Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 7 (1 | 2 | 3 | 4 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

LA FE

ESTOS PRECEPTOS SON VISTOS EN LA SALVACIÓN DE LOS SAMARITANOS

Cuando leemos el registro que Dios ha dejado en Hechos 8 sobre la salvación de los samaritanos, vemos fe en personas que demuestran ambos preceptos.

Vemos la obra de Dios en las vidas de hombres para salvación y la fe de hombres sin la acción de Dios antes de que ellos recibieran salvación, y Dios declara:

“Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.” Hechos 8:12

En el verso 17, leemos que después de que Pedro y Juan les “…impusieron las manos…”, ellos “…recibieron el Espíritu Santo.” en otras palabras, ellos recibieron salvación.

Dios por medio de esta enseñanza, nos deja saber que cualquier fe que ellos demostraron en sus vidas antes de recibir salvación, fue en toda probabilidad, fe para salvación dada a ellos por Dios.

Pero Dios de una manera significativa nos deja ver que uno entre ellos, Simón un mágico o brujo también creyó y fue bautizado y declara:

“El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó á Felipe: y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito.” (v. 13)

Dios es sumamente claro sobre el hecho de que a pesar de que este hombre (Simón) había creído (tenía fe), no era salvo y registra:

“Y como vió Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,
Diciendo: Dadme también á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.
Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.
No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios.
Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazón.
Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.”
(v. 18-23)

De esta manera, podemos ver que la fe de Simón (con la cual creyó), no provenía de Dios. Por la gracia de Dios, podemos citar otros pasajes bíblicos.

Dios ha dado amplia evidencia de que no es raro o poco común el hecho de que por un periodo de tiempo antes del momento de salvación, fe y obediencia puedan ser vistas en las vidas de aquellos a quienes Dios da salvación.

Estamos aprendiendo que esta actividad de Dios en la vida de uno de los elegidos de Dios, puede empezar tiempo antes de que Dios le de salvación.

Por otro lado, debe ser muy claro para nosotros que Dios puede salvar a un recién nacido, como también a una persona quien mentalmente se encuentre totalmente incapacitado, sin que por un momento podamos apreciar fe en sus vidas.

Dios por Su gracia también nos da ejemplos de aquellos que como Simon el mago o como aquellos sobre la roca del Lucas 8:13 que por un momento demostraron o manifestaron fe, pero no fueron salvos.

Como aprendimos anteriormente, las gentes que exhibieron fe por un tiempo y de allí cayeron o se apartaron, no habían recibido fe de parte de Dios, esto significa que Filipenses 2:13 no es aplicable a ellos.

Por naturaleza, todos los seres humanos exhiben o exteriorizan fe. El ser humano tiene fe que la noche será seguida por el día. Tiene fe que si su esposa está en cinta, en unos meses dará a luz.

Casi todo lo que el hombre hace existe en una matriz de fe. Incluso en la religión podemos ver fe. Los budistas creen que su dios Buddha les traerá ciertas bendiciones. Esto es verdad de todas las religiones.

De aquí, que cualquier individuo que no ha sido elegido para salvación y por ende no es traído hacia Cristo por el Padre, ya que Dios no está obrando en él para producir el querer y el hacer por Su buena voluntad; todavía puede exhibir fe.

Esta fe demostrada o desarrollada, es la que sale de él mismo pero definitivamente no es la fe de Dios.

La prueba que esta fe no es de Dios es que eventualmente esta persona se separará de cualquier identificación que tenía con El Verdadero Evangelio. Incluso, es posible que termine sin ningún evangelio o asociado a un falso evangelio.

Pero ¿en Hechos 16 no instruyó Dios al carcelero a través del apóstol Pablo a creer? En otras palabras ¿no le ordenó Dios que tuviese fe en el Señor JesúsCristo para ser salvo?

