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Hebreos 10:23-25

Te invito á que mientras escudriñamos la Biblia con la Biblia, consideres detenidamente conmigo lo que Dios está enseñándonos en este pasaje sobre el propósito que nuestras vidas cristianas deben tener.

Oro a Dios que Él lo use y de un enfoque claro a tu vida, proporcionándote una mañana de primavera lúcida y que por Su gracia, el Sol de la mañana (Cristo) te amanezca. Proporcionándote objetivos claros en cada uno de los días de tu vida, que Él decida tenerte aquí en esta tierra.

MANTENTE FIRME EN NUESTRA FE

La primera orden que Dios da para desarrollar en nosotros un sentir de urgencia en estos día de acoso espiritual, es que nos: “Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:” (v. 23)

Ahora, esta obra no es una que tú puedes hacer donde cualquier persona pueda ver. Sí, tú puedes profesar tu fe con tu boca, pero el mantenerse firme en la profesión de nuestra fe es un asunto del corazón.

Debido a Su gracia inmensurable que te ampara y conserva, tú abrazas tu fe con Cristo, manteniéndote firme en tu confianza y siendo una persona llena de esperanza.

No debemos olvidar que dependemos totalmente en Cristo, y es por eso que nosotros podemos mantenernos firmes en nuestra confianza. Es por Su gracia solamente, porque Dios nos ha dado promesas y Él es Fiel llevándolas a cabo.

A través de las Sagradas Escrituras podemos encontrar muchas, pero aquí comparto algunas de las muchas promesas que encontramos en el libro de Hebreos.

“…Daré mis leyes en sus corazones, Y en sus almas las escribiré:” 10:16

“Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.” 12:11

Y “Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.” 13:5

Dios está obrando en nosotros para hacernos “…aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 13:21

Ahora la fe siendo una obra que Dios opera en cada verdadero creyente, por si sola no es visible a otros. De aquí que ella sola no traería gloria pública al poder, bondad, confiabilidad y sabiduría de Dios.

Dios primeramente nos creó para que confiáramos en Él por medio de la fe que Él produce en nosotros y después de eso para que lo glorifiquemos al desplegar esa fe en nuestras vidas.

CONSIDERA UNA MÁS

Esto nos trae al verso 24 “Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;”

Aquí está el enfoque de nuestras vidas; Dios indica que esto es a lo que debemos atinar o lo que debemos tener como objetivo a través de nuestro día.

Nota cuidadosamente que Dios no dice que consideremos como debemos amarnos los unos a los otros y que hagamos buenas obras. Eso sería bíblico y correcto pero es diferente. Dios quiere que consideremos como podemos provocar o estimular uno al otro al amor y á las buenas obras.

“Dios quiere que nos enfoquemos en ayudar a otros verdaderos creyentes para que ellos lleguen a ser gente amorosa, y que atinemos a moverlos a hacer buenas obras.
Obviamente que la implicación es que si hay otros creyentes que necesitan ayuda a ser movidos, nosotros también.”

Ahora la pregunta es, ¿cual es la clase de amor a la que Dios se refiere aquí? Por Su misericordia, Dios nos ha dado amplio detalle sobre qué clase de amor es el que debemos tener por otros y animar a provocar en otros y registra:

“Como el Padre me amó, también yo os he amado: estad en mi amor.” Juan 15:9

“Este es mi mandamiento: Que os améis los unos á los otros, como yo os he amado.” Juan 15:12

¿Cual fue la razón del amor de Cristo hacia los Suyos? ¿Cual es la meta de ese amor? Cristo amó tanto a Sus escogidos, que ofreció Su vida para que ellos pudiesen recibir salvación.

OBSERVA

Permíteme ser mas preciso para por la gracia de Dios poder ver con más claridad, qué es lo que Dios quiere que nosotros hagamos específicamente cuando nos ordena que consideremos á provocar unos a otros.

La Palabra “…considerad…” es usada en otro lado en este libro de Hebreos y en el primer versículo del capítulo 3 leemos:

“POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocación celestial, considerad al Apóstol y Pontífice de nuestra profesión, Cristo Jesús;”

Allí, el Señor JesúsCristo es el objeto directo del verbo “considerar”. Cuando nosotros consideramos al Señor Jesús, nosotros lo miramos, pensamos en Él, nos enfocamos en Él, estudiamos lo que Él es y hacemos que nuestra mente se mantenga ocupada con Él.

