El Alfarero y El Barro

Por el Hno. James Montgomery Boice
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Hay multitudes de seres humanos que declaran no creer en la existencia de Dios y que si existe, que Él no tiene ninguna potestad sobre los seres humanos.

A estos se les une una gran cantidad de cristianos profesantes que niegan la soberanía de Dios sobre los seres humanos y además predican que Él no tiene ninguna potestad para decidir a quién salvará.

El corazón del ser humano es engañador, ingenioso y al mismo tiempo lleno de recursos. Una de las maneras que este expresa estas características es descartando, suprimiendo y culpando a Dios.

Este es el contexto que Dios usa en Romanos 9:19-21 para enseñarnos Su total soberanía sobre nosotros en todo sentido, pero aquí en Su salvación.

En el contexto de estos versos, Dios registra: “Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.
¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

Como podemos ver, en la primera mitad de este capítulo Dios argumenta que en la salvación Él opera bajo los principios de Su elección y Su promesa, al mismo tiempo Dios contesta la pregunta: “¿…hay injusticia en Dios?…”

Es aquí donde el malvado ingenio del corazón del ser humano trata de tomar ventaja, entra en acción y alterca contra el Rey de reyes y Señor de señores. El impío reclama, censura y reprocha al que lo creó.

Ya que si una persona no puede negar la total Soberanía de Dios sobre el derecho que Él tiene de salvar a algunos y permitir que otros perezcan por la eternidad, el hombre tratará de negar su propia responsabilidad.

“Anticipando esta actitud, Dios declara en el verso 19 “Me dirás pues: ¿Por qué, pues, se enoja? Porque ¿quién resistirá á Su voluntad?”

Esta es una pregunta que Dios contesta en otro lugar en Su Sagrada Escritura, pero Él decide no hacerlo aquí pues esto realmente es una objeción a Su derecho de hacer lo que Él hace.

De hecho, esta pregunta denota rebelión total de parte del ser humano. De aquí que en el siguiente verso, Dios simplemente reitera que Él tiene derecho de hacer con Sus criaturas lo que Él quiera y registra:

“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que lo labró: ¿por qué me has hecho tal?” (v. 20).

CONTRASTE E ILUSTRACION

Esta réplica dada por Dios utiliza o emplea dos contrastes u oposiciones que sitúan esta pregunta en su perspectiva correcta. La primera es entre el “…hombre…” y “…Dios…”.

Tú y yo somos simples seres humanos impíos. Y enfrente contra nosotros, está el Santo y Temible Majestad Todopoderoso Dios quien reina sobre todas las cosas.

Pero el hecho de que alguien tan pequeño, ignorante, impotente y pecaminoso como nosotros somos, alterque y dispute las propiedades de moralidad de Dios, es rotundamente ridículo.

Es posible que no entendamos lo que Dios está haciendo en algunos casos. De hecho, la mayoría del tiempo no lo entenderemos “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” Isaías 55:8

Nosotros podemos pedir a Dios que nos explique lo que Él está haciendo. Pero el hecho de que nosotros insinuemos que Él está equivocado en lo que Él hace, es patentemente o realmente absurdo.

El segundo contraste es entre “…la cosa creada…” y “…al que lo labró…” Nosotros somos simplemente cosas creadas y Dios es el Creador. Todo lo que somos y poseemos proviene de Dios, incluyendo la habilidad de hacer esa pregunta.

Si el Creador tiene el poder de formar “…de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos…” y además a seres racionales, Él debe ser infinitamente Poderoso y Sabio.

COMO ESTÁ ESCRITO

Notemos cuidadosamente que en el siguiente verso y de una manera significativa, Dios no habla de Su derecho sobre sus criaturas como simples criaturas, sino como criaturas pecaminosas.

Dios lo declara así: “¿O no tiene el alfarero potestad para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?” Romanos 9:21

Esta ilustración que Dios extráe del Antiguo Testamento nos deja ver que el principio que Dios está impartiendo aquí, está establecido en Su Santa Ley.

