Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 6 (1 | 2 | 4 | 5)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

LA NUEVA VIDA EN CRISTO

EL IMPACTO DE NUESTRA NUEVA ALMA EN NUESTRA VIDA

Existe un gran cambio en la vida de la persona que ha recibido salvación.  Esto es debido a que esta persona ha recibido un alma resucitada al momento en que Dios decidió salvarla. Por ello, gran conflicto se presenta en su personalidad cuando comete pecado.

Dios lo explica así:

“Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado, porque su simiente está en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” 1Juan 3:9

Y además:

“Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca.” 1Juan 5:18

“En nuestra nueva alma resucitada, nunca deseamos pecar otra vez.
Pero todavía vivimos en un cuerpo que no ha recibido salvación.
De esta manera, en la vida del verdadero creyente existe una constante lucha espiritual y Dios registra esta otra situación de esta manera:”

“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios: Mas veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros.” Romanos 7:22-23

Y también:

“Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagáis lo que quisieres.” Gálatas 5:17

En nuestro cuerpo terrenal todavía amamos al pecado. En nuestra alma resucitada, en la cual ya tenemos vida eterna nunca deseamos pecar.

Para describir el cambio en nuestra personalidad espiritual después de que nos salva, Dios en Su Sagrada Escritura usa y registra palabras como: “…viejo hombre…” “…nuevo hombre…” “…hombre interior…” “…hombre exterior…”

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.” Romanos 6:6

Pon mucha atención pues en este verso en un sentido, Dios relaciona la frase “…viejo hombre…” a la condición en la que nos encontrábamos como una personalidad completa (sin salvación) antes de que nos conceda Su salvación.

No olvidemos que cuando Dios nos entregó Su salvación, judicialmente en nuestra personalidad completa (cuerpo y alma), fuimos crucificados con Cristo. Dios confirma eso en el verso anterior de Romanos.

De esta manera, todos nuestros pecados fueron juzgados y la deuda exigida por Dios por esos pecados fue satisfecha.

En otro sentido la frase “…viejo hombre…” habla de la condición de nuestra alma, cuando en nuestra completa personalidad carnal, servíamos al pecado. Dios enfatiza esto de esta manera:

“A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error;” Efesios 4:22

“No mintáis los unos á los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,” Colosenses 3:9

Por otro lado, en contraste a la frase “…viejo hombre…” Dios habla del “…nuevo hombre…” y registra:

“Y á renovarnos en el espíritu de vuestra mente,
Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.”
Efesios 4:23-24

“Y revestíos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió;” Colosenses 3:10

Con la frase “…nuevo hombre…” Dios en estos versos se refiere a la parte de nuestra personalidad que Él ha re-creado en justicia y santidad. Esa parte es nuestra nueva alma en la cual nunca mas querremos pecar.

El contraste entre el cuerpo y el alma del verdadero creyente también es enfatizado por las frases “…hombre exterior…” y “…hombre interior…” y Dios registra:

“Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.” 2Corintios 4:16

Dios con la frase “…hombre exterior…” debe estar refiriéndose al cuerpo que será llevado a la tumba y retornará al polvo.

El “…hombre interior…” así como el “…nuevo hombre…” es nuestra alma resucitada en la cual Dios nos ha dado vida eterna. Dios se enfoca en este hombre así:

“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios:” Romanos 7:22

En este pasaje Dios contrasta al “…hombre interior…” (que es nuestra nueva alma resucitada) con nuestros “…miembros…” siendo estos una referencia o reseña a nuestro cuerpo terrenal u hombre exterior.

Dios por medio del apóstol Pablo habla de: “…la ley del pecado que está en mis miembros.” e indica:

“Mas veo otra ley en mis miembros, [cuerpo carnal o terrenal] que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros [cuerpo carnal o terrenal] .
¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?” Romanos 7:23-24

De aquí que el anhelo de la persona salva o verdadero creyente, es que su cuerpo sea resucitado. Maravillosamente, esto tomará lugar cuando nuestro Señor retorne en el último día de la existencia de los verdaderos creyentes en esta tierra.

Desde ese día la lucha espiritual interior dejará de existir en la personalidad del verdadero creyente. El será un nuevo hombre en cuerpo y en alma.

UN DESEO CONSTANTE DE HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

Una vez que entendamos que en el momento de salvación Dios nos da un alma resucitada en la cual nunca mas deseamos pecar otra vez, es que podremos entender la razón por la cual Dios declara:

“Y en esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.
El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;
Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.
El que dice que está en él, debe andar como él anduvo.”
1Juan 2:3-6

La gran evidencia de la salvación es el hecho de que Dios nos ha dado un constante deseo de cumplir Su voluntad. Ese deseo siempre estará presente si es que verdaderamente hemos recibido salvación.

