Entonces… ¿Es Mejor No Hacer Nada?

Por el Hno. Matt Perman
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

La Biblia declara que Dios es absolutamente Soberano. Antes de la creación, Dios ya tenía planeado y ordenado todo el curso de la historia de la raza humana.

Entre los versículos familiares que proclaman esta verdad están Isaías 46:10 y Efesios 1:11, donde Dios declara:

“Que anuncio lo por venir desde el principio, y desde antiguo lo que aun no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quisiere.” Isaías 46:10

Y “En él digo, en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de su voluntad.” Efesios 1:11

“No puede haber duda de que todos los eventos y circunstancias en el tiempo, son el desarrollo de la obra del Maravilloso Plan De Dios Para Salvación, el cual Él decretó en la eternidad.”

¿FUTILIDAD?

Los seres humanos nos inclinamos a preguntar, si Dios ya ha decidido todo lo que va a suceder, entonces ¿es mejor no hacer nada? ¿De qué sirve que hagamos alguna cosa cuando sabemos que todo ya está dictado por el Todopoderoso?

El resultado general , que proviene de la lógica humana por creer en la absoluta soberanía de Dios sobre toda Su creación, es una actitud "fútil e ineptitud indiferente."

La idea de que es mejor no hacer nada, ya que Dios controla todo. Una actitud de tener poco aprecio o importancia hacia la salvación. Actitud muy prevalente y aceptada especialmente entre los creyentes profesantes.

¿Cómo debemos contestar al que cree en esta futilidad e inhabilidad indiferente? ¿Por qué es que el creer en la absoluta soberanía de Dios no nos lleva a una incapacidad e insuficiencia indiferente como algunas personas sugieren?

Y si Dios es absolutamente soberano ¿cómo pueden nuestras decisiones tener un verdadero valor?; Estas preguntas, solo pueden ser contestadas cuando lleguemos a tener un buen entendimiento de la soberanía de Dios.

COMPATIBILIDAD

Primeramente, debemos empezar entendiendo la diferencia entre la futilidad y la compatibilidad:

Aquellos que creen y practican la futilidad o incapacidad indiferente, enseñan que no importa lo que escojas o hagas, pues todo terminará igual. En otras palabras; ellos predican que ocurrirá lo que “el destino” tenga determinado para ti.

Por ejemplo: si el destino determina que mañana Juan obtendrá una mala calificación en su exámen de historia, no importará cuanto Juan estudie, él no obtendrá una buena calificación.

La compatibilidad por el otro lado, ve que mientras Dios es soberano, nuestras decisiones tienen verdadero valor y que además somos responsables por ellas.

Esto es precisamente lo que Dios en Su Sagrada Escritura enseña. Bajo este punto de vista si Juan no estudia ya que esa es la decisión o deseo más intenso de su corazón, él obtendrá una mala calificación.

Pero su mala calificación es él resultado de su vagancia que fue lo que Juan determinóo hacer en su corazón, lo cual también fue permitido o decretado por Dios. No pasemos por alto que Dios enseña claramente que no hay nada bueno en nosotros.

Por el contrario si Juan estudia arduamente, querrá decir que Dios ha permitido ese bien en su vida y así Juan haría eso y él recibiría una buena calificación como resultado de ello.

“Amados hermanos míos, no erréis.
Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”
Santiago 1:16-17

De esta manera vemos que Dios habia permitido y ordenado no solo el final (una mala o buena calificación para Juan), pero también si Juan iba o no iba a estudiar de antemano.

“Dios trabaja por medio de sucesos o eventos y también á través de los seres humanos para asegurarse que los resultados que Él ha ordenado se lleven a cabo, para que de esta manera el final de Su propósito para salvación, se cumpla.”

Esto es lo que hace que las decisiones humanas tengan significado como parte del plan de Dios para el mundo.

