Arrepentimiento

Por el Hno. Gunther Von Harringa Sr.
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿Qué es arrepentimiento? Dios declara:

“Os digo, que así habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”
Lucas 15:7, 10

Es interesante anotar que la Palabra griega traducida a “arrepentimiento,” es (metanoeo 33340), la cual lleva el significado de: “cambio de mente ó de entendimiento.”

Notemos como en el versículo 7, Dios asocia y hace una reseña al hecho de que hay aquellos quienes se identifican con los “…noventa y nueve justos, que no necesitan de arrepentimiento.”

Todo aquel que se encuentra en esta categoría, no es más que una persona que se auto justifica, aquellos que dan valor a su “propia justicia” y no han llegado a experimentar salvación.

A estas personas Dios no les ha dado la bendición de entender su propia pecaminosidad, Dios no les ha dado la bendición de entender su verdadero estado espiritual.

Lamentablemente, esta es la esencia de la naturaleza caída de cada uno de los seres humanos. Dios también declara esto sobre estas personas que no teniendo salvación se auto justifican, y registra:

“No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.” Lucas 5:32

Y Dios además añade:

“Hay generación limpia en su opinión, Si bien no se ha limpiado su inmundicia.” Proverbios 30:12

Ella es la expresión engañosa y llena de orgullo del fariseo donde Dios registra:

“El Fariseo, en pie, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;” Lucas 18:11

Antes que empecemos a juzgar al fariseo con demasiada rapidez, consideremos estas punzantes palabras que el Salvador emitió especialmente (aunque no exclusivamente) a aquellos dentro de la iglesia de Laodicea.

Y declara:

“Y escribe al ángel de la iglesia en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios:
Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, ó caliente!
Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo;
Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
Yo reprendo y castigo á todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete.”
Apocalipsis 3:14-19

Anteriormente mencioné que el arrepentimiento tiene que ver con un “cambio de mente o de entendimiento,” y aprendemos que en Juan 12:40 Dios agregó la palabra raíz de la Palabra “arrepentimiento” (noeo: G3539).

Esta Palabra también se traduce como “pensar,” “percibir,” “comprender,” y “considerar,” y Dios registra:

“Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.” Juan 12:40

Note que en este versículo Dios expone la verdad de que Él tiene potestad de retener la salvación de algunos, de acuerdo a Su Soberana voluntad, y sabemos por medio de otros versos de la Sagrada Escritura, que Dios SOLO le otorga salvación a Sus elegidos.

Tome nota de que la salvación es un asunto del corazón, o alma, o la mente (Dios en la Biblia utiliza los tres indistintamente), y esto es lo que es el arrepentimiento.

El arrepentimiento tiene que ver y está íntimamente relacionado con un cambio de mentalidad, o una mente renovada, como Dios nos enseña en Efesios y declara:

“Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente [en el alma],
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.” Efesios 4:23-24

Dios además nos revela y permite ver el estado de uno que había sido concedido el arrepentimiento, a quien Dios había renovado la mente ó dado un “sano juicio” y registra:

“Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios, vestido, y en su juicio, á los pies de Jesús; y tuvieron miedo.” Lucas 8:35

LA FE VIENE POR EL OÍR

¿Cómo es que el arrepentimiento o salvación es efectuado en el alma de una persona? Dios declara:

“Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación [de vuestra conducta, vuestra manera de ser], la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro ó plata;
Sino con la sangre preciosa
[la vida] de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación:
Ya ordenado de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,
Que por él creéis á Dios
[no creemos porque nosotros queremos creer, sino porque Él nos hace creer], el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios.
Habiendo purificado vuestra alma en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos á otros entrañablemente de corazón puro:
Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios
[somos renacidos por la Palabra de Dios, por Cristo], que vive y permanece para siempre.
Porque Toda carne es como la hierba, Y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: Secóse la hierba, y la flor se cayó;
Mas la palabra del Señor
[Cristo] permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” 1Pedro 1:18-25

Una de las palabras hebreas que significan “…arrepentimiento…” en el Antiguo Testamento es (shuwb H7725) traducida a “…conviérteme…” es empleada por Dios en Jeremías y declara:

“Escuchando, he oído á Ephraim que se lamentaba: Azotásteme, y fuí castigado como novillo indómito: conviérteme [shuwb - H7725] y seré convertido [shuwb - H7725]; porque tú eres Jehová mi Dios.” Jeremías 31:18

CAMINAMOS POR FE Y NO POR VISTA

Lamentablemente, vivimos en los días de la apostasía donde tanto el arrepentimiento como la salvación se predican y se enseñan de una manera comercializada, como un producto que cualquiera puede adquirir por un acto de su voluntad.

