Arrepentimiento y Conversión

Por el Hno. Duane Spencer
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

La Palabra que por la gracia de Dios nos es permitido estudiar en este día, es la Palabra ARREPENTIMIENTO y con ella la palabra conversión la cual está relacionada.

Arrepentimiento es una palabra que es usada para ambos, Dios y el hombre y es acompañada constantemente por la misma idea ó simbolismo de la palabra conversión.

Estas dos importantes palabras claves, comparten un significado común, y es el de: “dar media vuelta,” “retornar,” “invertir la dirección en la que uno marcha.”

Lo lamentable es que cada una de estas palabras ha sido mal usada consistentemente, al punto que muchas personas automáticamente asocian el arrepentimiento con tener tristeza por el pecado y la conversión con la salvación del pecado.

De hecho hay que reconocer que la mayoría de las veces ambas palabras expresan la misma idea y esa idea básicamente es el hecho de dar la vuelta y empezar a caminar en dirección contraria, pues Dios declara:

“Y también el Vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá: porque [el Vencedor, Jehová o la fuerza de Israel] no es hombre para que se arrepienta.” 1Samuel 15:29

Aquí Dios nos recuerda que Jehová nunca tergiversará, nunca dirá una mentira, porque eso seria un completo cambio de dirección en Su verdadero carácter como la Verdad, lo cual Él es.

Otro ejemplo puede ser encontrado cuando Dios registra:

“Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, pensé, y no me arrepentí, ni me tornaré de ello.” Jeremías 4:28

Obviamente Jehová nos está diciendo que lo que piensa ó está listo a hacer, ES basado en Su Presciencia u Omnisciencia absoluta y Su pre-ordenación.

De esta manera Él no cambiará su decisión sobre el asunto que tenga en mente, ó acción que esté llevando a cabo.

Dios está establecido en Su propósito, Su plan divino para este mundo ha sido decretado desde la eternidad y no piensa dar media vuelta de aquello que ha determinado.

Esa es la razón por la que al final del verso Él declara: “…ni me tornaré de ello.”

Es por ello, una vez que por Su gracia aprendemos esta lección, cuando hablemos de Dios “arrepintiéndose,” debemos mantener en mente que Dios no cambia.

Dios en Romanos 1:18-29 por medio del apóstol Pablo, nos deja saber claramente que la razón por la que Él no sonríe al ser humano, es porque el hombre constantemente rehúsa meditar en la gloriosa divinidad de Dios, y rehúsa adorarlo y glorificarlo como lo que Él es.

De allí que Dios registra:

“Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fué entenebrecido.
Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos,
Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes.
Por lo cual también Dios los entregó á inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos…”
Romanos 1:21-24

Ahora notemos el proceso, el hombre con pruebas cósmicas del Poder y Deidad del Creador, lo rechaza como el objeto de adoración y decide adorar las obras creadas en lugar de adorar al mismo Creador.

Y de allí que Dios continúa: “…Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira…”

En otras palabras, el ser humano en su estado natural, no espiritual y sin salvación, no adora a Cristo, sino que adorara a Satanás. “…honrando y sirviendo á las criaturas [Satanás] “antes que al Criador [Cristo], el cual es bendito por los siglos. Amén.” Romanos 1:25

De allí que Dios declara:

“Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza.” Romanos 1:26

El hombre desechó y desecha el privilegio de reflejar y de adorar la gloria de Dios, para en lugar de eso; arrastrarse delante de ídolos y poderes demoniacos.

Si el hombre se hubiese mantenido firme y dispuesto en aquello para lo que fue creado, un reflejo de la voluntad y gloria de Dios, Dios nunca se hubiese arrepentido de Su misericordia hacia el hombre.

Esto es porque Su justicia demanda condenación por el pecado de rebelión, lo cual el hombre efectuó.

DIOS NOS DA ARREPENTIMIENTO PARA VIDA

En Jonás, Dios también nos da un ejemplo de lo que Él declara con la frase “…Dios se arrepintió…” Talvez recordarás que el profeta fue ordenado dos veces ir a la gran ciudad de Nínive a gritar y predicar la Palabra de Dios.

