Por el Hno. John D. Jess
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com
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¿Has notado lo listo que estamos los seres humanos a tomar atajos? Ya sea en el mundo de los negocios o en nuestro diario quehacer, siempre estamos buscando la via rápida. Siempre buscamos la forma de terminar una obra en la menor cantidad de tiempo, con la menor cantidad de esfuerzo y con el gasto más mínimo. ¡No creo que hya visto un terreno esquinero vacante, que no tuviese un caminillo marcado diagonalmente a través de el, indicando el atajo que toman las personas para no caminar hasta la esquina!
“Así mismo, muchos cristianos profesantes constantemente están buscando caminillos para llegar a la madurez espiritual en sus vidas.
Pero estos 'caminillos espirituales' nunca funcionan y entonces ellos se desaniman, dejan de luchar y se descarrían.” La senda a Jericó tiene esparcida en toda ella a los cristianos profesantes que han sido robados, desnudados, golpeados y abandonados medio muertos, pues ellos mismos se tiraron a los brazos del enemigo. Ya que estos cristianos profesantes no están confiando en la Palabra de Dios (Cristo), este enemigo les roba su heredad y fortaleza transitoria y perecedera en la que se encuentran basados. La razón de esto es porque en lugar de rogar y esperar en Dios, ellos pensaron que podían tomar atajos para alcanzar la madurez cristiana y de esta manera abandonaron el trabajo de crecimiento constante y muchas veces doloroso que es operado en cada verdadero creyente. Otra razón de este fracaso en estos cristianos profesantes es porque ellos desestimaron o desatendieron la fuerza ilusa o engañadora del padre de la mentira, Satanás.
CAMINOS SIN SALIDAAmigos, estos atajos para alcanzar el conocimiento, poder y madurez espiritual, no existen. ¡Oh,! yo sé que hay algunos que nos enseñan que si los hay. “Si hablas en lenguas,” o “si puedes obtener el bautismo del Espíritu Santo ” sus líderes y maestros declaran, llegarás a ser un gigante espiritual de un día para otro. Pero mis amigos, ese cristianismo instantáneo es necedad y simpleza. Esas falsas enseñanzas que se alejan totalmente de lo que Dios enseña en Su Sagrada Palabra, no son atajos a la madurez espiritual, sino insensatez espiritual. Tanto en el campo espiritual como en el mundo biológico, no hay formulas que permitan que de un momento a otro, un ser humano pueda llegar a ser un adulto habiendo sido un niño. Con esto no estoy negando el hecho de que algunos crecen más rápido que otros, pero pongamos mucha atención al hecho de que la palabra clave registrada por Dios en el Nuevo Testamento, es: “ crecimiento ”.
“¿Cómo es que crecemos?
Pide a Dios que ponga en tí Su armadura leyendo Su Palabra diariamente, Huye de las pasiones de la carne, Busca las cosas de Dios, y permanece en ellas.” Hay cosas, lugares y personas que nos incitan a pecar y nos alejan de Cristo y estas hay que evitar y dejar por completo. Recordemos mis amigos, que si algo se identifica o se afilia con el mundo, de ninguna manera se puede identificar o formar parte de las reglas u ordenanzas dadas por Dios. "Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón." Mateo 6:24 Pide sabiduria a Dios y medita en esto, y en cualquier cosa que estés haciendo, pregúntate:; ¿Haria esto el Señor Jesús si Él estuviese en mi lugar? y si estás escuchando o viendo algo, ¿escucharía o pondria atención a esto el Señor Jesús si Él estuviese en mi lugar? |
Cristianos, nunca olvidemos que la guerra entre la carne y el espíritu es una que nunca termina durante nuestro tiempo aquí en esta tierra. Dios por medio de Pablo lo explica así: “Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres.” Gálatas 5:17 Y este conflicto es la guerra espiritual.
VICTORIA FINALTodos nosotros como cristianos sabemos lo que es perder una batalla espiritual (de hecho muchas batallas), pero por la gracia de Dios, no perderemos la guerra.
“No te rindas simplemente porque pierdes una batalla, recuerda que no eres tú el que pelea sino Dios por ti.”
Agárrate de Dios de la misma manera que Jacob hizo, a pesar de haber sido herido por Dios. “Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.” Génesis 32:26 Dios nos da esta ilustración para enseñarnos que siempre debemos confiar en Él, no quitar la mira de Él, no dejar de leer Su Palabra diariamente y obedecer Sus Mandamientos. Esto tampoco significa que debemos estar constantemente perdiendo batallas en la vida espiritual, todo lo contrario. Las batallas perdidas son menos y menos a medida que aprendemos más y más las estrategias del enemigo cuando pasamos tiempo leyendo Su Palabra. Cuando en nuestra vida cotidiana nos mantenemos rogando a Dios por Su sabiduría, apartándonos de todo lo que se identifica con el mundo ya que eso nos lleva a pecar; seremos más que vencedores por medio de Él.
“Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. Cuando empezó la segunda guerra mundial, el ministro de defensa en Londres envió este mensaje codificado a todas las bases militares en algunos lugares remotos en África, por medio del cual ordenaba:
Ellos contestaron de esta manera:
“Amigo, si Ud. profesa ser cristiano y no puede identificar al enemigo con sus artimañas o la manera que él actúa y debido a ello se presta para ser siervo de él deleitándose en la carne.
O si en su mente tiene duda y no sabe con quien está en guerra, eso es una señal muy clara de que Ud. no lee su Biblia.” Yo agregaría que su ignorancia es identificable, el enemigo es Satanás, y ¿cómo es que se lo vence? Dios recalca que es solamente por medio de Él, la Palabra de Dios. “Os he escrito á vosotros, padres, porque habéis conocido al que es desde el principio. Os he escrito á vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios [Cristo] mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.” 1Juan 2:14 |
Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.