Imagen

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Por la Gracia de Dios para con los hijos de los hombres, la Palabra clave que abre los secretos de Su Sagrada Escritura y que nos permite estudiar en este día, es la Palabra imagen ó semejanza.

El (Imago dei) o imagen de Dios, es un tema de gran importancia para todo aquel que es un estudiante serio de la Palabra de Dios.

El concepto erróneo de su significado en las Escrituras, corromperá no solo la teología de una persona, su antropología sino incluso ambas.

Fomentar un punto de vista muy alto del hombre ya que fue creado a imagen de Dios le guiará a blasfemar, mientras que promover ó animar un punto de vista muy bajo de la criatura, el heredero de la imagen y semejanza de Adán, guía a la falsa evaluación de que él no es nada más que un animal.

En el pasaje clave que Dios en Su Sagrada Escritura ha dejado del tema del (Imago dei) para nuestro estudio y aprendizaje, registra:

“Y dijo Dios [Elohim]: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree [ellos] en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra.
Y crió Dios
[Elohim] al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.” Génesis 1:26-27

Ahora, las preguntas que debemos encarar son:

¿Qué constituye la imagen ó semejanza de Dios en Adán? Como también: ¿Existe todavía esa imagen en los hombres en nuestro tiempo presente ó fue ella estropeada, borrada y destruida completamente por la caída de Adán?

EL SIGNIFICADO DE “ADAM”

La palabra hebrea traducida a “…hombre…” en el pasaje anterior es la Palabra (Adham), término que es traducido a Adam en Génesis 2:19, pues “…hombre…” y “…Adam…” son la misma palabra en Hebreo.

Este término también es una expresión que Dios usa como un nombre para referirse a todo el género humano, y en ciertas ocasiones se entiende este término con el significado de “la raza humana.”

A pesar de que el origen de la palabra hebrea traducida a “…hombre…” ó “…Adam…” es un tanto vago ó poco conocido, parece haber un consenso general de opinión que esta palabra está relacionada a, sino directamente derivada de la palabra hebrea (Adhamah), la cual lleva el significado de “…bermejo…” ó “rojo,” como también “…tierra…” ó “terreno.”

Y Dios registra:

“Formó, pues, Jehová Dios al hombre [Adam] del polvo de la tierra [Adhamah] …” Génesis 2:7

Ahora, estas dos palabras hebreas traducidas a “…hombre…” ó “…tierra…” en este verso, se relacionan a la misma Palabra raíz Edom, la cual también significa “aquello que es rojo.”

Edom es otro nombre que Dios usa para identificar a Esaú quien “…salio el primero rojo…” Génesis 25:25 (debemos anotar que a pesar de que los traductores en la Reina - Valera, pusieron que Esaú salio rubio, en el original declara que cuando nació Esaú, él salio rojo ó pelirrojo) del vientre de su madre.

La Palabra Edom, también es usada por Dios para identificar a sus descendites, los Edomitas y su territorio tribal de Idumea.

Dios en Su Escritura tiene mucho que decir del color “rojo” en relación con Esaú, como por ejemplo el potaje rojo por el cual Esaú vendió su primogenitura y Dios registra:

“Dijo á Jacob: Ruégote que me des á comer de eso bermejo, pues estoy muy cansado. Por tanto fué llamado su nombre Edom.” Génesis 25:30

Y como podemos ver, Dios nos deja saber que por medio de esta acción, Esaú recibió el nombre de Edom.

ADÁN UN ALMA VIVIENTE

Dios en Su registro de la creación, nos informa que cuando el Señor Dios sopló aliento de vida en la nariz de Adán, este: “…fue el hombre en alma viviente.” Génesis 2:7

Las Palabras “…alma viviente…” son traducidas del hebreo (Nephesh Hayyah), términos que Dios también utiliza para describir al reino animal.

Dios nos informa que Él no solo formó las bestias del campo y las aves del aire “…del polvo de la tierra…” o del mismo (Adhamah) o tierra roja que usó para formar al hombre (Génesis 2:19), sino que Dios declara que ellas también son (Nephesh hayyah).

