Regeneración

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

La Palabra que por la gracia de Dios estudiaremos hoy, es la Palabra Regeneración. Regeneración es la obra soberana de Dios, por medio de la cual Él imparte Su Vida, a un espíritu humano muerto y podrido en pecados.

Podemos declarar con absoluta seguridad, que cada individuo al cual Dios (quien Él mismo Es Vida Eterna) ha identificado consigo mismo dándole Vida Eterna, también ha sido regenerado. El término regeneración significa re-génesis, recomenzar ó volver a empezar.

Este es un término muy apropiado, porque habla de ese acto creativo de parte de Dios, por medio del cual Él capacita personas (que Él en Su Soberana voluntad ha decidido escoger para salvación), a empezar otra vez al estado en el que Adán se encontraba, antes de infringir en el pecado para muerte.

Regeneración es un acto de resurrección por medio del cual uno que está muerto en “…delitos y pecados…” es traído de la muerte a Vida, por el poder de Dios.

Regeneración es un acto de restauración a través de la renovación redentora, por medio de la cual, aquellos que están muertos en espíritu y en comunión con Satanás, son vivificados en espíritu y restaurados a tener comunión con Dios.

Comúnmente descrita como el nuevo nacimiento ó nacer de nuevo, la regeneración es el resultado del acto paternal del Dios Eterno, por medio del cual, personas que no son Sus hijos por naturaleza; son hechos partícipes de la naturaleza divina por medio del nacimiento espiritual provisto por Dios.

METÁFORAS DE LA REGENERACIÓN EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Los profetas del Antiguo Testamento son inspirados a describir ó representar la regeneración, como la obra de Jehová. Por medio de ellos Dios la describe como la circuncisión del corazón, o cuando declara que escribiría Su Ley en sus corazones.

El resultado final, es que la actitud de estas personas regeneradas, es cambiada de rebelión a obediencia. Todas estas enseñanzas se relacionan al nacimiento de la nación de Israel o su renacimiento.

Dios usa estas enseñanzas en diferentes maneras, las usa acerca del nacimiento de Jerusalén, Israel en Ezequiel, de Israel siendo restaurado después del exilio, de la resurrección de la nación de entre los muertos.

En otras palabras, Dios habla de generación y de regeneración, de creación y de re-creación, de muerte y resurrección implícita o explicita, en el acto de Jehová por medio del cual opera renovación, re-génesis, o un nuevo principio en un pecador empedernido.

Nosotros no debemos en lo mínimo estar sorprendidos que en el Nuevo Testamento, encontramos que Dios usa metáforas sobre el nacimiento, la resurrección, la restauración y creación; para referirse a la misteriosa obra del Espíritu Santo al renovar a hijos de Adán, y los bendice dándoles potestad ó el derecho de ser llamados hijos de Dios.

Ya que vivimos en un tiempo cuando los falsos evangelios se han proliferado porque el castigo de Jehová está sobre los hombres, y también sobre la iglesia institucional, corporativa, visible envueltos en corrupción y rebelión contra Él.

LA NECESIDAD ABSOLUTA DE REGENERACIÓN

Posiblemente el mejor lugar para empezar el estudio de esta Palabra, es dando un vistazo a la necesidad absoluta de ser regenerado, que el hombre caído tiene.

Dios por medio de Pablo hablando a la iglesia de Efeso, subraya y acentúa el hecho de que los seres humanos por naturaleza se encuentran “…muertos en vuestros delitos y pecados.” Efesios 2:1

El ser humano no regenerado se encuentra bajo el control de Satanás, el “…príncipe de la potestad del aire…”

La muerte no solo pasó a Adán cuando él pecó, ocasionando que su espíritu humano muriera, sino que fue pasada a su posteridad, y de esta manera TODOS los seres humanos pecaron, y continúan en el estado espiritual difunto de Adán.

De aquí que Dios registra:

“De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron.” Romanos 5:12

Antes de que Adán pecara, él fue un ser viviente. El tenía un cuerpo con vida que era motivado por el Espíritu de Vida, el cual reflejaba la semejanza del Dios de los vivientes.

Precisamente de la manera que su Creador le había advertido, cuando Adán desobedeció tomando parte del fruto prohibido, él murió.

Adán no murió físicamente, él murió espiritualmente. El ser humano es un ser espiritual, diseñado por el Creador para vivir en un cuerpo como un alma viva.