De hecho, estos predicadores y maestros animan y alientan a la gente a creer, confesar, arrepentirse, y aceptar, entre otras cosas.

¡Nada podría estar más lejos de la verdad! La idea de que el hombre PUEDE HACER ALGO para asegurar su salvación eterna, es una noción de pecado y diabólica.

Este evangelio tan popularmente enseñado y acogido por muchos, es un evangelio puramente de “andar por vista.”

Pero Dios en Su Sagrada Escritura insiste en la manera de andar de un verdadero hijo de Dios es por Fe la cual es Cristo: (Porque por fe [por Cristo] andamos, no por vista;)” 2Corintios 5:7

Consideremos la parábola del hombre rico en el infierno, una metáfora de encontrarse separado de Dios y Él registra:

“El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.
Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas
[esto se refiere a la Biblia ó el Antiguo Testamento que es lo que ellos tenían en esos días], tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.” Lucas 16:30-31

Por Su gracia para con los hijos de los hombres, Dios también nos proporciona registros de algunos que aparentemente se habían arrepentido, pero que su arrepentimiento no fue genuino.

El arrepentimiento que estas personas tenían era simplemente una fachada, un simple remordimiento, o la “tristeza del mundo,” como nos enseña cuando registra:

“Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.” 2Corintios 7:10

Si Dios no le ha concedido el verdadero arrepentimiento, el arrepentimiento para vida, es mi oración que en Su infinita sabiduría, Él haya tenido misericordia de Ud. desde antes de la fundación del mundo.

NO CONFUNDAS REMORDIMIENTO CON ARREPENTIMIENTO

Anteriormente vimos en 2Corintios 7:10, que Dios dice: “Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo obra muerte.”

En esta declaración, Dios está diferenciando entre “…el dolor que es según Dios…” y la “tristeza, dolor, pena ó remordimiento del mundo” pues nos dice:

“Porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable…” ó para salvación. En otras palabras, el dolor según Dios produce o causa, el arrepentimiento genuino, porque es la obra de Dios en los corazones de Su pueblo elegido.

Por lo tanto, tenemos que hacer la pregunta: ¿Qué es el dolor, pena ó tristeza según Dios y qué es el dolor ó tristeza del mundo? Escudriñando primeramente el ejemplo que Dios nos ha dado de Judas consideremos lo que el dolor del mundo es, y registra:

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéras lo tú.
Y arrojando las piezas de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó.”
Mateo 27:3-5

La palabra griega traducida a “…arrepentido…” en el versículo 3 es la Palabra (metamellomai G3338). En el contexto histórico de este pasaje, vemos el cumplimiento literal de “…el dolor del siglo [ó del mundo] obra muerte.” ya que Judas cometió suicidio.

Sin embargo, en este versículo Dios no está hablando de la muerte física sino la muerte eterna, el hecho de ser consignado al infierno (aniquilación) para siempre.

Esto es lo que el Señor Jesús subraya cuando refiriéndose a Judas, declara: “A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.” Mateo 26:24

Por cierto, la palabra “…ay…” es indicativa del juicio pues Dios claramente nos enseña:

“¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.” Mateo 23:15

Por Su gracia y misericordia, Dios también nos proporciona otro ejemplo de remordimiento o lamento (el cual no es un arrepentimiento genuino) donde la palabra griega traducida á “arrepentimiento” es (metanoia G3341) y registra:

“Que ninguno sea fornicario, ó profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura.
Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue reprobado (que no halló lugar de arrepentimiento), aunque la procuró con lágrimas.”
Hebreos 12:16-17

ARREPENTIMIENTO ES UNA ORDEN IMPOSIBLE DE OBEDECER

Dios da ordenes a la humanidad, las cuales el ser humano es absolutamente incapaz de obedecer. Por ejemplo, la orden de “creer,” de “confesar,” de “ser santo,” etc.

Si algún hombre cree que puede obedecer estas órdenes, sin duda que también debe poder obedecer esta:

“Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” Deuteronomio 10:16

Por la gracia de Dios, inmediatamente podemos ver la futilidad de intentar obedecer esta ordenanza. Entonces, ¿por qué es que Dios da estos estatutos en la Biblia?

