Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 7 (2 | 3 | 4 | 5 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

LA FE

En este estudio, hemos aprendido la tremenda importancia de asegurarnos que hemos entendido que nuestra salvación es en su totalidad la obra de Dios. Debemos estar seguros de aprender y saber, que no podemos hacer ni siquiera la menor contribución para recibir u obtener salvación.

Habiendo aprendido esto, todavía nos encontramos en un dilema. En la Biblia Dios ha registrado un énfasis, que parece enlazar un esfuerzo de nuestra parte a la obra que fue llevada por Cristo Jesús al salvarnos.

Estamos hablando del lenguaje que Dios usa en Su Santa Escritura cuando habla de nuestra fe.

Dios nos da un destacado y extraordinario ejemplo de esto cuando leemos el incidente donde Jesús visitó la casa de un fariseo llamado Simón, quien le rogó que viniese a su casa a cenar con él.

Mientras se encontraba allí, “…una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ungüento,” Lucas 7:37

Ella lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y los limpió con sus cabellos, además los ungió con el ungüento que había traído. Simón el fariseo, cuando vio esto: “…habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.” Lucas 7:39

Entonces el Señor Jesús después de relatar á Simón una parábola sobre dos deudores, le dice: “Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
Y á ella dijo: Los pecados te son perdonados.”
Lucas 7:47-48

Esta declaración de que sus pecados fueron perdonados, es una afirmación que nos indica que ella había llegado a recibir salvación.

El resultado de haber recibido salvación es el hecho de que sus pecados habían sido pagados y debido a ello, eran perdonados. Pero la declaración siguiente es la que nos causa problemas pues Dios le declara:

“Y dijo á la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.” Lucas 7:50

NUESTRA FE ES UNA OBRA

Dios claramente nos enseña que: “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
No por obras, para que nadie se glorķe.”
Efesios 2:8-9

¡Tu fe te ha salvado! ¿Cómo puede esto ser posible? El problema que encaramos es muy serio, pues mientras continuemos nuestro estudio, aprenderemos que Dios en Su Santa Escritura nos enseña que nuestra fe es una obra y nadie recibe salvación como resultado de sus obras.

Talvez nos sorprenda leer esta verdad, el hecho de aprender que nuestra fe es una obra (en Efesios Dios nos enseña que no somos salvos por obras sino por Su gracia), pero ella es una verdad muy importante.

Solamente cuando por la gracia de Dios alcancemos a entender esto, es que Él nos otorgará el entendimiento concerniente a la fe en lo relacionado a la salvación.

La palabra “…fe…” o la palabra “…creer…” que simplemente significan “tener fe,” son entendidas de muchas maneras diferentes. De hecho, tener fe o creer; es una característica muy común en el ser humano.

En la noche tenemos fe de que en algunas horas, otra vez veremos la luz del día. Talvez tengamos fe de que si hacemos ejercicios o tomamos vitaminas nuestra salud mejorará.

Tenemos fe de que el verano vendrá después del invierno y la primavera. Tenemos fe en las enseñanzas de aquellos líderes del evangelio o religión de la que formamos parte y creemos que lo que nos enseñan es espiritualmente bueno para nosotros.

Cada acción que tomamos consiste en un ejercicio de fe. Las experiencias pasadas que se han mantenido ciertas, nos inclinan a creer en ellas. De esa manera lógicamente pensamos ó tenemos fe que seguirán siendo verdaderas en el futuro.

En este estudio no estamos interesados en filosofar sobre la naturaleza o significado de la fe a medida que es demostrada constantemente en nuestras vidas.

Todo nuestro interés está centrado en el entendimiento bíblico de la palabra “…fe…” o “…creer…” Estamos inmensamente interesados en estas palabras, porque ellas formam parte de la esencia, centro o núcleo del Maravilloso Plan de Dios para salvación.

Para poder llegar a ensanchar y profundizar nuestro conocimiento sobre la expiación y la manera que Dios la aplica a aquellos a quienes ha concedido y concederá Su salvación, debemos escudriñar lo que Dios declara y así aprender lo que Él quiere decir cuando en Su Sagrada Escritura usa palabras como “…fe…” o “…creer…”

CUATRO PASAJES DONDE DIOS DEFINE LA FE

Cuando escudriñamos las Sagradas Escrituras, encontramos tres muy significantes pasajes que nos ayudan a definir la palabra “…fe…” y Dios registra:

“ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración [evidencia] de las cosas que no se ven.” Hebreos 11:1

Este verso es asombroso debido a que por medio de el, Dios nos enseña que la Fe tiene sustancia.