Cuando Adán y Eva pecaron, el espíritu humano en ellos murió. Su alma y cuerpo fueron corrompidos ya que el espíritu de los muertos vino a tomar residencia dentro de ellos y desde ese momento Adán y Eva reflejaron la imagen de Satanás, el dios de los muertos.

Desde ese momento ellos ya no pudieron tener comunión con Dios, ya que Jehová es el Dios de los vivos, y no el dios de los muertos, el cual es Satanás.

Ya que el dios de los muertos ahora habita en ellos, desde ese momento en adelante, los hijos de Adán (o seress humanos) nacieron con la imagen de Adán y la imagen de Adán es la del “…príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia.” Efesios 2:2

Para que Dios llegue a incorporar Su Imagen en un ser humano, y de esa manera le permita llegar a conocer a Su Creador, y le permita poder deleitarse en la Verdadera comunión, Dios tiene que regenerarlo.

Para que el ser humano llegue a tener la capacidad de adorar y servir al Verdadero Dios, es imperativo que él llegue a experimentar y recibir un re-génesis, un nuevo nacimiento, un nuevo comienzo.

Los impíos o reprobados son totalmente incapaces de adoración y servicio ante el Creador, por la sencilla razón que los muertos no sirven a los vivos.

Como los hijos de Satanás los impíos no regenerados solo pueden llevar a cabo las obras que son buenas ante los ojos de los hombres.

Como los hijos de Satanás, el impío no regenerado solo puede hacer sus obras del bien humano y del mal humano sirviendo y satisfaciendo a Satanás. Ellos no pueden hacer ni siguiera una sola obra buena para el Creador.

LA PALABRA REGENERACIÓN EN LA SAGRADA ESCRITURA

La Palabra regeneración En cada presentación que hace de la palabra griega (Palingenesia), un compuesto de (Pali = “nuevo”) y (Genesia) de la que deriva la palabra Génesis, que significa principio.

En el primer caso se denota la restauración escatológica de todas las cosas, y en el segundo pasaje (Palingenesia) se utiliza de la renovación de la persona.

La necesidad que los seres humanos tienen, es la regeneración, pues Dios en el pasaje en Mateo cuando nuestro Señor declara a Sus discípulos que en la regeneración, cuando Él se siente en Su trono, ellos también estarán sentados en doce tronos, registra:

“Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar á las doce tribus de Israel.” Mateo 19:28

En el pasaje en Tito, Dios por medio del apóstol Pablo usa la palabra (Palingenesia) y lo mueve a hacer referencia a la obra del Espíritu Santo, a medida que Él simultáneamente pone al creyente en Cristo, y Cristo en el creyente.

Dios por medio del apóstol asegura a Tito y a nosotros, que la salvación no tiene absolutamente nada que ver con alguna obra de justicia que nosotros hayamos hecho, sino que somos salvados por la misericordia de Dios para con nosotros, y registra:

“…por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador.”
Tito 3:5-6

Ahora, el termino “…lavacro…” se relaciona al bautismo por medio de efusión bajo la Ley mosaica, que sirvió como tipo, figura o representación de la limpieza o lavado que sería realizada por el Espíritu Santo, en Su bautismo en Sus escogidos.

De esta manera Sus escogidos son renovados ó reciben un nuevo comienzo, por medio del baptismo de regeneración.

Ahora escuchen cuidadosamente, este baptismo de regeneración al que Dios hace referencia, no es el bautismo por medio de agua, el cual es simplemente una figura o representación de la realidad que es discutida por medio del apóstol Pablo.

El agua física no tiene absolutamente ningún poder para salvar, para renovar ni para regenerar, independientemente del modo de implementación.

LA REGENERACIÓN DE ARRIBA

Ahora, el pasaje más importante que trata con la doctrina de la regeneración es encontrado en el tercer capítulo del Evangelio inspirado a Juan.

La Palabra griega que Dios usa en ese pasaje es (Anōthen) originalmente ??????, pues el énfasis está en el nacimiento que es realizado por medio del Espíritu de Dios. La Palabra (Anōthen) se deriva de (Anō) ??? la cual tiene los siguientes significados:

1. arriba, hacia arriba, encima, en las alturas 2. Perteneciente a la residencia celestial, hacia el norte 3. de los países, en el interior, desde la costa 4. de tiempo, de antes

(Anōthen) es un adverbio de “lugar” que literalmente significa arriba y hacia arriba.

