La Ira De Jesús

Por el Hno. Kent Hughes
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

“Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.
Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.
Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.”
Marcos 11:12-14

A través de los años, personas excesivamente críticas y que obviamente no han recibido la bendición de la iluminación del Espíritu Santo, han encontrado razones para rechazar el registro donde Jesús maldijo a la higuera y lo han catalogado como falso o falto de validez.

“Estas personas también declaran que de ser un evento verdadero, Jesús estaba actuando como un niño malcriado que no consiguió lo que quería.
Ellos ven como algo sorprendente e insólito, el hecho de que Jesús maldijera a un pobre árbol simple y sencillamente porque no tenía fruto.”

El hecho es que Jesús no lo hizo con rencor, ni maldijo el árbol simplemente porque tenía hambre y no encontró higos.

Cristo nos ha dado evidencia detallada que nos permite saber que en Su naturaleza humana si verdaderamente hubiese tenido hambre, pudo haberse mantenido sin comer esa mañana.

Cristo pudo haber hecho de la misma manera que cuando rechazó satisfacer su hambre en la prueba con Satanás de convertir piedras en pan a pesar de que había ayunado por cuarenta días en el desierto.

Jesús fue un Hombre que se privaba de comida y descanso para ministrar a las almas, de la manera que hizo en el pozo de Jacob.

"Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.
Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.
(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)"
Juan 4:6-8

"Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:
Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?
Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.
Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.
Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?
Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra."
Juan 4:28-34

No, la razón de que Jesús maldijo a la higuera estéril, infructuosa e improductiva fue porque Él quería que esta fuese una parábola visual del destino que Él estaba asignando y aplicando sobre la nación de Israel.

Si meditamos sobre esta acción, encontraremos que verdaderamente al maldecir a ese árbol Él le dio honor. Esto es pues hizo que entre todos los árboles, la higuera sea uno de los que tienen más significado espiritual.

La higuera, era y es un árbol por medio del cual, miles han aprendido de su estado espiritual y Dios los ha traído a Sus pies por medio de esa enseñanza.

Si Dios como resultado de esta enseñanza ha vivificado a tan solo un alma, para que esta considere su estado espiritual delante de Él, la higuera no se secó en vano. Así que veamos lo que Dios nos está enseñando aquí.

JESÚS MALDICE LA HIGUERA

El contexto espiritual de esta enseñanza, se basa sobre el hecho de que tres años antes durante el comienzo de Su ministerio, Jesús limpió el templo y registra:

“Y hecho un azote de cuerdas, echólos á todos del templo, y las ovejas, y los bueyes; y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas;” Juan 2:15

Pero cuando Él fue al templo después de su entrada triunfal, Él encuentra que ellos estaban haciendo negocios como si nada hubiese pasado. No hubo ningún cambio, y Jesús estaba afligido y entristecido.

Dios con esta enseñanza también resalta la maldad de la naturaleza del corazón humano, y denota que de sí mismo el ser humano nunca deseará volverse a Dios y acatar Sus preceptos.

Ahora, debido a que ya era tarde en el día, Cristo fue de regreso a Bethania con los doce. Esa mañana mientras ellos regresaban desde Bethania a Jerusalem, Jesús tuvo hambre.

Él ve una higuera frondosa, pero a pesar de que Él sabe que no es la temporada de higos, Él se dirige a ese árbol pues le ofrece una oportunidad perfecta para ilustrar el castigo que Él desea profetizar.

Él espera que el cumplimiento de Su profecía estimule la curiosidad de Sus discípulos sobre la profundidad de su significado.

Dios vívidamente enseña en numerosos pasajes bíblicos del Antiguo Testamento que Él usa la higuera como un símbolo o representación de la nación física de Israel y declara:

“Cortarélos de por junto, dice Jehová. No habrá uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caeráse la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.” Jeremías 8:13

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí envío yo contra ellos cuchillo, hambre [espiritual], y pestilencia [espiritual], y pondrélos como los malos higos, que de malos no se pueden comer.” Jeremías 29:17

En otras palabras, la nación física de Israel en general, no tendría ninguna relación con la Verdadera Vid, el Verdadero Evangelio, Cristo. Ellos tendrían un evangelio putrefacto, corrompido o falso hasta el final del tiempo.

Esto se ha cumplido y se está cumpliendo pues Dios les quitó el privilegio de ser la representante de Su reino aquí en la tierra una vez que dió este honor a la iglesia del Nuevo Testamento y Dios continúa.

