El Hijo Del Hombre,
El Siervo Sufrido

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

El titulo apocalíptico Hijo del hombre, fue la terminología favorita de nuestro Señor JesúsCristo para auto-designarse.

Registrada más de 80 veces en los relatos de los evangelios, Hijo del hombre no es usado por nadie más que por el mismo Salvador, con la excepción de Juan 12:34 donde Sus oyentes antagonistas o contrincantes, refunfuñaron entre dientes así:

“Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es ESTE Hijo del hombre?”

Por medio de esta pregunta final, ellos no infirieron que no sabían quién era el Hijo del hombre en la Ley y los profetas (el Antiguo Testamento).

El problema de ellos se anidaba en el contenido del término dado por Jesús (Ebed Yahveh), que significa el siervo sufrido de Jehová.

Deseando como ellos deseaban, un Mesías militar que los liberaría del yugo opresor, instituyendo un reino en el cual la nación de Israel compartiría en Su poder y gran gloria.

Los que escuchaban a nuestro Señor, estaban ciegos a las Escrituras relacionadas al primer advenimiento del Hijo del hombre.

Dios en el Antiguo Testamento enseña dos advenimientos, uno de Su venida en sumisión, sacrificio y substitución divina y el otro en poder y gran gloria. No había nada nuevo en esta enseñanza.

“Pero, ya que ellos se encontraban tan ocupados con las enseñanzas de los rabinos sobre un Mesías político, terrenal y nacionalista, la nación de Israel rehusó aceptar a un Cristo que fuera un “…varón de dolores…”

Así que de la misma manera que el profeta Isaías fue inspirado a profetizar, ellos escondieron sus rostros de Él y lo menospreciaron.

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.” Isaías 53:3

ESE “Hijo del hombre” de poder y gran gloria es el que ellos podían aceptar, pero ESTE “Hijo del hombre” de humillaciones que debía ser levantado, ellos no recibirían.

Ellos no recibirían ESTE hijo del hombre de la misma manera que ellos no recibirían las enseñanzas de JesúsCristo sobre el hecho de que Su reino no era de este mundo.

Ellos no recibirían la enseñanza de que el reino eterno del convenio, no iba a ser realizado en esta tierra, sino en la tierra que vendrá y de esa manera será un reino eterno.

Cuando Pablo fue inspirado a proclamar la muerte y resurrección de Cristo en 1Corintios, él declara que ambas ocurrieron de acuerdo a las Escrituras y Dios registra:

“Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados conforme á las Escrituras;
Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;”
1Corintios 15:3-4

Si Jesús no es entendido a la Luz de las Escrituras del Antiguo Testamento, Él simplemente no es entendido.

Si Él es visto solamente bajo la luz de una porción de las Escrituras, como en el caso de aquellos que refunfuñaron “…¿Quién es este Hijo del hombre?” Él es entendido solamente en parte.

Si Cristo es entendido solo en términos de un reino terrenal el cual se relaciona falsamente a esta tierra presente, de la manera que muchos todavía hacen como también los judíos hicieron durante el tiempo de Cristo aquí en la tierra, Él simplemente no es entendido.

De esta manera sería de mucho provecho escudriñar ambas referencias al Hijo del hombre (el glorioso y el humillado), para ver que ambas están allí y por la gracia de Dios lleguemos verdaderamente a “ver a Jesús” como Él es.

Mientras por la gracia de Dios escudriñamos lo que Él ha dejado para nuestra bendición espiritual, por Su gracia y voluntad podremos distinguir nítidamente entre las expectaciones mesiánicas de la nación de Israel y la realización en Cristo Jesús en su primer advenimiento.

EL HIJO DEL HOMBRE UN SIERVO SUFRIDO

La pista o insinuación de identificación del Hijo del hombre como el siervo sufrido de Jehová encontrado en los escritos inspirados a Ezequiel, es desarrollado en los cuatro cantos de (Ebed Yahveh) en el libro de Isaías.

