La Cura Contra El Miedo

Por el Hno. Ferrel Griswold
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Deseo hablar con uds sobre este tema que he titulado “La Cura Contra El Miedo” y para empezar, abramos nuestras Biblias en el libro de Isaías capítulo 41,

Allí leemos: “Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de Abraham mi amigo.
Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te deseché.
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”
Isaías 41:8-10

“Es necesario recalcar, que nosotros no tenemos ningún derecho de afianzarnos de estas promesas que Dios da por medio del profeta Isaías, a menos que nosotros seamos las personas que Dios aquí describe.”

Por otro lado, si es que formamos parte de estas personas; tenemos todo derecho de caminar con la confianza de que todas estas promesas nos pertenecen en esta generación, de la misma manera que pertenecieron á la generación de Abraham en los días de Isaías.

¿Quienes son estos a los cuales estas promesas son dadas? Bueno, ellos están descritos en el texto que leímos anteriormente.

Por ejemplo en los versos 8-9 Dios los representa como los escogidos del Señor. En el verso 8 Dios declara “…tu, Jacob, á quien yo escogí…” y en la última parte del verso 9 “…te escogí…”

Primeramente, esto significa que ellos son los elegidos de Dios, ellos son el objeto de Su gracia eternal. Esto es debido a que desde antes de la fundación del mundo Dios hizo la obra expiatoria para proveerles salvación.

Así Dios puso Su amor sobre ciertas personas y las escogió sin importarle sus obras ya sean “buenas” o malas, para convertirlos en Sus herederos y los que recibirían Su posesión.

Estas personas son descritas como la simiente de Abraham, y en el libro de Hebreos veremos como los elegidos por Dios, los que Dios redimió, son descritos de la misma manera.

Dios declara: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,
Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.

¡Pon atención a esto! Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó.” Hebreos 2:14-16

Ese es el lenguaje del convenio de gracia, ese es el lenguaje del Divino amor electivo de Dios. Él no tomó la simiente de ángeles.

“Porque si Dios no perdonó á los ángeles que habían pecado, sino que habiéndolos despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio;” 2Pedro 2:4

Estos ángeles que pecaron contra el Dios Todopoderoso, buscando usurpar Su autoridad, fueron lanzados encadenados fuera de los cielos y para ellos no hay la menor esperanza de redención.

Pero cuando escudriñamos en las Sagradas Escrituras la posición de la raza humana, la posteridad o descendencia de Adán ante los ojos de Dios, no vemos que Dios nos enseñe que Cristo haya tomado la naturaleza de esta posteridad sin excepción de alguno.

En lugar de ello, las Escrituras declaran que Él tomó en Él la simiente de Abraham. Sí, Él se identificó con los hombres. Sí, Él fue hecho a semejanza de pecado.

Pero al ser hecho en la semejanza de pecado, nacido de mujer, nacido bajo la ley, Él es la seguridad y la cabeza del convenio solamente para aquellos que Dios designa aquí como la simiente de Abraham.

¿Recuerdas cuando nuestro Señor Jesús pasó por Jericó y vio a Zaqueo, un hombre rico principal de los publicanos el cual había subido a un árbol sicómoro?

En Lucas 19 aprendemos que Cristo le dice: “Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vio, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.” (v. 5)

Una vez que Cristo hizo esto, empezaron a murmurar contra Él, pues Él había tomado en cuenta a uno de los individuos más despreciables y pecadores de esa región.

Viendo esto, nuestro Señor les responde diciendo: “Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.” Lucas 19:7

¡Pero aquellos que estaban murmurando, aquellos que estaban protestando eran judíos!, ¡ellos eran fariseos y saduceos, pero nuestro Señor los excluyó de su visita!; ¿Por qué? Porque ellos no estaban incluidos en Su convenio.

Esto Dios lo explica por medio del apóstol Pablo cuando declara: “Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne:
Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.”
Romanos 2:28-29

De esta manera la verdadera simiente de Abraham, aquellos con los cuales Cristo se ha identificado, son aquellos que fueron elegidos y perdonados por el Padre, desde antes de la fundación del mundo.