“Como uvas en el desierto hallé á Israel: como la fruta temprana de la higuera en su principio vi á vuestros padres. Ellos entraron á Baal-peor, y se apartaron para vergüenza, é hiciéronse abominables como aquello que amaron.” Oseas 9:10

“Asoló mi vid, y descortezó mi higuera: del todo la desnudó y derribó: sus ramas quedaron blancas.” Joel 1:7

Dios nos enseña que la representación de tener follaje abundante y aparentemente estar muy saludable, pero no llevar fruto, constituye o personifica exactamente lo que el Señor Jesús había visto en Jerusalem.

NACIÓN ESTÉRIL

Dios nos deja ver que Israel ha sido un “árbol” que a pesar de ser frondoso o materialmetne muy exitoso, concisamente un “árbol” estéril.

Las “hojas” o éxitos materiales, son solamente un disfraz que cubren su desnudez pecaminosa. Dios claramente nos deja ver que fundamentalmente, la nación de Israel ha sido y es una nación pagana.

La magnificencia del templo y sus ceremonias, escondían el hecho de que Israel no había producido el fruto de justicia demandado y exigido por Dios.

Así que Jesús la maldice diciendo: “…Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre…” La maldición sobre el frondoso pero infructuoso árbol significa que el juicio inexorable (que no se deja vencer por súplicas) de Dios está sobre ellos.

La maldición dada por Dios en Jeremías, está presente: “Cortarélos de por junto, dice Jehová. No habrá uvas en la vid, ni higos en la higuera, y caeráse la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.” Jeremías 8:13

A pesar de que Dios ha registrado esta parábola para enseñarnos el castigo dado a la nación de Israel, ella no solo se aplica a esa nación. sino para la congregación corporativa, visible de hoy y también para todos nosotros individualmente.

No crea que simplemente por el hecho de que nos "vemos bién", porque tenemos un "exterior muy bonito" y saludable ante los ojos de los hombres significa que estamos gozando de la bendición más grande, la bendición de ser hijos de Dios.

Tampoco por el hedho de que nuestras “hojas” o logros humanos sean grandes y brillantes o porque seamos populares y exitosos ante los ojos de los hombres, significa que estamos produciendo frutos agradables ante los ojos de Dios.

“Esta enseñanza es una en la cual deberíamos tomar mucho tiempo y meditar.
Cualquiera que sea la aplicación para cada uno de nosotros, ella fue un marco perfecto para la visita de Jesús aquel día en el templo.”

Pues Él regresó a ver a aquel árbol el próximo día para dejarnos ver claramente el cumplimiento de Su profecía y lo terrible de Su juicio.

JESÚS LIMPIA EL TEMPLO

“Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;
Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.
Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones

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Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.
Mas como fué tarde, Jesús salió de la ciudad.”
Marcos 11:15-19

Habiendo pronunciado la maldición a la nación de Israel, Jesús camina hacia Jerusalem. Mientras Él se acerca al templo, Él ve el esplendor de sus paredes de mármol, el brillo del oro de sus principales pilares iluminados por el sol de la mañana.

Ya la multitud de personas listas a celebrar la Pascua, se vuelcan en los escalones del templo y se amontonan alrededor de las mesas de los cambistas.

Muchos otros se alinean alrededor de las mesas donde vendían bueyes, ovejas, aves, vino y sal para los sacrificios.

“El ruido en esta corte es terrible, mercaderes gritan desde sus mesas para atraer clientes.
El Señor ve esto por lo que es, una monstruosa profanación e irreverencia de la casa del Señor, de la representación de la comunión con Él.”

Este templo había sido un lugar santo por mil años desde que el rey Salomón terminó su grandiosa dedicación.

La gloria del Señor llenó el templo al punto de que los sacerdotes no podían entrar, y todo Israel se arrodillaba sobre el pavimento afuera mientras ellos veían el fuego de la Gloria de Dios descender sobre el templo.

“Y COMO Salomón acabó de orar, el fuego descendió de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová hinchió la casa.
Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Jehová.
Y como vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, cayeron en tierra sobre sus rostros en el pavimento, y adoraron, confesando á Jehová y diciendo: Que es bueno, que su misericordia es para siempre.”
2Cronicas 7:1-3

Y este estaba allí 750 años antes que Isaías enlutado por la muerte de Uzzias, fue llevado en una visión a ver la soberana majestad de Dios sentado sobre un trono con las faldas de Su vestidura llenando el templo.

Reconociendo que los seres humanos no tenemos ningún derecho y mucho menos privilegio de estar cerca del Dios Santísimo, pues estamos llenos de pecados. Aquí Isaías fue golpeado fuertemente por el trauma de la Santidad de Dios y lloró de esta manera:

“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Isaías 6:5

CASA DE ORACIÓN

¡Jesús agoniza mientras observaba la multitud!; En su limpieza del templo (anterior a esto) los discípulos recuerdan que esto estaba escrito:

“Entonces se acordaron sus discípulos que está escrito: El celo de tu casa me comió.” Juan 2:17

“Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos [insultos, ofensas, agravios] de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.” Salmo 69:9

Jesús se consumía del celo por la casa del Señor. La ira de Jesús fue encendida por la profanación de Su santidad, por la blasfemia, violación e irreverencia a la comunión con Él.

