Doctrina

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

Damos gracias al Todopoderoso Dios por Su Gracia e incomprensible misericordia hacia los hijos de los hombres, al permitirnos escudriñar las Palabras de Su Sagrada Escritura. Y la Palabra que abre los Secretos en Ella y que nos permite estudiar hoy, es la palabra “DOCTRINA.”

LA DOCTRINA DE DIOS, como ÉL por medio del apóstol Pablo la denomina, habla de las enseñanzas de los santos profetas y apóstoles quienes instruyeron a la comunidad de creyentes, de lo que habían aprendido por medio del Hijo del Hombre en el (Shekinah) en el Antiguo Testamento, ó en persona en el Nuevo Testamento.

La frase “Doctrina de Dios” en la Biblia, tiene el significado de las enseñanzas de Dios. No en el sentido de una colección de declaraciones, sino en el sentido de la Verdad basada en la revelación divina dada a los profetas del Antiguo Testamento, como también a los apóstoles del Nuevo Testamento por el mismo Dios y Todopoderoso Jehová.

Creer verdaderamente la Doctrina de Dios, significa estar convencido que en cualquier momento que Moisés o cualquiera de los profetas hablan, es Dios quien habla.

Significa que en cualquier momento que los apóstoles enseñan, es Dios quien está enseñando. Que cuando Jesús, Dios en la carne enseña, es la Palabra del Padre la cual cae sobre los oídos de los que escuchan.

Cuando los judíos se maravillaron de las enseñanzas de Jesús, sabiendo perfectamente que Él no había estudiado bajo la guía de ninguno de los grandes rabíes del judaísmo, nuestro Señor declaró:

“Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina (Didache) no es mía, sino de aquél que me envió.” Juan 7:16

Este verso en Juan 7:16 sería imposible en los labios de un rabino. La fama de un rabino se basaba en su capacidad para hacer nuevos pronunciamientos.

Es por esta razón que el estilo rabínico tradicional une a una declaración, el nombre del rabino que acuñó y estableció dicha declaración.

Los santos profetas y apóstoles podían declarar: “Así ha dicho Jehová el Señor…” ya que ellos aprendieron personalmente del mismo Jehová.

Como resultado, cuando ellos hablaban, toda la honra y gloria pertenecía solamente al Dios Trino. Pero cuando los rabinos destacados hablaban, hablaban de su propia perspicacia y sagacidad, obteniendo para sí mismos la gloria por su sabiduría y elocuencia.

Cuando los profetas y apóstoles son citados, aquellos quienes por la Gracia de Dios que creen “la doctrina de Dios,” dicen: “La Palabra de Dios dice tal y tal.”

Cuando los eruditos rabínicos son citados, aquellos que estiman la palabra del hombre declaran: “Rabí Hillel dice” o “Rabí Shammi dice” o “Rabí Akiba dice,” etc.

Por la Gracia de Dios para los elegidos, la Palabra de Dios es la Autoridad final, mientras que el religioso no elegido se deleita en la autoridad humana como su última palabra de fe.

DIOS ADVIERTE EN CONTRA DE LA DOCTRINA DE HOMBRES

Ahora, tanto nuestro Señor JesúsCristo como también el Padre, tienen nada más que desdén y repudio por aquellos que ignoran la Palabra de Dios y enseñan doctrinas de hombres o de sí mismos.

En algunas ocasiones lo vemos la manera que nuestro Señor Jesús “muele” ó “pulveriza” a los fariseos y escribas sobre la base evidente de Sus juicios divinos con Palabras como:

“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo:
Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón lejos está de mí.
Mas en vano me honran, Enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.”
Mateo 15:7-9

La palabra griega que aquí se traduce como “…doctrinas…” (plural) en el verso señalado anteriormente, es (Didaskalia). Cada vez que aparece en el plural, la referencia es siempre a las enseñanzas (plural) de los hombres o demonios.