LOS SERES HUMANOS SIEMPRE TIENEN QUE TOMAR, O HACER DECISIONES

En segundo lugar, el término "futilidad o insuficiencia Indiferente" se auto-contradice, pues el que tiene esta creencia dice:

“ya que Dios decide todo lo que ha de suceder, yo dejaré de tomar decisiones.”

Pero la decisión de dejar de tomar o hacer decisiones ¡es una decisión! Fuimos creados para ser seres que tomen decisiones; esto es una de los atributos que nos diferencia de los animales.

Por ejemplo, cuando nos vemos encarados con la opción de comer un pedazo de pastel o pizza, es imposible que yo no tome una decisión. Tendría que comprar el pastel, pizza, ambos o ninguno de los dos.

Si yo rehúso tomar una decisión, estoy tomando una decisión, pues estoy escogiendo no comer. Así, la futilidad indiferente es una falacia pues no puede ser la aplicación lógica de creer en la absoluta soberanía de Dios.

Algunos de los que creen en la futilidad indiferente modifican su posición y tratan de usar la soberanía de Dios como excusa para mantenerse en el pecado.

Una persona no debe molestarse en buscar a Dios (dicen ellos) ya que todo depende de Dios, y si Dios desea salvar a esa persona, Él la salvará. Pero si Dios no desea salvar a esa persona, Él simplemente no lo hará ya sea que esa persona le busque o no.

En esencia, ellos consideran la indiferencia y pasividad, como la respuesta lógica a la soberanía de Dios. De la misma manera, debemos suplicar a Dios que el creer en Su soberanía sea aplicada a nuestro corazón, para conducirnos al arrepentimiento y pedir que Dios nos busque y nos haga entender Su salvación.

Dios declara:

Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley á sí mismos:
Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros;
Romanos 2:14-15

Debido a que Dios ha escrito Su Ley en el corazón de cada ser humano para así conocer la diferencia entre lo bueno y lo malo, somos nosotros los que tomamos la decisión de vivir santamente o vivir pecaminosamente.

Entonces, ¿con qué base lógica puede uno decir que la soberanía de Dios nos guía a escoger la vagancia humana y una vida pecaminosa en lugar de una vida buscando en Su Palabra ser llenos de Dios?

En lugar de decir: “ya que Dios es soberano, no me molestaré en pedir Su perdón y buscar Su Palabra”, uno podría (con la misma lógica) decir: ya que Dios es soberano, yo buscaré Su perdón con todo mi corazón especialmente ya que Él ha prometido que;: “…Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmo 51:17b

Debido a la profunda sabiduría de Dios, hemos aprendido que nosotros podemos tomar una decisión ya que Él ha escrito Su Ley en nuestros corazones para así no tener excusa.

Como puedes ver, Dios claramente indica que debemos escoger uno de dos caminos, no tenemos la opción de simplemente no escoger uno de ellos. Ahora, si Dios controla todo, talvez tu pregunta sea: ¿cómo podemos hacer esto?

CONDICIÓN INTERNA

¿Pero cómo es que tomamos nuestras decisiones? Respuesta: Las hacemos de acuerdo a los deseos más intensos existentes en nuestro corazón.

Esto significa que nuestras decisiones revelan nuestra verdadera personalidad. De aquí que si usamos la soberanía de Dios como una excusa para pecar, ello revela la maldad y el verdadero estado de nuestro corazón.

En otras palabras, lo que nosotros los seres humanos nunca deseamos reconocer es que debido a nuestra corrupción total o condición pecaminosa, siempre buscaremos o estaremos inclinados a buscar lo que es malo o no beneficioso para nosotros.

Así que mientras no seamos salvos, ya sea vagancia o desobediencia, siempre haremos o seremos atraídos a todo lo que sea o se identifique con nuestra naturaleza pecaminosa y por ende con todo lo concerniente al pecado.

"¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?" Romanos 6:16

Lo que no entendemos es que la soberanía de Dios es una doctrina de libertad para nosotros. Ella nos libera para obedecer con una confianza gozosa, segura y llena de paz.