“Y dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie: y fué así.” Génesis 1:24

Una revisión de su concordancia revelará que las palabras “…seres vivientes…” en este versículo, en el cual Dios habla del reino animal, son (Nephesh hayyah), traducidas a “…alma viviente.” en Génesis 2:7, donde Dios describe la formación del hombre.

El término “…alma viviente…” habla de la fortaleza de vida que anima las criaturas que respiran oxigeno, tanto el hombre como también las bestias.

Esta fuerza tiene que ver o está involucrada con la sangre, ya que Dios nos enseña que: “Porque la vida de la carne en la sangre está…” Levítico 17:11

La fortaleza de la vida del alma, que es la base para la comunicación de sentimientos y emociones con otros “…seres vivientes…” no puede comunicarse verticalmente con su Creador.

Hablando de Sus Secretos espirituales, los cuales deben ser entendidos espiritualmente, Dios inspira al apóstol Pablo a declarar que el hombre sin vida espiritual no regenerado e insensato, no puede entenderlos.

De allí que registra:

“Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.” 1Corintios 2:14

Aquí la palabra “…animal…” RVA1909 ó “…natural…” RV1960 da el adjetivo griego (Psuchikos) que significa “…alma…” de su nombre sustantivo usado en la Septuaginta que usa la Palabra hebrea (Nephesh) (“alma”) en Génesis 2:7

Algo que tenemos que anotar y recordar, es que Dios en Su Sagrada Escritura nos enseña que el hombre es un ser tripartito; ya que Dios le ha dado cuerpo, alma y espíritu ya que claramente registra:

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” 1Tesalonicenses 5:23

Como un “…alma viviente…” en un cuerpo vivo, el hombre es capaz de disfrutar del mundo y la carne, pero, al igual que el reino animal con su “…alma viviente…” en cuerpos vivos, el hombre teniendo su espíritu muerto, es incapaz de conocer y disfrutar de su Creador.

A diferencia del reino animal, que sólo es cuerpo y alma, el hombre es un ser espiritual. Es por medio de su espíritu que el hombre puede ser permitido conocer, adorar y servir a Dios, con el cual su espíritu se identifica, y al cual él está atado.

“Ciertamente espíritu hay en el hombre, E inspiración [Nishmath] del Omnipotente los hace que entiendan.” Job 32:8

EL ALIENTO DE VIDA DADO A ADAM

Dios por medio del relato de la Creación también declara el testimonio por medio del cual el Señor Dios, en Adán el día de la creación: “…alentó en su nariz soplo de vida…” Génesis 2:7b

En este mismo versículo en el que declara que el hombre fue hecho un “…alma viviente…” por la gracia de Dios encontramos otras Palabras claves que revelan los secretos de las Sagradas Escrituras para nosotros.

(Nishmath Hayyim), traducida en la versión autorizada, como “…soplo de vida…” literalmente debe ser traducida a “…soplo de vidas…”

Dios no solo dio a Adán vida en la carne como un “…alma viviente…”, sino que Dios también le dio la vida espiritual en otras palabras, un espíritu viviente.

Dios dio al ser humano el regalo de un espíritu humano vivo, el cual lo exaltaba sobre el reino animal, al cual el Creador le dio dominio e imperio y Dios registra:

“Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:28

En común con sus semejantes, como también con el reino animal bajo su dominio, el ser humano es un “…alma viviente…”

Como alguien a quien Dios dio el “…aliento de vidas…” (plural), Adam fue capaz de conocer, adorar y servir, al Dios de los espíritus vivos y Dios registra:

“Porque Dios no es Dios de muertos, mas de vivos: porque todos viven á él.” Lucas 20:38

Ningún animal tiene un espíritu por medio del cual pueda conocer, adorar y servir a su Creador. Ningún animal, a pesar de ser un “…alma viviente…” nunca se encontrará en los atrios del cielo.

El reino animal solo posee vida física como “…almas vivientes…” pero el hombre ó ser humano, tiene el “…aliento de vidas…” (plural), lo cual es un espíritu que le permite conocer, adorar y servir al Único al cual él está vinculado por un espíritu semejante al de él.