Hay cuatro pasajes principales en el Antiguo Testamento donde Dios registra Su autoridad, señorío y potestad con la ilustración del Alfarero y el barro, y declara:

“Vuestras subversión ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿La obra dirá de su hacedor, No me hizo; y dirá el vaso de aquel que lo ha formado, No entendió?” Isaías 29:16

Además:

“¡Hay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces; ó tu obra: No tiene manos?” Isaías 45:9-10

Y también:

“Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro Padre; nosotros lodo, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos, todos nosotros.” Isaías 64:8

El siguiente pasaje es el más explícito. Dios empieza ordenando a Jeremías que fuese a la casa del alfarero y dice:

“Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él hacia obra sobre la rueda.
Y el vaso que el hacia de barro se quebró en la mano del alfarero; y tomó é hízolo otro vaso, según que al alfarero pareció mejor hacerlo.
Entonces fue á mi Palabra de Jehová, diciendo:
¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, o casa de Israel, dice Jehová? He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
En un instante hablaré contra gentes y contra reinos, para arrancar, y disipar, y destruir.
Empero si esas gentes se convirtieren de su maldad, de que habré hablado, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles.
Y en un instante hablaré de la gente y el reino, para edificar y para plantar;
Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentiréme del bien que había determinado hacerle.”
Jeremías 18:3-10

Dios en este pasaje nos enseña exactamente lo que Él declara en el texto del libro de Romanos 9:

  1. Es absurdo para un simple ser humano, culpar a Dios.
  2. Dios posee soberanía absoluta sobre sus criaturas.
  3. El juicio de Dios está basado en Su justicia para condenar al pecado.

“¿Qué podría ser más razonable que eso?
En lugar de objetar las acciones de Dios, debemos temerlas y pedir a Dios que el temor de Su juicio nos guíe a arrepentimiento.”

ES UNA CUESTION DE AUTO EXAMINACION

Incluída en este texto (que aparentemente es severo), encontramos la Santa justicia de Dios. Si Dios te rechaza y te destruye, ¿No sería eso apropiado considerando como te has comportado hacia ambos, Dios y otros?

En lugar de usar la mente que Dios te dio para tratar de culparlo, deberías aplicarla para pensar correctamente. El primer punto del pensamiento correcto es el examinar como te has comportado contra Dios.

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NO HAY AMOR PARA DIOS

Para empezar, no has demostrado ninguna acción particular o amor hacia Dios. Cuando la gente está enamorada, ellos piensan constantemente en la persona que aman, y desean estar con esa persona y siempre piensan cosas agradables que ellos pueden hacer como objeto de su amor.

Tú no has hecho eso, de hecho, casi nunca piensas en Él excepto para usarlo o culparlo cuando las cosas no están de acuerdo a la manera que te gustaría que estuviesen.

“Tú no quieres estar con Dios, y si tú no has demostrado ningún afecto o amor particular para con Dios, ¿por qué crees que Él está obligado a amarte?
¿Por qué crees que Él debe estar obligado a demostrar algún favor hacia ti?”

Una vez más, tú has dado a Dios la menor importancia posible en miles de maneras a través de toda tu vida.

Todo lo que tú eres y tienes proviene de Dios, pero tú no has sido agradecido por ello, ni has hecho ningún esfuerzo serio, ni para descubrir el por qué Dios te ha dado las habilidades, ventajas y oportunidades que posees.

También debido a tu estado difunto espiritual, has rehusado escuchar el llamado de Dios hacia ti a pesar de que este llamado ha sido enviado a ti en muchas diferentes maneras. Has escuchado El Verdadero Evangelio siendo predicado, has leído las Buenas noticias.

E incluso cuando escuchas las Buenas Nuevas no adulterada de Su Palabra, no le das importancia o te rebelas contra ellas porque no te gusta lo que escuchas ni das valor a Su autoridad y soberanía.

Rechazas una y otra vez Su Verdad y prefieres perseguir y aceptar mensajes de hombres que te hacen sentir muy cómodo en tu pecado, que seguir y escudriñar la profundidad de la sabiduria e inteligencia de Dios en Su Sagrada Escritura.

De hecho, incluso observando la creación debes meditar en el eterno poder de Dios y naturaleza divina. Pero persistentemente tú das oído sordo a la dirección de Dios.

RECHAZO DE CRISTO

No es solo a Dios el Padre a quien tú has rechazado. Tú también has despreciado la obra del Hijo de Dios, el Señor JesúsCristo. Hubiese sido más que justo si Dios te hubiese rechazado totalmente sin nunca haberte ofrecido al Salvador.

Pero Dios no ha hecho eso, Él ha provisto un Salvador, al Señor JesúsCristo lleno de Su Gracia, el más Maravilloso, el Unico Santo, el Unico Misericordioso que ha caminado en esta tierra y te está permitiendo escuchar de Él una vez más.

El Padre incluso lo ofreció a la muerte merecida por los pecadores que creerán. Pero a ti no te importa eso, a ti solo te interesa tu propio placer. Tú ignoras completamente al Señor Jesús de diversas maneras.

