El Libro A Los Gálatas

Capítulo 3 (2 de 2)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

EL PROPOSITO DE LA LEY

3:15 “Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto sea de hombre, con todo, siendo confirmado, nadie lo cancela, ó le añade.”

Dios por medio del apóstol Pablo, ahora empieza una nueva línea de argumento a favor del Evangelio de gracia. Usando una analogía humana, él compara la promesa de Dios a Abraham al testamento que un ser humano confecciona.

En nuestro mundo denominamos a esta última declaración o documento de voluntad, como el “testamento”. De hecho, esta palabra “testamento” se origina de la misma palabra griega que en este verso es traducida a “…pacto…” o “…convenio…”.

Cuando un ser humano escribe su última voluntad o testamento, él / ella escribe en ese testamento sus deseos y lo que se debe hacer con sus posesiones. Entre otras cosas, la persona declara quienes serán los beneficiarios.

“Esta persona no tiene ninguna obligación de incluir en su testamento a ninguno de los que serán beneficiarios, y la herencia o beneficios regalados no son compensaciones por lo que los beneficiarios han hecho.”

De todos modos, el hecho es que si ellos han sido nombrados en ese testamento, entonces ellos son merecedores de recibir la herencia.

Aquí, Dios por medio del apóstol Pablo anota que incluso en el caso del testamento humano, una vez que ha sido confirmado o validado, los términos o cláusulas, estipulaciones o requisitos no pueden ser alterados.

Después de la muerte del testador, sus instrucciones se deben llevar a cabo en detalle. La aplicación de esta enseñanza, es que el testamento de Dios, el cual es infinitamente más confiable que el del hombre, es por ende totalmente confiable e inmutable o irreversible.

3:16 “A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente.No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.”

Siguiendo esta línea de argumento, Dios por medio del apóstol Pablo declara: “Dios especificó en Su testamento que los beneficiarios son Abraham y su simiente.”

Dios llama nuestra atención particularmente a la palabra “…simiente…” y la distingue de la palabra “…simientes…” Y declara que esa simiente particular que Dios tuvo en vista, es el Señor JesúsCristo y no todos los descendientes sanguíneos de Abraham.

Nosotros podemos entender muy bien el por qué Abraham fue nombrado como uno de los beneficiarios. El fue el primero a quien Dios le hizo las promesas, y como aprendimos en la primera parte del estudio de este capítulo, las promesas son la salvación de la maldición del pecado y el regalo de la Vida eterna.

Pero, ¿Por qué fue también especificado Cristo como uno de los beneficiarios en este testamento divino? Él es Dios, Él no necesitaba ser salvado, Cristo de si mismo es obviamente sin pecado.

Pero, Él vino al mundo para ser nuestro suplente y portador de nuestros pecados. Como resultado de esto, en la cruz Él soportó la ira de Dios mientras Él fue lanzado al infierno por la eternidad.

Para que Él pueda pagar exitosamente por nuestros pecados, Él tenía que ser sacado o redimido del infierno. El hecho de que Cristo verdaderamente tuvo que ser redimido, es reflejado entre otros lugares, en el libro de los Salmos donde Dios registra:

“SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.”
Salmo 69:1-21

Este es un Salmo mesiánico porque la primera mitad del verso 9 la cual declara: “Porque me consumió el celo de tu casa…” es citado en Juan 2:17 en conexión con la acción de Cristo limpiando el templo de los cambiadores y vendedores que habían convertido al templo en un mercado.

Y Dios en la segunda mitad de ese verso registra: “Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.” lo cual revela que Él llegó a ser pecado por nosotros. Nuestros insultos, ofensas, agravios, injurias, ultrajes, calumnias etc., cayeron sobre el Señor JesúsCristo.

ORACIÓN MESIANICA

Esto es lo que el Señor Jesús dijo en los versos 13-15: “Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.”

“¿Puedes ver ahora por qué el Señor Jesús fue nombrado en el testamento de Dios para recibir la promesa de salvación?
Como el testador del testamento, Él tuvo que morir para activar la herencia.”