¡Por sus venas corría fuego líquido! Así que esta es la razón por la que Él empieza a castigar con un látigo a aquellos que compran y venden allí, contra aquellos que habían convertido Su santidad en un negocio.

Él tumba las mesas de los cambistas y de los que vendían palomas, y no permitía que nadie llevara mercadería a través del templo:

“Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.”

El templo es la representación de nuestro cuerpo, la “…casa de oración…” el lugar donde debe existir santidad, objeto que usamos para acercamos a Dios pidiendo perdón y santidad, pero ellos no le daban valor e incluso lo deshonrraban.

“Yo los llevaré al monte de mi santidad, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oración será llamada de todos los pueblos.” Isaías 56:7

Esta profanación de la representación de la comunión con Dios, fue un gran pecado contra Dios y sobre las gentes del mundo, y fue acentuado especialmente durante el tiempo de la pascua, cuando se reveló la verdad de la religión judía.

En lugar de que el templo fuese la casa de adoración, ellos la habían convertido en una “…cueva de ladrones.” La familia del sumo sacerdote pervirtió la adoración del templo cambiándola a una vía de extorsión.

Pero el verdadero robo que perduró, fue el robo espiritual. Los gentiles y verdaderamente todos los israelitas fueron afectados pues ellos pervirtieron el evangelio.

APLICACIÓN

Esto trae las Palabras de Jesús al mismo lugar donde vivimos. Primeramente nos dice lo importante de nuestra adoración. Nuestra adoración debe ser autentica y debe provenir del corazón.

Cuando escuchamos la lectura de la Santa Biblia, nuestro corazón debe detenerse a escuchar, y nosotros debemos tratar de observar cada sílaba.

Cuando oramos debemos unirnos al que ora con nuestro amén silencioso. Y debemos rogar a Dios nos de “…oídos para oír..”.

Cuando escuchamos la explicación de la Palabra de Dios, debemor orar para ser como los de Berea quienes se aseguraron de que el apóstol Pablo estaba predicando de acuerdo a las Sagradas Escrituras.

En todo esto debemos tener un deseo intenso a postrar y dar nuestra voluntad al servicio del Señor. Oro al Señor que lo que hagamos y digamos en nuestra vida cotidiana refleje el hecho de que Dios está vivo en nosotros, de que Dios es Santo, de que Dios es un Juez Justo.

Oro a Dios que nuestro estilo de vida comunique a todo corazón en busca de respuestas, que hay algo especial siendo un verdadero cristiano. Sino, oro a Dios que el Señor venga a nuestro rescate y quite toda distracción.

PAZ INTERIOR

Esto trae a mi mente una última palabra sobre el tema de nuestros corazones. Es tan fácil hacer que nuestras caras se vean muy piadosas, pero tan difícil que nuestro corazón sea quebrantado y quebrado como los de la gente que Dios habla en Marcos 11.

Dios nos deja ver nuestra situación así: “Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.” Proverbios 5:14; Por Su misericordia con nosotros, Dios nos permite ver que el peligro siempre se encuentra en medio de nosotros.

Lo que Jesús dijo e hizo aquel día fue con poder y llevó a cabo dos cosas: Primeramente selló el rechazo que tenían de Él los líderes religiosos; y momentáneamente capturó el corazón de las gentes.

El verso 18 declara: “Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.”

JESÚS CONFIRMA SU PROFECÍA

“Trágicamente y como es natural en el ser humano, el establecimiento religioso y las gentes, rechazaron a Jesús.
Ellos lo crucificaron al final de la semana, sellando de esta manera su futuro como nación.”

Jesús regresó a Bethania esa noche después de haber limpiado el templo.

Pero llegó la mañana, “Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.” Marcos 11:20-21

Pongamos mucha atención al hecho de que Dios se asegura de dejarnos saber a través de Marcos, que la higuera se había secado de raíz.

Esto enfatiza la totalidad de su destrucción. ¡Que advertencia tan explícita! Una higuera llena de hojas, muerta y destruida de un momento a otro, ¡los discípulos nunca lo olvidaron!

Qué lección para todos nosotros mientras que nosotros vemos que parece que crecemos y que maduramos. La pregunta es: ¿hay fruto espiritual en nosotros? ¿Hay fruto interno en nosotros?

“Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23

¿Hay fruto externo en nosotros? Principalmente una vida santa. ¿Es nuestra vida una habitación que invita a un Dios santo? ó ¿eres responsable y en peligro de ser maldecido y lanzado por siempre a la perdición eterna?

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.