“HE aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio á las gentes.
No clamará, ni alzará, ni hará oir su voz en las plazas.
No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio á verdad.
No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley.”
Isaías 42:1-4

“OIDME, islas, y escuchad, pueblos lejanos: Jehová me llamó desde el vientre; desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
Y puso mi boca como espada aguda, cubrióme con la sombra de su mano; y púsome por saeta limpia, guardóme en su aljaba.
Y díjome: Mi siervo eres, oh Israel, que en ti me gloriaré.
Yo empero dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mi fortaleza; mas mi juicio está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre por su siervo, para que convierta á él á Jacob. Bien que Israel no se juntará, con todo, estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fortaleza.
Y dijo: Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: también te dí por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra.”
Isaías 49:1-6

“El Señor Jehová me dió lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios.
He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y estáis cercados de centellas: andad á la luz de vuestro fuego, y á las centellas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados.”
Isaías 50:4,11

“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado.
Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fué desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.
Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fué contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
¿QUIÉN ha creído á nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
De la cárcel y del juicio fué quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fué de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fué herido.
Y dipúsose con los impíos su sepultura, mas con los ricos fué en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.
Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole á padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Del trabajo de su alma verá y será saciado; con su conocimiento justificará mi siervo justo á muchos, y él llevará las iniquidades de ellos.
Por tanto yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fué contado con los perversos, habiendo él llevado el pecado de muchos y orado por los transgresores.”
Isaías 52:13 a 53:12

A pesar de que algunos de los rabinos miraron o asimilaron a esta misteriosa figura sufriente como la nación de Israel, otros pensaron que era el mismo profeta, siendo la verdad final el Mesías.

Esto es confirmado en la conversación entre el eunuco que era el tesorero real de la reina Candace y Felipe el evangelista, cuando este último se unió a él en su carruaje.

Mientras que el eunuco leía el capitulo 53 de Isaías, el sirviente de la reina preguntó:

“Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?
Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.”
Hechos 8:34-35

Dios claramente nos deja ver que este Siervo sufrido es Jesús. En otra palabras, Jesús el Mesías es (Ebed Yahveh), el Siervo sufriente de Jehová, quien es el menospreciado Hijo del hombre.

De hecho en términos de Su primer advenimiento, nuestro Señor no puede ser completamente entendido, sin reconocerlo como el Hijo del hombre sufrido o varón de dolores del Antiguo Testamento.

Debido a la auto-identificación de nuestro Salvador con el sufrimiento del Hijo del hombre de Ezequiel e Isaías, como también con el Vencedor glorioso y Rey de reyes de Daniel, aquellos oyentes con mentes opuestas, simplemente no podían ver cómo los dos retratos diametralmente opuestos, pudiesen fundirse en uno.

De esta manera, ellos rechazaron a ESTE Hijo del hombre del primer advenimiento y se aferraron a ESE (Ben Adam) del segundo advenimiento.

EL HIJO DEL HOMBRE EN DANIEL

Es poco controvertible el hecho de que el título Mesiánico “…Hijo del hombre…” es mayormente derivado de Daniel 7:13, ambos en términos de uso popular por los judíos y también en los labios del Señor JesúsCristo.

Esta sección de Daniel fue escrita en Arameo, así que la frase es (Bar Enash), que es el equivalente de (Bar Adam) ó "hijo de Adán" o "hijo de hombre" porque Adán significa hombre y Dios por medio de Daniel registra:

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía, y llegó hasta el Anciano de grande edad, é hiciéronle llegar delante de él.
Y fuéle dado señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su reino que no se corromperá.”
Daniel 7:13-14

Y lo extraño es que debido a que los judíos deseaban tanto un reino terrenal y tenían un amor tan grande por este mundo y las cosas de este mundo (así como muchos en nuestros días), que a pesar de que los rabinos y la gente examinaban las Escrituras, ellos ignoraron el hecho de que este reino debía ser establecido en una tierra que no sería destruida.

De esta manera podemos saber que el reino de Dios no puede ser establecido en esta tierra, porque esta tierra de acuerdo a la Sagrada Escritura en el Nuevo y Antiguo Testamento, declara que será consumida en llamas pues esta tierra no es eterna.

De acuerdo a las Sagradas Escrituras, no puede haber reinado milenario.

Simplemente no es cierto que el “…un hijo de hombre…” en Daniel, representa al pueblo judío, ni tampoco es verdad, que el título fue transferido de un cuerpo colectivo a un individuo por literatura post-canonical, como el libro de pseudopigraphical (Escrituras falsas, sobre todo escrituras falsamente atribuidas a carácteres bíblicos o tiempos) de Enoch.

Debe ser observado que el Hombre que viene en las nubes o Hijo del Hombre en Daniel 7:13 es en el (Shekinah), -la majestad visible de la Presencia Divina- mientras los santos están todavía en la tierra.

Jesús mismo, el cual dio la revelación a Daniel de la gloria eterna del Mesías como el Rey de reyes en la nueva tierra (Apocalipsis 21), dejó visto que el Hijo del hombre de Daniel, es Él mismo.