Pero, debido a que Él es también uno de los beneficiarios de ese testamento, después de haber pagado totalmente por nuestros pecados; Él también recibió la promesa de salvación. En lugar de permanecer en el infierno, Él fue resucitado y heredó el nuevo cielo y la nueva tierra.

Mas tarde en el versículo 29 , veremos que debido a que el Señor Jesús es la simiente prometida de Abraham, todos aquellos que están en Cristo son herederos junto a Él de acuerdo a la promesa.

LA CANCION DE ZACARIAS

En verdad, incluso antes de que Cristo llegara a tomar la forma humana, Dios en el Nuevo Testamento revela que Él es el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham.

En Lucas 1 leemos sobre el nacimiento de Juan el Bautista. Cuando él tuvo 8 días de nacido, fue circuncidado y recibió el nombre de Juan. En ese momento, su padre Zacarías, lleno del Espíritu Santo cantó una canción de alabanza, y esto es lo que cantó en la primera mitad de esa canción.

“Bendito el Señor Dios de Israel, Que ha visitado y hecho redención á su pueblo, Y nos alzó un cuerno de salvación En la casa de David su siervo, Como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde el principio:
Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron; Para hacer misericordia con nuestros padres, Y acordándose de su santo pacto; Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, Que nos había de dar,”
Lucas 1:68-73

Reconociendo que su hijo presentaría a Cristo a la gente, él alabó a Dios por llevar a cabo el “…juramento que juró á Abraham…”

3:17 “Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.”

Este verso nos conecta de regreso al verso 15, donde Dios argumenta el hecho de que los términos o cláusulas, estipulaciones o requisitos de incluso un testamento humano no pueden ser alterados una vez que el testamento ha sido validado.

Dios por medio del apóstol Pablo señala que la promesa de salvación por medio de la gracia hecha a Abraham, la cual subsecuentemente fue confirmada por Dios, con seguridad no puede ser nulificada por la ley, la cual fue dada unos 430 años después.

Los 430 años aquí se refiere al período que Israel pasó esclavizado en Egipto. Esto es revelado en Éxodo 12:40. Y sabemos obviamente, que la ley fue dada un corto tiempo después que Moisés había guiado al pueblo fuera de Egipto.

Entonces, evidentemente Dios debió haber reiterado Su promesa de salvación justo antes que los israelitas fueran a Egipto. Y en verdad Él lo hizo. En Génesis 45, José finalmente se había declarado a sus hermanos y les dijo que trajesen a Egipto a su padre Jacob quien ahora se llamaba Israel.

Dios declara: “Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía: iré, y le veré antes que yo muera.” (v. 28)

Entonces Dios registra: “Y habló Dios á Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob.Y él respondió: Heme aquí.Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender á Egipto, porque yo te pondré allí en gran gente.Yo descenderé contigo á Egipto, y yo también te haré volver: y José pondrá su mano sobre tus ojos.” Génesis 46:2-4

Esta es la confirmación a la que Dios se refiere aquí en Gálatas. Antes de eso, como notamos anteriormente, Dios había dicho a Jacob: “Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac: la tierra en que estás acostado te la daré á ti y á tu simiente.
Y será tu simiente como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al aquilón, y al mediodía; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.”
Génesis 28:13-14

PROMESA INMUTABLE

Dios en Hebreos 6 también enfatiza que la promesa que Dios dio a Abraham no puede ser cambiada. Leemos: “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos á trabarnos de la esperanza propuesta:”
(v. 17-18)

Podríamos preguntarnos, ¿por qué entonces fue necesario que Dios repitiera la promesa a Isaac y a Jacob? Primero, Dios aquí pudo haber estado anticipando el argumento de que un testamento una vez “confirmado” no puede ser anulado.

Pero mucho mas importante, Dios puso muy claro a través de estas repetidas promesas que la simiente prometida de Abraham, el Mesías quien traería salvación a todas las naciones, se originaria de la línea de Isaac y Jacob y no de la línea de Esaú o Ismael. Estos últimos son los progenitores de las naciones árabes.

3:18 “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación á Abraham.”

Para separar aun más la ley del convenio de gracia, Dios anota en este verso que si uno llega a recibir la herencia como resultado de haber mantenido la ley, entonces eso indicaría que la herencia no tenía nada que ver con el convenio o testamento, pues ya no sería una promesa.