En cada ocasión donde “soplo” (Nishmath) o sus derivados se encuentran en el Antiguo Testamento, el sujeto es el hombre. Incluso en la sugerida “excepción,” Dios probablemente tiene en mente al hombre pues declara:

“Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió.” Génesis 7:22

Antes de su caída, Adán era un espíritu vivo capaz de conocer, adorar y servir al Dios de los vivos. La pregunta es: ¿Fue él capaz de estas cosas después de su desobediencia al participar del fruto de la Árbol de la Muerte?

LA HUMANIDAD, MUERTA “EN ADAM”

Sabemos bien que Jehová Dios advirtió a Adán que él moriría si comía del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, diciéndoles:

“Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.” Génesis 2:17

La Palabra de Dios es sumamente clara en Su testimonio de que Adán no murió físicamente cuando desobedeció a Dios y comió del fruto prohibido. Dios claramente enseña el hecho de que Adán el pecador fue un “…alma viviente…” por novecientos treinta años y declara:

“Y fueron todos los días que vivió Adam novecientos y treinta años, y murió.” Génesis 5:5

Lamentablemente existen algunos religiosos réprobos, religiosos no regenerados, que predican y proclaman que Dios no cumplió Su palabra a Adán, o que Él simplemente aplazó la ejecución de la pena de muerte.

Por Su gran misericordia para con nosotros, aprendemos que Dios no puede mentir:

“Para la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no puede mentir, prometió antes de los tiempos de los siglos.” Tito 1:2

Por lo tanto, debemos buscar la respuesta dentro de Su Sagrada Escritura que es lo que Dios nos ha dejado para encontrar Sus secretos.

Si mantenemos en mente que el Señor Dios sopló “…el aliento de vidas…” (plural) en la nariz de Adán, no tendremos que ir muy lejos en nuestra búsqueda.

En el momento en que Adán pecó, su espíritu murió, su espíritu y no su cuerpo. La obra que Dios operó en él al crear un espíritu viviente, se convirtió en un espíritu muerto dentro de un cuerpo (Psuchikos) natural, sensual, de mentalidad mundana.

Desde ese momento de pecado, el hombre dejó de estar “en el espíritu,” pues él horrorosamente; ahora se encontraba solamente “en la carne,” espiritualmente muerto en sus delitos y pecados.

Como un espíritu humano muerto, en un cuerpo animal ó natural, sensual y de mentalidad mundana; Adam ahora llevaba en sí mismo la “semejanza” ó “imagen” del dios de los muertos; aquella serpiente antigua, el diablo" quien lo había traicionado.

Donde una vez él conoció al Dios de los vivos, ahora sólo podía conocer al Dios de los muertos. Y este estado ó condición de muerte espiritual, pasó a todos sus descendientes pues Dios registra:

“De consiguiente, vino la reconciliación por uno, así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron.” Romanos 5:12

La muerte del espíritu de Adán de su espíritu humano, a pesar de que este continuó como un “…alma viviente…” por centenares de años, es reflejada en una declaración profunda que Dios nos da sobre la imagen o semejanza que recibieron los descendientes de Adán, quien fue el líder federal de la raza humana.

Dios registra: “Y vivió Adam ciento y treinta años, y engendró un hijo á SU SEMEJANZA, CONFORME Á SU IMAGEN, y llamó su nombre Seth.” Génesis 5:3

De allí en adelante, los hombres nacerían con la imagen espiritual de Adán y no la de Dios, pues Dios ya no declara que el hombre lleva la “…semejanza…” y “…la imagen…” de Dios.

Después de comer del fruto prohibido, y de recibir la ejecución de la pena de muerte por parte de Dios en su espíritu, la casta, descendientes ó herederos de Adán son encontrados siendo almas vivientes, en cuerpos moribundos, con espíritus humanos muertos.

Por medio de Adán la muerte espiritual ¡pasó a todos los hombres! Pero solo aquellos que el Trino Dios ha escogido en Cristo Jesús para darles salvación, son los que son vivificados, ellos reciben nueva vida por medio de la regeneración de sus espíritus humanos.