De acuerdo a lo que Dios nos enseña, la razón radica en el hecho de que el ser humano está casado ó atado con la Ley de Dios (la Biblia), que sirve para dejarnos ver nuestro pecado y llevarnos a juicio, y registra:

“Empero sabemos que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley lo dice, para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios:
Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley
[la Palabra de Dios] es el conocimiento del pecado.” Romanos 3:19-20

A pesar de que el ser humano de su propia voluntad carnal no puede obedecer la voluntad de Dios, de todos modos y a través de Su Sagrada Escritura, Dios le da órdenes concernientes al arrepentimiento.

Si estas órdenes se toman individualmente, ó lo que aparentemente dicen (sin tener en cuenta todos los otros versículos de las Escrituras), ellas llegan a fomentar los evangelios falsos tan populares, que predican la idea de que el hombre de su propia voluntad, puede arrepentirse y creer a Dios.

Dios nos da ejemplos de esto en los versículos siguientes:

“Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia á todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan [metanoeo G3340].” Hechos 17:30

“Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos [shuwb H7725] á mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.
Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos
[shuwb H7725] á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.” Joel 2:12-13

¿Por qué entonces ordena Dios al hombre que haga algo que es imposible que él pueda hacer? En realidad, estas órdenes son una prueba para ver si vamos a escuchar todo lo que Él dice en la Biblia sobre este tema.

Regresemos al excelente ejemplo de Deuteronomio 10:16 donde Dios nos ordena a: “Circuncidad, pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.”

La misma orden también aparece en Jeremías 4:4 y Dios declara:

“Circuncidaos á Jehová, y quitad los prepucios de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalem; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien apague, por la malicia de vuestras obras.”

Es sólo cuando por la gracia de Dios seguimos leyendo la Biblia, que nos encontramos con Deuteronomio 30:6, verso que Dios usa para reflejar Luz espiritual sobre este tema, y registra:

“Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames á Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, á fin de que tú vivas.”

Por la gracia de Dios, podemos ver que esto está de acuerdo con todo lo demás que la Biblia enseña con respecto al estado natural de muerte espiritual del ser humano, y con la gracia soberana de Dios para redimir a Sus escogidos, a través de la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús.

EL ARREPENTIMIENTO ES UN REGALO DE DIOS

Dios ordenó a Jonás que predicara un mensaje sencillo y registra: “Y comenzó Jonás á entrar por la ciudad, camino de un día, y pregonaba diciendo: De aquí á cuarenta días Nínive será destruida.” Jonás 3:4

Mantengamos en mente que Nínive era una ciudad con una cultura pagana, como también un enemigo declarado de Israel, que sabía muy poco de la Biblia, o del Dios de la creación.

¿Cómo pudo ser posible que así como Dios registra, el rey de Nínive llegase a ser y sentirse tan extraordinariamente movido u obligado a emitir la siguiente proclamación a todos los 120.000 habitantes de su ciudad?

“Y los hombres de Nínive CREYERON á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
Y llegó el negocio hasta el rey de Nínive, y levantóse de su silla, y echó de sí su vestido, y cubrióse de saco, y se sentó sobre ceniza.
E hizo pregonar y anunciar en Nínive, por mandado del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les dé alimento, ni beban agua:
Y que se cubran de saco los hombres y los animales, y clamen á Dios fuertemente: y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que está en sus manos.
¿QUIEN SABE SI SE VOLVERA Y ARREPENTIRA DIOS, y se apartará del furor de su ira, y no pereceremos?”
Jonás 3:5-9

Sin duda, este tiene que ser uno de los ejemplos ¡más dramáticos de la salvación en la Biblia! Yo creo que también es similar a lo que se conoce como la “Gran Tribulación” en nuestros días.

La era de la iglesia institucional ha concluido, y Dios está salvando a una gran cantidad de personas de todo el mundo fuera de las iglesias corporativas, y Él registra:

“Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;
Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación á nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.
Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron á Dios,
Diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y la potencia y la fortaleza, sean á nuestro Dios para siempre jamás. Amén.
Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.”
Apocalipsis 7:9-14

La conversión legítima sólo puede ser atribuida a la incomparable misericordia de Dios con esas personas, pues Él registra:

“El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero.
A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel
[el pueblo de Dios, la verdadera iglesia] arrepentimiento y remisión de pecados.” Hechos 5:30-31

EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO, ES EL RESULTADO DE LA SALVACIÓN

Pongamos mucha atención a la secuencia de los acontecimientos que Dios registra en Jonás 3:5, pues Él es claro sobre el hecho de que:

“Y los hombres de Nínive CREYERON á Dios, y PREGONARON AYUNO, y VISTIERONSE DE SACOS desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.”