Pero Dios sí prometió dar la tierra, esto es; la nueva tierra y el nuevo cielo a Abraham y a su simiente. Y Él hizo esa promesa sin ninguna condición o estipulación atada a ella.

“De esta manera, el heredar la nueva tierra y el nuevo cielo no tiene la posibilidad de tener ninguna relación a la observación, cumplimiento, desempeño, acatamiento u obediencia de la ley.”

Recuerda, esta promesa tiene que ver o está relacionada al testamento en el cual Dios había nombrado a todos aquellos a quienes Él había escogido para salvación. Ese testamento fue generado incluso antes de la fundación del mundo antes de que alguno haya hecho bien o mal.

Y ya que Cristo en principio fue el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo, las instrucciones de ese testamento deben llevarse a cabo sin ninguna objeción.

3:19 “¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.”

Ya que la promesa de Dios por medio de Su gracia no puede ser nulificada por la ley, es natural preguntar: ¿Entonces por qué dio Dios la ley? ¿Qué propósito tiene o para que sirve?

Dios por medio del apóstol aquí explica que esta fue puesta “…por causa de las rebeliones…” Pero en 1Juan 3 Dios define que “…el pecado es transgresión de la ley”. Entonces, ¿Cómo podía haber alguna trasgresión de la ley antes que la ley fuese dada?

Respuesta: a pesar de que la Ley fue dada en forma escrita empezando con Moisés, ella había existido desde el comienzo. Por ejemplo: Abel y Caín sabían que debían ofrecer sacrificios.

Además, lo primero que Noé hizo después del diluvio; fue edificar un altar para Jehová y ofrecer holocausto. Evidentemente Dios les había dado a conocer lo que ellos debían o no debían hacer, y también el hecho de que debido a sus pecados y por no seguir todo lo que Sus estatutos ellos debían ofrecer sacrificios de expiación.

Dios nos enseña que Él dio la ley incluso a aquellos que no tenían contacto con Él cuando declara: “Porque los Gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan ley, ellos son ley á sí mismos:
Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros;”
Romanos 2:14-15

La Palabra de Dios fue escrita en sus corazones, es por ello que Dios tuvo toda la razón en decir que las gentes en los días de Noé eran desesperadamente malvadas.

ACUSACION OFICIAL

Pero para acusar oficialmente a los seres humanos por las transgresiones de la ley, fue necesario que Dios agregara la ley escrita. Una vez que esta fue dada, llega a ser claro que cada uno de los seres humanos es un pecador, ya que no existe ni siquiera una sola persona que pueda cumplir la ley a la perfección.

Además, al enseñar al ser humano su pecaminosidad, la ley, en especial o remarcablemente la ley ceremonial, también señaló a la expiación que el Mesías traería. Con el uso de “figuras”, ella “deletreó” a los creyentes del Antiguo Testamento la naturaleza de la salvación que Dios había provisto.

De aquí que el Rey David supo suficiente para ser inspirado a escribir: “TEN piedad de mí, oh Dios, conforme á tu misericordia: Conforme á la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.” Salmo 51:1

Dios aquí en Gálatas además nos indica que la ley fue puesta: “…hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa…” Aquí Dios declara que el beneficiario primordial de la promesa es Cristo, la simiente. La ley fue agregada hasta que Él viniese con el nuevo pacto.

¿ANGELES?

La segunda mitad de este verso declara: “…ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.” Esta parte es difícil de entender de la manera que es presentada.

Nosotros encontramos el mismo lenguaje en el libro de los Hechos. Allí Esteban estaba acusando a los judíos de haber matado a los profetas y los describió como aquellos: “Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.” Hechos 7:53

Similarmente leemos: “Porque si la palabra dicha por los ángeles fué firme, y toda rebelión y desobediencia recibió justa paga de retribución,
¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que oyeron;”
Hebreos 2:2-3 ¿Qué tenían que ver los ángeles con la entrega de la ley?