Dios enseña esto así: “Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo:
Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;
Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,”
Efesios 1:3-5

Pero notemos otra vez que Dios en Isaías no solo describe a estos como los elegidos, sino que también declara:;

“Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te deseché.” (v. 41:9)

Estos, (a quienes se les ha dado estas promesas) Dios declara que no solamente han sido elegidos por el Padre, sino que también han sido llamados por el Espíritu de Dios.

No hay manera que sepamos si somos elegidos a menos que sintamos el llamado del Espíritu Santo, pues solo aquellos que fueron elegidos son y serán llamados.

Dios nos enseña esto claramente:; “Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.
Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.”
Romanos 8:28-30

“Si Ud. está entre los llamados, si Ud. ha sido llamado y separado para Cristo, si Ud. ha dejado todo por Cristo, dejando todos los placeres y todas las compañías del mundo, entonces estas promesas son para Ud.”

Dios continúa describiendo a estos, a los cuales Él denomina como Sus sirvientes en el verso 8 “…Mas tú, Israel, siervo mío eres…” y en el verso 9 “…Mi siervo eres tú…”

Aquellos que han sido elegidos por el Padre y han sido llamados por el Espíritu Santo, entran al servicio del Señor Dios Todopoderoso.

Un sirviente por el cual se ha pagado para ser esclavo, es uno que no hace su propia voluntad, sino la voluntad de su amo. El es uno que ha tomado el yugo sobre sí mismo, y es obediente a todo lo que su Señor le ordena.

Así que entendiendo esto, una persona que vive en rebelión contra Dios, que hace su propia voluntad, el cual en su orgullo no dobla su rodilla en obediencia al Señor JesúsCristo, no puede afianzarse ni declarar que está entre los escogidos de Dios.

Aquellos que Dios escoge, son quebrantados a la obediencia para seguir la voluntad de Dios y para agradarle de acuerdo a Sus requerimientos.

También deseo que notes que en el verso 9 Dios describe a estos como aquellos que Él no desecha. Allí Dios declara: “…te escogí, y no te deseché…”

Estoy seguro que de acuerdo a nuestras circunstancias, algunos de Uds. de la misma manera que yo, hemos tenido momentos en que no nos sentimos muy bien. A ninguna persona le gusta ser rechazada, a ninguna persona le gusta ser despreciada.

Y ninguna persona disfruta el pensar que ha sido desechado, pero de todos modos hasta cierto punto, todos los que somos fieles a la Palabra de Dios hemos sido desechados ante los ojos de muchos. Pero no ante los ojos de nuestro Señor.

Aquellos que Él escoge y llama á Su servicio, son aquellos que Él nunca desecha, ellos están seguros por toda la eternidad en los perímetros del convenio de Su gracia.

A pesar de que ellos sientan que deben ser desechados, a pesar de que ellos sientan que la carga es pesada, Dios les declara que están seguros, están salvos, Él les declara, Yo te he protegido, y no te desecharé.

EL PECADO DA A LUZ AL MIEDO

Ya que hemos usado las representaciones bíblicas para describir a aquellos de los que el profeta es inspirado a hablar. Ahora con el tiempo que nos queda, deseo que estudiemos la promesa de Dios.

En primer lugar, miremos que Dios por medio de este registro, nos recuerda de una enfermedad muy común entre las mejores de las gentes. Esta enfermedad es el miedo y falta de coraje o valentía.

Como ya hemos visto, las palabras inspiradas al profeta, son para el pueblo de Dios. Él no está hablando a los pecadores reprobados. Él está hablando a aquellos descritos como los elegidos de Dios, y les ordena: “…No temas…no desmayes…”;

Yo quiero que primeramente entremos á escudriñar y podamos ver, que esta enfermedad la cual es tan común entre los hombres, se incorporó al corazón de los seres humanos con el pecado.

Si nunca hubiese habido pecado, nunca hubiese existido el miedo. Si el hombre no fuese ahora un pecador, él seria un extraño a la experiencia del miedo.

Entonces, vayamos y demos un vistazo al jardín del Edén y observemos a Adán caminando en la frescura de la mañana en comunión con Dios. No hay nada en esta relación que hiciese o forjase el miedo en Adám.

Pero demos otro vistazo y observemos a Adám una vez que escuchó a la voz de su esposa, y decidió desobedecer a Dios. Observemos como se encuentra una vez que el pecado ha llegado a ser una experiencia para el ser humano.

