El Placer De Dios En La Elección

Por el Hno. John Piper
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

ANTES QUE HUBIESE ninguna cosa creada, Dios estaba supremamente feliz en Él. Él Era y siempre Es totalmente Suficiente para Sí mismo.

Él no tiene necesidades, así que no puede ser sobornado; Él no tiene defectos, así que no puede ser chantajeado; y Él no tiene debilidades así que no puede ser obligado o forzado.

Esta es la forma concisa en la cual Dios nos permite ver esta verdad, cuando en el Salmo 115 registra: “Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.” (v. 3)

“Lo que esto significa, es que Dios no creó el cielo, la tierra y todo el universo para cubrir alguna deficiencia en Él.
Él creó todo lo que vemos y no vemos, porque ese es el atributo, particularidad y esencia misma de Su total naturaleza de desbordarse o rebosarse.”

Él se regocijó creando este universo como un género de desbordamiento para deleitarse en Su Gloria. Además, en este mundo que Dios ha creado, la gran pasión de Su corazón es la de esparcir Su reputación a los cuatro vientos.

Una y otra vez leemos en las Sagradas Escrituras, que Dios actúa por amor a Su Gran Nombre:

“Pues Jehová no desamparará á su pueblo por su grande nombre: porque Jehová ha querido haceros pueblo suyo.” 1Samuel 12:22

Dios en Su Sagrada Escritura es muy claro, que es Su placer magnificar todo lo que Él hace. Dios se complace en propagar Su fama, y el reconocimiento y honor á Su Gran Nombre.

EL AMOR MAS GRANDIOSO

Cuando Ud. sea movido a meditar sobre esto, por la gracia de Dios se dará cuenta que esto es lo más amoroso que Dios podría hacer para el ser humano, pues el mas grandioso beneficio que los seres humanos podríamos recibir, es llegar a saber y compartir de la Gloria de Dios.

Así que, cuando Dios decide hacer conocer Su Glorioso Nombre, ser admirado, alabado y disfrutado en cada nación, lengua y tribu; Él está actuando con gracia y amor desbordante. Pues esto y solamente esto satisfará el anhelo, ansia, y nostalgia del corazón humano.

Uno de los recursos por medio de los cuales Dios hace exaltar Su Gran Nombre y al mismo tiempo permite que el ser humano llegue a conocer Su gloriosa gracia en todo el mundo, es escogiendo gente para Sí mismo y así por medio de ellos llevar a cabo esta labor.

Dios registra esta Verdad de esta manera:

“Porque como el cinto se junta á los lomos del hombre, así hice juntar á mí toda la casa de Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por pueblo y por fama, y por alabanza y por honra: Empero no escucharon.” Jeremías 13:11

En otras palabras Dios claramente nos permite saber que, para extender el placer que Él tiene en Su propio Nombre, Él llama gente para disfrutar, alabar y proclamar ese Gran Nombre.

Dios también nos enseña y declara en Su Sagrada Escritura que, Él denomina a estos que ha elegido y llamado, como “…los escogidos…”

Así que rogando la sabiduría y dirección del Señor mientras escudriñamos Su Palabra, es este placer de Dios en la elección de Sus escogidos, el tema que deseo explicarles por medio de este estudio.

Tomaremos como punto de partida la elección de Israel en el Antiguo Testamento y después iremos al Nuevo Testamento para ver por medio de las Sagradas Escrituras, que los verdaderos creyentes son realmente estos elegidos ó escogidos en los cuales Dios se deleita en Su libre voluntad para salvarlos.

LA FIGURA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

En el Antiguo Testamento hay una innumerable cantidad de versos donde Dios habla sobre Su deleite ó agrado al escoger a la nación de Israel (de entre todas las gentes del mundo), gente con quien Él tuvo una relación especial.