Esto es debido a que la palabra independiente de la criatura nunca está en plena armonía ni incluso consigo misma, ya que no es la Verdad. De allí que Dios registra:

“Y en vano me honra, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradición de los hombres; las lavaduras de los jarros y de los vasos de beber: y hacéis otras muchas cosas semejantes.”
Marcos 7:7-8

Por eso Dios por medio del apóstol Pablo exhorta y urge a los Colosenses a permanecer:

“Arraigados y sobreedificados en él [JesúsCristo], y confirmados en la fe [en JesúsCristo], así como habéis aprendido, creciendo en ella con hacimiento de gracias.” Colosenses 2:7

Y Dios además les amonesta y advierte que:

“Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme á los elementos del mundo, y no según Cristo.” Colosenses 2:8

Las doctrinas de los hombres están diseñadas para erigir lealtad a los hombres, como también a organizaciones religiosas o de cualquier otra índole de las que sus seguidores forman parte.

Las regulaciones en ellas enseñan que uno está obligado a hacer esto y no le es permitido hacer lo otro, pues estas prefieren fórmulas legalistas que las habilita a ejercitar el control de sus seguidores a través del miedo.

Sus doctrinas verdaderamente: “…tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra [ya que son] para el saciar de la carne.” Colosenses 2:23

Dios claramente advierte a los Colosenses y a nosotros, que las doctrinas de los hombres tienen voluntad en adorar de acuerdo a sus preceptos.

Dios es sumamente claro sobre el hecho de que ellas tienen cierta demostración de humildad y el sacrificio del cuerpo (pero no para honor), simplemente para satisfacer la carne así como es advertido a los Colosenses.

Por medio de estas doctrinas terrenales maestros, pastores, líderes y evangelistas argumentan una pseudo santidad, una santidad artificial, fingida, falsa que se deleita en la carne. Santidad exterior que Dios no ha pedido y en la cual mucho menos le deleita.

Sus prosélitos quienes se encuentran espiritualmente muertos, ofrendan generosa y profusamente a la organización y son adoctrinados que Dios estará encantado de sus obras, y que ellas les ayudará entrar al cielo.

Aquellos que erigen o montan reglas y regulaciones que la Palabra de Dios no dicta (no importa la cantidad de sabiduría, voluntad en adorar, humildad y el sacrificio del cuerpo que ellas contengan) mientras proclaman para que todos escuchen: ¡Alabado Sea El Señor!, enseñan y practican doctrinas y mandamientos de hombres.

Estas doctrinas y reglas que son foráneas a la Sagrada Escritura, son tejidas o hiladas por Satanás y sus escuadrones diabólicos, en los corazones de sus anfitriones humanos religiosos.

Muchos que han sido engañados por medio de estas doctrinas terrenales diabólicas, exhiben su característica de la adoración a la voluntad hacia una santidad que Dios no ha creado, y por medio de la cual no recibe nada de Gloria a pesar de que la organización que propaga este falso evangelio, declare todo lo contrario.

Dios el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo habla en contra de estas cosas, especialmente para nosotros que nos encontramos en el tiempo de la apostasía, el tiempo de los últimos días, cuando registra:

“EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe [de Cristo] escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios (Didaskaliasis Daimonión);
Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.
Que prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de las viandas que Dios crió para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.”
1Timoteo 4:1-3

Por la Gracia de Dios son los elegidos los que son fieles, creen y han conocido la Verdad (la doctrina de Dios). Ellos no establecerán órdenes en las cuales los hombres tendrán prohibido casarse, ya que Dios instituyó el matrimonio y Su Amado Hijo lo bendijo.

“Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; más á los fornicarios y á los adúlteros juzgará Dios.” Hebreos 13:4

Ellos no van a establecer regulaciones en contra de comer ciertos alimentos que el Señor ha provisto para que el hombre coma, ya que por la Gracia de Dios ellos conocen que la Sana Doctrina hace un llamamiento a dar gracias por aquello que el Creador ha proporcionado para su bien.

Por la Gracia de Dios ellos entienden y comprenden que los que han nacido de Dios tiene una mayor preocupación por la pureza de pensamiento y honestidad e integridad en los deseos, que por aquellas doctrinas eclesiásticas de demonios que gritan “no toques, no pruebes.”

