¡Jeremías No Ores!

Por el Hno. Cornelis Pronk
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

A menudo nos referimos a Jeremías como el profeta llorón y esto es por una buena razón. Pocos servidores de Dios han llorado como él lo hizo por las gentes a quienes él ministraba.

Poseyendo un alma sensitiva y tierna, él no podía mantenerse indiferente frente a los pecadores testarudos de su pueblo, quienes evidentemente se esmeraban en destruirse a sí mismos.

Jeremías había sido enviado á advertir al pueblo de Dios que si no se arrepentían, juicio vendría sobre ellos. Pero la gente no quería escuchar y en lugar de dar oido a la Voz de Dios, agraviaban, ofendían, injuriaban, humillaban, afrentaban, e insultaban al profeta.

Pero Jeremías fue movido a hacer mucho más por su gente que solo llorar. Jeremías también oró por ellos de la misma manera que Moisés y Samuel hicieron antes que él.

El amó a su gente demasiado para permitir que se aventaran a la destrucción sin advertirles del castigo en camino y además suplicar al Señor por ellos.

Leemos de la inspirada y gran oración intercesora, cuando Dios registra:

“Si nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, haz por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti pecamos.
Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?
¿Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? Tú empero estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.”
14:7-9

Esta oración es el resultado de una terrible sequía que ha empezado a destruir el sustento y las vidas de los seres humanos y la de los animales. Mucho peor, una invasión inminente por medio de Babilonia está amenazando en el horizonte.

Todo esto es el juicio de Dios sobre Judá por su continuo y extenso pecado. La gente está consiente de su terquedad y ellos proclaman un día de ayuno y de humillación y además llenan el templo para ofrecer holocaustos al Señor.

Mientras que el humo de sus sacrificios se eleva al cielo, el pueblo clama a Dios para que los ayude. Ellos esperan ansiosamente la respuesta del Señor, ellos observan el cielo esperando la menor señal de alguna formación de las nubes.

Pero el profeta sabe mucho mejor que sus compatriotas, que esto no significa nada si es que Dios no mueve a las gentes a tener comunión con Él y si el Señor no les da de Su Gracia.

¿ES DIOS UN EXTRAÑO EN NUESTRA TIERRA?

Jeremías ora deseando que puediesen regresar aquellos días bendecidos cuando Dios tenía comunión con Su Pueblo. El hace esto preguntando penosamente: “¿…por qué has de ser como peregrino en la tierra, y como caminante que se aparta para tener la noche?”

El profeta es inspirado a aludir de aquellos mercaderes quienes en su camino de Damasco a Egipto, viajaban a través de Judá y se quedaban allí a pasar la noche. A estos viajeros no les interesa lo que le pasa a la gente de Judá.

Las masas que se aglomeran en el templo no son tan sensitivas, a pesar de que ellos no extrañan la comunión con Dios pues nunca la han experimentado; ahora que la sequía ha atacado y debido a ello sus vidas están en peligro, muchos empiezan a orar.

Pero sus oraciones eran formuladas para que Dios terminara la sequía física y no para que el Señor y Su Bendita presencia regresara. Ellos piensan que siempre y cuando ellos traigan al templo los sacrificios físicos requeridos, todo estará bien.

Pero Jeremías está preocupado con la presencia de Dios, no el regalo pero por el Proveedor del regalo. No por el beneficio sino por el Benefactor, esa es su preocupación. El mismo Señor es lo que Jeremías y pocos otros verdaderos creyentes en Judá anhelan.

LO MISMO SUCEDE HOY

Eso es lo que nosotros también deberíamos anhelar. Pues estas palabras inspiradas a Jeremías “¿por qué has de ser como peregrino en la tierra…?” también describen la situación en nuestra tierra y en las iglesias de hoy.

Hubo un tiempo en el cual el Espíritu de Dios obró con Gran Poder en la iglesia, y los efectos de esta obra podían verse en la sociedad. Toda nuestra nación llegó a estar bajo la influencia del Verdadero Evangelio, y la Sagrada Ley de Dios era respetada.

Sin idealizar o engrandecer el pasado, de todos modos somos movidos a preguntarnos ¿dónde están estas manifestaciones de la presencia de Dios entre nosotros?

Sé que muchos apuntarán a las muchas “decisiones por Cristo” que continúan siendo el enfoque de crecimiento en muchas congregaciones.

