Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 6 (1 | 3 | 4 | 5)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿A QUIEN AMA DIOS?

¿AMA DIOS AL PECADOR, PERO ODIA AL PECADO?

Una doctrina muy común enseñada por muchos, es aquella que declara que Dios ama al pecador pero odia al pecado. Pero escudriñando las Sagradas Escrituras, aprendemos que Dios declara todo lo contrario y leemos:

“Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.”
Salmos 5:4-6

“Jehová en el templo de su santidad: La silla de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.”
Salmo 11:4-5

“Toda la maldad de ellos fué en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión: por la malicia de sus obras echarélos de mi casa; no los amaré más; todos sus príncipes son desleales.
Ephraim fué herido, secóse su cepa, no hará más fruto: aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre.
Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las gentes.”
Oseas 9:15-17

“Debido a su pecado, toda la raza humana está bajo la ira de Dios, la furia de Dios está sobre ellos porque después de haber creado al hombre a Su imagen y después de haberlo puesto en este hermoso mundo, el hombre se rebeló contra Dios y se situó bajo el aborrecimiento de Dios.”

Entonces, ¿dónde está el amor de Dios? Dios en Juan 3:16 declara: “Porque de tal manera [En esta manera] amó Dios al mundo…”

Dios continúa registrando como es que Su amor es visto en el mundo debido al hecho de “…que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, [En otras palabras, que no permanezca bajo el odio divino de Dios, bajo la ira de Dios] mas tenga vida eterna.”

En este verso revelador, Dios está enseñando que Su amor está encapsulado en Su Maravilloso Programa para Salvación. De la manera que hemos aprendido, Su programa de salvación se relaciona solamente a aquellos cuyos pecados han sido borrados.

Dios en Su Sagrada Escritura explica que esto solo se aplica a aquellos que Él eligió para salvación. De esta manera, podemos entender cuando Dios declara:

“Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.” Romanos 9:13 Dios no salvó a Esaú y de esa manera él fue mantenido bajo el aborrecimiento de Dios.

¿No enseña Dios en Su Palabra que el Señor Jesús lloró debido a la incredulidad de Jerusalem? De hecho las Sagradas Escrituras enseñan que Dios no tiene placer en la muerte del impío.

Y aprendemos:

“¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” Ezequiel 18:23

“Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehová, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel?” Ezequiel 33:11

Que terrible es que Dios tenga que exterminar por siempre a tantos que fueron creados á Su imagen y semejanza. Ellos deben ser exterminados porque la perfecta justicia de Dios demanda que este espantoso y horrible castigo sea aplicado sobre ellos.

LA BIEN INTENSIONADA OFERTA DE SALVACIÓN DE DIOS

Una pregunta similar algunas veces es planteada. Teólogos hablan sobre la “bien intencionada oferta de salvación.” La pregunta real es: ¿Podría un Dios justo dar una orden que es imposible obedecer?

La implicación es que el ser humano aparte de Dios debe retener cierta habilidad no importa lo pequeña que sea, para obedecer las ordenanzas de Dios para así recibir salvación.

Esta también es una pregunta que no encuentra su respuesta en alguna habilidad diminuta del hombre natural para responder a la orden dada por Dios. El hombre natural no puede responder porque espiritualmente en nuestro estado natural, somos cadáveres.

Dios tiene todo el derecho de dar la orden, porque Él creó al hombre a Su imagen. El ser humano fue creado para amar y vivir en completa obediencia a Dios.

De aquí que a pesar de que el ser humano en lo absoluto no puede ni podrá obedecer la orden de llegar a ser salvo, Dios todavía puede hacer esa demanda.

La única razón por la que existen algunos que obedecen esa orden, es porque Dios está haciendo toda la obra de salvación para y dentro de esas personas.

¿SERÁN JUZGADOS LOS VERDADEROS CREYENTES EN EL ÚLTIMO DÍA?

En este estudio hemos estado inquiriendo dentro de la misma esencia de la salvación. Esto es porque mientras entendemos el bautismo que salva, hemos tenido que mirar intensamente a lo que verdaderamente ocurrió cuando el Señor Jesús fue a la cruz.

Hemos aprendido que en la cruz, nuestro Señor pagó por cada uno de todos los pecados que cualquiera de los escogidos de Dios había cometido o cometería durante su vida.

De aquí, judicialmente al momento en que Dios otorga salvación a un individuo, esa persona es presentada completamente justa ante los ojos de Dios.

¿Significa eso que consecuentemente esa persona ya no tendrá que presentarse ante el trono de juicio de Cristo? Examinemos esta cuestión.