Ciertamente así es, pero no olvides que cualquier fe vista en la vida del carcelero de ninguna manera podía causar, fomentar, iniciar o servir para su salvación o ser un instrumento para salvarlo.

Solo la fe o fidelidad de Cristo es la que nos puede salvar. La fe en Cristo que es vista en su vida, será la evidencia de que Dios lo está trayendo, obrando en él “…así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

O será la evidencia de que Dios a través de la fidelidad de Cristo Jesús, lo ha salvado. Repetimos, la salvación es un proceso muy complejo.

Cuando un individuo empieza a tener fe en Cristo y experimenta un deseo incremente de cumplir la voluntad de Dios, una de tres cosas está pasando en su vida. Es imposible con facilidad, saber cual es correcta en lo referente a la persona, pero estas son:

  1. La fe u obediencia demostrada es totalmente la acción de la persona tratándo a través de sus propios esfuerzos, hacer lo que el/ella cree que se identifica con la salvación.
    En realidad no existe ninguna acción de Dios en su vida.
  2. La fe y obediencia demostrada, es provocada por Dios obrando en ese cadaver espiritual, finalmente proveyendole salvación
  3. La fe y obediencia demostrada, están allí debido a que Dios ya le ha dado salvación

Esto subraya un hecho inmediato. Es casi imposible saber cuando el momento de salvación ocurrió en la vida del que recibió salvación. Esto se identifica con lo que Dios declara:

“No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez.
El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni á dónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
Juan 3:7-8

La mayoría de los que declaran saber el dia que fueron salvos, simplemente están recordando el dia que “aceptaron a Cristo”. El acto de “aceptar a Cristo” no tiene nada que ver con la verdadera salvación.

La salvación requiere que al tiempo que él recibió salvación, él debió experimentar la resurrección y debió recibir su nueva alma resucitada.

En efecto, si ellos están confiando en la obra de aceptar a Cristo como prueba de que ellos han llegado a ser salvos, eso debe ser un indicio o seña de que indiscutiblemente tienen otro plan de salvación del registrado en las Sagradas Escrituras.

Temprano en nuestro estudio aprendimos de la verdad de mal agüero o mal presagio que si dependemos en lo más mínimo en nuestro esfuerzo para recibir o alcanzar salvación, entonces estamos confiando en un evangelio de obras más gracia.

Tal evangelio con seguridad nos mantendrá bajo la ira de Dios y guiará a la destrucción eterna. Ahora podemos entender la razón por la que Dios ordena:

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“Por lo cual, hermanos, procurad tanto más de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.” 2Pedro 1:10

Esto concuerda con la amonestación: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados.” 2Corintios 13:5

ENTONCES, ¿CÓMO PODEMOS SABER SI SOMOS SALVOS?

Esto nos trae a la más importante pregunta ¿cómo puede alguien saber si verdaderamente ha llegado a recibir salvación?

¿Cómo puede una persona saber que su interés y confianza en la Biblia no son producidos de si mismo, sino que ellos son la evidencia de que Dios está obrando en ella para darle salvación?

La evidencia de que Dios está obrando en una persona para salvación, es que eventualmente, en el tiempo y hora que Dios ya ha determinado, esa persona sabrá que ha sido salvada.

Por otro lado, si la fe que posee es fe producida de sus mismas acciones, eventualmente esa persona terminará en un falso evangelio o se alejará totalmente de todo lo relacionado al Verdadero Evangelio.

¿Cómo puede alguien saber que verdaderamente es salvo? Ninguna otra pregunta es más importante que esta. Sin la correcta seguridad bíblica de nuestra salvación, estamos a riesgo de la perdición total, la destrucción eterna.

¡Qué terrible sería eso! De esta manera, en lo relacionado a nuestra salvación, debemos cuidadosa y honestamente constantemente probarnos a nosotros mismos.