Dios por medio del apóstol Pablo deja muy claro que todos los hombres nacen en este mundo con espíritus humanos muertos, la parte de la “imagen de Adán” que todos los seres humanos heredan.

Dios por medio de él recuerda a los santos en Efeso acerca de su condición espiritual anterior a la conversión realizada por el poder de Dios en ellos y registra:

“Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:
Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos.”
Efesios 2:1-5

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Estos santos no estaban físicamente muertos. Como el reino animal, ellos eran “…almas vivientes…” ó tenían “…el aliento de vida…” en ellos, debido a que tenían el aliento físico en ellos.

Pero ellos estaban “…muertos en sus delitos y pecados.” Es decir, sus espíritus humanos estaban muertos a Dios y a Sus mandamientos.

Siendo espíritus humanos muertos y esclavizados al dios de los espíritus muertos (de ambos, los ángeles y los seres humanos), estos santos antes de ser salvados eran gobernados por el dios de los muertos en tiempos pasados.

Esta es la razón por la que Dios por medio del apóstol, en el mismo pasaje claramente nos enseña que ellos estaban: “…muertos en vuestros delitos y pecados.” y que ellos andaban: “…conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu…” ó dios de los muertos, “…el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia.”

Dios aquí nos enseña que Satanás, el príncipe de los poderes demoniacos de la tierra, habita en los que están espiritualmente muertos y controla su “caminar,” en otras palabras la manera y forma de vivir de estos.

Satanás es su gobernador, él es quien los rige y ya que sus espíritus humanos estaban muertos, ellos reflejaban y se asemejaban al dios de los espíritus muertos.

Hasta que los efesios fueron regeneradas por la voluntad y Gran Poder de Dios, ellos también caminaban en tinieblas y eran “…hijos de desobediencia.” e “…hijos de ira, también como los demás.”

Sus espíritus humanos estaban muertos y ellos también reflejaban, irradiaban y expresaban en sus vidas la imagen del dios de los espíritus muertos, Satanás.

LA LEY FUNDAMENTAL DE UNA IMAGEN

La ley básica de una imagen es la obediencia. Si la imagen no se conforma, alinea ó ajusta a la original, ya sea en el campo de lo físico o lo espiritual, ella simplemente no es una verdadera semejanza.

Por ejemplo, si Ud. se para frente a un espejo y se peina su cabello, su imagen o semejanza también se peinará su cabello exactamente igual, a la manera que Ud. lo está haciendo.

Si su cabello es color rojizo y sus ojos cafés, la “similitud” o imagen que Ud. ve en el espejo frente a Ud., tendrá el pelo rojo y ojos cafés.

De hecho, esa semejanza reflejada en el espejo; se ajustará perfectamente a cada uno de los detalles del original que Ud. presenta para ser reflejada de regreso a Ud.

La ley básica de una imagen es la obediencia, y el espíritu del hombre declara a quien él sirve como su Señor. De allí que Dios por medio del apóstol nos deja saber que:

“¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?” Romanos 6:16

Dios creó a Adán con un espíritu humano vivo, capaz de reflejar la semejanza (Imago Dei) ó imagen de Dios.

Mientras él fuese obediente a su Creador la “…semejanza…” o imagen de Jehová Dios podía ser vista en el espejo de su espíritu humano viviente.

Cuando el hombre se apartó de obedecer a Dios, negándose y rehusando reconocerse a sí mismo como un sirviente del Todopoderoso Dios y sometiéndose a Él; su espíritu humano murió.

A partir de ese momento y siendo ya un espíritu muerto, Adán y sus descendientes (los cuales han heredado su espíritu humano muerto) reflejan sólo la “similitud,” “imagen” ó “semejanza” de Satanás, el dios de los muertos.

Nos guste o no nos guste, el hombre fue creado para ser un esclavo de un poder superior. La calidad de su vida declara el estado de su espíritu. De allí que Dios por medio del apóstol Pablo, hablando a los santos en Roma; declara:

“Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
¿Qué fruto, pues, teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es muerte.
Mas ahora, librados del pecado, y hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna.”
Romanos 6:20:22

Cada persona que nace en este mundo, nace con un espíritu humano muerto y con la imagen de Satanás. Y si por la gracia y misericordia de Dios en ella, “nace de nuevo,” su espíritu humano es vivificado, es resucitado.

