Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 6 (1 | 2 | 3 | 5)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

JESUS EL HIJO UNIGENITO

A través del tiempo, teólogos se han encontrado desconcertados, perplejos y confundidos por la frase “…unigénito Hijo…”

Esta frase es encontrada 5 veces en el Nuevo Testamento. Por medio de ella, Dios nos deja saber qué es lo que Él está enseñando cuando habla así del Señor Jesús como por ejemplo:

“Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:14

“A Dios nadie le vió jamás: el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le declaró.” Juan 1:18

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

“El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Juan 3:18

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió á su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” 1Juan 4:9

La frase “…unigénito Hijo…” es la palabra compuesta (monogenes) del idioma griego. Ella es una palabra que tiene que ver o está relacionada a un comienzo, inicio ó inauguración. Esa relación, hace que esta palabra sea muy extraña cuando se la aplica a nuestro Señor Jesús.

Ella es extraña porque aprendemos que Dios en Su Santa Escritura declara que el Señor Jesús es de la eternidad pasada, que Cristo no tiene principio pues es el Todopoderoso.

“Yo soy el Alpha y la Omega, principio y fin, dice el Señor, que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.” Apocalipsis 1:8

La Palabra (mono) que es parte de la palabra (monogenes) no es el problema. Dios en Su Sagrada Escritura es sumamente claro sobre el hecho de que Cristo es el Único Hijo de Dios.

La palabra (genes) es la que es el problema, pues la palabra (genes) o “…génito…” significa 'nacido,' ó 'engendrado.' Ella lleva el significado de un principio, de la misma manera que un bebe es nacido o engendrado a sus padres.

Maravillosamente Dios ha permitido que la Biblia sea Su propio diccionario y comentario. Dios en ella nos ha dado suficiente información para que de esta manera lleguemos a saber el por qué el Señor Jesús es llamado “…unigénito Hijo…”

Rogando la sabiduría y guía de Dios mientras escudriñamos la Biblia con la Biblia, encontramos que Dios usa la Palabra (monogenes) 4 veces adicionales en las Sagradas Escrituras.

En cada uno de estos 4 usos, las siguientes características son evidentes:

  1. Solo un Hijo es presentado.
  2. El Hijo ha muerto.
  3. El Hijo fue resucitado de entre los muertos.

Demos un vistazo breve a estos cuatro usos. El primero está relacionado al milagro de resucitar al hijo de la viuda de la ciudad de Naín y Dios registra:

“Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.” Lucas 7:12

Dios en los dos siguientes versos registra que Jesús lo resucitó a vida. Notemos que en este registro observamos tres elementos: un solo hijo, muerte y resurrección.

El segundo uso está en conexión con el milagro de resucitar a la única hija de Jairo y Dios registra:

“Porque tenía una hija única, [monogenes] como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.” Lucas 8:42

En el verso 49 la hija de Jairo es declarada muerta y Dios registra:

“Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.” Lucas 8:49

Pero en los versos 54-55 leemos que Jesús la levantó de los muertos. Una vez mas los tres elementos de un único hijo, muerte y resurrección están en vista.

“Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.
Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mando que le diesen de comer.”
Lucas 8:54-55

El tercer uso de la palabra (monogenes) se encuentra en conexión con el único hijo quien se encontraba gravemente lleno de un espíritu maligno y Dios registra:

“Y he aquí, un hombre de la compañía clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo; que es el único [monogenes] que tengo:” Lucas 9:38

No leemos de este único hijo muriendo físicamente, pero Dios cuidadosamente escoge lenguaje para trasmitir, expresar o comunicarnos la idea de que la muerte también está en vista aquí. Y Dios registra:

“Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.” Marcos 9:26

Además Dios en el próximo versículo concluye este milagro con el lenguaje de resurrección, y registra:

“Mas Jesús tomándole de la mano, enderezóle; y se levantó.” Marcos 9:27

De esta manera debemos entender que esencial ó fundamentalmente, todas las tres características que Dios ha dado; único hijo, muerte y resurrección están en vista aquí.

El cuarto y final lugar donde Dios usa la palabra (monogenes) se encuentra en el libro a los Hebreos y Dios registra:

“Por fe ofreció Abraham á Isaac cuando fué probado, y ofrecía al unigénito [monogenes] el que había recibido las promesas,” Hebreos 11:17

Sabemos que Isaac no murió aquí, pero una vez más Dios insiste que simbólica o figurativamente, Isaac sí murió y que fue resucitado pues Dios registra:

“Pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar; de donde también le volvió á recibir por figura.” Hebreos 11:19

Otra vez podemos ver un hijo único, muerte y resurrección. De esta manera hemos aprendido que cuando Dios en Su Santa Escritura usa la palabra “…unigénito…” (monogenes) para referirse al Señor JesúsCristo, sin duda alguna y con seguridad; entendemos que esa designación no tiene nada que ver con Su eternidad pasada.