MENSAJEROS

En verdad, la palabra “…ángeles…” en estos pasajes es traducida de la palabra griega (aggelos), la cual también puede ser traducida a “…mensajeros…” Por ejemplo, hablando de Juan el Bautista el Señor Jesús declara:

“Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero [aggelos] delante de tu faz, Que aparejará tu camino delante de ti.” Mateo 11:10

“Si en estos versos sustituimos la palabra “…ángeles…” por la palabra “…mensajeros…”, entonces ellos tendrán mejor sentido.
También, Dios a menudo usa la palabra “…mano…” en la Biblia como una figura o representación de voluntad.”

El llegar a estar bajo la mano de alguien significa someterse a la voluntad o régimen de aquella persona, y la palabra “…ordenada…” se origina de la palabra griega “…diatasso…” que significa administrada.

Entonces, en esta parte de Gálatas 3:19 Dios está diciendo que la ley fue administrada al ser humano a través de mensajeros por la voluntad de un mediador. ¿Quiénes fueron los mensajeros? Moisés y los otros profetas.

MEDIADOR

Y ¿quién es el mediador? El Señor JesúsCristo. Leemos: “Porque hay un Dios, asimismo un mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre; El cual se dió á sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en sus tiempos:” 1Timoteo 2:5-6

Es significante el hecho de que la ley fue dada de acuerdo a la voluntad de Cristo. Eso subraya la posición superior de la gracia de Dios sobre la ley. La promesa original de Dios de ofrecer salvación por medio de Su gracia es de alta prioridad.

La Palabra escrita debe conformar con los términos del convenio. Esa es la razón por la que de ninguna manera puede cambiar o modificar al Verdadero Evangelio.

Arriba ^

3:20 “Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.”

No hay necesidad de un mediador cuando solo una persona o solo un grupo está involucrado. Un mediador es alguien quien ayuda a dos personas o grupos a reconciliarse el uno con el otro.

El Señor JesúsCristo es nuestro mediador porque Él nos reconcilia con Dios. Él contestó a las demandas de la ley a nuestro favor al morir por nuestros pecados para de esta manera llegar a ser justos delante de Dios.

Si no fuese así, cada uno de los seres humanos seríamos condenados a pasar la eternidad en el infierno.

“…Pero,” en este caso “…Dios es uno.” Mientras que un mediador es normalmente solo una tercera persona que ayuda a la reconciliación entre dos partes, Cristo mismo está íntimamente involucrado en todo el Maravilloso Plan De Salvación.

“Él escribió el convenio, Él es el testador del testamento, Él es quien murió para activar la promesa y Él es el principal beneficiario del convenio.
El heredero principal para recibir la herencia, Él es uno en todo.”

En corto, todo el Maravilloso Plan De Salvación se origina de la gracia de Dios. Él la desarrolló, Él la ejecutó y el la consumará, nadie mas puede reclamar ni adjudicarse ni siquiera un poquito de crédito o notoriedad en la obra de salvación.

3:21 “¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.”

Entonces, ¿está la ley en contra de las promesas de Dios? ¿Es la ley la competencia del convenio? ¿Es el observar o cumplir la ley tan opuesta al Verdadero Evangelio, u otra manera para que una persona obtenga salvación?

Como anoté anteriormente, existen aquellos que enseñan que Dios tiene diferentes dispensaciones para salvar gentes en diferentes períodos de tiempo.

Estas personas enseñan que bajo la dispensación que estuvo en efecto entre el tiempo cuando la ley fue dada y el comienzo de la era de la iglesia, manteniendo u observando la ley si trajo salvación a los judíos.

(Ellos también enseñan que después que la era de la iglesia haya terminado, Dios tendrá aun otra dispensación, bajo la cual Cristo reinará sobre esta tierra por mil años y que todos en la nación de Israel serán salvos.)

Pero Dios en este verso declara: “…En ninguna manera…” Eso no es posible.¿Por qué? “…porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.”

En otras palabras, si Dios hubiese dado una ley que pudiese otorgar Vida eterna a aquellos que la guarden o cumplan perfectamente, entonces la salvación con seguridad provendría o procedería de la ley.

INMENSO SACRIFICIO

Como puedes ver, lo que Cristo soportó para traernos salvación fue horrendo. Él se despojó completamente de su gloria celestial, vino al mundo como un sirviente sufrido y entonces sufrió la ira de Dios.