Debido a que el hombre fue creado a la imagen de Dios, él es completamente responsable por sus acciones. Es por eso que Dios en Su perfecta justicia, demanda que cada uno de los seres humanos se presente ante Cristo (la Palabra de Dios) quien es el Juez, para ser examinado por sus rebeliones (sus pecados), contra Dios.

Dios declara:

“Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora sea bueno ó malo.” 2Corintios 5:10

Esta declaración solemne indica la terrible situación en la cual se encuentra cada uno de los seres humanos. No hay uno que esté sin pecado y cuando cada uno es presentado ante el trono de juicio, es encontrado culpable.

El castigo por los pecados ha sido expuesto minuciosamente en las Sagradas Escrituras. Ya que la persona culpable está bajo la ira de Dios, debe recibir la muerte eterna.

Esa es la razón por la que oramos: “Y perdónanos nuestros pecados…” Lucas 11:4 esa oración es una oración por medio de la cual pedimos salvación. Los pecados que son perdonados son solo los de aquellos que por Su gracia reciben salvación.

En la próxima petición, Dios por medio del lenguaje “…Y no nos metas en tentación…” nos instruye aun más sobre el hecho de que tenemos que orar por salvación.

La palabra griega traducida a “…tentación…” es la palabra [pierasmos] que también es traducida a juicio o prueba. El Señor Jesús nos instruye que oremos para no ser traídos a juicio.

De hecho, cada tentación afrontada es un juicio, examen o prueba sobre el que está siendo tentado, para determinar si caerá o se mantendrá firme. El juicio del cual Cristo instruye que oremos para ser librados, es aquel gran juicio en el último día.

El Señor Jesús en esta oración, también nos instruye que oremos para ser librados del malo: “…mas líbranos del malo.”

El malo por el cual debemos orar ser librados, es la tiranía de Satanás junto con el mal de nuestros pecados. Debemos orar ser librados del mal de la ira de Dios que verdaderamente merecemos.

Estas tres peticiones de la oración de nuestro Señor, son una oración pidiendo salvación. Cuando Dios nos provee Su salvación, sabemos que estas tres peticiones han sido contestadas afirmativamente.

Esto es hermosamente prometido cuando Dios declara: “Porque has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar á los que moran en la tierra.” Apocalipsis 3:10

En este verso, la palabra griega traducida a “…tentación…” y “…probar…” es una vez más la palabra [pierasmos]. De aquí que Dios está declarando: “Yo te protegeré del juicio.”

¿Cómo puede ser esto cuando Dios claramente enseña que “…es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo”? 2Corintios 5:10

“Podremos comprender la respuesta si Dios en Su misericordia nos permite entender que aquellos que fueron elegidos para salvación, ya se presentaron “…ante el tribunal de Cristo” ellos ya cumplieron las demandas registradas en 2Corintios 5:10

¿Recuerdas que aprendimos que en la expiación estuvimos completamente identificados con Cristo?

Cuando Él fue juzgado, encontrado culpable y soportó la ira de Dios como consecuencia de nuestra culpabilidad, en principio todos los elegidos para salvación estuvieron allí con Él.

El hecho de que Cristo llevó sus pecados y pagó por ellos, es equivalente a como si ellos mismos hubiesen estado presentes allí con Cristo.

De aquí que cada uno de los verdaderos creyentes ya ha cumplido la demanda o condición impuesta por Dios sobre toda la raza humana en 2Corintios 5:10

En Cristo ya hemos comparecido frente al “…tribunal de Cristo…” y nunca más seremos juzgados. Esta es la razón por la que Cristo declara:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.” Juan 5:24

En esta cita, la palabra griega [Krisis] traducida a “…condenación…” es encontrada mas de 40 veces en las Sagradas Escrituras. En cada instancia a excepción de 5, ella es traducida a juicio.

De esta manera, Dios enlaza Juan 5:24 con Apocalipsis 3:10 y enfatiza que el verdadero creyente no será traído a juicio.

De hecho, si vemos los eventos que ocurrirán cuando Cristo retorne en el último día, descubriremos que no hay lugar para la posibilidad de que los salvos tengan que encarar el trono de juicio.

Veamos por qué esto es así:

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“He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos, mas todos seremos transformados.
En un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción, y nosotros seremos transformados.”
1Corintios 15:51-52

Además Dios nos enseña:

“Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:
Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”
1Tesalonicenses 4:16-17

“Pongamos atención a la frase que cierra el verso 17 donde Dios declara que: “…y así estaremos siempre con el Señor.”
¿Permite Dios en este lenguaje la posibilidad de que los verdaderos creyentes tengan que afrontar juicio?”