Si el Señor estuviese aquí en persona para pedirte cuentas y ordenar que te arrepientas, rápida y fácilmente te encontrarías en un grupo (de la misma manera que sucedió en Su día), gritando a "Pilato" que lo crucificara.

INJUSTO HACIA OTROS

Si Dios te lanzara por siempre a la destrucción eterna, también esto estaría de acuerdo a la forma que tú tratas a otros. Una cosa que nosotros los seres humanos encontramos fácil de aceptar, es ser "justos" en nuestros propios asuntos. En otras palabras, hacer a otros lo mismo que nos hacen a nosotros.

Reconocemos cierta justicia poética cuando una persona que hace trampa a otra, de pronto se encuentra en la misma situación con alguien quien le hace trampa, o cuando a una persona pendenciera o peleona, le pegan. O cuando a un ladrón lo llevan a la cárcel.

“Tú piensas así, y eres tan arrogante que piensas que Dios debe tratarte a ti totalmente diferente a la forma que tú tratas a otros.
¿Pero, qué si Dios te tratara a ti de la misma manera que tú tratas a otros?”

Tú sabes que el pecado hace daño y destruye espiritualmente, de todos modos tú no solo has estado pecando voluntariamente, sino que has involucrado a otros en tus pecados.

Y si tú has sido incapaz de hacer esto con alguna persona en particular, (por el hecho de que esta persona ha resistido tus avances, o ha estado en desacuerdo con tus mentiras, o se ha separado de tus maldades) rápidamente has criticado a esa persona por practicar la misma moralidad que tú aparentas.

Incluso en aquello que haces que daña a otros. Padres, vuestros ejemplos ha dañado a vuestros hijos. Madres vuestros pecados han dejado manchas en vuestros retoños.

Uds. los jóvenes, vuestra inmoralidad y vuestra oquedad de cualquier verdadera búsqueda de Dios ha dañado a vuestros amigos y muchachos que los ven como un supuesto ejemplo.

EL DÍA DE GRACIA

De todos modos, el propósito de Dios no es solo de condenar. La demostración de Su poder y justicia al juzgar a los pecadores es una parte verdadera de lo que Dios está haciendo en la historia humana, pero no es toda la historia.

Dios también está permitiendo que conozcamos las riquezas de Su Gloria en la salvación de algunos. Entonces, ¿por qué no debías estar tú entre aquellos que son salvos, particularmente ya que tú también estás escuchando las mismas verdades siendo proclamadas?

Si todo lo que Dios deseara hacer es enviar gente a la perdición total, Él no tendría necesidad de declararnos estas cosas, ni tampoco ninguna otra cosa.

No hubiese necesidad de tener la Biblia, no habría necesidad de tener mensajeros que la predicaran y la explicaran. No habría necesidad de proclamar a un Salvador como el Centro del mensaje de las Sagradas Escrituras, la Biblia.

Dios no ha hecho eso. Él ha provisto un Salvador, Él nos ha dado Su Ley. Él ha enviado mensajeros y Su mensaje que da a todo verdadero profeta es el de proclamar que tienes que arrepentirte, abandonar tus pecados ¡ahora! Y rogar ser provisto con la Fe que te permitirá creer en el Señor JesúsCristo.

“Tú no puedes obligar a Dios a salvarte por ninguna cosa que tú hagas y verdaderamente todo lo que tu haces está manchado por el pecado.”

Pero si lo que has escuchado hasta, ahora tiene sentido para ti. Si tú reconoces que Dios no te debe nada, si reconoces que todo lo que has hecho es haber rechazado, refutado, contradicho y desechado todo lo que Dios te ha enseñado, y que todo lo que tú verdaderamente mereces de Él es Su juicio y condenación.

Entonces ten presente la elección e irresistible gracia de Dios. Humíllate ante Él para que Él te bendiga con la transformación de tu corazón en lugar de decirle que lo que Él hace es injusto.

Clama a Su nombre rogando te conceda un espíritu contrito y humillado. Y si Dios decide darte Vida nueva en Cristo, también te permitirá encontrar la maravillosa gracia de Dios.

Por Su gracia, serás conservado en el alimento esencial para todo verdadero creyente que solo es encontrado en Su Santa Palabra, y este te sustentará y te hará crecer todos los dias que Él haya designado para tí en esta tierra.

No olvidemos que Dios declara que: “Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.” Salmo 51:17

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.