1. desde arriba, desde un lugar más alto a. de las cosas que vienen del cielo o de Dios. 2. desde el primero, desde el principio, desde el primer momento a. durante mucho tiempo. 3. de nuevo, otra vez.

Ahora, Dios usa la Palabra (Anōthen) trece veces en el Nuevo Testamento y ella tiene una variedad de traducciones en la lengua castellana, que fueron usadas por los traductores de la Reina Valera Antigua 1909, para interpretarla y traducirla.

Ella es traducida a: “desde el principio,” “desde el primero,” “otra vez,” “cima,” “cumbre,” ó “cúspide.” En los siguientes pasajes, consistentemente ella es traducida “…desde arriba…” el cual es el significado primordial.

Ahora, es muy claro al examinar los pasajes donde (Anōthen) ha sido traducida á “…de lo alto…” que Dios mismo es la fuente implícita, expresa ó contenida en cada caso.

Por ejemplo, Dios nos amonesta por medio de Santiago, cuando declara:

“Amados hermanos míos, no erréis.
Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto
(Anōthen)…”

De allí Dios explica que la fuente de este Regalo Perfecto:

“…desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:16-17

De allí que enseña el contraste con la sabiduría del hombre y declara que la sabiduría carnal no es de arriba sino que procede de demonios.

“El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:
Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Por lo cual, dejando toda inmundicia y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra ingerida, la cual puede hacer salvas vuestras almas.
Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.”
Santiago 1:18-22

La sabiduría verdadera es el fruto de la iluminación divina, el ministerio del Espíritu Santo a los verdaderos creyentes. De allí que ella viene “…de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

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Ahora, cuando Dios por medio de Juan usa la palabra (Anōthen), con solo una excepción, ella es traducida “…de lo alto…” ese es su significado, en el sentido de que es ó viene de parte de Dios, es de parte del cielo.

En el pasaje donde cita los comentarios ó Palabras inspiradas a Juan el bautista acerca de Jesús el Esposo Celestial, Juan es inspirado a declarar que: “El que de arriba viene, sobre todos es…” Juan 3:31

Por la gracia de Dios podemos ver que esto es una declaración abierta de que “El que de arriba viene…” no es otro sino el Hijo de Dios, JesúsCristo.

Dios al mismo tiempo claramente nos está diciendo, que Jesús es Dios (el cual es sobre todo ó domina todo) quien en Su gracia, decidió bajar, tomar forma humana y habitar entre los hombres.

Mas tarde durante el tiempo de Su juicio, el Amado Hijo de Dios, relaciona esta misma enseñanza y la refiere a Su Padre Celestial cuando está frente a Pilato y responde:

“Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dado de arriba [Anōthen]: por tanto, el que á ti me ha entregado, mayor pecado tiene.” Juan 19:11

Aquí vemos que en los labios del Señor Jesús la Palabra (Anōthen) traducida “…de arriba…” obviamente se refiere al Padre Celestial.

OS ES NECESARIO NACER OTRA VEZ

Ahora, para interpretar apropiadamente el pasaje sobre el nuevo nacimiento en el tercer capítulo inspirado a Juan, primeramente tenemos que aprender si el Amado Salvador está hablando a Nicodemo de un nacimiento relacionado al reino físico, ó de un nacimiento relacionado al reino espiritual.

Talvez digamos “nosotros si sabemos,” pero asegurémonos dando un vistazo al pasaje.

Esto obviamente no es muy difícil de hacer ya que incluso la lectura más superficial de este texto, hace evidente que nuestro Señor insiste en el nacimiento que debe provenir de Dios el Padre, por medio del Espíritu de Dios; si es que una persona va a ser permitido ser un verdadero hijo del Altísimo.

Pero debemos examinar esto cuidadosamente para probar esta enseñanza a la Luz de la Palabra de Dios, y no de lo que sale de la mente de algún hombre y/o denominación.

Lo segundo que Dios nos permite descubrir en los primeros versos de este tercer capítulo, donde Jesús está hablando a Nicodemo, es que Dios nos ha dejado ciertas Palabras claves fundamentales, en las cuales todo el pasaje centra, sostiene y designa su enseñanza ó pensamiento.