Esto es así, porque cuando Dios nos da salvación también como parte de nuestra personalidad, nos da una nueva alma [un nuveo hombre interior] en la cual nunca más deseamos pecar.

En otras palabras, el verdadero hijo de Dios siempre se sentirá mal cuando él peca. Esto es porque el pecado causa que él viole su nueva alma resucitada en la cual nunca mas desea pecar.

Ahora podemos entender lo que Dios ordena cuando declara:

“ASI que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.” Romanos 12:1

Y también:

“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias;
Ni tampoco presentéis vuestros miembros
[cuerpo carnal o terrenal] al pecado por instrumento de iniquidad; antes presentaos á Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros [viejo hombre, cuerpo carnal] á Dios por instrumentos de justicia.” Romanos 6:12-13

Dios claramente nos está enseñando que debemos reinar sobre nuestros cuerpos. El pecado todavía existe en el cuerpo del verdadero creyente, allí todavía existe un “deseo” por pecar.

“En nuestra alma resucitada o nuevo hombre, nunca más deseamos pecar y debido a que Dios mantiene nuestros cuerpos físicos como una parte integral de nuestra personalidad, evidencia de nuestra salvación es provista a medida que (por la gracia de Dios) dejamos y rechazamos pecados que continuamente quieren fluir de nuestro cuerpo carnal.”

Obviamente debemos anotar que evidencia o prueba de salvación en nuestras vidas o de que Dios nos ha lavado de nuestros pecados, no solo proviene del hecho de que Dios nos ha dado un alma resucitada.

Sino que Dios mismo en Su Santo Espíritu viene a morar en nosotros como garantía de nuestra salvación, y Él enseña esta gran verdad así:

“En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, [por Su gracia solamente] fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Que es las arras
[garantía] de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14

Notemos que Dios en el verso 13 registra la frase “…desde que creísteis…” dando a entender que Dios sella a los verdaderos creyentes dándoles Su Espíritu Santo, en el momento que Él les provee la salvación.

Dios registra esto también al declarar:

“Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Y os daré corazón nuevo
[con el cual creemos], y pondré espíritu nuevo [Su Santo Espíritu] dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra [con el cual no podemos creer], y os daré corazón de carne.
Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra
[las buenas obras que Él preparó de antemano] .” Ezequiel 36:25-27

En Apocalipsis 20:5-6 Dios enfatiza 5 características de la primera resurrección y las usa como indicadores o reseñas de aquellos que han experimentado la primera resurrección.

  1. Ellos son bienaventurados.
  2. ellos son santos.
  3. “…la segunda muerte no tiene potestad en éstos…”.
  4. ellos son sacerdotes de Dios.
  5. ellos reinan con Cristo.

Todas estas 5 características son aplicables sobre cualquier creyente que ha recibido salvación. Esa es la razón por la que Dios registra que hemos sido resucitados con Cristo.

“SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios.” Colosenses 3:1

De la misma manera que Cristo fue resucitado para nunca morir otra vez, Dios nos deja saber que el verdadero creyente quien ha sido resucitado con Él, también fue resucitado para nunca más morir.

En otras palabras, en el alma o esencia espiritual nuva, el verdadero creyente buscará “…las cosas de arriba…” El verdadero creyente no podrá vivir en una vida de pecado porque él ha recibido vida eterna.

Una primera resurrección insinúa una segunda resurrección, esta es la resurrección del cuerpo físico del verdadero creyente en el último día que estará aquí en esta tierra. En ese momento, en toda nuestra personalidad seremos una nueva criatura en Cristo.

Debido a que en nuestra primera resurrección (la cual Dios efectúa en nuestra alma y es una parte real de nuestra personalidad así como nuestro cuerpo), es donde tenemos vida eterna y nunca mas queremos pecar, podemos entender por qué es que el verdadero creyente nunca más se descarriará.

La persona que Dios salva nunca mas puede ser incluida con aquellos tipificados con la semilla que cayó en pedregales, o con aquellos tipificados por la semilla que cayó en espinas.

Tampoco aquella persona puede ser identificada con los prevaricadores rebeldes que se “resbalan” los cuales Dios registra en Jeremías 3:12-23

Ni pueden ser identificados con los que Dios registra en Hebreos.