Hasta ahora en nuestro estudio, hemos visto que existe una gran diferencia entre aquello que es sustantivo y aquello que es simplemente una sombra, señal o representación.

Una señal o sombra puntea, indica hacia y es un reflejo ó semejanza de aquello que es sustantivo. En relación a nuestra salvación, la única actividad que fue sustantiva fue la actividad que Dios realizó a través del Señor JesúsCristo.

Cualquier actividad que nosotros llevamos a cabo como bautizarnos en agua, no tuvo, tiene ni tendrá ninguna sustancia.

Esa acción de nuestra parte, es simplemente una sombra, señal o representación que apuntaba o señalaba a lo que esperábamos había llegado a ser realidad.

En otras palabras, señala ó indica hacia el hecho de que el que era bautizado, ya había recibido el lavado espiritual de sus pecados, ó que en algún momento en el futuro, Dios lavaría sus pecados.

De aquí que cuando Dios en Su Santa Escritura declara que “ES pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan…” significa que esta fe no puede ser identificada con nuestra fe ni con algún esfuerzo de nuestra parte para llegar a ser salvos.

En segundo lugar, veamos cuidadosamente que en este verso de Hebreos 11, Dios indica que la fe en es la demostración o en otras palabras, la prueba, seguridad o evidencia de algo que no podemos ver con nuestros ojos humanos.

Aquello que no podemos ver, es nuestra salvación. No podemos ver a Dios, No podemos ver a Su Espíritu Santo quien habita en nosotros una vez que nos ha concedido Su salvación, No podemos ver la obra de Dios trayéndonos hacia Él y así salvarnos.

No podemos ver nuestra nueva alma resucitada, no podemos ver la realidad del hecho de que todos nuestros pecados han sido abolidos por el sacrificio del Señor JesúsCristo, y no podemos ver el maravilloso hecho de que tenemos Vida eterna.

Cuando la verdadera fe es observada en nuestra vida, esa fe es evidencia ó prueba de que estas cosas están sucediendo o han sucedido en nuestra vida.

De aquí que por medio de lo que Dios nos ha dejado en Hebreos 11:1 debemos empezar a ver que cualquier fe vista o producida en nuestra vida, de ninguna manera está causando, o sirviendo como vía o base para recibir nuestra salvación.

Además, Dios en Su Santa Escritura nos ha dejado una segunda declaración asombrosa relacionada a la fe, y registra:

“Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?
Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis
[tener fe] en el que él ha enviado.” Juan 6:28-29

Los fariseos le preguntaron sobre qué trabajo, obra ó labor podían hacer para efectuar ó realizar “…las obras de Dios.”

Jesús les da una respuesta asombrosa e increíble, la cual define aun más el significado de la naturaleza de la fe de la manera en que Dios la define en Su Santa Escritura.

Jesús declara que obrar la obra de Dios, es creer en Cristo. En otras palabras ya que creer es tener fe, por ende Dios nos está enseñando que nuestra fe en el Señor JesúsCristo es una obra.

Pongamos mucha atención entendiendo que primero que todo, nuestra fe es una obra que Dios lleva a cabo mientras Él causa que lleguemos a tener fe en Él. Más adelante en nuestro estudio desarrollaremos esta enseñanza con más detalle.

Nuestra fe también es una obra que hacemos cuando somos constituidos en un verdadero creyente. Un verso paralelo que nos puede ayudar a entender esto es donde Dios registra:

“Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

Notemos el paralelismo con la declaración: “Y dijéronle: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios?
Respondió Jesús, y díjoles: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”
Juan 6:28-29

La obra que hacemos o llevamos a cabo (Filipenses 2:13) es aquella que es producida en nuestra vida por la obra de Dios en nosotros.

El desarrollo o crecimiento de nuestra creencia o fe en Cristo, se va llevando a cabo debido a que Dios opera en nuestra vida “…el querer y el hacer por su buena voluntad.”

Ya que Dios opera en nosotros el deseo de querer creer ó tener fe, una vez que queremos seguir a Cristo debido a Su obra y por ello empezamos a creer, el creer (tener fe) de nuestra parte es una obra.