La gramática que Dios usa en Hebreos 10:24 es la misma. El objeto directo de la palabra considerar es la otra persona.

Entonces, el llamado literal de Dios sobre nosotros es: a mirarnos el uno al otro, enfocarnos el uno en el otro, estudiarnos el uno al otro, y dejar que nuestra mente se mantenga ocupada en el otro.

La meta de este enfoque en otros es para pensar en maneras de estimularles a tener amor por los perdidos, animarles a las buenas obras preparadas de antemano por Dios, para así por la gracia de Dios, lleguen a dedicar sus vidas en la propagación del Verdadero Evangelio.

Ahora, esa es una razón para vivir cada día y nunca aburrirse, pues cada día es nuevo y diferente. Uno de los anhelos de los verdaderos creyentes, es que muchos lleguen al conocimiento del Verdadero Evangelio, y por la gracia de Dios, recibir salvación.

La gente cambia, sus circunstancias cambian, tú cambias; pero el mandato se mantiene igual. Considera la gente en la familia de Dios con la cual tú te encontrarás hoy.

Por la gracia de Dios, en nuestros dias la distancia no es un impedimento, entonces no importa si la otra u otras personas se encuentran en el otro lado del mundo para considerar cual es la mejor manera que tú puedes incentivarles a mantenerse viviendo una vida de obediencia a los mandatos de Dios.

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FORMA EL HÁBITO CORRECTO

¿Cómo es que yo debo estimular a otros creyentes? Dios en la primera parte del verso 25 da la respuesta: “No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos;”

Cuando yo crecía, escuchaba que este texto era usado mayormente como un argumento para mantener una asistencia regular a los servicios de adoración en la iglesia.

Mis maestros enseñaban: “Uds. no deben dejar de mantenerse congregando juntos, vengan a la iglesia regularmente.”

“Pero en el contexto de ese verso, la clase de asamblea que está en vista es en la cual los miembros tienen actividades o se congregan a tener comunión personal con Dios.
En otras palabras, Dios amonesta contra la falta de un tiempo de devoción íntimo y particular con Él.”

Por medio de la frase “…los unos a los otros…” Dios nos exhorta que debemos estar uno animando al otro a la única buena obra, la cual es cumplir la voluntad de nuestro Dios.

Entonces, te animo a meditar en esto hoy y te pregunto ¿dónde te encuentras tú en relación al verso 25?; ¿Te encuentras animando a otros a empezar o a no olvidar el momento de comunión y aprendizaje diario en la Santa Escritura de nuestro Dios?

Hay dos grupos, existen aquellos que anhelan animarse los unos a los otros para de esta manera estar preparados para proclamar El Verdadero Evangelio y aquellos que han formado el habito de no animarse los unos a los otros al estudio y aprendizaje de la Palabra de Dios.

¿Ves esa pequeña frase? “…como algunos tienen por costumbre…”; Solamente el constante alimento de la Palabra de Dios en nuestras vidas, proveerá la fortaleza para mantenernos firmes en “…la profesión de nuestra fe sin fluctuar…”

El no participar en nuestro momento de comunión con Dios, llega a convertirse en un hábito. Dios te está llamando a través de Su Palabra a romper ese mal hábito de no alimentarte con la profundidad de Su sabiduría encontrada solamente en Su Santa Escritura.

Cuando estamos acostumbrados a participar constantemente en el mal hábito de dejar pasar los días sin alimentarnos con la Palabra de Dios, en lugar de animarnos los unos a los otros a cumplir el edicto de Dios, animaremos a otros a seguir lo que está en nuestro corazón y en nuestras mentes.

RECONOCE EL TIEMPO

Finalmente Dios declara en la segunda parte del verso 25 que en nuestro sentir de urgencia, debemos estar prestos: “y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” ¿De qué día habla Dios aquí?

