Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com
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Uno de los títulos de nuestro Bendito Señor, es Cristo. Nuestra palabra en castellano Cristo, es la transliteración del adjetivo verbal griego (Christos), (el cual es el modificador o complemento del nombre sustantivo Jesús, de tipo predicativo o atributivo.) De la misma manera que el sinónimo (Mesías) se deriva del participio judío (Mashiach). Ambas palabras significan Ungido, así que cuando decimos que Jesús es el Cristo, estamos declarando que Jesús es el Ungido del Señor. A medida que el estudiante de la Palabra de Dios lee los registros de los evangelios, queda sorprendido por el hecho de que en ellos, nuestro Señor es identificado como “Jesús” por lo que aprendimos en un estudio previo de esa Palabra clave. Pero cuando estudiamos las epístolas, encontramos que con más frecuencia, Él es identificado como “Cristo.” Esto es comprensible, ya que los Evangelios tratan con el tiempo de Su humillación, mientras que las epístolas, lo presentan como el Majestuoso Salvador. En el sermón por medio de Pedro en el día de Pentecostés, el apóstol es inspirado a presentar y declarar esto firmemente a los judíos cuando declara: “Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.” Hechos 2:36 Por la gracia de Dios, en este estudio veremos que Jesús es declarado ser el Mesías de los judíos en términos inconfundibles. Antes de Su resurrección, nuestro Señor fue identificado como “el Cristo” para establecer Su identidad en las mentes de las personas. Pero después de Su resurrección, cuando el reconocimiento de Jesús como el Mesías había llegado a ser general, Dios a menudo inspira a Sus discípulos a usar el término sin el artículo definido. En estos casos la Palabra llega a ser un titulo compuesto “JesúsCristo” al cual la denominación “Señor” es agregada frecuentemente. No hay duda en lo absoluto que la iglesia primitiva creyó y enseñó que Jesús de Nazaret, es el Mesías de los judíos, el Cristo de Dios que Israel había esperado a través de los siglos.
LOS TESTIGOS CONCUERDANDios ha colmado los registros del Nuevo Testamento de testigos que coinciden con el hecho de que Jesús es el Cristo. Andrés, uno de los discípulos de Juan el bautista, quien escuchó al preparador del camino identificar a Jesús como: “ He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Juan 1:29, enseñó que el Señor Jesús es el Mesías de los judíos.
Dios registra: “Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido. Debemos recordar que Andrés, dejó a Juan el bautista para seguir a Jesús; después de escuchar esa maravillosa identificación. Después de tener un maravilloso período de comunión y discusión con el Maestro, Andrés fue a buscar a su hermano Simon para declararle “ Hemos hallado al Mesías ” Simon quien después Cristo nombró Pedro, llegó a estar igualmente convencido de que Jesús era el Mesías de Israel, y que el testimonio de Andrés era verdadero. En la ocasión que el Señor estaba sondeando la conciencia espiritual de sus discípulos en Cesarea Filipos, a unos 25 kilómetros al norte del mar de Galilea, Pedro fue inspirado a dar su gran testimonio de la fe obrada en él por Dios.
Cuando Jesús preguntó: “
Y vosotros, ¿quién decís que soy? Marcos, en el primero de sus versos en los primeros registros inspirados a él del Evangelio, registra: “PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.” Marcos 1:1 Como podemos ver, los testigos concuerdan con el hecho de que Jesús es el Cristo, el Mesías. Juan, el discípulo amado que estuvo tan cerca del corazón de nuestro Señor, declara que todo el evangelio inspirado a él, fue escrito con un propósito en mente, para enseñar que Jesús es el Mesías de Israel. De allí que en los versos concluyentes del capitulo 20 del libro que lleva su nombre, Juan es inspirado a declarar:
“Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Marta, la hermana mayor de María y Lázaro de Betania, creyó que Jesús es el Mesías de Israel. Y es registrado así en su declaración enfática: “Dícele: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo [el Mesías], el Hijo de Dios, que has venido al mundo.” Juan 11:27 Pedro, en su sermón el día de Pentecostés como ya hemos señalado, predicó que Jesús es el Cristo, el Mesías, el Ungido de Jehová como también el Señor y declara: “Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.” Hechos 2:36 Pablo, testificando frente a los judíos en la sinagoga en Damasco, insistió que Jesús es el Cristo. Y obviamente, el mismo JesúsCristo, sabía que Él era el Mesías prometido, el Cristo de Israel. Pongamos mucha atención al hecho de que no solamente Jesús mismo se impuso nombres mesiánicos como: “El Hijo del hombre,” sino que Él también aceptó el testimonio que declara que Él es “El Santo de Jehová,” “El Ungido de Jehová.” Jesús abiertamente declara a la mujer samaritana junto al pozo ó fuente de Jacob en Sichâr y registra:
“Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas. Y también al sumo sacerdote durante Su juicio, le declaró que Él es Cristo y registra:
“Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Dios también lo registra de esta manera:
“Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
CRISTO JESUS ES EL REYJesús no es solamente El Cristo debido a que Él es el cumplimiento total de todo de lo que los sacerdotes ungidos declararon, sino que Él también es el Cumplimiento triunfante, de todo lo que simbólicamente los reyes ungidos de Israel representaron. En el libro del Apocalipsis, donde Jesús es maravillosamente presentado como el Eterno Dios, nuestro Señor es identificado como el Rey de reyes y Señor de señores.
“Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS. Cristo no debe ser considerado simplemente como uno de los muchos potentados, sino como el Absoluto Poder, quien es el Soberano Gobernante sobre todos los otros poderes, ya sean humanos o angélicos cuya voluntad es cumplida sin importar quien se oponga a ella o la resista. Cristo es el que viene en el nombre del Bendito (en el nombre de Jehová) en las nubes del cielo. Jesús es el Rey-Sacerdote de Zacarías 6 donde Dios registra: “El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su trono, y será sacerdote en su solio; y consejo de paz será entre ambos á dos.” (v. 13) |
Y de Hebreos 7 donde aprendemos:
“PORQUE este Melchîsedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, Jesús es el Monarca-Sacerdotal quien se encuentra en medio de la iglesia (la iglesia invisible) en la visión del Hijo del Hombre en el libro del Apocalipsis y leemos:
“Y me volví á ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro; Como hemos aprendido, ¡los testigos concuerdan con el hecho de que Jesús es el Cristo! el Mesías del Israel espiritual. En la Biblia también aprendemos que Dios en el Antiguo Testamento, también considera a los individuos que le siguieron, como los ungidos de Jehová (esto es, los “cristos” de Jehová). Dios usa las posiciones, como: profetas, sacerdotes y reyes, para prefigurar y anunciar a Cristo Jesús. En el Nuevo Testamento, las gentes de Dios, Sus “ungidos,” son vistos como el cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia espiritual. De aquí que Dios por medio del apóstol Pablo específicamente registra:
“Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios; Dios declara que son Sus ovejas las que Él unge sus cabezas con “aceite.” “Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.” Salmo 23:5 Y cada verdadero creyente es una oveja en Su prado. Cuando Jesús se puso en pie en la sinagoga para leer lo registrado por medio del profeta Isaías, Jesús insistió que Él era el Ungido de quien el profeta habló. Es Él quien es ungido con el “aceite de alegría” por encima de todos los demás. “Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que á tus compañeros.” Hebreos 1:9 De la manera que Dios ungió a Su Único Hijo, Jesús; declarándolo ser el Mesías del Israel espiritual, así también el verdadero creyente, tiene la “unción” ó “designación” del Espíritu Santo de Dios.
“Vosotros sabéis lo que fué divulgado por toda Judea; comenzando desde Galilea después del bautismo que Juan predicó, Los testigos concuerdan que ¡Jesús es el Cristo! Y alabado sea el Todopoderoso Dios, que cada verdadero creyente también es “ungido de Dios” por medio de Su Santo Espíritu. ¡Aleluya!
CRISTO JESUS ES EL PROFETAObviamente Jesús es El Profeta, de acuerdo a lo revelado a Pedro y registrado en Hechos, Él cumplió la profecía de Deuteronomio 18:18 en su totalidad. Habiendo identificado a Jesús como el Mesías, o el Cristo de Israel, el apóstol clama y declara:
“Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos, como yo; á él oiréis en todas las cosas que os hablare. Observemos detalladamente que “El Profeta” de quien Moisés habló, al cual Pedro es inspirado a identificar como el Cristo de Dios, tenía que ser recibido, pues de otra manera, aquel individuo incrédulo sería destruido de entre los del pueblo. La Palabra hebrea traducida a “ oiréis ” tiene el significado de aceptar y actuar. De esta manera, cuando el Gran Legislador declara que: “Y será, que cualquiera alma que no oyere á aquel profeta, será desarraigada del pueblo.” Podemos declarar con respaldo bíblico, que el escuchar y aceptar lo que Dios declara en Su Sagrado Edicto, es una cuestión de Vida o muerte. “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3:36 Los testigos concuerdan con el hecho de que ¡Jesús es el Cristo! Posiblemente aquí sea un buen momento para observar algo que por la gracia de Dios presentaremos en detalle en otro estudio más adelante, sobre la Palabra Mediador. El papel del profeta o apóstol es hablar en representación de Dios a los hombres. El papel del Sumo sacerdote, es hablar en representación de los hombres a Dios. Tomemos en cuenta que la dirección de estas dos posiciones, es opuesta. Jesús es el Cristo-Profeta de Dios porque Él habla como Dios por Dios. Y Él es el Cristo-Sacerdote porque Él habla como un Hombre por los hombres. El profeta del Antiguo Testamento fue un hombre que habló por Jehová como el portavoz elegido y ungido de Jehová. Jesús es el Profeta de Jehová, porque Él habla por Dios como Dios y no como un simple hombre, hablando por Jehová. JesúsCristo es la representación perfecta en ambos lados, Dios y hombres, de allí que estas cualidades hacen de Jesús, el Verdadero y Perfecto Mediador. Ya que Jesús es el Divino Logos ó La Divina Palabra de Dios, quien no es otro que el mismo Hijo de Dios; constantemente afirmó que Él habló por Dios como el Dios-Apóstol y declara:
“Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Como podemos ver, los testigos concuerdan que Jesús es el Cristo, Él es el Profeta Ungido de quien Moisés habló. Los judíos sabían muy bien, que el Mesías es un Sacerdote Eterno. David, el dulce cantor de Israel, declaró que el convenio inmutable de Jehová y el Mesías, es con juramento y Dios registra: “Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melchîsedech.” Salmo 110:4 |
Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.