“Pues si sois muertos con Cristo cuanto á los rudimentos del mundo, ¿por qué como si vivieseis al mundo, os sometéis á ordenanzas,
Tales como, No manejes, ni gustes, ni aun toques,
(Las cuales cosas son todas para destrucción en el uso mismo), en conformidad á mandamientos y doctrinas de hombres?
Tales cosas tienen á la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, y humildad, y en duro trato del cuerpo; no en alguna honra para el saciar de la carne.”
Colosenses 2:20-23

Por la Gracia de Dios en ellos, pueden entender la doctrina de Dios el Hijo, cuando declara:

“Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.” Marcos 7:15

Dios dio estas palabras en medio de una disertación durante la cual, nuestro Señor repudió vigorosamente las tradiciones de los hombres en conexión con las leyes de la alimentación separatistas de los judíos, que ellos habían añadido a la Ley dada a Moisés.

Cristo Jesús ridiculizó estas doctrinas que los judíos habían agregado a la Ley, las cuales incluyeron rituales de bautismos de las manos, salpicadas con un poco de agua, como también la limpieza de vasos y mesas.

Y además porque por medio de esos rituales, los líderes religiosos muestran el ego, como también la carnalidad mundanalidad en ellos, mientras que al mismo tiempo dejan de lado y desechan los Mandamientos de Dios.

Nada es más dañino que las doctrinas de hombres y demonios, y nada tiene mayor poder para salvar que “La doctrina de Dios” tal como Él la ha revelado en las Sagradas Escrituras.

La Doctrina de Dios es lo más importante que podemos estudiar en toda nuestra vida. Cualquier regulación o enseñanza que agrega, resta, o trata de sustituir la doctrina bíblica, proviene del infierno y es enseñada SOLAMENTE por los condenados.

“…los cuales desde antes habían estado ordenados para esta condenación, hombres impíos, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando á Dios que solo es el que tiene dominio, y á nuestro Señor Jesucristo.” Judas 4

Las falsas doctrinas tienen la apariencia de ser piadosas, humildes, modestas, gentiles y "llenas de amor." Pero por la Gracia de Dios en ellos, los elegidos pueden estar seguros de que las tradiciones producidas por las religiones y los hombres religiosos, son doctrinas de demonios, doctrinas de perdición que hay que evitar a toda costa, pues Dios les ordena:

“Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,
Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.
Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.”
Tito 2:12-15

No es extraño en lo absoluto que en cualquier lugar donde Dios en Su Sagrada Escritura habla de doctrinas en plural, las mentiras de la criatura ya sea humana o angelical, están en vista.

Pero cuando la Doctrina de Dios es registrada, Ella siempre es referida como doctrina (singular), ya que esto se refiere a la unidad absoluta que es encontrada en la Verdad. La Verdad no es divisible.

Ya que “…Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” Deuteronomio 6:4 a pesar de que Él subsiste como Tres Personas distintas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), Él y Su Palabra de Verdad también son indivisibles, ya que ni Él ni Su Palabra puede separarse de la unidad de la Divinidad de Dios.

Además debe ser destacado y subrayado, que la (Didache) o (Didajé) del Dios Trino debe ser encontrada SOLAMENTE en la Sagrada Escritura, de la manera que está contenida en el Antiguo y Nuevo Testamento, y en ningún otro lugar.

LA BIBLIA Y ELLA EN SU TOTALIDAD, ES LA DOCTRINA QUE DEBEMOS SEGUIR

Cualquier otra revelación, cualquier otra palabra fuera de la Sagrada Escritura que pretende ser de Dios, o que alguien declara haberla recibido de Dios a parte de Su Palabra, (lo cual incluye los sueños supuestamente divinos, visiones, “manifestaciones del Espíritu Santo,” apariciones, lenguas) que usando repetición de lo que Dios declara en Su Sagrada Escritura convencen a los incautos, por la Gracia de Dios es por Sus escogidos conocida con toda seguridad, como doctrinas de demonios.

