Hermano

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Damos gracias al Todopoderoso Dios que nos permite escudriņar Su Sagrada Palabra para que de acuerdo a Su Soberana Voluntad aprendamos el Tesoro escondido en Sus Palabras. Rogando Su bendición y guía, la Palabra que abre los Secretos de la Sagrada Escritura y que por Su Gracia nos permite estudiar hoy, es la Palabra “HERMANO”

Debido a que el significado de la Palabra hermano no es realmente entendido, ella es usada erróneamente y está totalmente mezclada en el “mundo cristiano” de hoy, al punto que muchos a cualquiera llaman hermano; y dentro de este “mundo cristiano” de la iglesia corporativa, ya no se distingue al terrenal del espiritual.

Siguiendo el principio bíblico de 1Corintios 2:13 de interpretar la Biblia con la Biblia, vayamos a Su Sagrada Escritura para ver cómo es que Él, la define.

La palabra hebrea que es traducida o significa hermano (Ach), es usada para describir una relación familiar estrecha en el reino o mundo físico, como también en el espiritual.

Los vocablos o expresiones usados en el LXX ó Septuaginta (la traducción más antigua al griego del A.T. hebreo) en cualquier lugar donde “hermano” y “hermanos” se encuentran, son “adelphos” y “adelphoi.”

Compuestos de una palabra griega que significa “vientre” (Delphus) más el prefijo alfa, estos vocablos tienen un significado literal que traducido diría “nacidos del mismo vientre.”

El plural de esta Palabra también fue usado genérica o comúnmente entre los hebreos,, para incluir a todos los niños en una familia, hermanas como también hermanos.

Todavía en un sentido más amplio, la palabra hebrea hermano (Adelphoi), puede ser usada para describir a familiares cercanos como Abraham y Lot, quienes compartían una misma ascendencia familiar o linaje común (Génesis 13:8; 14:14).

En lo concerniente a la nación de Israel, “hermano” y “hermanos” fueron adoptados particularmente para expresar doble fraternidad, armonía o compañerismo.

Primero, la nación judía podía históricamente dar un vistazo a su ancestro y decir: “…tenemos a Abraham por padre…” Lucas 3:8

Segundo, siendo la nación escogida por Dios, el pueblo judio la nación de Israel, podía llamar la atención al hecho de que Jehová Dios, los había santificado para Sí mismo, declarando que ella era Su hijo por adopción.

“Y dirás á Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.” Éxodo 4:22

Si son “hijos” entonces “hermanos,” una hermandad en Abraham, Isaac y Jacob de acuerdo a la carne y una hermandad en sus creencias religiosas de acuerdo al Espíritu. De allí que ellos fueron doblemente hermanos.

EL MISMO PADRE FISICO, DIFERENTE PADRE ESPIRITUAL

En el hebreo del Antiguo Testamento, la primera mención que Dios hace sobre “hermanos,” es la de Caín y Abel. Estos dos nacieron del mismo vientre y son de particular interés, porque ambos despliegan una realidad redundante reiterada en la Sagrada Escritura.

Esa realidad es que personas pueden compartir los mismos padres físicos y al mismo tiempo poseer diferentes padres espirituales.

Los primeros hijos de Adán no fueron “hermanos” espirituales, Caín fue una “cizaña” segado por Satanás en el campo del mundo. Mientras que Abel fue una “semilla” segada por Cristo.

Dios en Su Sagrada Escritura, claramente identifica a Caín como el hijo del maligno y declara:

“No como Caín, que era del maligno, y mató á su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.” 1Juan 3:12

Pero Abel es visto como el hijo del Justo, porque a él Dios le imputó justicia, dicho de otra manera, a Cristo.

“Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.” Mateo 23:35

“Por la fe [por Cristo] Abel ofreció á Dios mayor sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio á sus presentes; y difunto, aun habla por ella.” Hebreos 11:4

Este estatuto de doble fraternidad y paternidad dividida, es visto operando en la nación de Israel a medida que los profetas santos dividen la nación en dos clases, la dividen entre los justos versus los injustos.