Arriba ^

“Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo.
Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndole á vituperio.
Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce hierba provechosa á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendición de Dios:
Mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de maldición; cuyo fin será el ser abrasada.”
Hebreos 6:4-8

Ni tampoco con estos:

“Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado,
Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar á los adversarios.
El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia:
¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de gracia?”
Hebreos 10:26-29

Una persona que ha recibido el conocimiento de la Verdad y continua deleitándose en su pecado, aborrece o tiene “…por inmunda la sangre del testamento…”. En cambio, la persona que Dios ha salvado es identificada con aquellos registrados en el libro inspirado a Juan donde Cristo claramente enuncia que:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.”
John 10:27-29

“Pongamos mucha atención a las referencias a la vida eterna.
Dios con otros pasajes, constantemente representa esta Verdad en la vida de todos los verdaderos creyentes.”

“Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
Romanos 8:38-39

Además:

“Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;” Filipenses 1:6

Y también:

“Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:2

De esta manera, entendemos que cuando Dios nos entrega Su salvación, también suministra una nueva alma resucitada [el nuevo hombre], en la cual nunca más desearemos pecar otra vez, pero todavía debemos vivir en nuestro cuerpo el cual todavía se encuentra bajo la maldición del pecado.

Inmediatamente nos damos cuenta que el hecho de vivir en nuestro cuerpo manchado por el pecado se convierte en un área de prueba incesante.

Si el que afirma ser un verdadero creyente se “resbala” y regresa a su vieja vida, si esa persona no tiene un deleite constante por todo lo que Dios declara en Su Santa Palabra, existe evidencia de que esa persona todavía no es salva, nunca llegó a recibir Vida eterna.

Dios registra:

“El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él;
Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios está verdaderamente perfecta en él: por esto sabemos que estamos en él.”
1Juan 2:4-5

Maravillosamente todavía es el día de salvación y si ud de pronto se encuentra preocupado(a) sobre su salvación, ud. puede empezar a clamar y a suplicar a Dios por Su misericordia y salvación.

Pues debido a Su maravillosa paciencia y misericordia, todavía está en vigor la promesa que Dios da por medio de Jeremías donde registra:

“Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Jeremías 29:13

Así de esta manera y por Su gracia, ahora podemos ver claramente el por qué solo Dios es quien puede hacer la obra necesaria para salvar a una persona. Dios registra tres disposiciones o preparativos principales requeridos para proveer Su salvación.

El primer preparativo es que el individuo que va a ser salvado debió haber sido elegido por Dios para salvación.

Esta acción se lleva a cabo total y exclusivamente por Dios de acuerdo a Su voluntad soberana. Esta decisión no depende o está basada en lo absoluto en cualquier cualidad, condición, virtud o porque el individuo sea digno de ser salvado.

Dios ve a cada uno de nosotros como pecadores espiritualmente muertos y de nuestra propia voluntad, nunca buscaremos la salvación de acuerdo a los requisitos de Dios.
Estos individuos elegidos, fueron dados al Señor JesúsCristo por Dios el Padre y Dios registra:

“Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le hecho fuera.” Juan 6:37

De aquí un segundo preparativo es requerido, el cual solo Dios puede llevar a cabo. Estos elegidos fueron dados a Cristo, pero ellos son pecadores y antes de que ellos puedan entrar al santo cielo de Dios como hijos de Dios, ellos deben pagar por sus pecados.

El pago demandado por la perfecta Ley de Dios como pago por sus pecados, es muerte eterna. De aquí que esos elegidos que fueron dados a Cristo, primero deben sufrir la muerte eterna por sus pecados.

Solo después que ellos hayan sufrido la muerte perpetua y ser limpiados de sus pecados, es que ellos pueden tener acceso al cielo y pertenecer a Cristo.

Es totalmente imposible que un ser humano pueda llevar esto a cabo y salir victorioso al otro lado de la eternidad pues la muerte perpetua es para siempre.

De aquí que Dios necesitaba encontrar un substituto para pagar la deuda de la muerte eterna a favor de estos que Él eligió para salvación y dio a Cristo.

Ese substituto fue Cristo mismo y cada pecado sucio podrido y rebelde de cada uno de los elegidos fue imputado sobre el Señor JesúsCristo.

Él fue hecho pecado por cada uno de Sus escogidos: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros [los escogidos] le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros
[los escogidos] curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros
[los escogidos] .” Isaías 53:4

Entonces el Señor Jesús como substituto a favor de todos Sus escogidos, tuvo que presentarse culpable de todos esos pecados delante del trono del juicio de Dios.  La perfecta justicia de Dios demandó el pago total antes que el Señor Jesús pudiese regresar al cielo.

Solo debido a que Cristo es Dios eterno encarnado, como también el Hijo del hombre es que pudo pagar por todos esos pecados desde antes de la fundación del mundo.  De esta manera claramente debemos comprender que la salvación es en su totalidad la obra de Dios.