Cristo sufrió el equivalente al pago que cada uno que Él vino a salvar tenia que sufrir. En otras palabras, Él tuvo que pagar el pec

¿Recuerdas esa noche en el jardín de Gethsemaní? Dios registra: “Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” Lucas 22:44

¿Cuál era la razón de Su oración? “Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Lucas 22:42

Mientras Él reafirmaba que la voluntad de Dios se llevara a cabo, el horror de la maldición fue tan grande que Cristo suplicó a Dios el Padre que si fuese posible lo salvara de pasar esa agonía y sufrimiento.

Pero no había otra manera, y esto es lo que Dios registra aquí en Su Santa Escritura. Si alguno pudiese llegar a alcanzar salvación por el hecho de cumplir o mantener la ley, Dios la hubiese usado como el medio para que la gente pudiese obtener justicia.

3:22 “Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.”

La razón por la que no hay alternativa, es porque la Escritura había encerrado “…todo bajo pecado…” Y la Escritura obviamente es la ley de Dios, en otras palabras, la ley nos ha encerrado a todos nosotros bajo pecado.

Incidentalmente, la ley de Dios no está restringida o limitada a la ley Mesiánica que fue dada a la nación de Israel. Toda la Biblia es la ley de Dios y es dada a cada uno de los seres humanos.

De aquí que todos nosotros somos transgresores o infractores de la ley, todos estamos encerrados en pecado. Esa es la razón por la que Cristo tuvo que sufrir la ira de Dios: “…para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.”

¿Está diciendo Dios que primero nosotros tenemos que creer y después de eso es que la promesa nos es entregada? No. ¿Recuerda, que creer significa tener fe y de donde proviene esa fe? Ella se origina de la fe del Señor JesúsCristo.

3:23-24 “Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.”

Ahora Dios empieza a enseñarnos en términos más específicos las diferentes funciones de la ley. ¿Sabes? Algunas personas piensan que porque somos salvos por gracia nuestra salvación no tiene ninguna relación con la ley, la Palabra de Dios.

Ellos están errando pues Dios declara: “Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.” Romanos 10:17 Dios obra a través de Su Escritura para salvarnos, Él aplica Su Verdadero Evangelio a nuestro corazón.

Dios reveló en el verso 19 que la ley fue dada hasta la venida de Cristo. Este verso amplifica esa Verdad. Antes de que el Señor Jesús viniese, Dios introdujo la ley para mantener a cada persona bajo Sus demandas.

“Aquí, la ley es descrita como nuestro “…ayo…” lo cual significa profesor, instructor, consejero, mentor, guía o maestro.
Un profesor o maestro rige sobre sus estudiantes, él tiene la autoridad de disciplinar o castigar a aquellos que le desobedecen.”

Pero un profesor o instructor también enseña verdades a sus estudiantes, ayudándolos a ganar sabiduría y guiándolos en el camino correcto.

PROGRESION

De la misma manera es con la ley. Antes que viniese la fe, estuvimos mantenidos bajo su autoridad. Ya que era nuestro maestro o instructor, ella demandaba que fuésemos castigados con la condenación eterna por nuestros pecados.

Pero la ley de Dios también nos enseña que podemos escapar ese castigo al venir al Señor JesúsCristo. Ella nos trae hacia Cristo, ella nos trae al punto en el cual creeremos en Cristo.

Las frases: “…encerrados para aquella fe…” y “…llevarnos á Cristo…” en este pasaje, indican que hay una progresión en el proceso de nuestra salvación.

La ley de Dios, la Biblia; empieza enseñándonos que somos pecadores, que estamos sujetos a condenación eterna y que tenemos necesidad de un Salvador.

Ella entonces nos deja ver que Cristo es el Salvador de todos aquellos que creen en Él. Entonces, en su tiempo perfecto, Dios abre nuestros oídos espirituales, aplica El Verdadero Evangelio a nuestros corazones, y nos da la fe para creer en Cristo.