Reprochando a los muchos que son llamados, mientras alentando a los pocos que han sido escogidos, los profetas de Israel son inspirados a declarar que aquellos que abandonan los mandatos de Dios y rehúsan amar a los “hermanos,” no son mejor que los despreciados (Goyim) gentiles.

Dios inspira a Malaquías a exclamar: “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha criado un mismo Dios? [entonces] ¿Por qué menospreciaremos cada uno á su hermano, quebrantando el pacto de nuestros padres?” Malaquías 2:10

El mensaje dado a los profetas es el mismo dado a los apóstoles. “Amando a los hermanos” (Philadelphos) es impuesto o unido por ambos, 1Pedro 2:17; 5:9 señalando que los hermanos estamos unidos a ambos.

Obediencia a la Palabra de Dios es esperada ó anticipada de la misma manera de ambos, tanto de judíos y gentiles que profesan ser de la simiente espiritual de Abraham y por ende verdaderos “hijos” de Dios.

“No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.”
Gálatas 3:28-29

El incumplimiento a amar al hermano y no caminar de acuerdo a lo ordenado en la Sagrada Escritura, es equivalente a ser un “falso hermano” ó pseudo cristiano (Pseudadelphos).

“Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto?” 1Juan 4:20

LOS HERMANOS DEL MESIAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

En el Antiguo Testamento Dios nos enseña que los “hermanos” de Cristo, son solamente los redimidos que forman parte de la iglesia de Dios.

En el primer cántico de la trilogía mesiánica, Salmos 22 al 24, el Mesías canta:

“Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.” Salmo 22:22

De acuerdo al paralelismo poético del texto hebreo, “…te alabaré.” y “Anunciaré tu nombre…” van juntos. Estas declaraciones son sinónimas o significan lo mismo.

De la misma manera, las declaraciones: “…mis hermanos…” y “…la congregación…” son paralelas, ellas significan la misma cosa.

La palabra “…congregación…” proviene de la palabra hebrea (Qáhál Strongs 6951) que tiene el significado de una asamblea llamada en alta voz.

La palabra griega (ȇkklȇsia Strongs 1577) que es usada en la Septuaginta para traducir Qáhál, es la misma palabra traducida a “iglesia” en el Nuevo Testamento.

Por lo cual no es sorprendente, que el escritor de Hebreos sea inspirado a citar este pasaje del Antiguo Testamento aplicándolo a Cristo y a Su iglesia al decir:

“Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
Diciendo: Anunciaré á mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación
[iglesia] te alabaré.” Hebreos 2:11-12

SOLO LOS ELEGIDOS SON SUS HERMANOS

Estos a quienes Jesús llama “…mis hermanos…”, son los elegidos que Dios dio a Cristo desde antes de la fundación del mundo.

“Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí, yo y los hijos que me dió Dios.” Hebreos 2:13

Son ellos los que forman la iglesia (la espiritual, invisible) por la cual Cristo murió desde antes de la fundación del mundo.

Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella.” Efesios 5:25

Además, tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo Testamento el Mesías declara:

“Esperaré pues á Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y á él aguardaré.
He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sión.”
Isaías 8:17-18

En contexto, “…los hijos…” que Dios dio al Mesías desde la eternidad pasada, no son otros sino aquellos que Cristo llama “…mis hermanos…”

Hermandad de acuerdo a la carne, no tiene ningún honor ante los ojos de Dios. Solamente aquellos que son Sus hijos de acuerdo a Su Espíritu (aquellos que son Su simiente), judíos y gentiles redimidos que Él ha ubicado en el cuerpo de Cristo por medio de Su Espíritu Santo, son Su familia y de esta manera verdaderos hermanos.

LOS HERMANOS CARNALES DE JESUS

De acuerdo a la carne, nuestro Señor tuvo un número de medios hermanos y medias hermanas. Estos fueron (Adelphoi) nacidos del mismo vientre como Él fue, pero de padres diferentes.