Esto puede ser visto en Su testimonio a Caifás y el Sanedrín, cuando el pontífice le ordena: “Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.” Mateo 26:63

Jesús le contestó:

“…y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo de los hombres sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.” Mateo 26:64

El sumo sacerdote le preguntó a Jesús si Él era el Mesías, el Hijo de Dios y nuestro Señor le respondió, “…Tú lo has dicho…” lo cual es otra manera de decirle, “¡Tú has entendido el mensaje claramente!”

E inmediatamente Él se identificó como el Hijo del hombre de Daniel 7:13 “…he aquí en las nubes del cielo como un hijo de hombre que venía…” quien también es el Hijo de Dios y el Mesías de Israel, cuando declara:

“Esto obviamente fue mucho para Caifás, quien entendió perfectamente que el Hijo del hombre quien viene en las nubes de la (Shekinah) a recibir los reinos de la tierra como Su herencia, es verdaderamente el Mesías el Hijo de Dios.”

De esta manera Caifás gritó: “…diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia.” Mateo 26:65 y pidió la pena de muerte para Jesús.

Observemos que es en Su segundo advenimiento cuando JesúsCristo viene en gloria a recibir el reino.

Ahora, si el reino es recibido en Su aparición en gloria, que de acuerdo a lo que Dios declara por medio de Pedro es el Día del Señor cuando esta tierra empezará a ser destruida por fuego.

Podemos ver que definitivamente no puede haber un reino mesiánico entre dos resurrecciones, particularmente cuando Dios claramente enseña que habrá una resurrección general de los justos y no justos al mismo momento y Dios declara.

“No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación.”
Juan 5:28-29

Además debemos anotar que el advenimiento del Hijo del hombre en las nubes de gloria, es central para la visión de Daniel de las cuatro bestias, las cuales simbolizan los reinos de la tierra.

El símbolo semítico CUATRO representa al mundo o universalidad y las bestias representan los reinos de la tierra.

Estos reinos no son perpetuos ya que son corruptos, ellos son la Babilonia que será consumida en fuego al final del Día Del Juicio. Pero el reino del Hijo del hombre en la nueva tierra, el cual nunca perecerá pues es allí donde establecerá Su nuevo reino.

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EL HIJO DEL HOMBRE EN MATEO

Ya que el titulo Mesiánico “Hijo del hombre” es usado más de 80 veces en auto designación por nuestro Señor en los registros de los evangelios, es posible obtener un vistazo de orbita completa de lo que esta denominación significó para Él.

Es por eso que debemos empezar observando como es que nuestro Amado Salvador, la usa en los registros inspirados a Mateo.

El pasaje en el cual este término aparece por primera vez, revela al Hijo del hombre en humillación como el siervo sufrido de Dios y declara:

“Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.” Mateo 8:20

“Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por sus hijos.” Mateo 11:19

“Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” Mateo 12:40

“He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes y á los escribas, y le condenarán á muerte;” Mateo 20:18

Por medio de estos versos Dios afirma una vez mas que en esta tierra JesúsCristo no tenia un hogar propio, Él no era de esta tierra.

Este tema de humillación que refleja a Isaías 53, es repetido una y otra vez por medio del libro inspirado a Mateo y de esta manera, no llegara a ser algo nuevo a Sus discípulos en las horas que precederían inmediatamente a Su crucifixión y muerte.

“A pesar de que Sus discípulos no comprendían cómo era que el Mesías pudiese ser ambos el Siervo sufrido de Jehová y el (Shekinah) Rey conquistador, de todos modos ellos sabían que Jesús enseñó ambos hechos y los clasificaba armoniosos ya que Él hablaba la Verdad.”

Dos días antes de la pascua y Su crucifixión, Cristo declaró solemnemente: “Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.” Mateo 26:2

Durante la festividad de la pascua, mientras Judas metía la mano con Él en el plato, el Maestro agregó:

“A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.” Mateo 26:24

Cuando el traidor le preguntó: “…¿Soy yo, Maestro?…” y el Todopoderoso le contesta en manera afirmativa con las misma palabras que más tarde usaría con Caifás: “…Dícele: Tú lo has dicho.”

Esto fue otra manera de dejarle saber a Judas que él había entendido el mensaje y que su entendimiento era correcto.

Mas tarde en la misma noche, después de Sus tres oraciones en Gethsemaní, Jesús despertó a Sus discípulos diciendo:

“Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.” Mateo 26:45

En cada uno de estos instantes durante el período de la pascua, nuestro Señor repitió el concepto del Hijo del hombre como el Siervo sufriente y humillado de Jehová, declarado por medio de Isaías.

