La Vara Y La Corrección

Por el Hno. Steven Key
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

No hay muchos sermones predicados provenientes del libro de Proverbios. No es que los Proverbios sean difíciles de entender, sino que algunos de ellos son dolorosamente claros.

Pero tratar de presentar los Proverbios como parte del retrato de Cristo, el Dios de nuestra salvación; no es fácil. Como resultado, predicadores caen en el error de hacer de los Proverbios muchos sermones solamente de moralidad que aplican a todos los hombres.

Así que mientras consideramos Proverbios 29:15, yo te urjo a considerar esto como una instrucción autoritativa que Dios ha dado a sus creyentes para criar a sus hijos en Cristo, porque solo entonces es que veremos la importancia de obedecer Su Palabra.

“La vara y la corrección dan sabiduría: Mas el muchacho consentido avergonzará á su madre.” Proverbios 29:15

LA NECESIDAD DE LA DISCIPLINA

Este proverbio expresa una máxima regla general que verdaderamente puede ser aplicada a todos los niños. “La vara y la corrección…” son los medios necesarios para enseñar a cada niño como deben funcionar en la sociedad de la mejor manera.

Pero una muchacha o muchacho indisciplinado y “…consentido avergonzará á su madre.” Si hacemos de este texto una regla para todas las personas en general, entonces evitaremos ver la belleza del Evangelio aquí.

Por ejemplo, el primer significado de “…sabiduría…” es Cristo. Con eso en mente, podemos reconocer que este texto da instrucción a los padres que son parte del cuerpo de creyentes, de cómo deben criar sus hijos.

¿Quién es el hijo del convenio al cual este se refiere? Encontramos la respuesta en el Salmo 127:3 “He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.”

Esto significa que los hijos del convenio son la posesión de Dios encargados a nuestro cuidado. Ya que somos sus guardianes, no debemos hacer con ellos lo que nos plazca.

YA CONDENADOS

Nosotros los verdaderos creyentes sabemos que desde el momento que estos niños son concebidos, ellos son pecadores merecedores de condenación eterna. Si no somos segados por su preciosidad, podremos verlos proyectando desde su infancia, esa desgraciada naturaleza pecaminosa.

Es por eso que ellos deben ser enseñados que de la misma manera que nosotros estuvimos antes que Dios nos diese Su salvación, ellos están bajo maldición y bajo la ira de Dios. Ellos necesitan aprender que deben arrepentirse de sus pecados, dejar de hacerlos y que ellos escaparán el castigo eterno solamente rogando por misericordia y perdón al Señor JesúsCristo.

También debemos enseñarles la diferencia entre las verdades y mentiras de acuerdo a lo que Dios registra en Su Palabra. Esta es la autoridad que Dios ha dado a padres creyentes para ejercitar sobre los niños que  l les ha puesto en sus manos.

Por ejemplo cuando pensamos en el 5to mandamiento, “Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.” podemos ver que está adoptado perfectamente a la personalidad o naturaleza del niño. Es por eso que es totalmente descabellado cuando hablamos de los derechos de los niños.

VERGÜENZA

Dios en nuestro texto, declara que el niño que no es disciplinado y es consentido a su voluntad; trae vergüenza a su madre. No se puede concebir una representación mas clara de miseria y ruina.

¿Qué es lo que la gente ve cuando ellos ven a tus hijos y a los míos? Si la gente puede ver un hogar cristiano y verlo de la manera que demuestra una estructura de orden y respeto por la autoridad que da honra a Dios.

Si la gente puede ver que este sobresale en contraste al hogar que está centrado en la idea que el hombre es lo importante y cuya enseñanza ha penetrado al mundo secular y también al mundo cristiano, entonces esto será uno de los testimonios más poderosos a la verdad que nosotros declaramos creer.

¿Puede el mundo ver la autoridad amorosa y autoritativa de Cristo en Uds. como padres? Sin ella, todos Uds. que declaran que aman las Escrituras y la Verdad de Dios, serán vistos por aquellos alrededor simplemente como unos hipócritas.

Si nuestros vecinos observan nuestros hogares y no ven un grado más alto de santidad en ellos que lo que ellos tienen en sus hogares faltos de Dios, ellos concluirán que lo que nosotros proclamamos no tiene relevancia, relación, comportamiento, ni alcance práctico en la manera en que vivimos ni tampoco en la manera que enseñamos a nuestros hijos a vivir.

Es nuestra responsabilidad el ordenar nuestros hogares de acuerdo a la Palabra de Dios, para que de esta manera estos expongan un testimonio positivo de la verdad del convenio de Dios.