El análisis de esto es un poquito más difícil hasta que por la gracia de Dios, observamos que Dios nos ha dejado tres palabras claves y que cada una de ellas tiene doble significado.

Uno de los significados de cualquiera de estas tres palabras, se relacionará al reino físico. El otro significado se relacionará al reino espiritual.

Finalmente, debemos probar cada una de estas palabras claves fundamentales, para ver si Ella produce la misma respuesta como el contexto de la palabra que gira sobre Ella.

Si es que tenemos acuerdo absoluto en las respuestas producidas por las tres Palabras en la conversación entre el Señor Jesús y Nicodemo, por la gracia de Dios podemos estar seguros de que nos encontramos en el camino correcto.

Esto obviamente será así si es que las respuestas encontradas, estén de acuerdo con todo lo demás que Dios revela en la Sagrada Escritura acerca de la doctrina bíblica de la regeneración.

LA PRIMERA PALABRA CLAVE FUNDAMENTAL (Anōthen)

Así que rogando la dirección del Todopoderoso Dios, examinemos las declaraciones claves que Dios ha relacionado con la regeneración, ó lo que llamamos el nuevo nacimiento, nacer de nuevo.

Cuando uno de los principales gobernantes de los judíos se presenta a sí mismo con palabras que reconocen que Jesús sin duda debe ser un Maestro venido de Dios, debido a las señales que ha estado llevando a cabo (las cuales algunas veces son llamadas milagros), el Señor le responde sin rodeos, con toda franqueza y le dice:

“Nicodemo, De cierto, de cierto te digo, que el que [A MENOS QUE UNA PERSONA] no naciere otra vez, [Anōthen] [NI SIQUIERA PODRÁ VER] no puede ver el reino de Dios.” Juan 3:3

Aquí la Palabra ó Palabras “…otra vez…” es traducida de nuestro término griego (Anōthen), para la regeneración. (Anōthen) como “…otra vez…” expresa una traducción posible a la palabra en relación con el nacimiento y por lo tanto refleja lo que está en la mente de Nicodemo en el siguiente pasaje.

La otra posibilidad para traducir la Palabra (Anōthen), es “…de arriba…” como ya hemos visto. Pero vemos que en la Reina Valera 1909, Ella ha sido traducida a “…otra vez…”

Entonces, preguntémonos; ¿está Jesús refiriéndose a un nuevo comienzo o regeneración del ser físico? ¿Está Él hablando de que esto se realiza otra vez? ó ¿Esta Él hablando de la necesidad de que esto se realice “…de arriba…” del Padre, del Espíritu de Dios?

Es obvio por el contexto general del pasaje, que Jesús no está hablando de algún acto milagroso, por medio del cual una persona regresa al vientre de su madre como un feto y empieza su vida física otra vez.

En otras palabras, ¿es esto un nacimiento físico como implica con su pregunta el principal de los judíos? ó ¿es un nacimiento espiritual del Padre Celestial de nuestro Señor Jesús?

Ahora, debemos darnos cuenta que cualquier respuesta que demos a esta pregunta, debe concordar con la segunda y tercera palabra clave fundamental, pues si no concuerda, la primera respuesta es incorrecta.

LA SEGUNDA PALABRA CLAVE FUNDAMENTAL (Kaí)

Veamos cómo se despliega esto y Dios declara:

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y [Kaí] del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Juan 3:5

Este es un verso que a menudo ha sido tomado y usado fuera de contexto. En esta segunda declaración, la Palabra clave es la palabra griega (Kaí), traducida a “…y…”

Ahora, (Kaí) tiene dos significados. Esta palabra no solo significa “…y…” sino que también puede llevar la idea de “…en otras palabras…” ó “…es decir…”

Entonces podemos confiadamente traducir este verso a: “…que el que no naciere de agua…” ese es el símbolo, “…es decir nacer del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Juan 3:5

También debemos comentar que nuestro Bendito Maestro tampoco está hablando de las aguas del bautismo tan a menudo forzadas sobre este verso por personas que se sienten obligadas a predicar los puntos de vista de su denominación, en lugar del Maravilloso Consejo de Dios.

Ya que las primeras dos Palabras claves fundamentales (Anōthen) y (Kaí) compaginan ó están de acuerdo en que la interpretación correcta de las palabras de nuestro Señor a Nicodemo es que el ser humano “…que no naciere de arriba, no puede ver el reino de Dios.”