Dios nos enseña que ellos primero creyeron, todo lo demás siguió este acto. Ahora, sabemos que creer es tener fe, y la fe en relación con la salvación es un don de Dios, pues Dios registra.

Arriba ^

“Porque por gracia sois salvos por la fe [somos salvos por Cristo, Cristo es la Fe que salva]; y esto no de vosotros, pues es don de Dios [Cristo es el Don de Dios a todo aquel que salva]:
No por obras, para que nadie se gloríe.
PORQUE SOMOS HECHURA SUYA, CRIADOS EN CRISTO JESUS PARA BUENAS OBRAS, LAS CUALES Dios PREPARO PARA QUE ANDUVIESEMOS EN ELLAS.”
Efesios 2:8-10

Y Dios confirma esto cuando registra:

“Y el Dios de paz que sacó de los muertos á nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno,
OS HAGA APTOS
[o perfectos] EN TODA OBRA BUENA PARA QUE HAGAIS SU VOLUNTAD, HACIENDO EL EN VOSOTROS LO QUE ES AGRADABLE DELANTE DE EL POR JESUSCRISTO: al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.” Hebreos 13:20-21

Así es, de la manera que Dios nos enseña en Jonás 3:10, el verdadero arrepentimiento y las buenas obras son el resultado de la salvación (y no la causa) de allí que Dios registra:

“Y vió Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo.”

Con esta situación con la que Jonás luchó, Dios le dio la bendición a Pedro de entender que la intención de Dios, era la de salvar a los gentiles como también a los judíos y Dios registra:

“Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo.
Así que, si Dios les dió el mismo don también como á nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?
Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que también á los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.”
Hechos 11:16-18

LA BENEVOLENCIA DE DIOS (O BONDAD) CAUSA EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO

Dios hace esta hermosa declaración:

“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía á arrepentimiento?” Romanos 2:4

La palabra griega traducida dos veces en este versículo como “…benignidad…” (chrestos G5543) también se encuentra en las siguientes citas donde se traduce como “…benigno…”

“Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.” Efesios 4:32

Y

“Si empero habéis gustado que el Señor es benigno.” 1Pedro 2:3

La palabra griega traducida a “…guía…” (ago G71) en “…Su benignidad te guía á arrepentimiento.” enfatiza el poder Soberano y Gracia de Dios para salvar a Su pueblo elegido, y nos enseña:

“El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2Pedro 3:9

ARREPENTIMIENTO (O SALVACIÓN), SOLO PARA LOS ESCOGIDOS

El verso: “El Señor no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” 2Pedro 3:9

Es citado ampliamente por los defensores del evangelio del libre albedrío para obtener salvación, para sugerir que Jesús murió por cada ser humano que haya vivido y que vivirá, y que todo lo que uno tiene que hacer es “aceptar a Cristo” para ser salvo.

Pero esto no es lo que Dios enseña en Su Sagrada Escritura. De hecho, esta enseñanza es una terrible perversión del verdadero Evangelio.

El “todos” en vista en 2Pedro 3:9 debe ser entendido a la luz de TODA la Escritura perteneciente a “todos los elegidos.” Estos son aquellos por los que Cristo se hizo pecado y por quienes Él sufrió el infierno, la muerte eterna.

Consideremos estos pasajes relevantes:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?
Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.”
Mateo 7:21-23

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” Mateo 22:14

“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y lo que á mí viene, no le echo fuera.” Juan 6:37

“Ninguno puede venir á mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:44

“Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir á mí, si no le fuere dado del Padre.” Juan 6:65

“Y díjole uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:
Porfiad á entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.”
Lucas 13:23-24

“(Porque no siendo aún nacidos, ni habiendo hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la elección, no por las obras sino por el que llama, permaneciese;)
Le fué dicho que el mayor serviría al menor.
Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.
¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.
Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”
Romanos 9:11-16

Y Dios advierte:

“Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.” Mateo 15:13

Y reconoce:

“Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”
Juan 10:26-29

DIOS IMPIDE QUE ALGUNOS SEAN SALVOS

La idea de que Dios detiene la salvación de algunos y la concede a otros, es una idea despreciable para el hombre natural (no salvo), gente que por naturaleza, quieren ser responsables de su propia salvación.