¿A donde encontramos a Adám ahora? ¿Caminando en la frescura de la mañana en comunión con Dios? ¡Absolutamente no!

Sino que lo vemos escondiéndose y agachándose detrás de los arbustos con su esposa, escondiéndose de la presencia visible del Temible y Todopoderoso Dios.

Así que cuando Dios habla y Adám contesta, su primera respuesta fue:; “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y escondíme.” Génesis 3:10

El pecado causa que el hombre tenga miedo de Dios, el pecado causa que el hombre tenga miedo del hombre, y causa que el hombre tenga miedo cuando no existe una causa para tener miedo.

El miedo es el resultado del pecado, y este se continúa anidado en el corazón de muchos cristianos profesantes, porque el pecado habitual continúa en ellos.

Si es que existiera aquello de la erradicación del estándar del pecado y hubiese la perfección del no pecar en esta vida, el hombre no tendría miedo.

“Pues en la medida que la gracia de Dios incrementa en nuestras vidas, en esa medida también el miedo es reducido.
Y en la medida que perdamos nuestra confianza en Dios, en esa medida seremos temerosos de todas las cosas.”

En segundo lugar, por medio de las Sagradas Escrituras Dios nos permite aprender que el mismo hecho de que el hombre tiene miedo en sus experiencias, demuestra que incluso “los mejores” seres humanos todavía tienen dentro de ellos el estándar o patrón del pecado.

Sabemos que cuando estemos en la gloria en la presencia de Dios, no solo todas las lágrimas serán limpiadas, pero también todo miedo será quitado.

Dios declara:; “Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.” Isaías 25:8

Y en Apocalipsis 21:4 Dios promete: “Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.” ¿Por qué? Porque allí no existe el pecado.

En tercer lugar, consideremos que el miedo habiendo llegado por el pecado y siendo sostenido o mantenido a través del pecado, debido a nuestras experiencias, rápidamente se define en quien continuará viviendo.

Todo creyente profesante debe examinarse y si ve razones abundantes para tener miedo y empieza a preguntarse. ¿Debo mantenerme firme? ¿Es lo que sigo la Verdad? ¿Estoy verdaderamente siendo guiado en la dirección correcta?

Se que esto me costará algunos amigos, me costará algo de comodidades y facilidades. Pero yo soy tan débil. ¿Podré perseverar en lo que estoy listo a hacer? ¿Podré soportar esta experiencia?

Así que hay una pregunta después de la otra, un miedo después del otro. Pero debemos recordar que el Señor JesúsCristo ha sido hecho para nosotros, todas las cosas que nosotros necesitemos.

Dios recalca esta enseñanza de esta manera:; “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención:” 1Corintios 1:30

Así que si es sabiduría lo que necesitamos, Él Es sabiduría, si es justificación lo que necesitamos, Él Es justificación, si es santificación lo que necesitamos, Él Es santificación y si es fortaleza lo que necesitamos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

Eso que nos guarda es Su Palabra, no es por accidente sino por medio de Su consejo y sabio plan. Estamos concientes de que todo creyente puede ver fuera de si mismo en todo su derredor, y encontrará razón para temer.

Verá la amenaza de la pobreza y el alza constante de los precios y la inflación, la constante amenaza de perder su trabajo, verá que enfermedades toman su cuerpo, la vejez acercándose, la cual no puede ser evitada.

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Verá una recolección del pasado y el temor del futuro, cuando consideramos todas estas cosas nos encontramos con la tentación de desmayar, e incluso el miedo a tener miedo, miedo de cosas que esperamos y nunca llegan.

El mismo Señor Jesús declaró: “No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y á nadie saludéis en el camino.” Lucas 10:4

No trates de considerar cual mal vendrá mañana, Cristo es suficiente para sustentarte en Su fe hasta el Día Del Juicio. Dios subraya esto así:

“Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen cillero, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves?” Lucas 12:24

Estas aves son sin valor en lo que a nosotros nos concierne, pues no suena apetitoso cuando pensamos en comernos un cuervo. Pero nuestro Señor le da de comer a cada uno de ellos.