Dios está hablando del último día o Día Del Juicio, el día del Señor. Es el día cuando Cristo regresará a tomar a sus escogidos y llevarlos al cielo y al mismo tiempo cuando castigará a los no salvos al castigo de muerte eterna.

Nosotros vivimos en un período cuando el Día Del Juicio verdaderamente está muy cerca. Dios ha dejado pistas y señales que nos dejan ver esta realidad, una de ellas es cuando amonestra de esta manera:

“No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,” 2Tesalonicenses 2:3

Un hecho evidente de nuestro tiempo, es que dentro de las iglesias evangélicas corporativas, visibles de hoy la desviación masiva de la verdad que existe, es muy común.

Como resultado de esta acción, ellas han cambiado la verdad (pues dentro de ellas ahora existe la apostasía o cambio de enseñanza) lo cual Dios indica, es una señal clara que estamos cerca del fin.

Conjuntamente, el Señor Jesús declara otra señal que es indicativa para todo verdadero creyente en nuestro tiempo de que estamos cerca del fin, y registra:

“Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad [el amor] de muchos se resfriará.
Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.”
Mateo 24:12-13

Verdaderamente entre una gran mayoria de los que profesan ser cristianos, el amor por Dios y la obediencia a Sus mandatos está muerto o totalmente desaparecido.

También el amor por el estudio de Su Santa Escritura, por medio de la cual aprendemos el Evangelio de salvación y de la clase de amor que Dios requiere que sea desarrollado en nosotros por los otros, se ha enfriado.

Es por eso que es mucho más importante que no dejemos de mantener nuestro momento de comunión con nuestro Dios, pasando horas estudiando la Palabra de Dios y a animarnos el uno al otro a aprender de Su amor y de la buena obra de la obediencia a Él.

DE REGRESO A LA FE

¿Cómo es que nos estimulamos el uno al otro al amor y a las buenas obras? Esto nos trae de regreso al verso 23 “Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:”

La clave para obtener el verdadero amor de preocuparnos por la salvación de otros y hacer la buena obra de la obediencia a Su edicto, es la esperanza enraizada en la fidelidad de Dios.

Si esto que comparto tiene sentido para tí, sin dudas ni temores corre a Él en Su Palabra. ¡Abraza tu esperanza! ¡Quiere tu esperanza! No olvides que debido a que Dios es totalmente fiel, ¡Él cumple sus promesas!

“Sin esta clase de esperanza sosteniéndote día a día a través de todas las penalidades, frustraciones y desengaños destructivos, no tendrías ninguna fuerza, energía o gozo para animar a nadie al amor y a las buenas obras.”

EJEMPLO VERDADERO

En los versos 32 y 33 Dios nos da una ilustración de lo que estamos enseñando aquí: “Empero traed á la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones:
Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.”

Mientras estubieron bajo; “…gran combate de aflicciones…” algunos de los primeros cristianos tuvieron que soportar una gran cantidad de aflicciones.

Ellos fueron objetos de insultos y opresión, ellos fueron humillados públicamente. Pero ellos encontraron ánimo por medio de otros verdaderos creyentes quienes no tuvieron miedo de llegar a ser sus compañeros.

Estos últimos mantuvieron comunión con un pequeño grupo que había sido tan maltratado, aliviándolos a ellos en su sufrimiento o angustia. ¿Dónde fue que aquellos creyentes llenos de amor obtuvieron ese coraje dentro de ese ambiente tan hostil?

Dios en la segunda parte del verso 34 nos contesta: “conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.” En otras palabras, ellos se mantuvieron firmes a la confesión de la esperanza depositada en sus corazones, la cual es Cristo.

Dios concluye así: “No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:
Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.”
(v. 35-37)

Estas entonces son las instrucciones en las que debemos meditar detenidamente y orar por sabiduría. Esta es la seguridad que Dios está dando a todo aquel que tiene oídos espirituales para oír, para todo aquel que verdaderamente ha nacido de arriba.

Todo aquel que es parte de Su redil, buscará oír Su Voz por medio de Su Santa Escritura solamente y obedecerá Su voz. Escudriñándola, por Su gracia Dios nos deja ver claramente que estamos viviendo en días de tremenda tribulación espiritual, días del tiempo del fin. ¡Amén!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.