Los Hijos De Dios

Por el Hno. Stephen Tyng
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

“Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” Romanos 8:16

¡Hijos de Dios! ¡Que interesante, que impresionante es ese pensamiento! ¡Cuánto amor despliega de parte de Dios!

“MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.” 1Juan 3:1

“¡Que grandioso e incalculable el privilegio impartido a nosotros!
¿Qué bendición o regalo niega un padre a su hijo si este es conveniente y correcto y si además se encuentra a su alcance?”

¿Qué limite hay para la bondad y sabiduría de Dios, en la relación con Sus hijos? Déjeme pensar en este maravilloso titulo que me pertenece a mí.

¿Soy yo un hijo de Dios? Yo llegué a ser Su hijo debido a Su misericordia adoptiva en Su Hijo. Así que Él de Su propia gracia se place en hacerme parte de Su familia.

GRATITUD

Así que yo debo tener el espíritu de gratitud más amoroso hacia Dios, quien es el que ha otorgado o concedido el privilegio y el regalo. Esta bendición no se compara a ninguna cosa terrenal que yo reciba o pueda recibir.

Este don es una bendición que siempre debe llamarme a agradecer o a expresar mi agradecimiento hacia Dios.

Como hijo de Dios, el temperamento prevaleciente o predominante de mi mente debe ser el de gratitud. “Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis.” Filipenses 4:4

“Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1Tesalonicenses 5:18

Cuando me regocije no dejaré que sea por cosas inferiores, me regocijaré en el mejor y más grande regalo. No importa la situación terrenal en la que me encuentre, ¡qué maravilloso es el cambio de mi condición baja y culpable, a ser llamado hijo de Dios!

Como mi Padre, yo debo pensar en Él y amarlo, Sus enseñanzas y caminos deben ser mi deleite. Su vara es ejercitada con la afección más cariñosa.

Yo siempre veré Su sol, respiraré Su aire, tomaré parte de Su gracia, disfrutaré de Su perdón y caminaré en Su presencia. ¿Cómo puede ser posible que no esté feliz? ¿Cómo podría ser posible que mi corazón sea algo diferente a un corazón agradecido?

CONFIANZA

Entonces yo debo ejercitar la confianza total en mi Padre celestial. Él no me hará daño. Él siempre me bendecirá, “Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien…” Romanos 8:28ª

Si Él me ha adoptado en Su familia, Él con seguridad me bendecirá y yo debo siempre confiar en Él. Yo no puedo entender todos Sus planes. ¿Cómo podría?

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” Isaías 55:8

Ellos están mucho más lejos de lo que yo puedo ver. Pero Sus propósitos conozco con profundidad. Los pensamientos que Él piensa acerca de mí, son siempre buenos.

“Yo debo confiar enteramente en esto, pues aunque me despierte en oscuridad y no tenga luz, yo todavía debo confiar totalmente en mi Dios.
Mi espíritu es como el de un niño quien tiene confianza en su padre.”

¿Qué padre es merecedor de toda nuestra confianza como lo es Él? “Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudé.” Isaías 41:13

Él me guiará cuando pasare por las aguas: “Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” Isaías 43:2

Él me traerá a Su casa en paz: “Y tú vendrás á tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.” Génesis 15:15

Él no me abandonará, no permita Dios que separe de Él toda mi total afección y confianza. Él me ha hecho Su hijo, Él me hará conocerle y comprobar que es mi Padre en toda la disciplina que tiene para mí.

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SUMISIÓN

Entonces debo cultivar una sumisión completa a Su voluntad. No estoy sirviendo a un simple gobernante poderoso, sino a un Padre y Rey que es Temible y al mismo tiempo Amoroso.

Por Su gracia, yo no me someto solamente a la voz de Su autoridad, sino a las expresiones y demandas de un amor sin precedente. ¿Gobierna Él en todo? ¿Es Él Poderoso y Fiel en todo?

“Permítame Él someterme enteramente e inmediatamente en todo.
¡Que feliz me sentiré cuando todo espíritu contencioso sea sujeto, y todo mi corazón sea traído a la sumisión perfecta a Él!
Eso es el cielo.”

Esto será el cielo para mí por siempre, esto sería el cielo incluso aquí. Permítame Él por el puro afecto de Su voluntad, el deseo sincero de obtenerlo, y en el espíritu de sumisión completa, realmente empezar el cielo aquí buscando Su santidad en mí.

HONOR

Entonces deberé constante y sinceramente tener cuidado de dar honor al gran nombre de mi Padre. Mantenerse en esa relación con el Grandioso Dios de los cielos y la tierra, es algo muy serio.

¡Permítame Él ser reverente! ¡Permítame Él ser santo! ¡Permítame Él ser de uso en Su obra! ¡Permítame Él ser un reflejo de Su imagen! Yo estaré vigilante por estas cosas, y las buscaré continuamente.

Él ha preparado el camino, “Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que los insensatos no yerren.” Isaías 35:8

Él ha revelado el carácter que Él ama, el que Su Espíritu otorga o imparte, el que Él guiará y ayudará y bendecirá, ¡no permita Él que sea negligente en el esfuerzo de cumplir Su voluntad!

El mundo conocerá de Él por medio de mí, el mundo se enfocará en quien Él es, conocerán el estándar de lo que Él hace y lo que Él requiere.

Ahhhh, pero si ellos lo rechazan por mi causa, ¿qué podría decir? Si Su nombre es blasfemado por mi descuido o negligencia, ¿Cómo podré yo mantenerme en pie delante de Su rostro?

Si yo confiara en mí mismo, sin duda fallaré, de eso no hay duda. Entonces permítame Él otorgarme que solo confíe en Él y tener el deseo de glorificarlo y honrarlo en todo lo que haga en mi vida, con la más alta fidelidad a Su servicio.

Permítame Él mantenerme en Su Palabra y deleitarme en Sus preceptos todos los días de mi vida, y Él no permitirá que yo yerre.

HIJOS DE DIOS

Los atributos que siempre deben ser encontrados en mí como hijo de Dios, son: gratitud, confianza, sumisión y santidad.

Estas son las marcas de Sus hijos, ellas me pertenecen. Yo deseo tenerlas siempre y exhibirlas, yo cultivaré un espíritu filial. Yo caminaré como un hijo de Dios.

Pronto mi Padre llamará a todos Sus hijos a Su casa, allí todas sus preguntas serán contestadas, Su obra habrá sido cumplida, Sus pruebas todas superadas.

“Permítame Él estar listo para esa hora, y estar feliz cuando esa hora arribe.
Este es mi privilegio, lo haré mi constante propósito y esfuerzo y hasta ese día cantaré.”

“Más santidad dame, más odio al mal, mas calma en las penas, mas alto ideal;

Mas fe en mi maestro, más consagración, más celo en servirle más grata oración.

Más prudente hazme, más sabio en Él, mas firme en Su causa, más fuerte y más fiel;

Más recto en la vida, más triste al pecar, más humilde hijo, más pronto en amar.

Más pureza dame, más fuerza en Jesús, más de Su dominio, más paz en Su cruz;

Más rica esperanza, más obras aquí, más ansia del cielo, más gozo allí”. (por: Philip P. Bliss 1838-1876)

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.