El mismo Señor Jesús dijo: “Considerad los lirios, cómo crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.
Y si así viste Dios á la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno; ¿cuánto más á vosotros, hombres de poca fe?”
Lucas 12:27-28

“Si estamos preocupados por nuestra ropa y nos preguntamos, ¿dónde? ¿dónde? ¿dónde voy a obtener lo que necesito para el futuro?
Nuestro Señor nos dice, si así visto a la hierba, y tu vales mas que la hierba, Yo cuidaré de ti. ¡Oh nuestra poca fe!”

Y en cuarto lugar, talvez notemos que hay algunos momentos en los cuales el hábito del miedo ha alcanzado un crecimiento monstruoso.

Por ejemplo hay aquellos que piensan que el miedo, la duda y la depresión son cosas naturales del diario vivir. El vivir con miedo, vivir con duda, el vivir sin creer que Dios nos cuidará, parece ser lo normal.

Pero déjeme decirles algo, hay más atrevimiento, arrogancia, presunción, jactancia y vanagloria en el no creer que en el tener miedo.

Yo hablo con mi hijo y si él camina con miedo y duda, sin confiamza, alimentando duda dentro de sí mismo y no está seguro de que lo que le digo es verdad o no, eso es atrevimiento en lugar de honor.

Y cuando Dios promete y nosotros decimos ¿Pero puede Él hacer eso? Dudando la confianza y la seguridad de lo que Dios me ha prometido, eso es atrevimiento, arrogancia y vanagloria.

Eso es poner la Gloria del Dios Todopoderoso a nuestro nivel, encajarla en nuestro molde, ¡interrogando la veracidad y fidelidad del Unico Fiel y Verdadero!

Pues el hecho de que yo acepte la verdad desnuda de un Dios Fiel, sin tener ninguna evidencia palpable de que será cumplida, y a pesar de mi invalidez, inutilidad e incapacidad, eso no es presunción, sino humillación. El interrogar a Dios es muestra de nuestro orgullo.

En quinto lugar debemos señalar, que en algunos el miedo es una enfermedad en lugar de su pecado. Su complexión es débil, entregada a duda y depresión. A estos queremos animar a que busquen las promesas del Señor en Su Sagrada Escritura.

En sexto lugar debemos notar que incluso los servidores mas fuertes del Señor, han sido en algún momento los sujetos del miedo.

David mató a Goliat con una honda y una piedra, cuando era un joven. Pero una vez siendo un hombre y yendo a la guerra leemos:

“Y como los Filisteos tornaron á hacer guerra á Israel, descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los Filisteos: y David se cansó.” 2Samuel 21:15

Miremos a Elías enfrentándose ante los profetas de Baal, el cual miró los milagros y la potencia del Todopoderoso Jehová, para después correr a esconderse por las amenazas de una mujer llamada Jezabel.

“Y Ach‚b dio la nueva á Jezabel de todo lo que Elías había hecho, de como había muerto á cuchillo á todos los profetas.
Entonces envió Jezabel á Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y así me añadan, si mañana á estas horas yo no haya puesto tu persona como la de uno de ellos.
Viendo pues el peligro, levantóse y fuése por salvar su vida, y vino á Beer-seba, que es en Judá, y dejó allí su criado.
Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.”
1Reyes 19:1-4

Pero si vivimos cerca de Dios, no hay razón por la que no debamos vivir sin miedo. Así que deseo que sepamos el mandato de Dios en contra del miedo.

El declara “…No temas…” y quiero que veas que este precepto es absoluto, Él no dice no tengas miedo al extremo, Él no dice no desmayes tanto, Él dice ”…no desmayes…” nunca permitas ni una pizca de miedo ni desmayo en tus experiencias.

Es una exhortación sin limite, ahora hay dos o tres razones que justifican este mandato.

  • No debemos tener miedo pues es pecado.

Todo miedo y duda a Dios es pecado. El miedo es el resultado del no creer, y el no creer es un pecado muy grave el cual le roba la gloria a Dios.

Si yo camino hacia un hombre que está hablando el cual tiene una reputación cuestionable, y le digo, señor, yo no creo una palabra de lo que Ud. dice, eso es un insulto.

Mucho mas un insulto para Dios el Santo y Verdadero, venir a Él y decirle, Dios no creo ninguna palabra de lo que has escrito y prometido.

  • El miedo da a luz pecado.

El miedo se convierte en la madre de los pecados, el hombre que cree en Dios y confía en Dios combatirá la tentación.