De acuerdo a la carne, Cristo no tuvo padre y de acuerdo al Espíritu, Él no tuvo madre. Él es Único en el hecho de que fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María.

Dios en Su Santa Escritura testifica que a María, José: “…no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.” Mateo 1:25

Esto es una forma de decir que él como su esposo, no tuvo relaciones sexuales con ella hasta que tuvo a su primer hijo. Ahora con la frase, “…hasta que parió…” Dios sugiere claramente que José asumió sus obligaciones conyugales, después que Jesús nació.

Además, con la frase “…á su hijo primogénito…” Dios indica que otros hijos nacieron a María, pero esta vez de la unión natural con su esposo José. Dios en Su Sagrado Edicto, nos da los nombres de los hijos de José y María que fueron medios hermanos de Jesús.

“¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en él.” Marcos 6:3

Aquellos de las sinagogas se asombraban de la sabiduría de Jesús y obviamente habían escuchado sobre los milagros que realizaba.

Así que mientras escuchaban a nuestro Señor, ellos: “…estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?
¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?
¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?”
Mateo 13:54-56

Dios pone en claro, que el carpintero al que allí se refieren es José el esposo de María al registrar: “Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” Lucas 4:22

La gente de este pueblo no sabía nada sobre el nacimiento virginal de nuestro Señor, ya que esto fue un secreto familiar hasta después de la resurrección y ascensión de nuestro Señor.

María, la esposa del carpintero del pueblo, es mencionada después de él. Posteriormente a esto, Dios nos informa que los nombres de los medios hermanos de Jesús fueron: Jacobo, quien después fue obispo de la iglesia en Jerusalén, José Jr, Simón y Judas.

El nombre de Judas seria traducido mejor a Jude, que es la manera que es deletreado (en el original) en la epístola que lleva su nombre.

Dios por medio de Juan claramente nos deja saber que sus hermanos en la carne, no daban credo a lo que Jesús declaraba durante Su ministerio terrenal.

En lugar de eso, Dios por medio de Juan nos deja saber que ellos estaban llenos de incredulidad y que a menudo se burlaban de Jesús. El amado discípulo es inspirado a escribir: “Porque ni aun sus hermanos creían en él.” Juan 7:5

El contexto aquí indica que “…sus hermanos…” significa los otros hijos y talvez las hijas de María que nacieron del mismo vientre, los cuales no creían en Él.

Pero después de Su resurrección y ascensión, hay indicación de que todos Sus (Adolphoi) hermanos y hermanas pudieron haber recibido salvación.

Sabemos que esto es así de Jacobo el hermano carnal del Señor, (Gálatas 1:19) el cual por la gracia de Dios en él, aceptó a Jesús como el Cristo de Israel. y fue obispo o pastor de las asambleas de Cristo en Israel.

Judas el hermano de Jacobo (Judas 1:1) y también medio hermano de Jesús, fue un verdadero creyente y el que Dios usó para escribir la epístola que lleva su nombre.

Estos dos medios hermanos de nuestro Señor, así como los otros apóstoles de las epístolas, humildemente se refieren a sí mismos como siervos de Cristo.

De lo que podemos ver, en lo concerniente a Simón y José Jr, es posible que ellos se encontraban en reunión de oración en el aposento alto con los apóstoles, después del ascenso de nuestro Salvador.

“Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, y Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón Zelotes, y Judas hermano de Jacobo.
Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.”
Hechos 1:13-14

Obviamente, es posible que la frase “…y con sus hermanos…” solo incluya a Jacobo y a Jude y no a Simón ni a José.

Debemos señalar, que el Jacobo inscrito entre los apóstoles, fue el hermano de Juan (Mateo 4:21)

Y el Judas, fue el hijo de uno de los cuatro hombres llamados Jacobo en el Nuevo Testamento. Judas Iscariote ya había muerto por medio de suicidio, dejando al otro Judas entre los apóstoles.

“Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.” Lucas 6:16

A medida que leemos el libro de los Hechos, podemos ver la antigua “pared” entre la circuncisión (los judíos) y la incircuncisión (los gentiles), derribada ó derrumbada para siempre.