3:25 “Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo;”

Pero una vez que hemos recibido la fe de Cristo para creer en Él, ya no nos encontramos bajo la autoridad de este profesor o maestro que es la ley. Dios registra esta verdad así:

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14

Y también: “Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto á aquella en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.” Romanos 7:6

En otras palabras, una vez que la ley nos ha traído al Señor JesúsCristo, el castigo o pena por nuestros pecados, ya no nos amenaza. La ley ya no se erige como una espada sobre nuestras cabezas lista para lanzarnos a la condenación eterna.

Hemos emergido o salido del control de nuestro maestro o instructor, para ponerlo en términos humanos, nos hemos graduado.

3:26 “Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús.”

Una vez que Dios nos ha dado la fe para creer en el Señor JesúsCristo, llegamos a ser hijos de Dios. Vale repetirlo una vez mas, el hecho de que Dios nos adopta no tiene nada que ver con algo que nosotros hayamos hecho.

En lugar de eso, fue el buen placer o voluntad de Dios el estipular en Su testamento que nosotros los verdaderos creyentes seríamos adoptados. Es por eso que leemos: “Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,” Efesios 1:5

Pero, ¿Cómo sabemos que hemos llegado a ser constituidos hijos de Dios? Dios responde: “Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” Romanos 8:15-16

Debido al hecho de que el Espíritu Santo habita en nosotros y que de alguna manera Él testifica a nuestro espíritu, de sabemos que somos hijos de Dios. Y por medio del Espíritu Santo “…clamamos, Abba, Padre…” Abba siendo la intima palabra en el idioma o lenguaje Arameo, la cual significa Padre.

3:27 “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.”

Una vez que hemos recibido salvación, también llegamos a ser hijos de Dios porque hemos sido “…bautizados en Cristo…” lo cual nos cualifica para vestirnos de Cristo. Ahora, ¿Qué significa “…habéis sido bautizados en Cristo…”?

Debido a que muchas prácticas y doctrinas erróneas han resultado del malentendido y la equivocada representación del verbo “…bautizar…”, encontremos primeramente en la misma Palabra de Dios el significado de este.

Por ejemplo, la mayoría de las gentes son enseñadas que bautizarse significa sumergirse en agua, pero ese no es el significado que Dios tiene en vista cuando Él usa esa palabra.

“En la mayoría de los casos la Palabra bautismo ha sido simplemente transcrita o copiada de la palabra griega (baptizo).
Y su sustantivo “bautismo” de la palabra griega (baptismos).
Lamentablemente estas transcripciones no nos ayudan en nada a entender el significado que Dios le da a estas palabras.”

LA DEFINICION DE DIOS

Por ejemplo, el mismo verbo y sustantivo griego son encontrados así: “Y volviendo de la plaza, si no se lavaren, [baptizo] no comen.Y otras muchas cosas hay, que tomaron para guardar, como las lavaduras [baptismos] de los vasos de beber, y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)” Marcos 7:4

Obviamente ellos no estuvieron sumergiendo en agua catres o petates para lavarlos justo antes de comer. Similarmente, leemos donde el Señor Jesús acusa a los fariseos en el mismo contexto y declara:

“Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; las lavaduras [baptismos] de los jarros y de los vasos de beber: y hacéis otras muchas cosas semejantes.” Marcos 7:8

Dios también registra: “Y el Fariseo, como lo vió, maravillóse de que no se lavó [baptizo] antes de comer.” Lucas 11:38

No tendría ningún sentido que los fariseos se maravillasen que Cristo no se había sumergido en agua antes de comer, ¿no es cierto? Entonces, lo que Dios nos está enseñando es que bautizarse simplemente significa lavarse.

Todavía hay otro lugar donde Dios usa la Palabra [baptismos] y allí leemos: “Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.” Hebreos 9:10

Los “…diversos lavamientos…” aquí se refieren a las abluciones o lavados de las manos, pies y los varios objetos del templo por medio de agua. De aquí que el ser “…bautizados en Cristo…” significa ser lavados en Cristo.

En realidad, Dios en Su Palabra repetidamente asocia el lavarse con la salvación. Por ejemplo Dios habla del “…lavacro de la regeneración…” Tito 3:5

Y también leemos: “…Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella, Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,” Efesios 5:25-26

VISTIENDOSE DE CRISTO

Ahora, ¿Qué significa la frase “…de Cristo estáis vestidos.”? Eso significa ponerse el manto de la justicia de Cristo. Como puedes ver, antes de que recibamos salvación, espiritualmente nos encontramos desnudos delante del Señor.

