El Antídoto Contra El Miedo

Por el Hno. Joel Nederhood.
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Digamos que tu trabajo te tiene totalmente atado(a) y enredado(a). De alguna manera el temor te inunda a tal manera, que cada mañana que llegas a tu trabajo detestas ir a trabajar.

El temor de no estar a la altura de la circunstancia, a la altura de tus obligaciones, el temor al fracaso, el temor a ser ignorado, dañado, lastimado, ridiculizado u ofendido por algún compañeros de trabajo.

El temor a ser regañado o reprendido, incluso despedido por el gerente del departamento en que trabajamos. Incluso el temor de tener que ir a pasar otro día aburrido en el trabajo.

Todas estas aprensiones y desconfianzas son algunas de las dudas que evocan la tensión nerviosa día a día en la experiencia de muchas personas.

“Se declara que los jóvenes de nuestros días se encuentran entre las personas a nuestro rededor con la mayor cantidad de tensión nerviosa.”

Para poner las cosas en un peor estado, el temor es el combustible de la tensión nerviosa y la tensión nerviosa incrementa el miedo.

Expertos declaran que esta intensificación e inclinación mutua de miedo y tensión nerviosa, son la causa de muchas de nuestras enfermedades.

Si nosotros pudiésemos hacer que nuestra vida fuese protegida o estuviese fuera de los límites del temor, nosotros descansaríamos y muchas de nuestras enfermedades desaparecerían.

Entonces, si tú estas siendo atribulado por la tensión nerviosa que es el resultado del temor, no estas solo(a). La buena noticia es que tu tensión nerviosa es el producto de temores en tu vida.

Es así que por la gracia de Dios, encontrarás que el divino antídoto que el apóstol Pablo es inspirado a prescribir a Timoteo, también es conveniente o apropiado para nosotros en nuestros días.

EXPERIENCIA PERSONAL

Obviamente el apóstol Pablo tuvo una historia inusual, pues él fue de un extremo al otro. Por mucho tiempo él fue uno de los peores enemigos del Evangelio de Cristo.

Pero el Señor JesúsCristo con toda Su gloria deslumbradora, decidió presentarse personalmente a Pablo y así traerlo a Su redil.

Después de este encuentro, Cristo pasó a cambiar al fariseo y convertirlo en un portavoz efectivo del Verdadero Evangelio de Cristo.

Siendo un ardiente misionero del Señor, Pablo encontró muchas, muchas situaciones de miedo. Pero por medio del Señor Jesús, él había aprendido como usar los recursos que el Señor le había provisto para controlar el miedo.

Inspirado a compartir ese conocimiento con Timoteo, el apóstol escribe: “Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.“ 2Timoteo 1:7

En esa declaración, Dios inspira al apóstol a representar al miedo con la frase “…el espíritu de temor…” y al antídoto o remedio, como el espíritu “…de fortaleza, y de amor y de templanza.”

Examinemos cada una de estas representaciones, pidiendo a nuestro Señor que por Su misericordia nos de Su sabiduría y por medio de ella nos enseñe cómo podemos aplicar estos recursos para aliviar nuestro miedo.

ESPÍRITU DE PODER

Nosotros los cristianos debemos estar totalmente relacionados y saber mucho sobre la palabra poder, porque Dios en Su Sagrada Escritura demuestra Su poder y lo comparte de pasta a pasta.

Dios en ella habla de Su poder al crear el universo, del poder de Cristo, al vencer a Satanás y á la muerte y del poder del Espíritu Santo salvando gente de toda tribu y nación en la tierra.

Además, Dios también nos enseña que un día el poder de Cristo será obvio cuando Él sujete todas las cosas a Sí mismo.

El Espíritu de poder del cual Pablo es movido a escribir, está directamente identificado con el poder al cual el Señor Jesús se refirió después de Su resurrección:

“…Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.“
Mateo 28:18-20

Cuando el Señor Jesús dijo que se le había dado “…toda potestad…” lo cual significa todo poder, y de allí prometió que estaría con Su pueblo “…hasta el fin del mundo…” Él se estaba refiriendo al poder del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo debía ser enviado después que Cristo ascendiera al cielo, de aquí que doquiera que el Espíritu Santo está presente, TODO el poder de Dios está presente.

