Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 7 (1 | 2 | 4 | 5 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

LA FE

También podríamos parafrasear estos versos y declarar:

“Y no solamente por él [Abraham] fue escrito que la fe de Cristo haya sido imputada;
Sino también por nosotros, á quienes la fe de Cristo será imputada, esto es, á los que Dios dará la fe,
[como resultado de nuestra salvación] para confiar en Dios quien levantó de los muertos á Cristo Jesús Señor nuestro.”

Por la gracia de Dios, somos justificados por la fe de Cristo o por Cristo mismo y por medio de Él, tenemos acceso a través de Cristo o la fe de Cristo a Su gracia, dentro de la cual nos encontramos.

Dios además declara:

“¡OH Gálatas insensatos! ¿quién os fascinó, para no obedecer á la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fué ya descrito como crucificado entre vosotros?
Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?”
Gálatas 3:1-2

La frase “…el oír de la fe.” puede ser correctamente entendido cuando substituimos la palabra fe por la palabra Cristo.

Dios en el verso 1 declara que Cristo ya había sido expuesto ó descrito ante sus ojos. De esta manera Cristo está puesto a plena vista. No olvidemos que Cristo solo puede ser oído por aquellos a quienes Dios ha provisto con oídos espirituales.

Si alguien ha recibido oídos espirituales, entonces Dios obra a través de esa virtud ó capacidad de oír que Él mismo proveyó, para llevar a cabo la salvación de ese individuo.

Es por esto que Dios en el verso 2 declara que somos salvos por “…el oír de la fe.” ó el oír á Cristo. En otras palabras, Dios da oídos espirituales á aquellos que Él está salvando, para que ellos oigan que Cristo es la Única vía para salvación.

Dios refuerza esta enseñanza al registrar:

“Aquel, pues, que os daba el Espíritu, y obraba maravillas entre vosotros ¿hacíalo por las obras de la ley, ó por el oir de la fe?” Gálatas 3:5

¿Salva Dios por medio de las obras de la Ley que nosotros llevemos a cabo? Bíblicamente eso es una imposibilidad, pues Dios claramente registra que nuestra salvación no es provista por las obras de la Ley sino por Cristo.

Todo verdadero creyente ha recibido oídos espirituales y por medio de ellos han escuchado a Cristo. En otras palabras, Cristo cuyo nombre es Fiel debido a que Él es la esencia de Fe, es la Única base o causa de nuestra salvación.

Dios continúa declarando:

“Como Abraham creyó á Dios, y le fué imputado á justicia.” Gálatas 3:6

Ya aprendimos que fue Dios o la fe de Cristo la que fue imputada o atribuida á Abraham por justicia o salvación. De aquí que podemos entender la certeza de nuestro entendimiento de Gálatas 3:2 y 3:5.

Es solo cuando escuchamos a Cristo llamándonos a vida como resultado de que Dios nos ha provisto oídos espirituales, es que justicia o salvación es imputada a todo aquel que Dios ha decidido salvar.

Dios nos asegura de esto cuando registra: “Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

El resultado de que Cristo viene a nuestras vidas, es que somos salvados. Debido a que Dios provee oídos espirituales, todo aquel que ha sido salvado o será salvado, escuchará la declaración de Cristo que es la Palabra de Dios.

Dios continúa usando la palabra fe como sinónimo o nombre de Cristo, cuando registra:

“Sabéis por tanto, que los que son de fe, los tales son hijos de Abraham.
Y viendo antes la Escritura que Dios por la fe había de justificar á los Gentiles, evangelizó antes á Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.
Luego los de la fe son benditos con el creyente Abraham.”
Gálatas 3:7-9

Cuando Dios nos da Su salvación, llegamos a ser de fe, en otras palabras llegamos a ser de Cristo. Los gentiles son justificados por fe, es decir ellos así como cada uno de los escogidos, es justificado por Cristo.

Aquellos que “…son benditos con el creyente Abraham.” son aquellos que son de fe. En otras palabras, ellos son de Cristo.