Pero ¿están todas estas personas realmente siendo agregadas por el Señor al cuerpo de verdaderos creyentes, o son simplemente la obra de hombres?

Siguiendo las estadísticas que declaran muchas defecciones o abandonos de las iglesias, uno ve que estas son obras de hombres.

Pero incluso aquellos que se quedan, ¿incrementan ellos el carácter espiritual de sus iglesias? ¿Puedes ver en nuestro tiempo un incremento en espiritualidad verdadero?

¿Puedes ver en nuestro tiempo un incremento en fe y en santidad? ¿Son estos cristianos profesantes la sal y una luz en el mundo?

Yo no lo veo, fuera de las iglesias hay algunas excepciones, pero en la gran mayoría del mundo cristiano yo veo una cristiandad que es superficial. Yo veo una iglesia institucional y fisica que ha llegado acrecentadamente a ser una iglesia mundana, una cueva de ladrones.

Entonces, no hay razón de preguntar con Jeremías, ¿Señor eres un extraño en nuestra tierra?

¿POR QUÉ ES QUE DIOS REHÚSA ESCUCHAR ORACIONES?

Hemos leído la oración intercesora de Jeremías. Con seguridad aquella oración sincera del profeta de Dios, se encontrará con la aprobación divina y por ende sería contestada.

Pero vemos que Dios registra estas extrañas y fuertes palabras:

“Y díjome Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
Cuando ayunaren, yo no oiré su clamor, y cuando ofrecieren holocausto y ofrenda, no lo aceptaré; antes los consumiré con cuchillo, y con hambre, y con pestilencia.”
Jeremías 14:11-12

De hecho en el primer verso del capitulo 15 Dios hace Su declaración final:

“Y DIJOME Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan.”

¿Por qué es que Dios rehúsa escuchar la intercesión del profeta? En el pasado, el Señor escuchó la oración de Moisés en el desierto cuando Israel había pecado tan terriblemente que Dios había amenazado con destruirlos a todos.

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Moisés suplicó a Dios que no destruyera a Su gente, y sus peticiones fueron concedidas. ¿Cambia la voluntad de Dios después de todo? ¿Fue el Israel bajo Moisés y después el que estuvo bajo Samuel mejor que el Israel que estuvo bajo Jeremías?

Pongamos mucho cuidado y atención en el hecho de que Su plan para este mundo fue formulado y trazado desde antes de su fundación, hay progreso y no simple repetición en la forma en que Dios lidia con los seres humanos.

Cuando Moisés era su líder, Israel era como un niño, la gente era ignorante de las leyes de Dios.

De esta manera cuando ellos pecaban el Señor estuvo dispuesto a tomar en consideración su inmadurez espiritual, lo mismo es verdad del Israel bajo la guía de Samuel.

Pero durante el tiempo de Jeremías, ellos ya no son niños, Judá tiene una larga historia tras ella. Ella ha sido testigo de cómo Dios lidió con Su pueblo en el pasado.

Judá ha sido instruida una y otra vez en los caminos del Señor, pero a pesar de que ella conoce el camino y las leyes de Dios, en su estado espritual natural; ella rehúsa caminar en el camino de Dios y seguir Sus leyes.

En Jeremías 6:16 el Señor ordena a Judá: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.”

SUFICIENTE ES SUFICIENTE

Ahora, llega a ser más claro que esta vez el Señor no está a punto de perdonar el pecado de Judá y el por qué.

Lo que bloquea el camino al corazón de Dios no es solamente el pecado sino también el hecho de que ellos en su estado difunto espiritual, se agarran del pecado para no soltarlo.

La rebelión de Judá ha alcanzado el punto donde el Señor declara: Esto es suficiente, ellos se han desatado en su rebeldía.

¿Será que el Señor se siente de la misma manera con nosotros? ¿No somos nosotros gente empedernida en pecado?

¿Qué acerca de la inmoralidad como la de Sodoma y Gomorra la cual ha tomado lugar en todas partes, lugares que incluyen hasta círculos de la misma iglesia corporativa? Y si dentro de ella se habla de Dios es de dientes para afuera, y ¿dónde está el temor a Dios?

Estoy seguro que cada día cientos de oraciones son elevadas al cielo de parte de verdaderos cristianos a favor de nuestras naciones y de nuestra gente y nuestras congregaciones. Pero muy probablemente estas oraciones no serán contestadas.