Todos nuestros pecados están expuestos a Sus ojos que lo ven todo. Esa es la razón por la que Adan y Eva se avergonzaron de sus cuerpos desnudos después de haber comido del fruto prohibido.

En el libro a Ezequiel Dios también relaciona la apostasía de Judá con la desnudez y declara: “Porque así ha dicho el Señor Jehová: He aquí, yo te entrego en mano de aquellos que tú aborreciste, en mano de aquellos de los cuales se hartó tu deseo:
Los cuales obrarán contigo con odio, y tomarán todo lo que tú trabajaste, y te dejarán desnuda y descubierta: y descubriráse la torpeza de tus fornicaciones, y tu suciedad, y tus fornicaciones.”
Ezequiel 23:28-29

Pero cuando Dios otorga salvación a un ser humano, sus pecados son cubiertos por la sangre de Cristo y Dios declara: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió de vestidos de salud, rodeóme de manto de justicia, como á novio me atavió, y como á novia compuesta de sus joyas.” Isaías 61:10

3:28 “No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”

En este mundo hay prejuicio en todos lados. La gente es discriminada debido a su color de piel, raza, sexo, estado social, o cualquier otra cosa, pero Dios no hace excepción de personas.

En Cristo, todos los verdaderos creyentes son vistos sobre el mismo nivel, todos nosotros somos pecadores condenados, salvados enteramente por la gracia de Dios.

Pero esta Verdad tan hermosa ha sido retorcida y deformada. Existen aquellos que declaran que debido a que delante de Dios “…no hay varón, ni hembra…” mujeres como también hombres pueden ser predicadores, ancianos y diáconos de la iglesia.

Debido a esto, ellos declaran que las mujeres pueden enseñar a los hombres en la escuela dominical. Esta clase de interpretación de este verso va contraria a lo que Dios enseña en Su Santa Palabra.

En otro lado en la Biblia, Dios cuidadosamente ha puesto líneas de autoridad para la iglesia, la familia y la sociedad. Estas líneas de autoridad nunca han sido rescindidas o abolidas.

“Es por eso que incluso después de haber recibido salvación, Dios prohíbe a la mujer que enseñe o que tenga autoridad sobre un hombre en la iglesia.
Los niños todavía deben obedecer y honrar a sus padres, las esposas todavía deben someterse a sus esposos y los esclavos todavía deben obedecer a sus amos o dueños.”

La igualdad a la que Dios se refiere en este verso se relaciona a la elegibilidad de la salvación. Dios está prometiendo que todos aquellos que crean en Cristo (ricos o pobres, jóvenes o viejos, blancos o negros) no perecerán, sino que tendrán Vida eterna.

3:29 “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.”

Mientras que nosotros estemos en Cristo, somos la simiente de Abraham y somos los herederos de Dios nombrados en Su testamento para recibir la herencia. Eso es porque Cristo es el heredero principal.

Dios elabora este punto cuando declara: “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios, y coherederos de Cristo; si empero padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.” Romanos 8:17

Como aprendimos del verso 26, la herencia es dada a nosotros en dos fases o pasos. Somos hechos hijos de Dios al momento en que Dios nos otorga Su salvación, nunca perderemos esa herencia.

Pero mientras tratamos de vivir una vida que sea agradable a los ojos de nuestro Padre, caemos una y otra vez porque todavía vivimos en un cuerpo maldecido por el pecado.

De aquí que hay otra fase o paso a nuestra herencia como coherederos. Dios declara: “Y no sólo ellas, mas también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es á saber, la redención de nuestro cuerpo.” Romanos 8:23

La absoluta culminación de nuestra salvación ocurrirá cuando Cristo venga otra vez. Cuando Él regrese, recibiremos nuestros cuerpos resucitados y heredaremos el nuevo cielo y la nueva tierra por la eternidad.

Esa es la razón por la que ansiosamente evocamos y añoramos Su retorno. A Cristo sea toda la gloria.¡Amén!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.