Porque la Revelación cesó con el último de los apóstoles, ninguno recibe revelación del Dios Trino hoy separadamente de lo que nos da en Su Sagrada Escritura, aunque muchos aparentemente la reciben de Satanás. De allí que Dios denuncia firmemente y declara:

“Porque yo protesto á cualquiera que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere á estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro.” Apocalipsis 22:18-16

Todos aquellos que predican otra cosa aparte de lo que Dios predica en Su Sagrada Palabra, predican para calmar la picazón de los oídos deseosos de la alimentación y la ración que proviene de Satanás, la cual es muerte. Dios por medio de Su apóstol Pablo profetizó que:

“Porque vendrá tiempo cuando ni sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amotonarán maestros conforme á sus concupiscencias, Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas.” 2Timoteo 4:3-4

Todo aquel quien por la Gracia de Dios llega a ser un creyente maduro y no como “…niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error.” Efesios 4:14

Debe ser movido a estudiar y a someterse a la “Doctrina Sólida” es decir la Doctrina Saludable, que es encontrada solamente en la Palabra de Dios.

Aquel que usa su propio razonamiento ó sentido común para balancear, tantear ó examinar a una religión o a algún maestro religioso, rápidamente se encontrará asaltado y sepultado por doctrinas satánicas.

Satanás se llena de gozo estableciendo iglesias que se autodenominan cristianas, iglesias que se autodenominan iglesias de Cristo.

Esto es pues sabiendo que los religiosos sin salvación no elegidos, no teniendo la guía de Dios el Espíritu Santo, no saben lo suficiente de la Doctrina de Dios para reconocer la diferencia entre la cristiandad de la cizaña de la cristiandad del trigo.

El diablo puede estar seguro que la concupiscencia de la carne en los no salvos responderá a su evangelio de obras, donde la soberana potestad de la salvación es dada al ser humano, quien tiene todo el poder de decidir cuando, cómo y donde será salvo.

Doctrinas de un evangelio humanístico que por otra parte ruega y suplica a pecadores perdidos a aceptar a un jesús que ni siquiera existe en la Palabra de Dios.

Pero por la Gracia de Dios cada uno de los elegidos, los cuales son iluminados y enseñados por Dios el Espíritu Santo, tiene la sabiduría para estudiar “…con diligencia [Para] presentarte á Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.” 2Timoteo 2:15

LA IMPORTANCIA DE LA DOCTRINA DE LA BIBLIA

Cuando los santos apóstoles enseñaron Doctrina, ellos no hablaron “…con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual [interpretando la Biblia, con la Biblia].” 1Corintios 2:13

Ellos hablaron y enseñaron de acuerdo a lo que el Espíritu habló a través de ellos. Esto es porque ellos fueron enseñados personalmente por el Hijo de Dios, como también por el Espíritu Santo quien les recordó TODO lo que Cristo les había enseñado.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.” Juan 14:26

De esta manera y debido a ello, los escritos de los apóstoles tienen la misma autoridad, como lo que fue dicho directamente por Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.

Arriba ^

Ellos no eran simplemente meros rabíes con palabras hábiles de sus propias mentes (como algunos predican y enseñan que fueron), las cuales eran diseñadas para dar a ellos la gloria, absolutamente no.

“Y ni mi palabra ni mi predicación fué con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder;
Para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios.
Empero hablamos sabiduría de Dios entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:
Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria:”
1Corintios 2:4-7

Los apóstoles fueron escogidos y comisionados por Dios, para la labor de predicar y enseñar Su Palabra y nada más que Su Palabra.

De esta manera cuando leemos la Palabra no falsificada ni adulterada que fue escrita por medio de ellos, leemos lo que Dios declara. Y cuando escuchamos sin falsedades lo que Dios los movió a registrar, escuchamos la Palabra de Dios.

Pero el entendimiento y comprensión de la Palabra de Dios, es dado si es que por Su gracia e inmerecida misericordia, hemos sido incluidos entre los elegidos de Dios para salvación.

Al igual que la Doctrina de Dios es de suprema importancia para la Santísima Trinidad y para los santos profetas, así también Ella es de suprema importancia para los santos elegidos que Dios ha ordenado para la salvación.

Aquellos que escucharon y creyeron la proclamación doctrinal de los apóstoles después de Pentecostés, “…perseveraban en la doctrina de los apóstoles y en la comunión…” Hechos 2:42 “…Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.” Hechos 2:47

Así es, fue a través de la predicación de la Doctrina apostólica, que los hombres y mujeres que habían sido esclavos del pecado, fueron hechos siervos de la Justicia.