Ningún ser humano pudo haber tenido parte en la decisión soberana de elegir para salvación a aquellos que el Padre decidió dar a Cristo.

Ningún ser humano pudo en ninguna manera asistir a Cristo en pagar lo requerido por la perfecta justicia de Dios por los pecados de los escogidos.

Debido a que los pecados de cada uno de los elegidos por el Padre para salvación fueron pagados por Cristo en su totalidad, ahora Él pudo perdonarles sus pecados.

Pero todavía, antes que cada uno de estos escogidos pudiese estar con Cristo por la eternidad, se requería un paso gigante. Lo que se necesitaba es que Cristo sacara al individuo del dominio de la oscuridad y lo trasfiriera al reino de Cristo.

Además, como ciudadano del reino de Cristo, esta persona ya no podía ser la misma persona como había sido cuando era ciudadano del reino de Satanás. Su voluntad, su corazón rebelde deben ser cambiados.

Por consiguiente, en un momento apropiado en la vida del elegido, Dios el Espíritu Santo debe aplicar la Palabra de Dios en la personalidad de esta persona al hacerlo una nueva criatura en Cristo.

En otras palabras, en un momento conocido solo por Dios; esta persona debe recibir un alma resucitada la cual tiene Vida eterna y en la cual nunca más deseará pecar. Esto significa que debido a la acción de Dios, esta persona habrá nacido de nuevo.

Este maravilloso milagro que es efectuado solamente por Dios entre el momento de concepción y el momento de la muerte del escogido, se lleva a cabo en el horario soberano de Dios.

El momento cuando Dios lleva a cabo esta acción es cuando esta persona es resucitada con Cristo y ha recibido Vida eterna.

En la divina y soberana prerrogativa de Dios, la acción de dar un alma resucitada a cada escogido cuyos pecados fueron pagados por Cristo cuando Él sufrió la ira de Dios desde antes de la fundación del mundo, es consumada en el entorno o medio ambiente de la Palabra de Dios.

“Luego la fe es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

En el momento en que Dios aplica Su Palabra a su vida, la persona elegida ya sea que sea un bebe en el vientre de su madre, en coma justo antes de su muerte o en cualquier momento entre estos dos eventos; debe encontrarse en el ambiente de escuchar la Palabra de Dios.

“En el momento en que Dios provee a este escogido con un alma resucitada, también le suministrará oídos espirituales para entender Su Palabra espiritualmente.”

Esto es realizado a pesar de que físicamente la persona se encuentre sorda, no tenga inteligencia adecuada o físicamente tenga dificultad para entender las enseñanzas bíblicas.

Aprendimos que esto es así a medida que contemplamos el registro en Juan 11 del milagro efectuado por Dios al resucitar el cadáver de Lázaro que ya se encontraba en estado de putrefacción.

Esta sorprendente ilustración donde Dios provee vida física a Lázaro, es una dramática representación de cómo es que Dios da vida espiritual en el momento de salvación a la persona que Él ha elegido.

La promesa en Jeremías 29 de que si buscamos a Dios con todo nuestro corazón lo encontraremos, es una promesa verdadera. Pero nadie, antes que Dios le de su nueva alma resucitada, buscará a Dios de la manera que Él requiere.

Dios en Romanos 3 declara que no existe ni un ser humano que de su propia voluntad desee buscar a Dios o desee obedecer a Sus mandamientos.

Esta persona lo hará solamente después de que Dios lo haya resucitado espiritualmente, esto significa que esa persona ha recibido un corazón nuevo con el cual buscará a Dios de la manera que complace a Dios.

Es cierto que en su nueva alma resucitada, el elegido debe continuar viviendo en esta tierra en un cuerpo que todavía ansía, apetece, anhela, ambiciona y codicia el pecado.

Pero ya que el se mantiene alimentando constantemente en la Palabra de Dios, el sabe con toda seguridad que cuando Cristo regrese, recibirá su nuevo cuerpo espiritual eterno, en el cual él estará viviendo con Cristo por la eternidad en el nuevo cielo y la nueva tierra.

De esta manera podemos saber claramente el por qué la salvación es efectuada solo por gracia y nada mas. Es totalmente imposible que cualquier persona que haya recibido salvación pueda haber asistido a Dios de alguna manera.

Ninguno puede asistir a Dios en:

  1. llegar a ser uno de los elegidos por Dios.
  2. Pagar por sus pecados.
  3. Recibir el milagro de la nueva alma resucitada.

Verdaderamente debemos dar toda la alabanza, honor y gloria por esta inmerecida salvación, a Cristo Jesús nuestro Salvador.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.