De esta manera, nuestra fe es una obra que es vista en nuestra vida como evidencia de que Dios está trabajando en nosotros.

Dios declara que “la fe [es] la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.” Hebreos 11:1

Debemos examinar un tercer principio que nos ayuda a entender la naturaleza de la fe y este es encontrado donde Dios registra:

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“Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta en sí misma.
Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.”
Santiago 2:17-18

La frase “…la fe, si no tuviere obras, es muerta…” es tan importante que Dios la repite en los versos 20 y 26 de Santiago 2. En estos versos, Dios indica una intimidad remarcable entre la fe y las obras.

Ellas están tan apretadamente unidas o atadas, que la fe no puede existir sin las obras. Por consiguiente, no podemos separar la fe de las obras. Esto está en total acuerdo con Juan 6:28-29 donde Dios indica que tener fe ó creer en Cristo, es una obra.

De hecho Dios pone mucho más claro el hecho de que la fe es una obra cuando registra: “¿No ves que la fe obró con sus obras, y que la fe fué perfecta por las obras?” Santiago 2:22

Dios claramente expresa que “…la fe obró…” de allí sabemos sin dudas, que hemos entendido correctamente lo que Dios en Su Santa Escritura quiere decir. En otras palabras, Él define nuestra fe como una obra.

Una cuarta afirmación dada por Dios que nos enseña este principio bíblico, es vista cuando por medio del apóstol Pablo Dios incluso con lenguaje mucho más claro, nos enseña que sin duda alguna, nuestra fe es una obra y registra:

“Sin cesar acordándonos delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor, y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesucristo:” 1Tesalonicenses 1:3

Dios en este verso subraya el hecho de que cuando el tener fe o creer en Cristo es desarrollado en nuestra vida, eso no puede ser una base, punto, vía ó instrumento por el cual ó a través del cual nosotros recibimos salvación.

En este estudio hemos visto una vez más, que nunca debemos aprobar, apoyar, estar de acuerdo con, ó tolerar la idea de que algún esfuerzo, obra o decisión de nuestra parte, hizo o dio incluso la contribución más pequeña para nuestra salvación.

AQUELLOS QUE CREEN EN JESUSCRISTO, SERÁN SALVOS

Habiendo aprendido la manera en que Dios define la palabra “…fe…” o “…creer…” que equivale a “tener fe,” ¿cómo debemos entender la multitud de versículos que parecen enseñar que nuestra fe en Cristo es la vía por la cual Dios obra para salvarnos?

Los siguientes son algunos de los versos que parecen apoyar esta errónea enseñanza, pues Dios registra:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:16

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

“El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Juan 3:18

“El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 3:36

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.” Juan 6:40

“Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

“Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere.” Hechos 13:39

“Y ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú, y tu casa.” Hechos 16:31

“Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” Romanos 10:9

“Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar á los creyentes por la locura de la predicación.” 1Corintios 1:21

Antes de examinar estos versos, enumeremos una vez más los principios o reglamentos aprendidos que están relacionados al Maravilloso Plan de Dios Para Salvación.

  1. El reglamento más importante es el hecho de que bajo ninguna circunstancia debemos contemplar, aprobar o tolerar incluso ni la mas pequeña idea que denuncie o enseñe que algo que hemos hecho, no importa lo insignificante que sea o parezca ser, de alguna manera contribuyó a nuestra salvación.

    • De la misma manera que el difunto Lázaro de Juan 11, que fue levantado de su muerte física a vida física sin la más pequeña intervención de su parte; similarmente, a los que Dios da salvación; son levantados de su muerte espiritual a vida espiritual sin la más pequeña contribución de su parte.
    • No hay en lo absoluto ningún requisito ó condición previa que deba existir en la vida de aquel que Dios planea salvar.
  2. Tener fe o creer en Cristo de alguna manera es una parte íntima de nuestra salvación.
  3. Dios en Su Sagrada Escritura define que creer o tener fe en Cristo es una obra que llevamos a cabo. Debido a ello nuestra fe nunca y de ninguna manera puede ser la base, vía o instrumento que permite que obtengamos salvación, ó a través de la cual nuestra salvación se lleve a cabo.
  4. Cuando nuestro Padre celestial empieza a atraer a una persona a reconocer a Cristo como su Salvador [Juan 6:44], la fe con otras buenas obras serán producidas en la vida del que es atraído por Dios.
  5. Cuando una persona llega a ser salvada, el Espíritu Santo produce la obra de fe junto con otras buenas obras en la vida del que ha salvado.