Dios por medio de Pablo en Su gloriosa epístola a la iglesia de Efeso, ha registrado claramente que los judíos redimidos del Antiguo Testamento y los del Nuevo Testamento, junto a los gentiles redimidos del Antiguo Testamento, y los del Nuevo Testamento, constituyen la verdadera iglesia que es el templo santo, la casa del Señor.

“Por tanto, acordaos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que erais llamados incircuncisión por la que se llama circuncisión, hecha con mano en la carne;
Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;

Arriba ^

Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,
Y reconciliar por la cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.
Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca:
Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;
En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.”
Efesios 2:11-22

NO HAY DIFERENCIA ENTRE LOS HERMANOS

El consejo apostólico en Jerusalén, abiertamente admitió que Dios el Espíritu Santo, no pone ninguna diferencia entre judíos y Gentiles creyentes.

“Y Dios, que conoce los corazones, les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo también como á nosotros;
Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe
[con Cristo] sus corazones.” Hechos 15:8-9

Enseguida Jacobo recuerda a la asamblea judía en Jerusalén que Dios visitó primero a los gentiles (de la misma manera que Simón Pedro ya había señalado), tomando de ellos gente para Su nombre y registra:

“Y después que hubieron callado, Jacobo respondió, diciendo: Varones hermanos, oidme:
Simón ha contado cómo Dios primero visitó á los Gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre;”
Hechos 15:13-14

Obviamente esto empezó con el justo Abel y otros. Esto es absolutamente verdadero y totalmente apoyado en las Escrituras, pues todos los hombres fueron gentiles desde Adán hasta Abram el primer judío.

Este es el punto que Dios hace a través de los apóstoles Pedro y Jacobo. Todos los elegidos que Dios tomó de los gentiles para Su nombre, como Abel, Seth, Enoc y Noé, no fueron judíos.

El judaísmo no llegó a existir hasta que Dios dio la Ley en el monte Sinaí. A través de los siglos, el tabernáculo de David se desplomó, se derrumbó porque el judaísmo fue puesto de lado por Dios, cuando la nación de Israel oficialmente rechazó a Jesús como el Mesías y Señor.

Por lo tanto, Dios estableció el tabernáculo de David (la iglesia dentro de la nación de Israel) en medio de naciones gentiles, para que el residuo ó remanente de los hombres busquen a Dios y registra:

“Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:
Después de esto volveré Y restauraré la habitación de David, que estaba caída; Y repararé sus ruinas, Y la volveré á levantar;
Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los Gentiles, sobre los cuales es llamado mi nombre, Dice el Señor, que hace todas estas cosas.”
Hechos 15:15-17

¡Qué agradecida debe estar la iglesia de Dios! Por el hecho de que Jehová, en Su propósito eterno, no permitió que ninguno del Consejo Apostólico sostuviera la enseñanza herética del predicador que divide a los salvados en cuatro grupo al declarar:

“Israel, tiene su lugar. Los santos de la tribulación, tendrán su lugar. Los redimidos durante la era del reino (el milenio) tendrán su lugar y obviamente la iglesia tendrá su lugar,”

Dios por medio de Pablo declara que solo hay un cuerpo y ese cuerpo es la iglesia espiritual de Dios que Él en Su Sagrada Escritura, afirma estar compuesto de los redimidos de Israel, de los redimidos de las naciones gentiles, y de los redimidos de este periodo que estamos viviendo de La Tribulación Final.

En cortas palabras, los hermanos de Cristo son la casa de Fe (de Cristo), porque Dios es claro sobre el hecho de que:

“No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.”
Gálatas 3:28-29

“HERMANOS” EN LOS LABIOS DE JESUS

Una revisión e inspección del registro de los evangelios, revela que Cristo Jesús nunca se refirió a los otros hijos de María como Sus hermanos, nunca.