No existe ningún valor en engañarnos a nosotros mismos u otros sobre esta cuestión. No olvidemos que Dios declara que: “Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.” Romanos 8:16

¿Cómo podemos saber que el Espíritu Santo está dando testimonio á nuestro espíritu la buena noticia de que verdaderamente somos salvos?

La Espada del Espíritu Santo, es la Palabra de Dios y Dios registra: “Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios;” Efesios 6:17

En otras palabras, Dios el Espíritu Santo, usa la Palabra de Dios para otorgar salvación.

De esta manera una evidencia de salvación es tener deleite en las enseñanzas de la Biblia y de esta manera esa persona tendrá un robusto y constante deseo de cumplir o llevar a cabo la voluntad de Dios.

En otras palabras, la persona que ha recibido salvación, deseará ser obediente a la Biblia en doctrina y practica. Dios habla de esto repetidamente a través del Salmo 119.

Ilustrativamente de todo el Salmo (176 verses), son los versículos 10, 11, 15, 16 y 18.

“Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.” Salmo 119:10

“En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.” Salmo 119:11

“En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.” Salmo 119:15

“Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.” Salmo 119:16

“Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.” Salmo 119:18

Cuando recordamos que una persona salvada ha llegado a ser ciudadano del reino de Dios, que ha sido habitada por Dios el Espíritu Santo, que ha recibido un alma resucitada en la cual nunca mas deseará pecar.

Entonces, esperaremos que esa persona tenga una gran preocupación de lo que Dios enseña en Su Sagrada Escritura, el libro de reglas del reino al que ha sido traído y por medio del cual Dios lo guía á salvación.

Esa es la razón por la que los versos registrados por Dios en el Salmo 119 son tan pertinentes a la pregunta de saber si soy o no soy salvo y Dios registra:

“Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.
El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;
Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.
El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.”
1Juan 2:3-6

Con seguridad deberíamos saber que en lo concerniente a la salvación, la auto-examinación, nunca deber ser un tiempo en el cual nos vemos a nosotros mismos con lentes color de rosa.

Auto-examinación es el momento de la verdad, en el cual nos vemos con toda honestidad.

Si no encontramos en nuestra vida un serio, ferviente y constante deseo de ser obediente á la Palabra de Dios en práctica y doctrina; entonces podemos estar seguros de que no somos salvos.

Es mucho mejor descubrir estas penosas verdades ahora, mientras todavía podemos implorar a Dios que tenga misericordia de nosotros, que ser dejados á encarar el Día Del Juicio y no tener ninguna esperanza de ser salvos.

¿Qué debo hacer? Supongamos que yo creo y estoy confiando en Dios, además tengo un constante deseo de hacer la voluntad de Dios y encuentro que tengo un creciente deleite haciendo lo que Dios, en Su Sagrada Escritura me dice que tengo que hacer.

De todos modos de tiempo en tiempo no estoy seguro de mi salvación. El maravilloso hecho, es que cualquier momento puedo ir a Dios y rogar Su misericordia por mí.

Maravillosamente, si verdaderamente soy salvo, nada que yo pueda hacer puede poner en peligro mi salvación, pero lo que yo siempre desearé hacer [aunque imperfectamente] siempre estará de acuerdo a la voluntad de Dios, pues Dios me ha dado vida eterna.

Dios recalca esto así: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”
Juan 10:27-29

Además, Dios promete al verdadero creyente que: “Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:38-39

Teniendo presente estas hermoosas promesas, cuando debido a que nuestra fe es débil, rogamos y suplicamos a Dios por Su misericordia sobre nosotros, nunca podrá hacernos daño.

También debemos tener presente, que en realidad la debilidad en nuestra fe puede ser una indicación de que todavía no somos salvos.

Al mismo tiempo, siempre es totalmente correcto que de la misma manera que rogamos a Dios Su perdón y misericordia cuando no hemos recibido salvación, también debemos rogar Su perdón, guía y cuidado a pesar de que ya hayamos recibido salvación.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.