“Empero gracias á Dios, que aunque fuistes siervos del pecado, habéis obedecido de corazón á aquella forma de doctrina á la cual sois entregados; Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.” Romanos 6:17-18

EL ANTIGUO TESTAMENTO TAMBIÉN ES PARTE DE LA DOCTRINA A SEGUIR

Cuando el apóstol escribe a la iglesia en Roma que los mensajes de los profetas de Jehová fueron registrados para nuestro aprendizaje y admonición, lo que Dios por medio del apóstol está diciendo (en el texto griego) es que el Antiguo Testamento fue escrito para nuestra Doctrina (Didaskalian).

“Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.” Romanos 15:4

“Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.
Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga.”
1Corintios 10:11-12

Cualquier iglesia o grupo que con mucho orgullo declara ser una iglesia del Nuevo Testamento y niega el Antiguo Testamento como parte de la Doctrina de Dios, despliega y expone su ignorancia de la absoluta unidad de la Sagrada Escritura.

La Doctrina de la santos profetas les fue dada por el Hijo del Hombre por medio del (Shekinah), al igual que la Doctrina de la los santos apóstoles les fue dada por el Hijo del hombre durante Su encarnación.

Algunas de las Doctrinas del Antiguo Testamento se aplican solamente a la nación de Israel en cuanto a la Ley de Moisés se refiere en las regulaciones sacerdotales, pero mucho de esa Doctrina fue reaplicada a todos en la Era de la Iglesia por medio de Cristo y Sus apóstoles.

“Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten á Dios, no han de ser inquietados;
Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de ahogado, y de sangre.”
Hechos 15:19-20

La verdad, si es que es verdad, nunca cambia. La Doctrina de Dios es Inmutable, Inalterable, Imperturbable, de la misma manera que Aquel (Cristo) es la Verdad, el cual es Inmutable e Inalterable, Él no cambia, no se muda.

De esta manera si la Ley y los profetas hablan por Dios, como también Cristo y los apóstoles profieren ó expresan Su Palabra, significa que TODA LA BIBLIA debe ser entendida que Dios la ha escrito para nuestra Doctrina.

“Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; Y APARTAOS DE ELLOS.
Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesucristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.”
Romanos 16:17-18

Sabemos que la Ley es buena si Ella es usada legalmente en términos del espíritu de la Ley y no con el propósito de esclavizar las almas de seres humanos a una organización religiosa.

De la misma manera que en nuestros días, el pecado de los líderes religiosos de la nación de Israel, fue que ellos no enseñaron la Doctrina de Dios de la manera que Dios la ha incluido en la Ley y los Profetas de acuerdo con el Espíritu y en Verdad.

Sino que la alteraron y la ajustaron para esclavizar discípulos para sí mismos y no a Jehová. De la misma manera que a los Escribas y Fariseos en los días de Jesús en esta tierra, Dios declara a los de nuestros días:

“¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.” Mateo 23:15

La intención de los pseudo cristianos de nuestros días es la de agrandar ó ampliar la membresía de sus iglesias y jactarse de la cantidad de bautismos y “conversiones” a Cristo en sus denominaciones en lo referente a otras.

Estos falsos cristianos han dado más valor a sus denominaciones y sus doctrinas, en lugar de fomentar y construir lealtad al Dios Trino enseñando únicamente Su Doctrina.

Los criminales más peligrosos en la cristiandad, son aquellos que testifican y predican “Mi iglesia enseña,” en lugar de abrir la Palabra de Dios y decir: “Miremos aquí lo que Dios enseña en Su Palabra…”

Aquel que constantemente se jacta en su denominación, se encuentra enseñando doctrinas diabólicas diabólicas reconociendo para sí mismo la ignorancia de la Doctrina de Dios.

Cualquier persona o grupo quien por la Gracia del Todopoderoso conoce la Doctrina de Dios y cuyo espíritu ha sido regenerado, pondrá el conocimiento y la capacidad de comunicar la Doctrina bíblica, por encima de cualquier otra cualificación.