Aquellos con espíritus humanos muertos reflejan la imagen de Satanás en su caminar diario, ya que caminan “en la carne” bajo la dirección de su mente carnal en enemistad contra Dios y Él declara:

“Porque la intención de la carne es muerte; mas la intención del espíritu, vida y paz:
Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.
Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios.”
Romanos 8:6-8

Ellos son esclavos atados al maligno sin posibilidad de poder desatarse así mismos. Pero aquellos con espíritus humanos vivos, reflejan la “imagen” y “semejanza” del Dios de los vivos, ya que caminan “…en el Espíritu…” bajo el control de la Mente de Cristo en obediencia total.

Ellos son los siervos ó esclavos de Dios, y se deleitan con ese título de la misma manera que Dios mueve al apóstol Pablo a declarar:

“Porque, ¿persuado yo ahora á hombres ó á Dios? ¿ó busco de agradar á hombres? Cierto, que si todavía agradara á los hombres, no sería siervo de Cristo.” Gálatas 1:10

Pues ahora como esclavos de Dios, los escogidos de Dios para salvación, han recibido la capacidad de reflejar Su semejanza y Su imagen.

LA IMAGEN FÍSICA DE JEHOVA

Dios no solo dio a Adán “…el soplo de vidas…” (plural), vida en su espíritu como también en su cuerpo y alma, por medio de las cuales podría reflejar la semejanza del Todopoderoso Dios espiritualmente.

Pero posiblemente allí haya algún sentido en el cual la forma de su ser físico, reflejó la imagen de la forma humana asumida por la “Segunda Persona” de La Santa Trinidad.

Debemos anotar y dejar claramente acentuado, que en este punto nosotros damos “cada paso” con mucho cuidado y completa reverencia, enfatizando y haciendo hincapié en la palabra “podría,” en lo concerniente a que las teofanías (el resplandor incandescente de Dios) en el Antiguo Testamento, siempre fueron concedidas o dadas a conocer a los profetas elegidos por medio de una semejanza a un hombre en el (Shekinah).

Por ejemplo, el profeta Ezequiel identifica al (Shekinah), cuando estando él en medio de los transportados junto al río Chebar, la Palabra de Jehová vino a él y registra:

“Fué palabra de Jehová á Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al río de Chebar; fué allí sobre él la mano de Jehová.
Y miré, y he aquí un viento tempestuoso venía del aquilón, una gran nube, con un fuego envolvente, y en derredor suyo un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar,
Y en medio de ella, figura de cuatro animales. Y este era su parecer; había en ellos semejanza de hombre.”
Ezequiel 1:3-5

Después de describir los querubines o “…criaturas vivientes…” que también se conocen como el carruaje de Jehová, el profeta describe al Residente de la Gloria y registra:

“Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas, veíase la figura de un trono y que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.
Y vi apariencia como de ámbar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor.
Cual parece el arco del cielo que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fué la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y luego que yo la hube visto, caí sobre mi rostro, y oí voz de uno que hablaba.”
Ezequiel 1:26-28

Además, cuando el Ángel de Jehová, quien Dios claramente identifica en las Sagradas Escrituras como la “Segunda Persona” de La Trinidad, y como el Residente del (Shekinah), hace sus apariciones en el Antiguo Testamento; siempre lo hace en forma de hombre.

Cuando por Su gracia para con los hijos de los hombres, Dios describe con algún detalle la “…semejanza que parecía de hombre…” ella es radiante, con Luz que viene de dentro de Su forma y da a las huestes angélicas a Su derredor el resplandor ó brillantez de la gloria que poseen.

Es muy posible que cuando el Señor de la Gloria se propuso santificar para salvación ciertas personas de entre los hijos de los hombres, lo hizo con el fin de restaurar en ellos el esplendor que una vez perteneció a Adán, el cual fue creado a “…imagen…” de Dios y quien podía demostrar Su “imagen.”

