Una Palabra Seria De Advertencia

Por el Hno. Gary Hendrix
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Métodos evangelísticos disfrutados en la cristiandad evangélica a través del último siglo y medio, han asociado la salvación con una profesión de fe en Cristo.

Muchos, obedientemente han seguido pasos que supuestamente los encaminan a la salvación, y de allí que ellos mismos asumen tener vida eterna.

Pero Dios en Su Sagrada Escritura, provee una amplia base para que nosotros declaremos que multitudes de cristianos profesantes perecerán por siempre en el Día Del Juicio.

Una de las advertencias mas profundas dada por nuestro Señor a nosotros que profesamos creer en Él, está registrada y declarada así:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.”
Mateo 7:21-23

“El Señor Jesús declara sin equivocación que en aquel día (Día Del Juicio), muchos profesarán declarando que Él es el 'Señor,' e incluso señalarán cierto aparente logro espiritual para substanciar su reclamo de salvación.
De todos modos, ¡Cristo aplicará Su ira sobre ellos y ordenará que sean condenados!
¡Como debe sacudir esto a cada individuo que profesa fe en Cristo!”

SIN LEY

¿Por qué ocurrirá esa tragedia? La respuesta es porque estos cristianos profesantes no hacen la voluntad de Dios; en lugar de eso; ellos hacen maldad. La frase “…obradores de maldad.” significa vivir sin dar importancia a la Santa Ley de Dios.

En otras palabras, todo lo que ellos tienen es una profesión de fe. Sus vidas cotidianas están en contradicción con la obediencia. Ellos cambian la gracia de Dios en lascivia y hacen de la frase “Una vez salvo siempre salvo” una licencia para pecar.

Hay multitudes que rápidamente admiten que se han “resbalado”, “han vuelto atrás” o “regresado al pecado” y rehúsan considerar la posibilidad de nunca haber recibido la gracia de Dios, la cual trae salvación.

Amados, yo les sugiero que es necesario para todos aquellos que nombran a Cristo como su Salvador, que se examinen cuidadosamente para ver si verdaderamente son de la fe.

Para auto-examinarse, el Nuevo Testamento contiene muchos pasajes que pueden ser empleados por los que profesan a Cristo. Pero por el propósito de ser conciso o breve, este mensaje apelará solamente a un pasaje bíblico.

Es mi sentir que Dios en 1Juan 3:1-10 nos da la declaración más enfática encontrada en los Escritos Santos relacionados al verdadero carácter cristiano.

Su contención es que el hijo de Dios buscará la santidad e incluso mantendrá un modelo de santidad. Esta contención es basada en estos argumentos:

1. LA ANTICIPACIÓN VÍVIDA EN EL CREYENTE DEL RETORNO DE CRISTO

Dios en los primeros tres versículos de 1Juan 3 declara: “MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.
Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es.
Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica como él también es limpio.”

Esto alude a nuestra relación con Dios en el hombre interior, “…el mundo no nos conoce…” (eso significa, no reconoce nuestra verdadera identidad como hijos de Dios).

Esto es debido a que nuestra semejanza a Dios es espiritual no física. Los que todavia se endulzan en el pecado son totalmente ignorantes de esta verdad espiritual; ellos con seguridad no conocen a Dios.

Pero, nuestra apariencia presente no es permanente. Cristo aparecerá y “…cuando él apareciere, seremos semejantes á él…” conformados a Su perfección en lo interior y en lo exterior.

Cada verdadero creyente tiene esta esperanza en su interior y anhela ser perfecto, a pesar de que sabe que la perfección no se llevará a cabo hasta el regreso de Cristo.

Esta verdad de gracia es la que el Espíritu Santo usa para mover al apóstol Juan a declarar con toda confianza. “Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica como él también es limpio.”

Todo aquel que es nacido de arriba, está ansioso por el retorno de Cristo para de esta manera obtener su perfección.

Pero hasta que eso se lleve a cabo, cada miembro de la iglesia invisible, el Israel espiritual, el pueblo de Dios; busca purificarse contra todo aquello que va en contra de Dios y Su Ley.

“El hijo de gracia está hambriento por experimentar la perfección, y hasta que su Señor regrese, él vela contra el pronunciamiento de concupiscencias adormecidas.
Y contra cada pensamiento que se exalta a sí mismo contra Dios.
La complacencia o apatía espiritual, es foránea a él.”

2. LA PRACTICA DEL VERDADERO CREYENTE DE VIVIR EN SANTIDAD

El segundo argumento es encontrado en los versos 4-6: “Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es trasgresión de la ley.
Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
Cualquiera que permanece en él, no peca; cualquiera que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.”

El hecho de que cada verdadero cristiano practica santidad es el resultado directo de la obra de Cristo sobre la cruz desde antes de la fundación del mundo. El Hijo de Dios fue inmolado para quitar nuestros pecados.

La palabra griega traducida “…quitar…” también significa soportar o llevar. De esta manera este verso es una indicación directa de la muerte vicaria del Señor JesúsCristo a favor de Su pueblo.

Dios nos enseña en Romanos 6 que Dios sacrificó a Cristo no solo para soportar el pago por nuestros pecados, pero también para separar o excluir la fuerza de nuestra naturaleza pecaminosa.