De todos modos, cuando encaró a Caifás y al Sanedrín, Él agarró y presentó el retrato del Hijo del hombre de Daniel 7:13 y lo arrojó vigorosamente a sus oídos hostiles.

La razón por el cambio abrupto y cortante del retrato, es clara. Los líderes de Israel escucharían y sabrían de Sus mismos labios, que ¡Él es el Rey de reyes y Señor de señores quien habla y rige desde el (Shekinah)!

Las mismas palabras por medio de las cuales los judíos lo condenaron a muerte, un día los condenará a destrucción eterna.

Esta representación del Hijo del hombre como el Glorioso de la visión dada a Daniel, no la da Jesús por primera vez mientras Él se mantiene ante el peón o títere político de Roma, Caifás.

El discurso de los Olivos está repleto con referencias al Hijo del hombre, siendo el cual Su venida sería en fuego de gloria, así como el relámpago que destella desde el oriente para llegar al oeste.

Hablando en la manera espiritual que el sol se oscurecerá, nuestro Señor declara que los seres humanos verían las “nubes del cielo” viniendo en el (Shekinah) que constituye la señal del Hijo del hombre.

“Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.” Mateo 24:30

Jesús además informa a Sus discípulos que la tierra estará madura para el azadón de la ira de Dios y declara:

“Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.” Mateo 24:37

Esta doble enseñanza del Hijo del hombre como el Sirviente sufrido y el Rey Conquistador es confirmada en Marcos y Lucas.

En el Evangelio inspirado a Juan, la auto-identificación de Jesús también enfatiza ambas doctrinas, que representan al Hijo del hombre como (Ebed Yahveh), o Siervo de Jehová (Su primera venida), y como el Hombre de las nubes quien hereda los reinos de la tierra (segunda venida).

Pero por medio de Juan, Dios escoge otras declaraciones, por medio de las cuales Dios ilumina aun más la misma naturaleza de ambos aspectos del Hijo del hombre.

EL HIJO DEL HOMBRE EN EL EVANGELIO DADO A JUAN

En la manera encantadora que Dios dotó a Juan para por medio de él darnos a saber que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; para que creyendo (por medio de Su gracia) tengamos Vida a través de Su nombre.

El amado discípulo primero señala que el Hijo del hombre es “…el camino…” a Dios. En el registro dado a Juan del diálogo entre Cristo y Natanael, donde este ultimo confesó que Cristo es el Hijo de Dios y el advenido Rey de Israel, Juan es inspirado a escribir que el Salvador declaró:

“Y dícele: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.” Juan 1:51

De la misma manera que en el verso 45 así también aquí en el verso 51, el patriarca Jacob está en vista a pesar de que el verso anterior, tiene en perspectiva a Génesis 27 y el posterior como su trasfondo a Génesis 28.

El “.cielo abierto.” habla del (Shekinah) manifestado a los ojos humanos, ya que los ángeles de Dios son los millares flameantes, quiénes rodean al Residente Divino de la nube de gloria.

El punto de referencia que por la gracia de Dios Natanael percibió inmediatamente, es el sueño de Jacob en el cual él vio una escalera “…y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.”

Esta escalera conectaba al cielo con la tierra y aquí vemos que Jesús declara que esa escalera es Él, dicho de otra manera, Cristo es la Vía entre el hombre y Dios.

Cristo es el Mediador quien es ambos, el Hijo de Dios y el Hijo del hombre. Señor de gloria y el Siervo sufrido o varón de dolores de Jehová.

Como el Dios-hombre, “…Quien sólo tiene inmortalidad.” 1Timoteo 6:15-16 el término inmortal se refiere al cuerpo y nunca al alma.

Cristo es el Único Hijo del hombre en el cielo en un cuerpo resucitado glorificado. El Hijo del hombre de acuerdo a Cristo, en Su conversación con Nicodemo, es el Residente Divino de la (Shekinah) quien viene del cielo a la tierra, en la nube de gloria y regresa en la misma manera.

Esto es lo que Dios declara:

“Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo.” Juan 3:13

“¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre que sube donde estaba primero?” Juan 6:62

Además, este Hijo del Hombre no es sólo el Residente de la gloria formada de nubes de ángeles, y es quitado de la tierra en el mismo (Shekinah), sino que Él está en el cielo en el mismo momento que Él está en la tierra.

Este nuestro Señor puede declarar esto porque Él estaba rodeado constantemente por las huestes del cielo, aunque ellas son invisibles para el ojo físico del hombre, ¡el cielo siempre está donde este Hijo del Hombre esté!