Jonás declaró que la ira divina estaba a punto de ser derramada sobre esa metrópolis malvada, él aseguró a sus oyentes que en 40 días seria el fin de Nínive y toda su población.

Cuando la gente desde el rey hasta el más bajo de sus súbditos, escuchó de la inminente ira de Jehová, Dios declara que ellos se arrepintieron verdaderamente. Ellos se retiraron de sus maldades y clamaron al nombre de Jehová.

Dios por medio de este registro, nos está demostrando Su poder y plan de salvación para aquellos que Él ha decidido salvar y con ello les da un corazón nuevo.

De esta manera, Él envía Su Palabra Verdadera, la cual da el aviso de Su juicio y cambia los corazones, perdonando y salvando a los que Él desea salvar.

Debido a que Cristo murió por el perdón de los pecados de Sus escogidos desde antes de la fundación del mundo, una vez salvados, Su ira no es requerida sobre ellos.

Lamentablemente, mucha gente tiene la errónea idea de que arrepentirse, significa lamentarse ó sentirse apenado por lo que hizo. Esto simplemente no es así.

Es posible que una persona se encuentre espantosamente apenada y se lamente enormemente por sus pecados. Talvez porque ha sido descubierta y juicio está sobre ella.

Talvez esta persona fue agarrada “con las manos en la masa” pero de todos modos rehúse admitir que las cosas que hizo son pecados y de allí no deseará alejarse de ellos.

En la historia del ser humano, han existido y existen muchas personas que entran y salen de las cárceles, quienes poseen esta clase de arrepentimiento.

Dios registra:

“Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento, bien que me arrepentí; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo os contristó,
Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para
[ser llevados á] arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios [Dios los hizo contristarse], para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
Porque el dolor que es según
[ó relaciona/une al que ha sido contristado con] Dios, obra arrepentimiento saludable [para salvación pues Dios declara que estos se arrepienten verdaderamente], de que no hay que arrepentirse; [de la manera que uno se arrepiente cuando es contristado con el dolor del mundo] mas el dolor del siglo [del mundo] obra muerte.” 2Corintios 7:8-10

El dolor que es producido por dolor interno debido a la obra de Dios de salvación que mueve a una persona a reconocer que hemos pecado contra Dios, obra el arrepentimiento genuino.

Pero el dolor que se deriva de un ego herido, o una ocasión de pena debido a que hemos sido descubiertos y aprendemos el castigo que sigue, ese arrepentimiento es del mundo.

Esta clase de arrepentimiento guía a distanciamiento espiritual de Dios y no guía al verdadero arrepentimiento.

El hecho de que lloremos por esa falta, o tengamos dolor por lo que hemos hecho, puede o no ser que esté acompañado por arrepentimiento, y la presencia de este en caso de que exista, no prueba absolutamente nada.

La única cosa que es prueba del verdadero arrepentimiento, es el cambio absoluto, el cambio total.

Ahora, según el mundo y en la filosofía del mundo, el remordimiento o pena que desemboca en la muerte, es simplemente el dolor por las consecuencias penales del pecado, y no el dolor por la maldad de la actitud o el resultado del acto que la persona lleva a cabo.

Si el pecado nunca hubiese sido descubierto, hmmm nunca hubiese habido remordimiento. Es el arrepentimiento emocional de un Judas, quien acosado por el remordimiento de conciencia, no empezará a caminar hacia aquel a quien ha traicionado.

Vale mencionar que en el griego de Mateo 27:3 donde Dios registra:

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos.”

La Palabra, que ha sido traducida a “arrepentido,” debería decir: “…lleno de remordimiento…”

Este remordimiento o dolor, fue ocasionado por el hecho de que él vio que estaba condenado, como Dios claramente registra.

El verdadero arrepentimiento no es simplemente sentirnos apenados por lo que hemos hecho, sino el reconocimiento y repudio de todo lo que somos, a la Luz de la Persona y Obra del Señor JesúsCristo.

Dios ha dejado amplia evidencia en la Sagrada Escritura que nos enseña que es Él mismo, quien realmente motiva el arrepentimiento genuino. Temor de la ira que viene, puede considerarse más eficaz para arrepentimiento como en el caso de los impíos en Nínive.