Dios claramente nos ha enseñado que esa designación no tiene nada que ver con el hecho de que Cristo tomó la forma humana y nació de una mujer.

En lugar de eso, podemos ver que ese nombramiento está relacionado al hecho de que estas tres características (hijo único, muerte y resurrección) deben estar en vista.

Eso es precisamente lo que Cristo experimentó desde antes de la fundación del mundo. En la trinidad, Él es el Único Hijo, Él murió, lo que significa que Él soportó la ira de Dios, la muerte más terrible, la segunda muerte o destrucción eterna y Él resucitó después de haber muerto.

Por consiguiente, podríamos parafrasear Juan 3:16 y leerlo de esta manera: “Porque de tal manera [en esta manera] amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, [que quiere decir que Él soportó la segunda muerte, la condenación eterna, y resucitó] para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

JESUS, EL HIJO PRIMOGÉNITO

De igual forma significativa, Dios registra la palabra “…primogénito…” y asimismo la asigna a Cristo: “Y no la conoció hasta que parió á su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.” Mateo 1:25

Y en Lucas 2:7, Dios indica que Él es el primer hijo de Maria: “Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

En ambos casos, la palabra traducida a “…primogénito…” es la palabra griega (prototukus). Conjuntamente, Cristo también es denominado como “…el primogénito entre muchos hermanos.” Y Dios registra:

“Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos;” Romanos 8:29

Además, en Colosenses 1:15, Dios también denomina a Cristo como “…el primogénito de toda criatura.”

Gracias a Su misericordia para con nosotros, Dios en el libro á los Colosenses, claramente define la razón por la que Él usa la designación “…primogénito…” y la manera en la que esta se relaciona al Señor Jesús en Su muerte y resurrección y registra:

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“Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado.” Colosenses 1:18

Nota cuidadosamente la frase “…el primogénito de los muertos…”, esta declaración armoniza perfectamente con la conclusión de que la palabra griega (monogenes] está relacionada con el hecho de que el Señor Jesús resucitó de la segunda muerte, la eterna ira de Dios.

Esta también, es la razón por la cual cada uno de los verdaderos creyentes es llamado “…primogénito…” Ya que Cristo fue el substituto al soportar el infierno o destrucción eterna a favor de todos los verdaderos creyentes, nosotros también hemos experimentado la resurrección eterna.

¿QUÉ DE LA LIBERTAD CRISTIANA?

Algunas veces escuchamos la declaración que dice que “una vez salvos, ya no estamos bajo la Ley, sino bajo la gracia.” De acuerdo a lo que Dios registra en Su Santa Escritura, esta declaración es verdadera.

Dios enseña eso en Romanos 6:14; pero lo lamentable, es que existen aquellos que usan esta doctrina bíblica en sus vidas, para excusar violaciones que ellos cometen a los mandatos u ordenanzas de Dios.

“Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Romanos 6:14

Aquellos que practican este mal comportamiento, enseñan que de alguna forma o manera, nosotros hemos sido liberados de las demandas u ordenanzas de Dios. De aquí que la expresión “libertad cristiana” es usada frecuentemente entre ellos.

Sí, es cierto que Dios en Su Sagrada Escritura habla de la libertad que el verdadero creyente disfruta una vez que Él le ha provisto Su salvación, pero pongamos mucha atención a lo que Él registra:

“Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” Romanos 8:21

“La conciencia, digo, no tuya, sino del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?” 1Corintios 10:29

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” 2Corintios 3:17

Y también: “ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.” Gálatas 5:1

Ahora, la pregunta lógica que debemos hacernos es: ¿Cuáles son las leyes que ya no están sobre nosotros y de esta manera estamos en libertad de ignorar, despreciar, no tomar o tener en cuenta y no prestar atención?

Dios en Su Santa Escritura es claro sobre el hecho de que el verdadero creyente, el que verdaderamente ha recibido salvación; guardará Sus mandamientos. En otras palabras, esa persona tendrá un deseo intenso de obedecer las ordenanzas de la Biblia.