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NUEVO MAESTRO

Dios declara: “Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.” Romanos 6:6

“Consecuentemente, ¡el verdadero creyente nunca más puede estar bajo el dominio del pecado!
Probablemente él sea victima de la tentación, pero en su naturaleza espiritual, él nunca más estará bajo la naturaleza tiránica que estuvo sobre Adán.”

Esta verdad es reiterada cuando Dios declara: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2Corintios 5:17

La muerte y resurrección de Cristo nos aseguran que una vez que la conversión haya tomado lugar, el verdadero cristiano tendrá una nueva alma resucitada y de ello un nuevo amo.

De aquí que el verdadero cristiano no puede ser mantenido bajo pecado otra vez, a pesar de que en su naturaleza corporal, no obtendrá perfección en este lado de la eternidad.

Santificación en camino a la total perfección es la experiencia diaria en la vida de cada verdadero creyente.

3. LA DEMOSTRACIÓN DE LA VICTORIA DE CRISTO, EN EL CREYENTE

Dios nos da el argumento final en el verso 7 con esta advertencia clara contra la confianza de salvación dada por el hombre:

“Hijitos, no os engañe ninguno: el que hace justicia, es justo, como él también es justo.”

Esta advertencia debe ser atendida y escuchada no solamente por aquellos que profesan salvación, sino de la misma manera por ministros que practican el hábito deplorable de decir a los feligreses que ellos ya han sido salvos.

¡La seguridad de la salvación es una cuestión que pertenece sola y exclusivamente al ministerio del Espíritu de Dios!

Dios continúa en este verso con la primera prueba de toda profesión “…el que hace justicia, es justo, como él también es justo.”

Un justo delante de Dios siempre se demuestra por la práctica de justicia. Justicia es simplemente obediencia a la Ley de Dios, a los Mandamientos de Cristo.

Mientras que las buenas obras no pueden darnos justificación, ellas siempre son el resultado de la justificación y la regeneración, las cuales fueron preparadas por Dios para nosotros antes de proveernos Su salvación.

Entonces el verso 8 Dios nos asegura enfáticamente: “El que hace pecado, es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.”

La palabra traducida “…hace…” significa haciendo o practicando. Dios por medio del apóstol está hablando aquí de la vida habitual de un hombre.

De esta manera, el propósito de la muerte de Cristo desde antes de la fundación del mundo, fue de destruir las obras de Satanás, específicamente la injusticia.

Nuestro Señor murió para descartar al pecado, por esa sola razón la práctica de justicia, la obediencia de la Ley y la ausencia de pecados habituales, son esenciales para cualquier seguridad de salvación.

UNA IMPOSIBILIDAD

Pero el punto central de nuestro argumento lo encontramos en verso 9 “Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.”

Cuando una persona ha nacido de nuevo, Dios le da un alma nueva, un alma que está unida a Cristo. De aquí que Dios habla de nosotros como estando en Cristo. Esta nueva alma simplemente no puede pecar.

El hecho de que alguno profese fe en Cristo, y aun se mantenga en la práctica de pacificación sensual e impiedad, es la esencia misma o personificación de la contradicción.

La verdadera fe debe producir buenas obras. De aquí que Dios en el verso 10 concluye “En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: cualquiera que no hace justicia, y que no ama á su hermano, no es de Dios.”

“Si una persona continúa en pecado, a pesar de que profese a Cristo como Salvador, esa persona no ha nacido en la familia de Dios.
Esta es la descripción más clara de un cristiano encontrada en las Escrituras; por ello es necesario que cada cristiano profesante se examine a sí mismo.”

CONCLUSIÓN

Para aquellos de Uds. que han perseverado hasta este punto en la lectura de este mensaje, Uds. han visto la demanda de santidad (la cual no se doblega, cambia o compromete) en cada uno que profesa ser un hijo de Dios.

Ahora yo debo requerir y preguntarte. ¿Cómo te ves a la luz de 1Juan 3? Recuerda que las demandas de Dios no se doblegan por nadie ni para nadie. “…la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” Hebreos 12:14

Mi querido amigo, ¿late tu corazón por la santidad? o ¿Estás a gusto y apruebas tu pecado? ¿Estás contento con la desobediencia descarada? o ¿Te dueles y te afliges por cada pasión que trabaja contra el Espíritu Santo?

Nadie te puede dar una seguridad, y es mejor que no te confíes en nada más que en el innegable e irrefutable testimonio del Espíritu Santo en tu corazón.

"Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios." Romanos 8:16

Un testimonio que anhela, necesita, y desea santidad y justicia, pero además odia la vestimenta pecaminosa ilusiva presentada por medio de la carne.

En otras palabras, si no estamos constantemente buscando santidad en nuestras vidas; simplemente no somos salvos y nos engañamos a nosotros mismos. Esto también garantiza que en el Día Del Juicio estaremos entre los que Dios señala en Mateo 7.

¡Oh! no te alejes de la auto examinación, pero pide a Dios que te revele el verdadero estado de tu alma.

No olvides que Dios exhorta: “Mirad, hermanos que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo.” Hebreos 3:12

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.