Es decir, el hecho de que un ser humano sin Cristo no puede percibir las cuestiones espirituales a menos que haya nacido “…de arriba…” de Dios, y que un ser humano “…no puede entrar en el reino de Dios.”

En otras palabras, que el ser humano sin la acción de Dios, no puede participar como un súbdito del Rey en el reino del Espíritu sin haber nacido del Espíritu.

LA TERCERA PALABRA CLAVE FUNDAMENTAL (Pneuma)

Entonces, rogando la dirección de Dios, examinemos la tercera palabra clave fundamental, la cual es (Pneuma).

(Pneuma) es la palabra griega que tiene como significado: “Espíritu,” “el viento,” “la respiración,” y “el aire.”

Buscando ubicar y dirigir la manera de pensar de Nicodemo a Su esfera de pensamiento, nuestro Señor subraya el hecho de que hay dos clases de nacimiento y registra:

“Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” Juan 3:6

Habiendo nacido en la carne de un padre y madre judíos, nunca hará que Nicodemo, uno de los gobernantes principales de los judíos, entre al reino de los cielos.

La entrada al reino de los cielos no es efectuada debido a parentesco ó conexión familiar. No es algo que el ser humano de su propia voluntad, ó de su libre albedrío puede llegar a lograr ó alcanzar.

Tampoco ningún ser humano puede adquirirla ó alcanzarla porque otro hombre derrame, salpique ó lo sumerja en agua, no. La entrada al reino de los cielos es una obra que Dios y SOLO Dios lleva a cabo.

Entonces, para dejar saber a Nicodemo como también a Ud. y a mí, que Él todavía está hablando del tema original, declara: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez (Anōthen) ó de arriba.” Juan 3:7

Y para continuar enseñando al perplejo y confundido fariseo de que Él todavía está hablando del mismo tema, el Señor Jesús concluye:

“El viento (Pneuma) de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu (Pneuma).” Juan 3:8

La Palabra viento es otro símbolo semítico del Espíritu Santo. El hombre físico no puede vivir sin agua, aire u oxigeno. Así mismo, el hombre espiritual está muerto sin el Espíritu Santo.

Así como ningún ser humano puede dictar el movimiento del viento, de la misma manera ningún ser humano puede dictar el movimiento del Espíritu Santo.

Tampoco el ser humano tiene potestad para dictar al Espíritu Santo sobre quien es que Él decidirá entrar para salvar y regenerar ese espíritu muerto darle la Verdad Espiritual (Cristo), e ingresarlo al mundo de los espíritus vivos, los cuales sirven al Dios de los vivos.

Así es, ¡gloriosa Verdad! Una vez que Él los ha regenerado de entre los muertos y los ha hecho nacer del Espíritu por medio de la Simiente de Su Palabra (Cristo), ellos oyen el sonido de la Voz del Dios de los vivos en su espíritu, y son regenerados.

EL FRUTO DE LA REGENERACIÓN

Ahora, debemos tener muy presente y no debemos olvidar, que aquel que ha nacido de Dios, aquel que ha nacido del Espíritu (Anōthen), hace justicia.

Cuando un creyente peca, debe darse cuenta que es el “hombre viejo” o su naturaleza carnal, que comete pecado, pero no preservará en pecado sino que correrá a su Señor y Dios y se fortalecerá más y más en Su Palabra.

El “hombre nuevo” que es Cristo en el creyente verdadero, no puede cometer pecado. El alma corrompida, o “naturaleza de pecado,” como Pablo es inspirado a llamar “la carne,” solo produce las obras de la muerte, porque no es capaz de ninguna otra cosa.

El “nuevo espíritu vivo,” que es una parte del creyente el cual es “nacido de arriba,” no puede producir pecado por la simple razón de que este Espíritu es de Dios.

Para poder entender las palabra que Dios inspira a Juan en Su primera epístola, así como él es inspirado a registrar, tenemos que diferenciar con mucho cuidado, entre lo que es “nacido de Dios” el espíritu regenerado del verdadero creyente, y aquellos que no son regenerados por Dios.

Cada vez que alguien pregunta ¿por qué dicen que tenemos que nacer de nuevo? Es mis amigos, porque tenemos que nacer de lo alto.

Alabado sea Dios por el creyente regenerado, pues él es co-resucitado con Cristo y por la gracia de Dios, ¡una nueva creación en Él! ¡Aleluya!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.