De todos esos versos, un buen ejemplo es:

“He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los cielos de los cielos: la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
Solamente desde tus padres se agradó Jehová para amarlos, y escogió su simiente después de ellos, á vosotros, de entre todos los pueblos, como en este día.”
Deuteronomio 10:14-15

DERECHO A ESCOGER

Notemos primeramente el contraste que Dios pone entre estas dos oraciones. En el verso 14 Dios declara y resalta que todo, tanto en el cielo y sobre la tierra le pertenece. De allí en el verso 15 subraya declarando que a Él (a quién le pertenece todo) es el Dios que escogió a Su pueblo.

“Pongamos mucha atención aquí, pues Él efectivamente está enseñando que Su elección de la nación de Israel, es basada sobre Su Señorío sobre todo el universo.
A través de esto Dios deja claro a los israelitas (y a todos nosotros), que Él no estaba encerrado o acorralado a escogerlos a ellos solamente.”

Dios deja muy claro que Él tenía el derecho y privilegio de escoger a cualquier otra nación sobre la faz de la tierra. Además, cuando Dios se identifica a la gente judía como “…Jehová tu Dios…” Él no se está poniendo en el mismo nivel ó altura del dios de Egipto, del dios de Canaán, o de cualquier otro dios de otra nación pagana.

Jehová es dueño de aquellos dioses paganos y de sus seguidores, así que si a Él le hubiese placido, el pudo haber escogido gente totalmente diferente a la nación de Israel para llevar a cabo Sus propósitos secretos.

Dios con la declaración de los versos 14 y 15, enfatiza la libertad y el derecho universal de Su Autoridad y Poderío.

LIBRE PARA DELEITARSE

En segundo lugar, pongamos mucha atención a la declaración del verso 15 donde Dios registra: “Solamente desde tus padres se agradó Jehová para amarlos…” Dios nos deja ver que la forma en que Él ejercitó Su libertad, fue afirmando Su amor sobre Sus padres.

Esto recalca y acentúa que Dios escogió libremente el hacer a Abraham, Isaac y a Jacob, el objeto de Su deleite y de Su amor. El amor de Dios sobre los padres de la nación de Israel, fue libre, soberano y misericordioso. No fue forzado u obligado por ninguna cosa.

Una de las maneras que Dios aclara esto es cuando Abraham tuvo dos hijos, Ismael e Isaac, Dios solamente escoge a uno de ellos, a Isaac. Y cuando Isaac tiene dos hijos, Jacob y Esaú, Dios solo escoge a uno.

No solo eso sino que Dios nos da mas detalle y registra que incluso antes que ellos naciesen, y para continuar la línea de Sus escogidos, Él ya había escogido solamente a Jacob y había aborrecido a Esaú.

Dios registra y señala esta importante verdad de esta manera:

“Y no sólo esto; mas también Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro padre,
(porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección, no por las obras sino por el que llama permaneciese;)
Le fue dicho que el mayor serviría al menor.
Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.”
Romanos 9:10-13

INMERECIDO AMOR

Incluso en el Antiguo Testamento Dios expone este hecho en Deuteronomio 7:6-7 en el cual Él describe Su elección de la nación de Israel de esta manera:

“Porque tu eres pueblo santo a Jehová tu Dios: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial mas que todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra.
No por ser vosotros mas que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los mas pocos de todos los pueblos.”

“Dios en este pasaje vuelve a enfatizar una vez más, la libertad de Su Gracia al escoger y amar a la nación de Israel.
Además Dios nos enseña claramente que Él no puso Su amor sobre ellos ni los escogió debido a algún mérito, cualidad, virtud ó grandeza en ellos.”

De hecho Dios les recuerda que ellos son muy pequeños, lo que significa que de acuerdo a las reglas de los hombres, ellos no son candidatos para ser escogidos.

Entonces ¿por qué es que Dios los escogió? Leemos en el verso 8: “Sino porque Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto.”

Primeramente es porque Dios los amó, ahora, recuerda que en el verso 7 Dios ya declaró que Él no pone Su amor sobre ellos porque ellos lo merecen, son elegibles, o están capacitados para recibir Su amor, no.