Abraham es llamado “…creyente Abraham.” o fiel Abraham, porque el creer o la fe es una obra producida en la vida de cada uno que Dios ha salvado o salvará.

Dios continúa:

“Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica para con Dios, queda manifiesto: Que el justo por la fe vivirá.
La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.”
Gálatas 3:11-12

Anteriormente en nuestro estudio aprendimos que el justo vivirá (esto es, será salvo) por medio de Cristo o por la fe de Cristo. Es cierto que después de que Dios da Su salvación, la fe producida es una buena obra demostrada en la vida del que ha recibido salvación.

Pero no olvidemos que Cristo es el “…autor y consumador de la fe, en Jesús;…” Hebreos 12:2 Además, Dios declara que:

“Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

De esta manera, podemos aprender que incluso la obra de fe en el verdadero creyente, que es el resultado de su salvación es en su totalidad un producto o fruto de la acción de Dios en su vida.

De aquí que por medio de la frase “…el justo por la fe vivirá.” Dios nos está enseñando que es Cristo quien nos ha salvado y por ende nos ha dado vida eterna.

De esta manera, es Cristo quien debe recibir todo el honor, toda la gloria y toda la alabanza por la buena obra de fe que es manifestada en la vida de aquel que Él salva.

Esto es así porque Él nos mantiene firme y nunca nos dejará ni nos desamparará. Cada verdadero creyente vive su vida cristiana (que ha sido convertida en vida eterna) debido y gracias á la fidelidad de Cristo.

Dios declara:

“La ley también no es de la fe; sino, El hombre que los hiciere, vivirá en ellos.” Gálatas 3:12

Esto significa que si nosotros tratamos de obtener salvación manteniendo la Ley, no estamos en Cristo. Esto es así pues Dios advierte a aquellos que tratan de mantener alguna parte de la Ley, es decir, que tratan de hacer alguna contribución a su salvación, no están bajo la gracia de Dios.

Dios acentúa esto así:

“Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Gálatas 5:4

Y también:

“Para que la bendición de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu.” Gálatas 3:14

Pon mucho cuidado sobre el hecho de que el enfoque en este verso está dirigido á JesúsCristo. Dios reitera que es a través de Cristo o la fe de Cristo que todo aquel que es salvo recibe la promesa.

En Gálatas 3:22 Dios describe la fe de JesúsCristo quien es el que provee la realidad de las promesas (la salvación) a Sus escogidos.

Dios declara:

“Mas encerró la Escritura todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fe de Jesucristo.” Gálatas 3:22

Y Dios continúa:

“Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.” Gálatas 3:23

Antes que Cristo viniese como un regalo u obsequio para aquel que iba a recibir salvación, esa persona era mantenido bajo la Ley. Esa persona estaba todavía sujeta al juicio de Dios.

Dios por medio de Gálatas 3:19 nos permite entender Gálatas 3:23 cuando declara:

“¿Pues de qué sirve la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa, ordenada aquélla por los ángeles en la mano de un mediador.” Gálatas 3:19

En este verso, la simiente que debía venir, es Cristo. Él fue el beneficiario de todas las promesas inherentes, innatas, nativas ó inseparables a nuestra salvación, que por su naturaleza está de tal manera unido a ella, que no se puede separar.

A través de Él, todo aquel que llega a recibir salvación, adquiere las promesas. Por medio de la declaración en Gálatas 3:16 Dios nos asegura que la simiente mencionada en el verso 19, es Cristo y registra:

“A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.” Gálatas 3:16

De aquí que a pesar de que la Ley estuvo presente hasta que la simiente vino (Gálatas 3:16 -19) Dios en el verso 23 enseña el mismo principio cuando declara que: “…estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.”

Este pasaje solo puede aplicarse a los elegidos, porque solo los elegidos experimentan la revelación de Cristo en sus vidas, de esta manera podemos entender cuando Dios registra:

“De manera que la ley nuestro ayo fué para llevarnos á Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.” Gálatas 3:24

Pon mucho cuidado en el hecho de que una vez mas Dios asimila a Cristo con la palabra fe. Dios en el verso 23 declara que aquellos que reciben salvación, son “…encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.”