Cuando el apóstol Pablo bajo la inspiración del Espíritu Santo instruía a su hijo espiritual Timoteo en la Doctrina de Dios, registró:

“Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.
Mas las fábulas profanas y de viejas desecha, y ejercítate para la piedad.”
1Timoteo 4:6-7

LA VERDADERA DOCTRINA, LA ÚNICA QUE CAPACITA AL HOMBRE DE DIOS

La piedad y devoción son lucrativas en cada área de la vida, y la vida de piedad y de devoción a Dios, procede directamente de la Doctrina que es creída firmemente.

Cada uno de nosotros llegamos a ser lo que creemos. Si se nos enseña los mandamientos de los hombres, y las tradiciones de la iglesia, es posible que lleguemos a ser “buenos y agradables cristianos,” pero nunca llegaremos a ser hombres y mujeres santos.

Solo la Doctrina de Dios tiene el poder de producir individuos que están capacitados para caminar en el Espíritu en lugar de caminar en la carne.

Los cuales una vez capacitados, por la gracia de Dios ellos pueden producir los verdaderos frutos del Espíritu, en lugar de una imitación la cual tiene como meta exaltar a la criatura en lugar de exaltar al Creador.

Y Dios nos exhorta: “Esto manda y enseña.” 1Timoteo 4:11

Esto es lo que Dios por medio de Su apóstol ordena, ya que los creyentes deben saber los Mandamientos y enseñanzas (es decir, Doctrina) de Dios para que puedan vivir una vida santa y que agrada a Dios.

Ya sea joven o viejo, el maestro de la Doctrina de Dios debe ser un ejemplo para todos los creyentes “…en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.
Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar
[Doctrina].” 1Timoteo 4:12-13

Notemos cuidadosamente las responsabilidades de pastor que Dios por medio del apóstol imputa sobre Timoteo y por medio de ellas nos exhorta que atendamos ó nos mantengamos preocupados en la lectura de la Palabra de Dios, en la exhortación de los santos, y en la enseñanza de la Doctrina de Dios.

Eso que Dios por medio del apóstol Pablo enseñó al joven Timoteo en las Palabras que lo inspiró a escribir, forma la enseñanza ó Doctrina de Dios. Allí no encontramos ninguna historia desgarradora para causar lástima, piedad, devoción y llanto en los oyentes, tratando de derretir corazones empedernidos.

Tampoco vemos chistes que muchas veces son de doble sentido para mantener a los visitantes enfocados en el predicador y gritar ¡qué divertido es ser un cristiano! No, sino solamente la Palabra de la Fe (Cristo), la Palabra de la Verdad.

Porque por la gracia de Dios para con los hijos de los hombres, son solo las Palabras claves de la Escritura las que descifran e interpretan los Secretos de la Doctrina de Dios y la salvación para una vida santa y Dios ordena:

“Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina
[de Dios]; persiste en ello; pues haciendo esto, á ti mismo salvarás y á los que te oyeren.” 1Timoteo 4:15-16

El regalo más grande del Cristo ascendido a Su iglesia fue cuatro en número. Los apóstoles, los profetas, evangelistas y pastores o maestros.

“Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;
Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo.”
Efesios 4:12-13

El don del Apóstol fue enseñar a otros la Doctrina, tal como le había sido enseñado a ellos por Cristo. El don de los profetas fue para la nación de Israel en particular, incluyendo a judíos a quienes fue ministrado el mensaje de Cristo Jesús como Mesías.

Debemos recalcar que los dones de Profeta y Apóstol, ya no existen porque la obra a la que fueron llamados, en otras palabras, para establecer la Doctrina del Antiguo y Nuevo Testamento, fue terminada.

De hecho, una de las maneras más fáciles de discernir una secta o culto como también a un falso maestro, es observar si habla del oficio de Profeta, Apóstol o declara que tienen o son Apóstoles o Profetas en estos tiempos modernos de la manera que fueron usados por Dios.

Porque Dios en Su Sagrada Escritura, nos enseña que esos dos regalos terminaron con la muerte del último de los apóstoles de Cristo.

Ahora, cuando Dios a través de Pablo habla del don de evangelista o maestro pastor, él habla de los que conocen la Doctrina de Dios de la manera que es enseñada en los registros dejados a través de los profetas y apóstoles, los cuales predican y enseñan la Palabra de Verdad.