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Él se deleitó en ellos simplemente porque decidió amarlos, ese es el significado que Dios nos enseña de la libertad de Su amor en la elección.

En el verso 8, Dios nos da una segunda razón por la cual Él escogió a la nación de Israel y los sacó de Egipto. Él estaba cumpliendo Su juramento el cual Él juró a sus padres.

¿Significa esto que el hecho de que Dios decidió amar y salvar a la nación de Israel no fue un regalo o dádiva después de todo? ¿Estuvo Él obligado a salvarlos?

LA FIDELIDAD DE DIOS

En lo que se refiere a que Dios es fiel a Sus propias promesas, Dios está obligado por Su juramento. Pero no olvidemos que en primer lugar, el juramento al cual Dios se refiere en este verso, fue dado a Abraham de acuerdo a Su libre voluntad y Autoridad ó Poderío divino.

Después fue confirmado a Isaac y no a Ismael en libertad y Autoridad total, y fue además confirmado a Jacob y no a Esaú bajo esa misma Autoridad soberana.

Verdaderamente, si Dios hubiese decidido y deseado, Él pudo haberse liberado de ese compromiso y pudo haber dejado que ese pueblo rebelde fuese destruido por Faraón en el mar Rojo. Dios registra esta Verdad así:

“Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; No se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; Sino que se rebelaron junto á la mar, en el mar Bermejo.” Salmo 106:7

NOMBRE SANTO

Pero entonces en el verso 8 Dios nos enseña una vez más la incomprensible Misericordia y Poderío que Él despliega a través de los siglos, al registrar: “Salvólos empero por amor de su Nombre Para hacer notoria su fortaleza.”

El hecho que Dios tomó la decisión de salvar a la rebelde y pagana nación de Israel en el mar Rojo y hacerlos un pueblo que llevara y representara Su Gran Nombre, fue ¡libre, soberano, misericordioso y lleno de Su Maravillosa Gracia!

Simplemente fue una extensión y cumplimiento parcial de aquel primer juramento libre que Dios hizo a Abraham, Isaac y a Jacob.

De hecho, esta verdad es repetida vez tras vez en otros lados en las Sagradas Escrituras. Por ejemplo leemos:
“Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los crié, los formé y los hice.” Isaías 43:7
Y en el verso 21 “Este pueblo crié para mí, mis alabanzas publicará.”

LA EXPLICACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO

Con la venida de Cristo, Dios empezó a revelar que mientras que Dios continúa deleitándose en la elección de un pueblo que represente Su Gran Nombre, la nación física de Israel no es realmente el pueblo que es el enfoque de Su Maravilloso Plan Para Salvación.

Dios una y otra vez en Su Sagrada Escritura nos indica que Su interés, ó con lo que Él está incumbido o concernido es con el Israel espiritual, el Israel de Dios, Su iglesia eterna.

Dios no elige o salva toda una nación terrenal política, no. Su programa de salvación es aplicado a Sus elegidos, los cuales están compuestos de los redimidos de todas las gentes, naciones y tribus del mundo.

Esto Dios lo deja bien claro cuando leemos la explicación que Él nos da sobre quienes son los verdaderos judíos que Él ha escogido para salvación y registra:

“Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne:
Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.”
Romanos 2:28-29

Ya que estamos hablando del placer de Dios o gozo en la elección, vayamos ahora a Lucas10. Allí Dios registra que los setenta discípulos habían regresado recién de su misión de predicación y están reportando su éxito a Jesús.

Leemos: “En aquella misma hora Jesús se alegro en Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.” (v. 21)

TODA LA TRINIDAD

Notemos cuidadosamente que allí, los tres miembros de la Trinidad se regocijan. Jesús se regocija, pero aprendemos que Él se está regocijando en Su Espíritu, el Espíritu Santo. De esta manera deja totalmente claro que el Espíritu Santo también comparte el gozo.