Por ejemplo veamos a este hombre de negocios. En todo lo que podemos ver de lo que le está pasando, vemos que su negocio está al borde de la bancarrota.

Todo está en su contra, pero ese hombre es uno quien tiene una confianza firme en Dios. El dice, yo creo que Dios me sustentará pase lo que pase.

Con Su ayuda, apoyo y direccion yo me mantedré en el camino de la integridad, incluso aunque mi negocio quiebre, Dios tiene preparado algo mejor para mi, yo mantendré Su Bendito y Gran nombre en alto.

Ud. sabe que el Gran nombre de Dios será mantenido en alto. El confiará en Dios, él no se aferrará a métodos ilegales para salvarse del lío.

Pero aquí hay otro hombre, el dice, no puedo soportar ni siquiera la idea de que mi negocio sucumbe. Tengo que tomar un chance, estoy seguro de que Dios no está conmigo.

Muy pronto le vemos que se aferra a este método ilegal y a ese otro método ilegal, para mantener su negocio a flote. Y de esta manera vemos que su miedo lo ha llevado a cometer pecados.

Ud. y yo amigo mío en todas nuestras tentaciones, problemas y tribulaciones debemos mantenernos firmes en las promesas que Dios nos ha dado. Y una vez más, no debes temer pues te hace daño.

Mientras más miedo tengas, mas desconfianza tendrás y te harás infeliz y debilitaras tus manos al punto de que no podrás llevar a cabo nada para los propósitos de Dios, y esto también hace daño a otros.

Cuando estamos resignados a la voluntad de Dios, otros son influenciados y guiados al camino correcto.

Ahora voy a cerrar estudiando las promesas que Dios nos da para prevenir nuestro miedo y desmayo. Y en nuestro texto Dios nos da el pronombre tú ó yo seis veces en una forma u otra.

Dios declara: “…No temas, que yo soy contigo… yo soy tu Dios que te esfuerzo… siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (v. 10)

“Lo que Dios está diciendo en esas palabras es esto, donde sea que estés tú, allí también estaré Yo.
Pues donde está el pronombre tú, está el pronombre yo.
Y cualquier necesidad que venga durante tu tiempo aquí en esta tierra, Dios declara:; Yo soy tu Dios que supliré esa necesidad.”

Bueno, veamos cuales son esas debilidades que Dios enlaza. Primeramente, sabemos que muchos tienen miedo porque tienen temor de la soledad.

No ha habido un tiempo en la historia como este en el cual la gente vive tan cerca uno del otro y al mismo tiempo tan separados, al punto de que tú no conoces al vecino que vive adyacente a tu casa.

Existe el temor a la soledad, pero ¿sabes lo que Dios dice? “…No temas, que yo soy contigo…” La compañía de otros cristianos es de gran consuelo y desahogo para el hijo de Dios.

Si, el compañerismo de otros verdaderos creyentes es muy valioso. Pero debemos subrayar, que como parte del camino al cielo, todo verdadero creyente debe caminar solo, en comunión, sin ninguna otra compañía que no sea la del mismo Dios por medio de Su Palabra.

Pues, cuando llegue tu hora de morir, no habrá un alma, (no importa cuanto te ame aquí en esta tierra) que esté dispuesta a "cruzar el jordán" contigo. Cuando sea tu hora de partida, ellos se pararán y te mirarán mientras tú te despides pero no querrán ir contigo.

Pero Dios dice, Yo lo cruzaré contigo, Yo estaré contigo. Hay momentos de pruebas y tribulaciones y soledad que no podemos compartir con otros y aunque lo hiciéramos ellos no pueden entrar en nuestra experiencia, pero Dios puede.

Es por eso que Él declara:; “…yo soy contigo…” pues debido a la omnipresencia de Dios es que Él puede estar presente con Su pueblo en todas sus tribulaciones.