Mucho más, Jesús no es solo el Único Camino o eslabón entre Dios y los hombres, el Divino y el Residente del (Shekinah), sino que Él también es visto como el Hijo del hombre que fue crucificado como el Siervo sufrido de Jehová.

No mucho después de que Jesús comunicó a Nicodemo cosas celestiales, Él le declara cosas terrenales.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado;
Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.”
Juan 3:14-15

De la misma manera que Moisés colocó la serpiente de bronce sobre un asta en medio del campamento de Israel, así los legalistas de esa nación harían que el Siervo sufrido representara cómo se convirtió en pecado cuando ellos lo atravesaron sobre la cruz.

Esto es lo que Pablo es inspirado a testificar:

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque está escrito: Maldito cualquiera que es colgado en madero:)” Gálatas 3:13

“No estará su cuerpo por la noche en el madero, mas sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldición de Dios es el colgado: y no contaminarás tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad.” Deuteronomio 21:23

El bronce, es un símbolo semítico que representa juicio, de la misma manera que la serpiente habla de pecado y de su autor Satanás.

Cuando Jesús habla que el Hijo del hombre debía ser levantado como la serpiente Mosaica de bronce, Cristo está declarando que el Padre: “Al que no conoció pecado, [lo] hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” 2Corintios 5:21

De esta manera Dios nos está enseñando que el Hijo del hombre levantado, es el Substituto, el Portador de nuestros pecados.

EL HIJO DEL HOMBRE EN LOS HECHOS

A parte de los evangelios, solo existen tres pasajes donde Jesús es descrito como el Hijo del hombre. Uno de ellos es usado en Hechos en los labios de Esteban, el primer mártir de la iglesia.

Habiendo terminado su revisión de la manera que lidió el Residente del (Shekinah) con Israel, y la consistente rebelión e incredulidad de toda la nación, Esteban de repente contempló la nube de Gloria y lanzó un grito a sus antagonistas diciendo:

“Más él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesús que estaba á la diestra de Dios,
Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.”
Hechos 7:55-56

“El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas,” Hebreos 1:3

“ASI que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos; Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre.” Hebreos 8:1

Los judíos sabían perfectamente bien que Hijo del hombre fue la auto-designación de Jesús y que Esteban estaba declarando a nuestro Señor, ser el Rey de gloria.

Además Esteban estaba declarando que Cristo se encontraba en un lugar de prestigio y favor con El Poder (Jehová) y debido a ello, ellos arremetieron contra él y lo apedrearon hasta matarlo.

EL HIJO DEL HOMBRE EN EL APOCALIPSIS

Las otras dos referencias aparte de los evangelios, se encuentran en el Apocalipsis.

En ambos instantes Jesús, el Hijo del hombre es identificado con la abrasadora y resplandeciente luz del Divino anfitrión que forma el (Shekinah).

En la primera de las dos referencias, nuestro Señor es visto como el Hijo del hombre quien está en medio de Su iglesia.

“De la misma manera que Él estaba en medio de la nación de Israel como el Residente de la nube de gloria o columna de fuego, así también, Él está rodeado por las huestes del cielo a medida que Él está de pie en medio de Su (Ekklesia) iglesia.”

Finalmente, como el Hombre de la nube que es ningún otro que la Bendita Segunda Persona de la Santa Trinidad, el Hijo del hombre es visto como el Rey que viene.

Este Rey segará la tierra con Su Justa ira, al final de la edad o tiempo. En la visitación apocalíptica de muerte sobre los rebeldes, el Hijo del hombre es descrito viniendo en una nube blanca, vistiendo una corona de oro.

“Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.” Apocalipsis 14:14

“Y vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea.
Y sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno entendía sino él mismo.
Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.
Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.
Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.
Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”
Apocalipsis 19:11-16

Este momento es el pavoroso “día de la cólera” ó “día de la ira,” que precede el establecimiento del Reino de Dios sobre la nueva tierra.

De esta manera, el Hijo del hombre, no es solo el Camino al Padre, El Divino Residente del (Shekinah), el Crucificado y hecho maldición por nosotros, y el Uno que está sentado a la diestra de Su Majestad en lo alto.

Sino que Él es el Señor de la iglesia que vendrá desde el cielo este Mayo 21 del 2011, a juzgar a los muertos y a los vivos.

¡Los testigos están de acuerdo! Jesús no es solo el Hijo del hombre sufrido, que fue menospreciado y rechazado por los hombres. Sino que también es el Glorioso Hijo del hombre quien es REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. ¡Aleluya!

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.