Cristo tampoco se refirió de los judíos en general como Sus hermanos. En algunas ocasiones, Él denomina a Sus discípulos por el título exclusivo de “…mis hermanos…”

Como hemos visto, este título fue usado por Dios para referirse a la iglesia del Antiguo Testamento y otra vez aplicado por Dios para dirigirse a la iglesia del Nuevo Testamento, por medio del escritor a los hebreos.

Aparentemente, la respuesta a aquel que vino a Él y le dijo: “He aquí tu madre y tus hermanos [Adelphoi] están fuera, que te quieren hablar.” Mateo 12:47 fue cortante y seca, pues el primogénito Hijo de María respondió francamente y sin rodeos:

“…¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos.
Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.”
Mateo 12:48-50

Señorío o predominio físico, ya sea que sale del mismo vientre o relacionado a ascendencia familiar, linaje común, o hermandad nacional judía, no tuvo ni tiene ningún lugar de honor en los ojos del Hijo de Dios.

Solamente aquellos que por Su gracia y deseo han nacido del Espíritu de Dios, los cuales por Su gracia y voluntad han visto y entrado a Su reino y debido a ello han ingresado en la hermandad de la familia de Dios, son reconocidos por Jesús como Sus hermanos y hermanas sin excepción.

El título “…mis hermanos…” en los labios del Señor Jesús, siempre se refiere a la iglesia invisible espiritual, porque solamente la asamblea del Primogénito es la que: “…oye Su voz y la obedece…”

Después de Su resurrección, vemos que nuestro Señor Jesús apareció a María Magdalena cuando ella se encontraba fuera del sepulcro llorando y le ordena:

“Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.” Juan 20:17

María no tenía que ponerse a pensar para quién era este mensaje de parte de nuestro Salvador y Dios resucitado, pues “…mis hermanos…” significaba los discípulos de Jesús.

Para que nos aseguremos de no tratar de interpretar este mensaje que Dios dio, como siendo dirigido a la gente de Israel o para los parientes (en la carne) inmediatos de nuestro Señor.

Dios en Su gran misericordia, inspira a Juan a registrar que: “Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.” Juan 20:18

Claramente Dios nos deja saber que a quién Dios se dirigía con la frase “…mis hermanos…” era a Sus discípulos (la iglesia espiritual) y a, “…todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana…” Mateo 12:50

SOLO SUS HERMANOS RECIBEN BENDICION

La frase “…mis hermanos…” aparece otra vez en los labios de Jesús en Su discurso de los olivos, donde Él describe los eventos que acompañan a Su (Parousia) segunda venida.

Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria.
Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.”
Mateo 25:31-32

Es ¡El Día Del Juicio! Es el tiempo de la cosecha cuando el Hijo del Hombre venga en las nubes de Su (Shekinah) para separar los elegidos de los no elegidos

En este día Él llevará a los elegidos a Su presencia para darles el reino eterno con Dios en la nueva tierra y el nuevo cielo, al mismo tiempo dejando a los no elegidos a soportar el Día Del Juicio de destrucción y la muerte eterna reservada para Satanás y sus mesanjeros (ángeles y humanos).

Dios a través de Su Santa Escritura, también nos deja saber que los bendecidos son los hijos de Dios. Al mismo tiempo nos deja saber que los maldecidos son los hijos del diablo quienes detestan y odian a los hijos de Dios de una u otra manera.

Es patente que Jesús está hablando de corderos elegidos que aman a los hermanos pues son nacidos de Dios. Declarando que el amor que estos tienen por los hermanos y hermanas en Cristo, es evidencia de que han nacido de Dios, y registra:

“Cualquiera que aborrece á su hermano, es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciente en sí.
En esto hemos conocido el amor, porque él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere á su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él?
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de obra y en verdad.
Y en esto conocemos que somos de la verdad, y tenemos nuestros corazones certificados delante de él.”
1Juan 15-19

La frase clave que hace evidente que las “ovejas” son aquellos que han nacido otra vez, para poder “ver” y “entrar” al reino preparado para ellos (Juan 3:3, 5), es “…mis hermanos…”

“Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.” Mateo 25:40

Los cabritos que no han sido elegidos para salvación, son aquellos que odian a los hermanos, porque ellos son réprobos y son del mundo que sigue al maligno.

“Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí lo hicisteis.
E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.”
Mateo 25:45-46

Son solo “…Sus hermanos…”, la iglesia espiritual, la iglesia invisible, iglesia de Dios; la cual está compuesta de gentiles y judíos regenerados, los que por la gracia de Dios heredarán el reino de Dios.

Esto está totalmente respaldado por Su Santa Escritura. Enseñar algo diferente, es voluntariamente ignorar, despreciar y dar caso omiso a todo lo que Dios ha decretado en Su Sagrada Escritura.

No existe ni una sola pizca de evidencia en la Sagrada Escritura, donde Dios sugiera que “…mis hermanos…” en los labios del Señor Jesús, se refiera o sea dirigido a los judíos, a la nación física de Israel.

Cuando Jesús habla de “…mis hermanos…” Él habla de los escogidos para salvación, en los cuales incluye a todos los gentiles y judíos regenerados por Dios.

El sistema teológico del dispensacionalismo construído por John Nelson Darby (1800-1882) se derrumba, se desploma en Mateo 25, el momento en que la Verdad es reconocida que “…mis hermanos…” en los labios de Jesús, nunca es usado para ningún otro, sino para Su iglesia espiritual.

Esta exégesis exótica que declara que “…mis hermanos…” se refiere a la nación de Israel, es un estudiado intento de forzar un sistema herético sobre la Palabra de Dios, en lugar de dejar que la Biblia hable libremente por Sí misma.

Cristo y los santos profetas, todos enseñaron un solo regreso. Dios lo describe usando muchos nombres como: el “Día del Señor”, “Día de Dios”, el “Día Del Juicio”, “Día de Visitación”, “Día de Su venida”, etc.

Dios además declara:

“Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros á los que durmieron.
Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:
Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
1Tesalonicenses 4:15-17

Notemos claramente que Dios nos deja saber aquí, que algunos santos estarán vivos hasta el regreso del Señor Jesús, esto significa que ellos tendrían que pasar el perdíodo de La Tribulación Final o Gran Tribulación.

Este tiempo de esta Gran Tribulación es el que estamos viviendo en nuestros días, tribulación cual no había sido antes ni será. Una tribulación sobre la iglesia debido a su prostitución con el mundo. Dios confirma esto cuando registra:

“EMPERO os rogamos, hermanos, cuanto á la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro recogimiento á él,
Que no os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca.
No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,
Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.”
2Tesalonicenses 2:1-4

Su regreso no es silencioso, ya que los muertos son levantados por el grito o aclamación de Dios, además con un terremoto mundial.

Es el día de resurrección, es el día del arrebatamiento o rapto, todo en el mismo momento.
Es el día de JesúsCristo, donde aquellos que Él llama “…mis hermanos…” recibirán sus nuevos cuerpos resucitados y glorificados.

Ya que estos son los corderos por los que Cristo murió, ellos heredarán el reino de Dios, que será establecido para la eternidad en el nuevo cielo y nueva tierra.

Los cabritos, en otras palabras los gentiles y judíos que no fueron elegidos para salvación, serán condenados a muerte eterna. Entonces, este mundo y sus reinos que Cristo constantemente rechazó, serán disueltos, destruidos en fuego y Dios declara:

“Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.
Pues como todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santas y pías conversaciones,
Esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán?”
2Pedro 3:10-12

Claramente aquí Dios nos deja ver que este día es ambos, el día del Señor y es el Día de Dios. De allí, el reino de Dios será establecido mientras la iglesia desciende “…del cielo, de Dios dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” Apocalipsis 21:2, 9-10

Esto solamente será recibido por todo aquel que ha sido movido a pedir misericordia y perdón y por Su gracia Dios le ha concedido ser un verdadero hermano de Cristo, un hijo de Cristo, un hijo de Abraham.

“Respondieron y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham harías.” Juan 8:39

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.