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En un lenguaje paralelo, Dios en el verso 24 declara que estuvimos bajo la Ley, la cual fue “…nuestro ayo…” instructor, consejero o mentor que nos llevó a Cristo y es Cristo quien nos justifica y salva por medio de su fe o fidelidad.

“Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo;” Gálatas 3:25

Cuando la fe (Cristo) vino y nos salvó, ya no estamos bajo la Ley. En otras palabras, la Ley ya no puede condenarnos por nuestros pecados porque Cristo ya ha pagado o soportado el castigo por ellos.

Dios continúa declarando:

“Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.” Gálatas 3:26 -27

No debemos olvidar que cuando Dios usa la palabra fe en conexión con nuestra salvación, la fe de Jesús ó a Cristo mismo (quien es la esencia de la fe) es quien está en vista.

Además, Dios en el verso 27 nos enseña que el resultado de nuestra salvación es el hecho de que hemos sido bautizados (lavados) en Cristo y hemos sido completamente identificados con Él porque hemos sido vestidos con la justicia de Cristo.

De aquí que Dios en el verso 26, está enseñando que el individuo salvado es un hijo de Dios a través de la Fe (Cristo) y ahora está en Cristo. Este individuo ha sido bautizado en Cristo y ha sido revestido de Cristo.

No olvidemos que ser bautizados en Cristo significa, que cuando Cristo fue depurado de nuestros pecados al ser castigado debido a ellos, fue como si nosotros hubiesemos estado allí con Él, siendo depurados, purificados ó limpiados de nuestros pecados.

Dios reinforma esta enseñanza cuando registra:

“Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud [salvación] por la fe que es en Cristo Jesús.” 2Timoteo 3:15

Por la gracia de Dios somos sabios para salvación a través de la fe de Cristo Jesús, la cual es encontrada solamente en Cristo Jesús. El estatuto de que cada aspecto de nuestra salvación proviene de Cristo y la fe o fidelidad de Cristo; también es enfatizado cuando Dios declara:

“Y ser hallado en él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;” Filipenses 3:9

Dios por medio de este estatuto en Filipenses, nos da entendimiento adicional de la breve declaración dada en Efesios, donde manifiesta:

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:” Efesios 2:8

La obra de fe que produjo gracia salvadora, solo puede ser la fe o fidelidad de Cristo, la cual es personificada por Cristo mismo.

Cristo mismo, Su salvación es un regalo o dádiva dada a nosotros debido a Su fidelidad. Esa enseñanza está en acuerdo total con lo registrado por Dios cuando declara:

“No por obras, para que nadie se gloríe.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:9-10

Dios también habla de fe cuando usa el lenguaje:

“Si empero permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído; el cual es predicado á toda criatura que está debajo del cielo; del cual yo Pablo soy hecho ministro.” Colosenses 1:23

Una vez mas y por la gracia de Dios, ahora podemos entender este verso con mas facilidad. Esto es si es que entendemos que la palabra traducida a fe, es una referencia a Cristo o a la fe de Cristo.

Esto también es verdad en el lenguaje donde Dios declara que tenemos que tener “… el misterio de la fe con limpia conciencia.” 1Timoteo 3:9

Esto es porque “…el misterio de la fe…” es el misterio de Cristo quien es la misma personificación de todo lo que El Verdadero Evangelio es.

Muchos aspectos del Verdadero Evangelio son un misterio para los no creyentes. Por otro lado, Dios en 1Timoteo, habla de tener “…mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.” (3:13)

Esta fe es el Evangelio, el cual es personificado por Cristo. De aquí que lo que Dios está declarando en este verso, es que tengamos: “…gran audacia intrepidez y valentía en Cristo Jesús.”

Adicionalmente también puede ser una reseña a la fe que Dios provee a un individuo como resultado de haberle concedido salvación.