Esta condición en estas personas, es debido a que no entienden realmente su propia depravación espiritual difunta. Sin embargo, esta doctrina es una doctrina fundamental, que Dios repite a lo largo de Su Sagrada Escritura.

Consideremos cuidadosamente este registro:

“Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
Isaías 6:9-10

Este versículo es tan importante que Dios lo repite en los siete primeros libros del Nuevo Testamento - Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Hechos, Romanos, y 1Corintios.

POR NATURALEZA, EL HOMBRE NUNCA SE ARREPENTIRA

Debido a que el ser humano espiritualmente está muerto, él nunca de su propia voluntad se arrepentirá de acuerdo a los requerimientos estipulados por Dios en Su Sagrada Escritura.

De aquí que por Su gracia, Dios en el libro á los Romanos presenta a la vez un vistazo penetrante como también convincente del contenido profundo del corazón de los no creyentes y registra:

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;
No hay quien entienda, No hay quien busque á Dios;
Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno:
Sepulcro abierto es su garganta; Con sus lenguas tratan engañosamente; Veneno de áspides está debajo de sus labios;
Cuya boca está llena de maledicencia y de amargura;
Sus pies son ligeros á derramar sangre;
Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos;
Y camino de paz no conocieron:
No hay temor de Dios delante de sus ojos.”
Romanos 3:10-18

La guerra más grande en este universo se está llevando a cabo entre Dios y todos los que no son salvos. El hombre natural odia a Dios con una pasión ardiente, y de la misma manera, Dios desprecia al hombre por su rebelión pecaminosa.

Sólo puede haber reconciliación a través de la persona y la obra del Señor Jesús, de la manera que Dios lo expone a perfección en el libro á Isaías y registra:

“CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
Hablad al corazón de Jerusalem: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.”
Isaías 40:1-2

Esta es la razón por la que es Dios quien debe iniciar y completar ó finalizar TODA la obra de salvación en cada una de sus ovejas elegidas, de allí que registra:

“Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

ARREPENTIMIENTO ES SALVACIÓN

Dios registra:

“Andad pues, y aprended qué cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: porque no he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.” Mateo 9:13

Aquellos a quienes Dios planeó salvar también están en vista cuando Dios registra:

“Que nos salvó y llamó con vocación santa, no conforme á nuestras obras, mas según el intento suyo y gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.” 2Timoteo 1:9

Estos individuos fueron escogidos por el mismo Dios de la manera que Él explica cuando registra:

“Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” Mateo 22:14

Y agrega:

“Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.
Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;
Y á los que predestinó, á éstos también llamó; y á los que llamó, á éstos también justificó; y á los que justificó, á éstos también glorificó.”
Romanos 8:28-30

Como mencionamos anteriormente, el arrepentimiento tiene que ver con un “cambio de mente” el cual es efectuado por Dios. Cuando una persona es convertida en un hijo de Dios, es transformada espiritualmente, de aquí que Dios nos instruye:

“Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2

El único otro versículo con la palabra griega (anakainosis: G342) traducida a “renovar” es Tito 3:5 donde Dios registra:

“No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo.”

En el Antiguo Testamento encontramos una palabra que es similar en significado a “arrepentimiento”, traducida en una variedad de formas, una de ellas es “…haznos tornar…” ó “…conviértenos de nuevo…” (shuwb: H7725).

Consideremos estos interesantes pasajes:

“Oh Dios, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.” Salmos 80:3

“Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.” Salmo 80:7

“Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.” Salmo 80:19

“Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.” Salmo 85:4

Una vez mas por Su gracia, Dios nos permite ver que la salvación es en su totalidad, la obra del Señor JesúsCristo, de aquí que el Señor Jesús declara:

“Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” Juan 6:29

A DIFERENCIA DEL SER HUMANO, DIOS NO CAMBIA DE MANERA DE PENSAR

A medida que pensamos en este tema del arrepentimiento, existe un aspecto que me gustaría que consideráramos: este es el hecho de que Dios no se arrepiente, ni cambia de manera de pensar.

Ahora en la superficie ó a simple vista, esto puede ser un poco confuso. ¿Acaso Dios no se “arrepintió” cuando no trajo el juicio contra Nínive, como vimos anteriormente?