Además, al final del verso Dios nos permite aprender sobre los placeres de Dios el Padre. ¿Qué es eso que tiene a la Trinidad regocijándose juntos en el mismo lugar?

Es el Libre, Soberano y Todopoderoso amor electivo de Dios de esconder cosas “…á los sabios y entendidos…” y revelársela “…á los pequeños…” (v. 21)

Y ¿qué es eso que el Padre ha escondido de algunos y lo ha revelado a otros? Dios responde: “Todas las cosas me son entregadas de mi Padre y nadie sabe quién sea el Hijo sino el Padre; ni quién sea el Padre, sino el Hijo, y á quien el Hijo lo quisiere revelar.” (v. 22)

“En otras palabras, cuando los setenta discípulos regresaron a dar el reporte de su misión evangelística al Señor Jesús, Él y el Espíritu Santo se regocijaron de que Dios el Padre había escogido a aquellos cuyos ojos espirituales serían abiertos a la realidad de Su Hijo y los había escogido de acuerdo a Su placer Soberano.”

Ellos estaban contentos de que el Padre había tomado la iniciativa de escoger gente para Sí mismo, y que esto dependía total y finalmente del buen placer y voluntad de Dios.

HUMILLANDO A LOS SABIOS

El Hijo y el Espíritu Santo están tan centrados en exaltar a Dios el Padre, que ellos se regocijan cuando Él esfuerza Su poder y gracia para escoger gente para Sí mismo, de manera que confunde todas las expectativas del mundo que están centradas y aglutinadas en el hombre.

Dios pasa por alto o deja de lado a los “sabios” del mundo en su orgullo, pero los pequeños, los despreciados y los indefensos son sorprendidos con Su favor divino.

La situación es totalmente diferente a lo que el mundo espera, la sabiduría de los hombres es tumbada, y la libertad de la gracia de Dios es exaltada.

Esto es exactamente el enfoque de que Dios da en 1Corintios 1, donde el Espíritu Santo movió a Pablo a escribir:

“Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles;
Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte;
Y lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es:
Para que ninguna carne se jacte en Su presencia.
Mas de Él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención;
Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”
(v. 26-31)

La idea aquí es similar a la de Lucas 10:21. Por lo menos, hay dos razones importantes por las cuales Dios escoge libremente y efectúa el cambio espiritual de salvación sobre cualquiera que le plazca salvar:

  1. Para que ningún ser humano se gloríe en la presencia de Dios; Dios quiere eliminar todo orgullo humano, toda auto-dependencia, toda jactancia o vanagloria en el hombre.
  2. Para que toda la alabanza, reconocimiento, gloria y honra por Su salvación sea dada sola y absolutamente a Dios, y Dios registra: “…como está escrito: El que se gloria, gloríese en el Señor.”

“Puesto de otra manera: La humillación de los hombres y la exaltación de Cristo; permite que el hombre vea su ineptitud, torpeza, incapacidad, inhabilidad y total dependencia en la misericordia de Dios para su salvación y de allí magnifique la Gloria de Su Gracia.”

CONCLUSIÓN

Así que pongamos mucha atención y ¡notemos esto muy bien! Todo aquel que sabe que es un pecador y reconoce que el Padre lo halló sin el Dios vivo, en su estado necio, torpe, impotente, nulo, débil e incapaz de salvarse a sí mismo, pero de todos modos ha visto a Jesús como el todo Suficiente Salvador.

Y por Su gracia de Dios ha abierto sus ojos y ha sido traído a rogar y suplicar que Él tome su vida para Él y que Él le permita seguirlo, tenga en cuenta la gracia electiva de Su amor en todo el universo.

Entonces si ud. se encuentra entre ellos, ud. como el apóstol Pablo puede preguntar con certeza: “¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.” Romanos 8:33. Y también como en el verso 35, “¿Quién nos apartará del amor de Cristo…?” ¡Amén!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.