Por la gracia de Dilos, hemos visto todos estos versos para así poder entender que cualquier fe que lleguemos a poseer, de ninguna manera puede auxiliar, ayudar o cooperar en nuestra salvación.

Cualquier fe que esté relacionada al milagro de nuestra salvación, tiene que ser entendida a estar relacionada a la fe o fidelidad de Cristo ó a Cristo mismo.

Y cualquier fe que el verdadero creyente posea, siempre es un resultado o producto del hecho de que la salvación ha sido realizada en él, debido a la fe de Cristo.

¿A QUIEN LE PERTENECE “TU FE”

Regresemos ahora a la pregunta inicial de este capítulo. ¿recuerdas a la mujer pecadora de Lucas 7, que ungió los pies de Jesús en la casa del fariseo?

En Lucas 7:48 Jesús le dijo a ella “…Los pecados te son perdonados.” fue en ese momento que Jesús la salvó. Inmediatamente después de eso, Jesús le dijo: “…Tu fe te ha salvado…” (v. 50)

Ya que por la gracia de Dios hemos aprendido que la palabra fe se identifica completamente con la fe o fidelidad de Cristo ó con Cristo mismo, es que podemos entender esta declaración.

Cuando un individuo llega a recibir salvación, esa persona llega a estar totalmente identificada con Cristo.

Esa persona llega a formar parte de Su cuerpo: “Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.” 1Corintios 12:13

Además el Espíritu Santo ha venido a habitar en esa persona, esa persona es de Dios y Dios es de ella. De aquí que la frase “…Tu fe…” (literalmente sería, la fe de tí).

Pero una traducción mucho más correcta ya que en la frase “…te ha salvado…” el verbo está en el tiempo pasado perfecto, debería decir: “la fe [Cristo] de ti, habiéndote salvado…”

De esta manera, ahora estamos en completa armonía con el estatuto de que nuestro esfuerzo u obras no pueden contribuir en lo más mínimo para nuestra salvación.

Cristo y solo Cristo es quien ha hecho todo, es Él quien ha cumplido y en su totalidad, la obra para nuestra salvación.

Mientras que estamos estudiando la frase “…Tu fe te ha salvado…” es importante notar que en cada una de las siguientes reseñas, vemos que exactamente la misma frase, “…la fe [Cristo] de ti habiéndote salvado…”, han sido usada.

Esto es substancial y significativo porque a pesar de que en nuestra traducción al castellano la Reina y Valera 1909, no vemos esto. Estas reseñas son las siguientes:

Mujeres sanadas de un flujo de sangre:

“Mas Jesús volviéndose, y mirándola, dijo: Confía, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fué salva desde aquella hora.” Mateo 9:22

“Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.” Marcos 5:34

Curación del ciego Bartimeo:

“Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.” Marcos 10:52

Salvación de mujer pecadora:

“Y dijo á la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.” Lucas 7:50

Curación de un leproso que había sido sanado con otros 9:

“Y díjole: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” Lucas 17:19

Curación de un ciego (posiblemente un hombre) sentado junto a un camino el cual mendigaba y Dios también lo registra en Marcos 10:52.

“Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha hecho salvo.” Lucas 18:42

Podemos ver que Dios en todos estos casos usa la frase “…tu fe te ha salvado…” o traducido literalmente o con más precisión a “la fe de ti habiéndote salvado”

Esto es porque la enfermedad de la mujer con el flujo de sangre, la curación del leproso y del ciego, son todas hermosas ilustraciones o representaciones de la salvación.

Cristo hizo todo la obra para sanar estas enfermedades físicas en estos individuos, y es solo Cristo el que ha hecho toda la obra para curarnos de la terrible enfermedad del pecado.

De esta manera, estamos absolutamente seguros con el estatuto bíblico que enseña que no existe obra o esfuerzo de ninguna naturaleza o clase, que alguna persona pueda ofrecer para contribuir en alguna manera para su salvación.

Debemos tener mucho cuidado de no creer ninguna otra cosa sino la enseñanza de que Cristo y solo Cristo ha hecho TODA la obra.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.