LOS INSTRUMENTOS DE DISCIPLINA

“La vara y la corrección dan sabiduría…” La vara es un instrumento importante en la disciplina de nuestros hijos. No es fácil de usar debido a que va contraria a la enseñanza moderna.

El mundo ha corrompido el concepto “amor” de tal manera que declaran que dejar que un niño haga sus propias cosas es una expresión de amor. También declaran que el azotar al hijo desobediente, es equivalente a abuso de niños.

Las Escrituras enseñan algo totalmente diferente. Pues el Dios que nos ordena a amar y no odiar, también declara:
“El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: Mas el que lo ama, madruga á castigarlo.” Proverbios 13:24

El amor está incompleto sin la corrección de la vara y la reprensión. La vara es un instrumento genético que posiblemente tome diferentes formas. Esta fue usada como el mango de una lanza. Esta algunas veces marcaba la importancia de un cetro, una marca de autoridad.

Pero la vara también fue el instrumento usado para administrar disciplina correctiva y física. Para nosotros talvez sea un palo, un látigo, una correa, o una regla firme. Pero cualquiera que sea el instrumento, este es la vía usada para hacer regresar al camino correcto, al niño porfiado y caprichoso.

APLICADO EN AMOR

El usar la vara sobre un niño de la manera correcta, requiere amor (el amor a Dios, y el amor por el niño). Lamentablemente muy a menudo cuando disciplina física es usada, esta es aplicada como resultado de enojo, y es allí cuando el abuso del niño sí entra en vista.

Nosotros, los padres que tenemos la responsabilidad de disciplinar a nuestros hijos del convenio, debemos siempre hacerlo bajo la autoridad de Dios y de la manera que demuestre el amor de Dios y su actitud.

Dios revela su actitud en la Biblia cuando declara: “Porque el Señor al que ama castiga, Y azota á cualquiera que recibe por hijo.
Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como á hijos; porque ¿qué hijo es aquel á quien el padre no castiga?
Mas si estáis fuera del castigo, del cual todos han sido hechos participantes, luego sois bastardos, y no hijos.”
Hebreos 12:6-8

Dios no nos abusa en Su castigo,  l lo hace en amor. Yo considero que hay dos razones por las cuales Dios prescribe, señala o fija el uso de la vara. Primeramente, el sacarla toma tiempo y esfuerzo.

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Para demostrar la actitud de Dios por medio de nuestra reaccionaria, pecaminosa e impaciente carne, es necesario que nos calmemos y pensemos en lo que estamos haciendo.

Darle cachetadas o bofetadas, golpearlo con nuestros puños, echarles agua en la cara, encerrarlos en cuartos oscuros hasta que se nos pase la ira, asustarlos, mentirles para que hagan caso, ensartarlos con el objeto más cercano a nuestras manos o cualquier cosa de esta naturaleza es un acto de rebelión contra Dios de nuestra parte.

El castigo de la vara usado en amor, es misericordioso y pasa rápidamente. El niño que es corregido no es visto con desdén o menosprecio por horas ni días, tampoco es mantenido en la “lista negra” de papá o mamá.

Además, el hecho del llamado de Dios para el uso de la vara toma en consideración el bienestar físico del niño. Dios creó una parte particular del cuerpo que está diseñado para recibir el impacto de la vara sin daño. Cuando la corrección es aplicada adecuadamente en las nalgas, el niño o niña la sentirá agudamente pero no causará heridas.

REPRENSIÓN

La reprensión que es la instrucción celestial verbal, es el segundo instrumento de disciplina. Hay momentos cuando la disciplina puede ser manejada solamente con la reprensión.

Dios declara: “Aprovecha la reprensión en el entendido, Más que si cien veces hiriese en el necio.” Proverbios 17:10 Ahora, si la reprensión obra la pena, el dolor y la tristeza que otorga arrepentimiento, entonces no uses la vara.

Pero si no, entonces Proverbios 19:18 se aplica: “Castiga á tu hijo en tanto que hay esperanza; Mas no se excite tu alma para destruirlo.”

Castiga a tu hijo entre tanto que hay esperanza, y no evites la vara simplemente por su lloro, pero nunca uses la vara sin primeramente haberlo reprendido.

Al niño que está siendo disciplinado se le debe enseñar el error de su caminar ante Dios y debe ser instruido en justicia. Nosotros debemos enseñar a nuestros hijos a evaluar sus propias especificaciones a la luz de las Escrituras. Ellos deben aprender a reverenciar e inclinarse ante la autoridad de Dios.

PALABRAS SUAVES

La disciplina bíblica también requiere palabras de amor. La ira de Dios fue ejercitada contra nosotros para que nosotros podamos escuchar Sus preciosas palabras cuando nos dice “te amo en Cristo Jesús.”