Al igual que el hijo de Dios puede ser sometido a disciplina divina, para ser expulsado de actitudes y acciones equivocadas, las cuales desagradan a su Padre celestial.

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La doctrina del arrepentimiento como todas las doctrinas de la Escritura, da la gloria por el verdadero cambio del corazón, que guía a la verdadera conversión, a Dios y nunca al hombre.

Por la gracia de Dios, David fue movido a reconocer que él no tenía ningún poder dentro de su ser, ni tampoco en él mismo, para darse “media vuelta” para cambiar del pecado al Señor, como una de esas determinaciones y propósitos del nuevo año.

Debido a que Dios le permite ver esta Verdad bíblica, es que él es movido a clamar: “Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.” Salmo 80:3

DEBEMOS ROGAR QUE DIOS NOS DE VERDADERO ARREPENTIMIENTO

Por Su inmensa gracia, de la misma manera que al salmista quien es movido a reconocer que antes de que pueda haber salvación, es Dios quien tiene que cambiar a Su nación de sus malvados caminos; Dios por medio de Su Sagrada Escritura a nosotros también permite que aprendamos.

El salmista entendió que el éxito o fracaso de Israel en la guerra (en nuestro caso, guerra espiritual), dependía en una buena relación con Jehová, algo que lamentablemente una gran mayoría de los lideres espirituales en nuestros países latinoamericanos no llegan a entender.

De aquí que David implora a Dios que utilice todos los medios necesarios para traer un cambio en la gente, y un cambio de dirección.

Como ya hemos visto, nuestras palabras claves conversión y arrepentimiento en su definición más básica, enseñan el mismo significado. Dar media vuelta, regresar, ó cambiar de dirección.

Pero la palabra arrepentimiento, usualmente se relaciona individualmente al cambio de actitud y de mente (Metanoia). Mientras que la palabra conversión, usualmente se relaciona individualmente a un cambio de dirección y un cambio externo o visible en la vida de uno (Epistrepho).

Los escritores inspirados del Nuevo Testamento son movidos a registrar una distinción entre las palabras arrepentimiento (Metanoia) y conversión (Epistrepho), y de aquí que Dios registra:

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor.” Hechos 3:19

Dios expresa la misma idea en el Antiguo Testamento y registra:

“Escuchando, he oído á Ephraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios.
Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades.”
Jeremías 31:18-19

Por Su inmensa gracia para con los hijos de los hombres, Dios aquí nos enseña que Él hace una distinción delicada entre dos clases de cambio de dirección, de dar media vuelta para ir en dirección contraria.

En otras palabras, lo que Dios nos está enseñando es que, además de alejarse del pecado, los que Él convirtió, se volvieron y empezaron a caminar hacia el Señor.

No existe esa idea de reformar el carácter ó personalidad sin necesidad de regeneración. No es simplemente un giro pasivo de dar la espalda al pecado, sino una vuelta activa de todo nuestro ser a Dios, y a Su Ley.

En otras palabras para entenderlo mejor, es un giro en dirección contraria alejándonos del mundo y de Satanás para caminar hacia Dios. La idea de una separación está implícita ó sobreentendida en esta enseñanza.

Si yo por ejemplo empezara a manejar hacia Nueva York desde San Antonio, me estaría separando de la ciudad donde vivo para conectarme con otra ciudad.

La conversión y el arrepentimiento bíblico tienen la misma idea, te retiras de una cosa hacia la otra. Abandonando a Satanás, para empezar a vivir para Dios.

SOLO EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO NOS LLEVA A SALVACIÓN

Debemos ser claros sobre el hecho de que uno se puede arrepentir sin ser salvado. Pero es imposible ser salvo sin que Dios genere el verdadero arrepentimiento.

Por ejemplo, debido a que una persona tiene suficiente sentido común para poder ver que la forma de vida que lleva destruirá todo lo que ama, con gran fuerza de voluntad y propósito puede renunciar a algún mal camino en su vida.