“Como verdaderos creyentes, debemos pensar de esta manera:
Ya que Dios es soberano, mi obediencia a Él, debe ser lo más importante no importa lo ridículo que el mundo piense que ella es.”

La obediencia a Dios no me puede perjudicar de acuerdo a la promesa que ha dado:: “Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.” Romanos 8:28

Miremos también la forma en que el apóstol Pablo fue movido por el Espíritu Santo a aplicar la soberanía de Dios a nuestra obediencia:;

Arriba ^

“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho mas ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor;
Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Filipenses 2:12-13

No dice: “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad, entonces tu te puedes quedar en la cama.”

Sino que toma en cuenta la ¡soberanía de Dios como el poder precursor y la razón de la obediencia a Él!

La fundación de nuestra obediencia es el hecho de que finalmente Dios es el ÚNICO quien pone en nuestros corazones el deseo y la voluntad a obedecerle de la manera que Él requiere para otorgar salvación.

Dios es el que permite que las obras que llevamos a cabo sean buenas a Sus ojos, y el propósito de ellas es la honra y gloria de Su gran nombre.

"Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas." Efesios 2:10

"Porque á vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él," Filipenses 1:29

TRABAJO EN EQUIPO

Dios en Proverbios 16:9 nos da otro verso que nos ayuda a entender mejor, como es que Dios efectúa su Maravilloso Plan Para Salvación de forma que preserva la responsabilidad y libertad humana. “El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.”

Note que en este verso Dios afirma los dos, la libertad humana y Su control absoluto sobre esa libertad.

¿Cómo puede ser esto? No olvidemos que anteriormente Dios nos enseñó que nosotros siempre escogemos de acuerdo a nuestro mayor deseo anidado en nuestro corazón.

Debido a nuestra condición espiritual antes de que Dios nos otorgue Su salvación, escogeremos lo que más desea nuestro corazón. Esto hace que toda elección pueda ser determinada.

“Ya estaba determinado que yo escogería la opción que yo prefería, si vivo en el pecado escogeré pecado.
Si Cristo vive en mi, ya que ahora Él es mi nuevo maestro, escogeré lo que alaba y agrada a Dios.”

No obstante hacemos o escogemos en libertad, pues nosotros siempre llevaremos a cabo la elección con la que estemos de acuerdo. Esto Dios lo declara en el libro de Jeremías.

“Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.” Jeremías 10:23

“¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal.” Jeremías 13:23

¿Para qué es libre el leopardo? El es libre para ser todo el dia y toda su vida nada mas que un leopardo. Así también el ser humano pecador sin salvación, vive toda su vida y todo el dia solo para pecar.

Nosotros observamos la situación que nos rodea y decidimos aquello que satisface nuestro corazón. Una vez que vemos cual de las opciones preferimos, entonces escogeremos esa opción.

De aquí podemos ver la verdad del verso: “El corazón del hombre piensa su camino…”

PERO DIOS CONTROLA TODAS LAS COSAS

“…Mas Jehová endereza sus pasos.” Dios finalmente está en control. Él regula las circunstancias e información sobre las cuales nosotros basamos nuestras decisiones.

Para los elegidos mucho más, Él también les da un corazón nuevo, les da un nuevo deseo interior: “Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.” Ezequiel 36:26

Y Como resultado, las decisiones que nosotros tomamos son las decisiones que Él ordenó que nosotros hiciéramos.

Entonces, cuando la gente trata de usar la absoluta soberanía de Dios como una excusa para no seguirle o buscarle, nuestra reacción no debe ser la de decirles que tomen una decisión de su libre albedrío, y que de este albedrio deben aceptar a Dios.

Dios en Su Santa Escritura es claro y nos enseña que los pecadores por su naturaleza y de su libre albedrio, huyen de Dios y buscan cualquier excusa para justificar su huida.