Y ¿qué pasa con las siguientes citas?

“Y arrepintióse Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y pesóle en su corazón.
Y dijo Jehová: Raeré los hombres que he criado de sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo: porque me arrepiento de haberlos hecho.”
Génesis 6:6-7

“Pésame de haber puesto por rey á Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y apesadumbróse Samuel, y clamó á Jehová toda aquella noche.” 1Samuel 5:11

La palabra hebrea que se utiliza en estos dos pasajes y es traducida “…arrepintióse…” y “…Pésame…” es (nacham H5162), que también se traduce como “comodidad,” “consolador,” y “facilidad ó fácilmente.”

Demos un vistazo a algunos otros pasajes que enseñan lo contrario:

“Dios no es hombre, para que mienta; Ni hijo de hombre para que se arrepienta: El dijo, ¿y no hará?; Habló, ¿y no lo ejecutará?” Números 23:19

“Y también el Vencedor de Israel no mentirá, ni se arrepentirá: porque no es hombre para que se arrepienta.” 1Samuel 15:29

Entonces, ¿Cómo debemos entender lo registrado en Jonás y estos otros versículos?

“Y vió Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo.” Jonás 3:10

El primer punto ó enseñanza con la que tenemos que luchar a brazo torcido, la cual es ignorada mayormente en la enseñanza evangélica de nuestros días, es que Cristo hizo Su sacrificio redentor por Sus escogidos, en otras palabras, Él murió por ellos desde antes de la fundación del mundo.

De aquí que esto nos permite ver que incluso antes de la fundación del mundo, Dios había planeado ó había hecho provisión para salvar a los habitantes de Nínive.

Dios permitió que esto fuese difícil para que Jonás llegase a comprender (como también para muchos en nuestros días). ¿Por qué es que Dios demostraría este grado de bondad y misericordia a estos rebeldes individuos, malvados y enemigos públicos de Israel?

Pongamos atención a lo que Dios declara cuando registra: “PERO Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.” Jonás 4:1

Sin embargo, Dios también estaba dando a Jonás una “lección objetiva,” de la misma manera que hizo con Pedro cientos de años después sobre Su plan para salvar a un pueblo para Sí mismo que incluía a ambos Judíos y Gentiles.

En el caso de Jonás, se trataba de una calabaza que Dios gentilmente había provisto para proteger a Jonás del sol abrasador que caía sobre él en Jonás 4.

La respuesta que Dios da a Jonás nos ayuda a visualizar el amor de Dios como la fuerza motivadora detrás de este maravilloso registro de salvación, a pesar de que anteriormente Dios les había advertido del inminente juicio por sus pecados, y registra:

“Entonces dijo Dios á Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció:
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?”
Jonás 4:9-11

La palabra hebrea traducida como “…lástima…” y “…piedad…” en estos versículos es también usada por Dios en el Salmo 72:13 y es traducida a “…misericordia…”

“Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, Y salvará las almas de los pobres.”

Por el contrario, Dios nos deja saber que Él no salvó a Sodoma, Gomorra ni a las ciudades comarcanas, a pesar de que Dios prometió a Abraham que lo haría si allí por lo menos se encontraban diez verdaderos creyentes.

Lamentablemente para estas personas, allí sólo había tres. Dios estipuló sus términos a los ninivitas de la misma manera que hizo en Sodoma y Gomorra y en nuestros días.

Esto a pesar de que Él sabe muy bien los resultados que él mismo había divinamente orquestado e implementado, ya que es sólo Él quien es capaz de otorgar Su gracia maravillosa y sorprendente.

¿QUIEN HACE LA OBRA DEL ARREPENTIMIENTO?

Anteriormente aprendimos que Juan 12:40 contiene la palabra raíz (noeo G3539) para arrepentimiento, la cual es traducida a “…entiendan…”

“Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Porque no vean con los ojos, y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.”

Además por la gracia de Dios, aprendimos que SOLO Dios puede circuncidar nuestros corazones espiritualmente, lo cual es simplemente otra manera de describir la salvación o el arrepentimiento, de la manera que Él lo afirma cuando registra:

“Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne: Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.” Romanos 2:28-29

La razón de la declaración “…la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.” es porque es Dios quien tiene que hacer todo el trabajo u obra de la salvación, incluyendo la concesión ó autorización del arrepentimiento en el ser humano, y es Él quien se lleva toda la alabanza y toda la gloria por la obra de salvación.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.