El evangelista y el maestro pastor, no reciben revelación directa de Dios porque la revelación directa cesó con los santos profetas y los santos apóstoles. Por lo tanto, su Única fuente de la Doctrina de Dios es la que Dios ha registrado en la Biblia, de allí que ÉL declara:

“Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar [Doctrina], para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.”
2Timoteo 3:16-17

Ningún otro mensaje traerá salvación a una persona sino solamente la Doctrina de Dios, la cual es encontrada y enseñada en el Evangelio de Dios, en Su Sagrada Escritura.

No hay manera de ser instruido en el Camino de la Justicia aparte de la Doctrina de Dios.

Así como no hay manera de que un creyente puede llegar a ser perfecto, en otras palabras espiritualmente maduro, aparte de la Sana Doctrina bíblica.

El creyente no puede saber qué reprobar, censurar, desaprobar o corregir aparte de la enseñanza dada a los santos profetas y apóstoles, a quienes la Palabra de Dios vino y en la encarnación.

La Doctrina de Dios es un imperativo absoluto si los creyentes han de ser salvos, maduros y preparado para las buenas obras que Dios ha ordenado que deban realizar.

La Sabiduría viene sólo de parte de Dios, dada solamente a Sus elegidos, a medida que ellos son movidos a meditar en la Doctrina de Dios contenida en la Sagrada Escritura y a medida que ellos la obedecen.

De aquí que el apóstol es inspirado a recordar a Timoteo: “Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud [salvación] por la fe que es en Cristo Jesús.” 2Timoteo 3:15

Timoteo no solo tenia la Sagrada Escritura que en su caso era el Antiguo Testamento, sino que también había oído la Doctrina de Dios por medio del apóstol Pablo.

Timoteo había visto la manera de vivir de su profesor, había visto su propósito, fe, sufrimiento, amor, paciencia, fortaleza y disposición para soportar toda clase de vicisitudes, persecuciones y sufrimientos por la causa de la Doctrina de Cristo.

“Pero tú has comprendido mi doctrina, instrucción, intento, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia,
Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra, cuales persecuciones he sufrido; y de todas me ha librado el Señor.
Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución.
Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
Empero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido.”
2Timoteo 3:10-14

El conocimiento sólido de la Doctrina de Cristo, dota a los testigos de Cristo con la Espada del Espíritu, la cual es el medio con la que los rebeldes, los habladores de vanidades y los engañadores pueden ser refutados.

Dios inspira al apóstol Pablo a recordar a su converso y confiable Tito, que el anciano dotado como maestro debe ser:

“Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.” Tito 1:9

Es por medio de las cosas que son más adaptadas y ajustadas a la Sana Doctrina, que los creyentes más antiguos maduran. Las mujeres enseñando a las mujeres jóvenes y los hombres adoctrinando a los hombres más jóvenes.

“No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.” Tito 2:10

No es suficiente enseñar Doctrina, sino que el que enseña se muestre como un modelo “Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad.” Tito 2:7

Demostrando incorruptibilidad, honradez, integridad, “Palabra sana, é irreprensible; que el adversario [aquellos que siempre están contradiciendo] se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.” Tito 2:8

La Doctrina de Dios contenida en el Antiguo y Nuevo Testamento es de tal magnitud e importancia, y de tal necesidad para la regeneración y el curso de la vida del creyente en Cristo, que Dios por medio de Su apóstol declara que aquellos que la rechazan (o la alteran) están bajo condenación.

Y Dios declara:

“Si alguno enseña otra cosa, y no asiente á sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad;
Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,
Porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.”
1Timoteo 6:3-5

Dios por medio de Juan Su discípulo amado, es aún más temible, feroz e intenso contra los que se burlan de la Doctrina bíblica y rechazan la enseñanza apostólica.

Ten por seguro que cuando escuchas a un evangelista, maestro, líder o pastor degradando la Doctrina de Dios, tienes frente a tí ya sea una persona que es espiritualmente ignorante, o a un lobo con piel de cordero.

Ahora escuchemos las palabras duras, pero verdaderas de Dios por medio del discípulo que Jesús amó, y registra:

“Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene á Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al Padre y al Hijo.
Si alguno viene á vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido!
Porque el que le dice bienvenido, comunica
[comparte] con sus malas obras.” 2Juan 1:9-11

Arriba ^



Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.