Habiendo presentado estos principios, ¿cómo debemos entender lo que Dios declara en Juan 3:16 “…para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna?”

Por Su gracia entendemos ese verso rápidamente, cuando Dios nos permite dar cuenta que es Él quien provee a todos Sus escogidos el deseo de hacer buenas obras, les da el temor de Dios y les permite confiar en Él.

Al mismo tiempo Dios no usa ninguna de estas características que incrementalmente se identifican con nuestra salvación, como parte de la acción que Él requiere para salvarnos.

De la misma manera cuando el Señor Jesús ordenó a Lázaro que saliera fuera de la tumba, la acción de Dios al salvarnos, es totalmente Su acción: “Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.” Juan 11:43

Dios claramente nos deja ver que Lázaro salió de la tumba, no es posible que él haya contribuido en lo más mínimo.

De sí mismo, Lázaro no pudo haber pasado de un cadáver pestilente, repugnante y corrompido a un ser humano lleno de vida, el cual obedientemente salió de la tumba.

Cuando el Señor Jesús ordenó a Lázaro que saliera de la tumba, Él tuvo que hacer todo para capacitarlo para obedecer esa orden. Esto incluyó darle vida física, oídos para oír y la voluntad y habilidad para obedecer.

Durante ese proceso de pasar de muerte a vida, Lázaro en su estado difunto, no tenía la habilidad de ó podía ofrecer ninguna clase de contribución.

Similarmente, cuando Dios en Su Sagrada Escritura declara que tenemos que creer para tener la posibilidad de ser salvos o que podamos llegar a ser justificados, cuatro cosas deben llevarse a cabo.

  1. La primera es que cualquier fe (con la cual creemos) que se presente en la vida espiritual de cualquier persona, ella se presenta allí por la acción sola, exclusiva y enteramente de Dios y nadie mas.
  2. La segunda, el creer no contribuye para nada a nuestra salvación.
  3. La tercera, la acción de salvar es en su totalidad la obra de Dios. Esta acción está completamente separada de cualquier cosa que Dios haya dado al creyente.

    • De aquí que un bebé puede llegar a ser salvado por Dios al momento de su nacimiento o una persona con la mente de un niño también puede ser salvada si así Dios lo decide.
    • No existe ninguna condición previa que debe estar en evidencia antes de que Dios decida salvar a un individuo.
  4. En cuarto lugar, si una persona ha recibido salvación, la fe será evidente en su vida si es que esta persona posee las facultades mentales y físicas para demostrar su fe ó creencia.

    • La obra de fe que puede ser vista en la vida del que ha recibido salvación es tan cierta como todas las otras obras que serán manifestadas ó demostradas en su vida.

Debemos resaltar que cuando Dios en Su Palabra habla de obras relacionadas a la salvación que provee a Sus escogidos, Él está hablando de cualquier actividad que tiene que ver o está relacionada a cumplir la voluntad de Dios.

Esta obra puede ser el intento ó tentativa de una persona de obedecer a Dios, o estar bien con Dios estrictamente por los propios esfuerzos del individuo.

También, la obra puede estar relacionada a aquella que es producida y está presente en la vida de una persona por la acción de Dios.

Cuando Dios usa la frase “buenas obras,” Se refiere a la actividad de obediencia producida en la vida del individuo por Su acción a medida que Él “…obra así el querer como el hacer, [en aquel individuo] por su buena voluntad.” Filipenses 2:13

Por consiguiente, gracias a Su misericordia en nosotros, podemos entender claramente que creer en Cristo nunca debe ser considerado la base, causa o vía por medio de la cual somos salvados.

Habiendo dicho esto nos encontramos frente a una aparente y gran contradicción en las Sagradas Escrituras. Por un lado, Dios insiste que la fe es una obra y exhorta que nuestra salvación no es por obras cuando declara: “No por obras, para que nadie se gloríe.” Efesios 2:9

Pero Dios también declara que: “Y dijo á la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.” Lucas 7:50 ¿Cómo podemos salir de este aparente callejón sin salida?

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.