Este Espíritu de poder que Dios nos ha dado es algo único, es algo que proviene del cielo y por ende, totalmente diferente á cualquier recurso que el ser humano use, comisione o se enconmiende para vencer el miedo.

“La representación que Dios en Su Santa Palabra da de nosotros los seres humanos, nos enseña que por dentro y por fuera somos extremadamente inadecuados para desenvolvernos, sobrellevar, lidiar o tener poder contra el miedo.”

Esto es el resultado del pecado que mora en nosotros, es por esto que tenemos toda razón para tener miedo.

DEBILIDADES HUMANAS

Describiendo la manera que él como también sus compañeros se sintieron en una ocasión, incluso el apóstol Pablo es movido a admitir y a registrar que él era débil en su propia naturaleza y declara:

“Porque aun cuando vinimos á Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes, en todo fuimos atribulados: de fuera, cuestiones; de dentro, temores.“ 2Corintios 7:5

Pero en el momento que por la gracia de Dios lleguemos a reconocer nuestras propias limitaciones, Dios mismo proveerá o impartirá Su poder en nuestras vidas pues Dios registra:

“Y [Dios] me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia [poder] en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia [nota que Dios aloja en nosotros, Su poder] de Cristo.
Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco,
[debil] entonces soy poderoso.“ 2Corintios 12:9-10

Una aplicación a esta declaración es que cuando Dios abre nuestros ojos y permite que verdaderamente reconozcamos nuestra ineptitud, oquedad, impotencia e inhabilidad para merecer y mucho menos alcanzar el favor de Dios.

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Y por medio de ese reconocimiento somos guiados á confesar todos nuestros pecados y a rogar que el Señor Jesús sea nuestro Unico y Suficiente Salvador (obra efectuada en Sus escogidos por el Santo Espíritu de Dios).

Por Su gracia y voluntad soberana, no solo somos sitiados en un entorno donde podríamos llegar a recibir perdón, sino también poder divino para vivir una nueva vida.

“Una vez que Cristo nos salva, significa que nos da vida espiritual, que nos saca del muladar de nuestros pecados.
En lugar de sentir miedo, ahora tenemos en nosotros el poder para desechar y alejarnos de las estratagemas y confabulaciones de Satanás.”

Pues debido al poder de Dios en nosotros, tenemos éxito viviendo en libertad la vida que Dios quiere que nosotros vivamos, la vida que honra y alaba á Su Gran Nombre.

Solo el hecho de saber con toda seguridad, que en nosotros tenemos el poder del Espíritu Santo protegiéndonos y fortaleciéndonos paso a paso, nos ayudará a quitar de nosotros, muchos temores.

ESPÍRITU DE AMOR

Dios en Su maravillosa obra en nosotros también reemplaza al miedo con el Espíritu de amor. Aquí el apóstol es inspirado a hablar del amor ágape.

Ese es el amor que el mismo Dios desplegó al sacrificar desde antes de la fundación del mundo á Su Hijo Unigénito, para la remisión de los pecados de Sus escogidos.

Dios es amor, esa es la razón por la cual, cuando los verdaderos creyentes se aman el uno al otro de la manera que Cristo ordenó, el mundo sabrá que somos Su pueblo.

Eso también es el por qué es que el amor es la máxima y primordial realidad. Finalmente, el amor vencerá y conquistará todas las cosas.

Dios inspira a Pablo a registrar: “La caridad nunca deja de ser: mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de ser quitada;
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.“
1Corintios 13:8,13

Si nosotros analizamos nuestros temores, encontraremos que los temores que afectan u ofenden nuestra relación con otros, regularmente están arraigados en nuestra inhabilidad de amar como debemos amar.

Toma por ejemplo a un esposo y esposa que no se llevan bien. Típicamente esta situación es porque ellos no se aman el uno al otro como ellos debían amarse.