Sabemos que en la segunda venida de Cristo: “Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre: el que tiene oídos para oir, oiga.” Mateo 13:43

Con cuerpos glorificados completamente gobernados por la mente de Cristo, completamente llenos del Espíritu Santo reinando dentro de nosotros, por Su gracia y misericordia seremos “a Su imagen” ya que en ese momento estaremos en completa sumisión a Él en cuerpo, alma y en espíritu.

La “…semejanza…” del Dios Trino estará en nosotros como estuvo en Adán, ya que los espíritus vivos en perfecta sujeción al Dios de los vivos, deben expresar a Su imagen.

“El primer hombre, es de la tierra, terreno: el segundo hombre que es el Señor, es del cielo.
Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales.
Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial.”
1Corintios 15:47-49

CRISTO, LA IMAGEN DE DIOS

Aunque nadie ha visto jamás a Dios el Padre, todavía se puede decir que el Hijo tiene la exégesis espiritual del Dios invisible, ya que nuestro Señor declaró:

“A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” Juan 1:18

“Y el que me ve, ve al que me envió.” Juan 12:45

“Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” Juan 14:9

Pongamos mucha atención al hecho de que por medio de estas declaraciones el Amado Salvador no estaba diciendo que Dios el Padre se “parecía” a Jesús en el sentido físico, ya que Dios es Espíritu.

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:24

Sin embargo, por medio de Su cuerpo sin pecado especialmente en Sus momentos de transfiguración, cuando la persona de la Deidad dentro del cuerpo humano brilló a través de ese cuerpo sin pecado; nuestro Señor Jesús manifestó la imagen de Dios el Padre.

Dios por medio del apóstol Pablo hablando a la iglesia en Colosas, asegura que Jesús: “…es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura.” Colosenses 1:15

Al mismo tiempo ordenando a los santos a revestirse del “…nuevo hombre…” (es decir, el hombre, regenerado, Cristo en ellos) “…el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió.” Colosenses 3:10

Dios también asegura a los santos en Corinto que el velo oscuro de la Ley de Moisés ha sido eliminado, para que los elegidos puedan:

“Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.” 2Corintios 3:18

Lo que Dios nos esta enseñando, es que a medida que los santos crecen en el conocimiento de la doctrina de Dios, la imagen del Señor de la Gloria, que creó el “nuevo hombre” en ellos, se renueva “…de gloria en gloria…”

Entonces, la imagen a la que Dios se refiere en Su Sagrada Escritura cuando dice que: “Y crió Dios al hombre á su imagen, á imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.” Génesis 1:27 es en relación a la semejanza de Su Espíritu.

En otras palabras, que cada verdadero creyente debe ser de la manera que Dios es, Dios es Justo, y sus hijos son llamados a ser justos, Dios es Santo, y sus hijos son llamados a ser santos (separados). Dios está separado de lo malo y Sus hijos son llamados a estar separados de la mundanalidad y el pecado.

Si verdaderamente formamos parte de Su redil, debemos ser como Él es, y ya que cuando Él nos de nuestro cuerpo resucitado, estaremos completamente sin pecados siendo completamente gobernados por la Mente de Cristo y siendo llenos en todo momento por Su Santo Espíritu, allí Su imagen en nosotros será restaurada completamente en cada uno que recibirá salvación.

El glorioso propósito de Dios en la redención que Él proporciona solamente a Su pueblo escogido para salvación por medio de “Cristo Jesús,” es la restauración de la “imagen” ó “semejanza” original que Adán perdió.

Y Dios registra:

“Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes á él, porque le veremos como él es.
Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él también es limpio.”
1Juan 3:2-3

Como también:

“Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito [de salvación] son llamados. Porque á los que antes conoció [amó para salvación], también predestinó [predestinó para salvación] para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Romanos 8:29-30

Entonces amados la pregunta que debemos hacernos es: ¿no debemos por lo tanto unirnos a David? Quien, a medida que veía la bendita esperanza de nuestra gloria, fue inspirado a cantar:

“Yo en justicia veré tu rostro: Seré saciado cuando despertare á tu semejanza.” Salmo 17:5

Amén…

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.