Incluso ahora cuando experimentamos el castigo de Dios, es para traernos mas cerca a nuestro Señor. Cuando lleguemos a entender esa preciosa verdad entonces podremos expresar nuestro amor por nuestros hijos especialmente cuando somos llamados a usar la vara.

Debemos asegurarles que la vara es administrada con un corazón lleno de amor por ellos. Es una cosa terrible cuando personas que declaran ser cristianos castigan corporalmente a sus hijos sin reprenderlos primeramente ni tampoco les enseñan del amor de Cristo.

Que perverso es cuando padres golpean a sus hijos y los dejan como a un perro para que “laman” sus golpes. No es de extrañarnos el por qué esos niños corren a sus habitaciones, azotan las puertas, y murmuran “te odio” bajo su aliento. Dios demanda ambos, la vara y la reprensión en amor.

ORACIÓN

Tampoco debemos olvidar que acompañando a la reprensión está la oración, esta pone al padre como al niño cerca del Señor. No se puede sobre enfatizar la necesidad de la oración en la disciplina y la instrucción de nuestros hijos.

Primeramente debemos repetidamente acercarnos a Dios buscando sabiduría en la crianza de nuestros hijos sobre como debemos criarlos en el sustento y admonición del Señor y como y cuando debemos disciplinarlos.

Necesitamos pedir gracia para tener el deseo de obedecer Su Palabra y reverenciar humildemente ante Su instrucción sabia. Pues sabemos que si Dios deseara remunerarnos de acuerdo a nuestras iniquidades, cada uno de nuestros hijos caminaría hacia el infierno.

También debemos orar por nuestros hijos. Debemos hacer eso personalmente mencionando a cada uno por su nombre, y por sus necesidades específicas más de una vez.

Yo he escuchado el testimonio de un creyente hablando de las faltas de corrección de su padre cristiano de acuerdo a los estándares bíblicos. Pero una cosa que ese padre hizo, en la presencia de sus hijos fue caer sobre sus rodillas para suplicar perdón a Dios por si mismo por no haber obedecido a Su mandato y misericordia por sus hijos.

Esas oraciones dejan en la mente y alma de un niño una impresión que nunca le dejará. También mientras oramos debemos reflejar o meditar en el inmenso amor de Cristo hacia nosotros.  l ora sin cesar sirviendo como nuestro fiel y constante intercesor por medio de Su Santo Espíritu.

EL RESULTADO DE LA DISCIPLINA

“La vara y la corrección dan sabiduría…” Dios ha ordenado que por medio de disciplina apropiada cristiana,  l revelará Su sabiduría al niño. Dios reitera: “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la hará alejar de él.” Proverbios 22:15

“…la vara de la corrección…” administrada con reprensión aleja la necedad anidada en el corazón del hijo del convenio de Dios. Eso no significa que ni tú ni yo por medio de nuestras acciones otorgamos o traemos salvación a nuestros hijos. Si tu examinas tu disciplina a la luz de lo que hemos aprendido de la Palabra de Dios, tu debes saber que es Dios quien dará Su salvación a quien  l decida darla.

Todo lo que nosotros hemos hecho es darles una naturaleza corrupta. Tampoco el hecho de que seamos obedientes a la Palabra de Dios significa que Dios nos debe algo, o que debido al hecho de que criamos a nuestros hijos en la disciplina y bajo la vara y la reprensión,  l debe salvar a nuestros hijos.

Pero de acuerdo a Su eterno y soberano placer,  l ha determinado que esta es la manera por la cual debemos guiar a nuestros pequeños hacia el Señor Jesús.

OBEDIENCIA

No hay mayor bendición para nuestros hijos como hijos de Dios, que el tener padres temerosos de Dios quienes obedecen a la Palabra de Dios. Padres quienes usan la vara y la reprensión cuando Dios la requiere.

Tal es la reflexión del amor de Dios en Cristo Jesús por nosotros. Ese amor de Dios está enraizado en el regalo de Su propio Hijo para nuestra adopción. Nuestro Padre hizo más que solo enseñar Su amor en la cruz.

 l también constantemente nos asegura de Su amor guiándonos en el camino de justicia.  l nos asegura de Su amor castigándonos, y también hablándonos por medio de la predicación del Verdadero Evangelio.

Nosotros a los cuales Dios ha permitido ser padres, también necesitamos probar ese amor. Debemos estar preparados a confesar nuestro pecado uno al otro dentro de nuestra familia y de esta manera demostrar en nuestra familia que nuestra creencia de confesión y perdón de pecados es la única vía para la salvación.

Mi oración es que Dios permita que nos amemos unos a otros de esta manera para la honra y gloria de Su gran nombre.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.