Ellos llegan al punto de tener miedo el uno del otro. Ellos llegan a tener miedo de ser heridos y como resultado ellos viven bajo una tensión nerviosa incremental.

LA AYUDA DE DIOS

Pero si solo uno de ellos se arrepiente y pide a Dios el poder para amar completamente al otro cónyuge, las cosas empezaran a mejorar.

Cuando tú amas a alguien, tú oras por ese alguien y ministras sacrificadamente a ese alguien. Y cuando ese cónyuge ama de regreso, la relación está destinada a regenerarse.

El reflejo de Cristo en tu vida puede ser usado por Dios para apaciguar, suavizar y tranquilizar al otro cónyuge.

Dios declara: “En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor.“ 1Juan 4:18

Una de las causas principales de nuestros temores es que estamos obsesionados o ciegos con nuestro ego. Tenemos miedo de que nuestro orgullo sea lastimado o que nuestros sueños sean destrozados.

Cuando Cristo viene a nuestras vidas gracias a Su amor, Su amor reemplaza nuestro egocentrismo. Cristo nos hace mas flexibles sobre lo que queremos y mas sensibles y receptivos a las necesidades de otros.

De aquí que una persona que ha recibido este amor y ama verdaderamente, tiene una nueva dirección y una nueva perspectiva. El resultado del amor de Cristo es que esta persona no podrá ser carcomida por la tensión nerviosa.

EL ESPÍRITU DE TEMPLANZA O AUTODISCIPINA

El Espíritu de autodisciplina es un substituto efectivo para aquellos temores que están relacionados a la premonición o presentimiento del fracaso.

Mucha gente es conducida a la desesperación porque ellos son inundados, abrumados y aplastados por muchas responsabilidades. Pero Dios no espera que nosotros trabajemos más de lo que nuestra capacidad nos permite.

Lo que pasa es que muy a menudo, nosotros estamos simplemente entregados al vicio de desperdiciar nuestro tiempo, talentos, y energía haciendo cosas que tienen poco o ningún valor espiritual para nuestras vidas.

Aquí es donde el Espíritu de autodisciplina entra en acción. Él nos ayuda a establecer prioridades a medida que buscamos el reino de Dios y Su justicia.

Con aquellas prioridades, podemos ordenar, concertar y arreglar nuestras vidas para vivir eficazmente para Dios y Sus propósitos.

Con el Espíritu de templanza, en lugar de simplemente reaccionar a una situación y a otra, tenemos la capacidad para ordenar, catalogar y examinar nuestros dones y opciones y de allí decidimos qué es lo que verdaderamente necesita nuestra atención inmediata y qué es prescindible.

“Una vez que Dios incluye orden en nuestros pensamientos y a nuestras actividades, podemos dominar (por Su gracia) las circunstancias de nuestra vida.”

Pronto descubriremos que el temor que usualmente nos inundaba, ya no existe. En lugar de eso, vivimos una vida con el propósito de aprender y cumplir la Ley de Dios.

Cada día se convierte en un día de oportunidades para servir a nuestro Señor y ministrar a otros. Y ya que dependemos totalmente en Él, Él nos dará las fuerzas y sabiduría necesarias para llevar a cabo Su labor.

Entonces, si tú has sido acosado(a) y atormentado(a) por el temor de una u otra situación ¡clama al Señor Jesús ahora! Confiesa tu propia inhabilidad para hacer alguna cosa a parte de Él.

Ruega que Su Santo Espíritu de poder quite tu espíritu natural de timidez. Que Su Santo Espíritu de amor quite los temores de tu orgullo, dolor y de tus deseos personales.

Que Su Santo Espíritu de templanza y autodisciplina organice y establezca tus prioridades para que tú desees dedicar tu tiempo, talento y energía para hacer todo lo que Dios desea que hagas.

Ahora lo que Dios desea solo lo podemos aprender escudriñando Su Escritura. También debes rogar que Dios te de el deseo que empaparte de Su Palabra para de esta manera caminar de acuerdo como Él ordena, ¡Amén!.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.