Miremos al próximo, pues aquí está declarado que el miedo entrará en nosotros debido al temor de perder nuestro nombre, nuestra propiedad, nuestros amigos, todo lo que tenemos en el mundo. Pero que es lo que Él dice: “…no desmayes, que yo soy tu Dios…”

Perderás al mundo, pero yo no te dejaré perder. Y si tú me tienes a Mí, tú tienes mejor cosa que el mundo, eres rico en todas las cosas. “…yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré…”

Miremos a otra clase de miedo, y ese miedo es el que se deriva del sentido de ser personalmente débil. Oh Señor que eres suficiente desde el pasado, ¿donde está esa fuerza para suplir lo que es demandado de mi? ¿Y que es lo que Él dice? “…yo soy tu Dios que te esfuerzo…”

Nuestra fortaleza la encontramos en Su Palabra, no importa qué tan débil tú seas y cualquiera que esa debilidad sea, Dios declara que Él nos esforzará. Y con Su fuerza. verdaderamente somos fuertes. Dios no solo nos dará fuerza sino que también nos ayudará.

Carlos Spurgeon dio esta ilustración, el relató la historia de un ministro que estaba moviendo su estudio de un piso de abajo a uno de arriba. En esta tarea lo acompañba uno de sus hijos pequeños, el cual quería ayudar moviendo los libros.

Así que el padre le dice al pequeño, ve y toma un libro, llévalo arriba y lo pondremos en el estudio. Ahora, de todos los libros que este pequeño pudo haber escogido, tomó el del comentario sobre el libro de Job por Carl, un monstruo de libro.

El niño subió tres escalones y se sentó y empezó a llorar pues debido al peso, no podía cargar ese tremendo libro.

El padre vino y tomó el libro en una mano, pero no solo el libro sino también a su hijo con la otra, y los llevó a los dos al estudio y entre los dos pusieron el libro en el lugar correspondiente.

Tú y yo nos sentimos agobiados y rendidos por nuestras responsabilidades y debido a ello, lo que sentimos hacer así como ese pequeño, es sentarnos a llorar.

Y en ese momento Dios viene y no solo toma nuestras responsabilidades sino que también nos levanta a nosotros, y nos dice “…siempre te ayudaré…”.

Así que cuando el Señor nos da trabajo para hacer y no estamos a la altura del trabajo encomendado, Él nos da fuerza y alimento por medio de Su Palabra, ayudándonos a cargar el trabajo y al pequeño hombre.

Otro punto es el de que algunos tienen temor de que ellos un día traerán deshonor a su profesión y a la cruz de Cristo. Pero Dios les dice “…siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Mientras nos mantengamos en Su Palabra, seremos protegidos.

“No es con tu justicia que el reino de Dios es construido, sino con la justicia de Cristo.
Si eres un verdadero creyente, la razón es porque Su justicia y Su fe han sido imputadas a tí y de esa manera Él ha borrado tus pecados para siempre.”

“Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada.” Gálatas 2:16

Ahora, si te encuentras vestido de esa justicia (Cristo), esa justicia siempre se mantendrá firme en contra de cada tentación, y es esa justicia, la justicia de Cristo; la que te hace acepto ante Dios el Padre.

Además Dios dice que Él te sustentará con la diestra (la voluntad) de Su justicia y Su diestra (Su voluntad) es la que mantiene al mundo en su lugar.

Entonces, lo que Dios nos está diciendo es; que si Su diestra (Su voluntad) sostiene al mundo en su lugar, ¿qué crees que no pueda hacer por ti?

¿Dudas que mientras sostiene al mundo, no pueda mantenerte a ti al mismo tiempo, para que no caigas en la hora de tentación?

Concluyo con esto amados mios, y eso es que si tú no perteneces a Cristo, estas promesas no te pertenecen a ti, pues esto que Dios ha hablado en estas palabras por medio del profeta Isaías, solo concierne a aquellos que pertenecen al Señor JesúsCristo.

Pero lo maravilloso es que si no perteneces a Cristo, aun puedes venir y rogar por Su salvación y misericordia sobre tí. Ruega que Él te vivifique, que te levante de entre los muertos para que estas promesas también te pertenezcan.

Y a tí que declaras conocer al Señor Jesús como Señor y Salvador, aférrate de estas promesas registradas en Su Palabra, memorízalas, retenlas y reconócelas como tuyas.

Dios ha registrado esto por medio de Su profeta en Su Palabra eterna, y yo debo mantenerme escudriñándola para así ser fortalecido por lo que Él ha escrito. Esta es la Palabra dada por el mismo Dios Todopoderoso, ¡Amén!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.