El tiempo ha llegado cuando Dios ya no escucha las oraciones que son presentadas a favor de las naciones. De acuerdo a lo que estudiamos en Su Santa Palabra y lo que vemos que sucede dentro de las iglesias a través del mundo, Dios está diciendo a estos verdaderos cristianos lo mismo que dijo a Jeremías “…No ruegues por este pueblo para bien….”

Dios nos ha dejado las Sagradas Escrituras para que aprendamos la manera en que Dios lidió con Su pueblo en el pasado y de esta manera podamos discernir el paralelo definitivo entre la situación de Judá en aquel tiempo, con lo que vemos hoy en día especialmente cuando vemos el incremente pecado contra la Sabiduría de Dios.

ENCONTRADO CULPABLE

Los cristianos del hemisferio occidental (Norte, Centro y Sur América) no pueden objetar ignorancia como una excusa. Dios nos ha bendecido grandemente con la Luz de Su Evangelio.

Pero muchos están deliberadamente suprimiendo esa Verdad porque prefieren la oscuridad del pecado a la Luz del Verdadero Evangelio. Muchos rechazan los mandamientos de Dios porque aman la gratificación del desenfreno pecaminoso de la carne.

Es por eso que repito que de acuerdo al desenfreno que vemos dentro de las iglesias y denominaciones, que el Señor nos está diciendo “…Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan.”

Y también, “¡el castigo que viene a tu nación está señalado, Yo derramaré Mi ira y juicio sobre este pueblo pecaminoso!” Este es nuestro mensaje para tu nación de la cual eres parte y por los pecados de la cual, tienes responsabilidad.

¡Oh que estas palabras solemnes de Jeremías 14 y 15 nos humillen sobre el polvo ante Dios! Incluso a pesar de que toda nuestra nación no podrá ser salvada, todavía talvez sea posible que pecadores individuales alcancen el perdón del Señor.

Nunca presumas sobre la gracia y misericordia de Dios, nunca pienses que Dios es tan Amoroso que no importa lo que hagas ni el tiempo que continúes en pecado, siempre podrás contar con Su perdón.

Esto es un espejismo o alucinación de la peor clase, llega el momento cuando Dios entrega al hombre a que este se mantenga en una mente reprobada.

No, no está en mi el decir si ese momento ha llegado o cuando llegará en tu caso.

Pero debo decirte que si Dios no te ha bendecido con el deseo de confesar y alejarte de tus pecados, clamar por Su misericordia con todo tu corazón, buscar la Sabiduría de Dios en Su Palabra y seguir Sus ordenanzas, es posible que mañana para tí sea muy tarde.

Por otro lado, si por la Gracia de Dios has sido movido a buscar al Señor sinceramente y con todo tu corazón y tienes un deseo intenso de escudriñar Su Palabra y obedecer a todo lo que Él declara en ella, entonces hay esperanza para ti.

Sí, hay toda razón para creer y esperar en Él que por Su gracia y Soberana Voluntad, tendrá misericordia de ti y te perdonará abundantemente de todos tus pecados.

LA BUENA NOTICIA

Moisés realmente no podía ayudar a su pueblo, tampoco Samuel o Jeremías. ¿Por qué no? Porque ellos mismos eran pecadores, todo lo que ellos podían hacer es interceder por ellos.

Ellos no podían borrar los pecados de Israel, pero todo lo que estos eminentes santos del Antiguo Testamento no pudieron hacer, el Señor Jesús pudo y lo hizo.

La intercesión del Señor Jesús tiene verdadero valor porque es basada en el sacrificio que Él mismo efectuó desde antes de la fundación del mundo.

Él no solo ha orado por Su pueblo, sino que también ha sufrido por él. Por esta razón es que solo Él puede defendernos Del Juicio de Dios, porque este castigo ya cayó sobre Él.

Eso no significa que tribulaciones no vendrán a nuestras vidas, pero sí significa que todo aquel que es movido a ver la situación espiritual en la que se encuentra delante de Dios, de acuerdo a Su gracia y voluntad misericordiosa, escapará de la destrucción eterna Del Juicio de Dios.

¡Oh, que todos nosotros seamos encontrados en Él, seguros bajo la protección de Sus alas! ¡Amén!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.