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;
Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.”
Romanos 3:10-12

Claramente podemos ver que la soberanía de Dios no es la causa de su indiferencia; el pecado humano es la causa. No debemos poner culpa donde no pertenece.

En lugar de usar el argumento del libre albedrío para persuadir a la gente a buscar a Dios, díganles que son pecadores bajo la ira de Dios, y como tales, ellos están en camino a la maldición de la muerte eterna.

Después de esto, debemos ir de rodillas a Dios para pedir misericordia por ellos más o menos de esta manera:

“Padre celestial, se que controlas todas las cosas, es por eso que vengo a ti a pedir que tú tengas misericordia de mi amigo y cambies su corazón, y permitas que el te busque de la manera que Tú requieres.
Por favor te ruego que lo atraigas a Tu Hijo JesúsCristo, y le des un deseo irresistible de someterse a ti.”

“Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
Romanos 9:15-16

“Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:44

“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.” Juan 6:37

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.” Juan 6:65

GLORIA A DIOS

En conclusión, yo tuve una experiencia el verano pasado que posiblemente ilumina un tanto este estudio. Yo estaba en la cima de Pike’s Peak en el estado de Colorado, las nubes estaban negras y amenazaban una tormenta.

No me había percatado del peligro, estaba disfrutando la vista panorámica desde la cima de la montaña en un área extensa, muy lejos de cualquier albergue.

De pronto, mi cabello se erizó, me dejó saber que ¡un rayo iba a caer cerca de mí, y muy pronto!; No tenía control de ser o no ser alcanzado por el rayo y yo lo sabía.

También sabía que no había ningún lugar para correr y socorrerme del rayo, de todas maneras no me quedé allí parado diciendo, Dios está en control de la situación, así que simplemente me quedaré aquí y no haré nada.

¡No! yo tuve miedo y corrí a buscar refugio a pesar de que no sabia donde ir, totalmente desamparado e impotente busqué refugio. La soberanía de Dios es muy similar.

“Nosotros no estamos en control; Dios es el que está en control, pero sabiendo que esa es la forma o vía que Dios usa para poner en nosotros Su temor, debemos humillarnos a Él y buscar refugio y misericordia en Él.”

Incluso, si no entendemos la soberanía de Dios, debemos humillarnos delante de Él y rogarle que nos permita entender Su soberanía, que nos permita ver la profundidad de Su sabiduría.

UNA DIFERENCIA

Al mismo tiempo la soberanía de Dios es muy diferente a mi experiencia con la tormenta, pues primeramente Dios en Su misericordia y benevolencia una vez que nos pone a correr a buscar Su refugio, Él nos traerá con seguridad a Sí mismo.

Además cuando nosotros experimentamos pruebas difíciles en esta tierra, podemos estar completamente satisfechos en la esperanza bendita que nos ha dado la salvación, esto solo puede ser aplicado a nuestras vidas si verdaderamente hemos nacido de nuevo y somos hijos de Dios.

Nosotros los verdaderos creyentes sabemos que pasaremos la eternidad con el Señor Jesús en el cielo. El mayor e interno deseo del verdadero creyente es que él se deleita en la gloria de Dios y disfruta exaltándolo a lo mas alto.

“Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.” Salmo 1:2

El mayor deseo de Dios es que Cristo sea exaltado a la gloria más alta y que sea completamente glorificado cuando Su pueblo está completamente satisfecho en Él.

Ya que Dios es Soberano (como también infinitamente celoso de Su gloria) no dejará que Su gloria se derrumbe.

De hecho, Dios hace todas las cosas para dar toda la gloria a Su gran nombre, y nos lo enseña así: “Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria, ni mi alabanza á esculturas.” Isaías 42:8

Esto significa que la pasión y esperanza de todo verdadero cristiano de un día disfrutar de la gloria y de la soberanía de Dios en su totalidad, no será en vano.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.