Su cambio de actitud hacia sus malos caminos (arrepentimiento de este mundo), puede obrar un cambio completo en su vida (conversión de este mundo), sin tener que dirigirse ni establecer ni por un momento una relación viva con Dios por medio de la fe de la persona y obra del Señor JesúsCristo.

Pero, la salvación que Dios opera siempre está acompañada por el verdadero arrepentimiento y por la conversión que lleva a la persona a caminar con Dios.

Sin el cambio de mente que es el resultado del arrepentimiento para vida que solo Dios da, no puede haber salvación.

No es una obra separada de la gracia, sino una parte integral de la imponente y poderosa obra a favor de Sus escogidos, llevada a cabo por el Señor de la gloria.

Es en este punto que la doctrina del arrepentimiento y la conversión es unida a la doctrina de la separación y santidad. A medida que somos separados para Dios, somos automáticamente separados del mundo, la carne y el diablo.

La acción de cada una de estas preposiciones, automáticamente excluye la acción de la otra.

En el libro de los hechos encontramos a los apóstoles Pablo y Bernabé, camino a Jerusalén declarando la conversión de los gentiles, el cambio en la manera de vivir de los gentiles.

“Ellos, pues, habiendo sido acompañados de la iglesia, pasaron por la Fenicia y Samaria, contando la conversión de los Gentiles; y daban gran gozo á todos los hermanos.” Hechos 15:3

Ellos son movidos a declarar el cambio en el modo de vida de los gentiles. Por medio de esto Dios nos indica que los paganos que Él había movido a responder a Su Evangelio, en realidad habían sido convertidos del culto de los demonios a la adoración del Dios Verdadero.

La predicación y testimonio insistente de la iglesia primitiva, fue que el hombre debe pasar de la adoración de los demonios a la adoración al Señor.

En su declaración al rey Agripa, el apóstol Pablo es movido a declarar que él predicaba que todos los seres humanos deben arrepentirse y ser convertidos y registra:

“Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí rebelde á la visión celestial:
Antes anuncié primeramente á los que están en Damasco, y Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y á los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen á Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.”
Hechos 26:19-20

Pablo fue movido a predicar que, el ser humano en lugar de amar a Satanás, debe poner su amor en Dios. Que en lugar de adorar a Satanás, debe adorar a Dios y que en lugar de seguir al Satanás con las concupiscencias del mundo, debe seguir al Señor de gloria.

El ser humano debe arrepentirse y ser convertido y de allí tener un cambio en su vida. La misma idea de separarse de la maldad y caminar hacia Dios, es vista en muchos otros pasajes como por ejemplo:

“Y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos:” Hechos 14:15

“Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos á vosotros; y cómo os convertisteis de los ídolos á Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.” 1Tesalonicenses 1:9

Ahora, en el sentido estrictamente físico, la palabra traducida a conversión (Epistrepho), tiene el significado de dar media vuelta en los talones para poner el rostro en dirección contraria.

Por Su gran misericordia, Dios usa esta palabra y declara:

“Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.” Mateo 9:22

En otras palabras, el Señor Jesús puso un pie detrás del calcañar del otro pie y dio una vuelta de 180 grados.

Dios también usa esta Palabra en relación al espíritu humano de una pequeña niña que había abandonado su cuerpo pero regresó a su cuerpo después de recibir la orden del Señor Jesús.

El espíritu se había ido de ella pero ahora da media vuelta y regresa a ella y Dios registra: “Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.
Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mando que le diesen de comer.”
Lucas 8:54-55

Por otro lado, la verdadera conversión del alma de un individuo es el verdadero arrepentimiento. Esto es operado SOLA y EXCLUSIVAMENTE por el Espíritu Santo de Dios en los escogidos para salvación, en una de diferentes maneras.

Esta conversión puede o no estar acompañada de pesar ó dolor. Es posible que Ud. sea una persona que había vivido una vida decente hasta ese punto, pero Dios le revela que una vida decente no lo salvará.

Una buena vida no lo capacitará para caminar a través de “las puertas del cielo.” Lo que toda persona necesita para salvación, es a Cristo Jesús solamente.

Es nuestra oración que el Todopoderoso Dios sea bendiciéndonos con el verdadero arrepentimiento, el arrepentimiento para Vida.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.