Esto es así porque esa persona ha sido liberada de su condición natural y corrupta anterior, en la cual se encontraba espiritualmente muerta y era esclava al pecado y a Satanás.

Esta persona, una vez que Dios le da Vida eterna y la libera del pecado; es libre para vivir en obediencia a los mandatos u ordenanzas de Dios, en una manera que antes de experimentar la gracia redentora de Dios, no podía hacer.

Además, esta persona ya no se encuentra bajo la ira de Dios debido a sus pecados. Todas las leyes que demandan que el perfecto y justo juicio de Dios caiga sobre ella, cayeron sobre el Señor JesúsCristo.

Esta es la manera en la que esta persona ya no está bajo la Ley (o esclava al pecado y a Satanás) sino bajo la gracia de Dios (pues ha sido cubierta con el manto de justicia de Cristo) y es libre para seguir y cumplir las órdenes que nos ha dado.

Además, como un verdadero creyente del Nuevo Testamento, esta persona ya no debe llevar a cabo ninguna de las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento, como la relacionada al séptimo día sábado, los sacrificios, los días festivos ó la pascua.

A pesar de que leemos sobre ellas y las analizamos para entender cómo es que se relacionan con la expiación efectuada por Cristo, no debemos observarlas físicamente.

Con la excepción y clarificación descrita de esas ceremonias, TODA la Biblia es el Libro de las reglas o mandamientos del reino de Dios para edificación y crecimiento del verdadero hijo de Dios.

En caso de que estemos pensando en desechar partes de las Sagradas Escrituras, Dios nos amonesta de esta manera: “Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,” 2Timoteo 3:16

De la manera que Dios nos ha enseñado, la persona que ha sido salvada y liberada de su pecado y del dominio de Satanás, tendrá un deseo constante de obedecer esas reglas porque esta persona ha recibido un corazón nuevo y con el, ha llegado a amar a Cristo.

Dios recalca la obediencia del verdadero creyente registrando: “Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos.” 1Juan 5:3

De esta manera, el verdadero creyente no usará la libertad que Dios le ha provisto, para estar interesado en agradar, encantando y simpatizando con el pecado para así violar Sus leyes.

No violaremos leyes como la de escudriñar y estudiar Su Santa Palabra diariamente para así ser limpiados más y más: “Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.” Juan 15:3

No violaremos leyes como la de usar el Domingo (que Dios cambió de Sábado a Domingo) para hacer nuestra voluntad, sino que lo usaremos para Dios y solo para mantenernos en comunión con Dios, pues Dios lo llama “…Mi día santo…”

“Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras:” Isaías 58:13

El verdadero hijo de Dios, no usará esta nueva libertad que Dios le ha dado como una excusa para tomar bebidas alcohólicas, fumar, o cualquier otra sustancia perjudicial para su salud.

El verdadero cristiano, no practicará glotonería o perversión sexual. En su esfuerzo e intento de reducir la tentación a su rededor, el verdadero cristiano estará profundamente preocupado sobre los libros que lee, los programas de TV que ve, lo que escucha, los lugares donde se reúne y las personas con las que mantiene compañía.

Dios nos amonesta así: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la gracia? En ninguna manera.
¿No sabéis que á quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel á quien obedecéis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?
Empero gracias á Dios, que aunque fuistes siervos del pecado, habéis obedecido de corazón á aquella forma de doctrina á la cual sois entregados;
Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.”
Romanos 6:14-18

Tampoco olvidemos que: “Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.” Mateo 6:24

Además Dios declara:

“Porque esta es la voluntad de Dios; que haciendo bien, hagáis callar a la ignorancia de los hombres vanos:
Como libres, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.”
1Pedro 2:15-16

“Porque vosotros, hermanos, á libertad habéis sido llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión á la carne, sino servíos por amor los unos á los otros.” Gálatas 5:13

De esta manera, Dios claramente nos deja ver que nunca debemos pensar de la “libertad cristiana” como una herramienta o excusa para vivir practicando, contemplando y disfrutando el pecado, sino que nuestra libertad debe ser usada para vivir santamente delante de Dios.

El uso de esta libertad para vivir en santidad podrá ser usada solamente por aquel que ha sido liberado de la esclavitud del pecado, pues aquellos que se mantienen en los deseos de sus concupiscencias (vicios, lujurias, lascivias), todavía se encuentran cautivos al pecado y por ende sin salvación.

Quiera Dios darnos Su misericordia para así tomar muy en cuenta las ordenanzas de Su Ley donde Él nos amonesta a: “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:” Hebreos 12:14

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.