¡No! Los verdaderos creyentes ya fueron juzgados cuando Cristo como nuestro substituto, se presentó para ser juzgado. De hecho, Dios declara que los verdaderos creyentes estarán con Cristo juzgando y lo asegura de esta manera.

“¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas?
¿O no sabéis que hemos de juzgar á los ángeles? ¿cuánto más las cosas de este siglo?”
1Corintios 6:2-3

Por medio del lenguaje usado en Jeremías Dios nos asegura que una vez Él nos de Su salvación, nunca más nos recordará esos pecados:

“Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.” Jeremías 31:34

De aquí que aprendemos que la primera gran bendición de la salvación es el hecho de que todos nuestros pecados han sido pagados por Cristo y que nunca mas tendremos que presentarnos frente al trono de Dios para ser juzgados.

Judicialmente Dios nos ha hecho justos, hemos sido cubiertos con el manto de la justicia de Cristo. Esta bendición es concedida sobre nosotros en el momento que Cristo nos salva.

UNA NUEVA CRIATURA EN CRISTO

Hay más bendiciones que son dadas por Dios al momento que provee salvación. En ese momento, un gran milagro ocurre en la vida del que Dios salva. Dios convierte esa persona en una nueva criatura en Cristo, Dios lo resucita espiritualmente y le da vida eterna en Él.

Debemos examinar cuidadosamente las referencias bíblicas que nos ayudan a entender estos cambios en la vida y personalidad del que Dios ha salvado.

Primero que todo, debemos reconocer que nosotros los seres humanos hemos sido creados de dos partes, un cuerpo y un alma, o también podemos usar la frase, un cuerpo y un espíritu.

“Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” 1Tesalonicenses 5:23

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.” Hebreos 4:12

Dios en 1Tesalonicenses y Hebreos habla de “…vuestro espíritu y alma…” pero debemos anotar que Dios a través de la Biblia a menos que Él use la palabra alma para referirse a una personalidad completa como: “…ocho personas [almas en el original] fueron salvas por agua.” 1Pedro 3:20 parece que ambas palabras son usadas por Dios para referirse a la esencia espiritual del ser humano.

Esa es la parte del ser humano que abandona el cuerpo cuando la persona muere. Jesús habla de estas dos partes así:

“Y no temáis á los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Mateo 10:28

Durante el tiempo que vivimos en esta tierra como seres vivientes físicos, somos individuos totalmente integrados que consistiendo de un alma y un cuerpo. No podemos ver nuestra alma, pero sabemos que es una parte esencial de nuestro ser.

Al momento de morir, el alma es separada del cuerpo, pero en el caso de la muerte del verdadero creyente, en su esencia espiritual o su alma, deja el cuerpo y empieza a reinar con Cristo en el cielo.

Dios registra esto así:

“Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.” 2Corintios 5:8

En este verso Dios explica lo que leemos en 1Tesalonicenses 3 sobre el regreso del Señor Jesús con todos sus santos.

“Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios y nuestro Padre, para la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.” (v. 13)

Además Dios registra:

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.” 1Tesalonicenses 4:14

Desde el momento de la muerte del verdadero creyente hasta el final del tiempo en su existencia espiritual, el está reinando con Cristo en el cielo.

Cuando Jesús venga con todos Sus santos, con la excepción de unos pocos que ya están en el cielo con sus cuerpos glorificados, ellos vendrán con Él en su esencia espiritual o almas porque sus cuerpos están en las tumbas.

Dios declara que aquellos que están en el cielo, viven como almas sin un cuerpo y lo registra así:

“Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fué dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni á su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años.” Apocalipsis 20:4

Los mil años espiritualmente significan la totalidad de tiempo desde el momento en que el verdadero creyente muere hasta el regreso con Cristo antes del fin del mundo.

¿Cómo puede el verdadero creyente entrar al cielo en su esencia espiritual al momento de su muerte?

Sabemos que en su cuerpo él puede estar con Cristo solo después que su cuerpo experimenta la resurrección antes del fin del mundo. El cuerpo que el verdadero creyente recibirá en ese día, será un cuerpo totalmente nuevo en el cual nunca mas se encontrará pecado.

Encontraremos que al momento de salvación, una gloriosa transformación tomó lugar en el alma del escogido por Dios. Esa persona nació de nuevo o nació de arriba de la manera que Dios explicó a Nicodemo.

“Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.” Juan 3:3

La frase “…naciere otra vez…” literalmente significa “…nacer de arriba…” Cuando esta persona nació físicamente, nació como una persona completa a pesar de ser solo un bebé.

De la misma manera, el nacer de arriba tiene que referirse al nacimiento total o completo de la persona espiritual.

¿Cómo puede ser esto? Sabemos que cuando Dios habla de nacer de nuevo no se refiere a nacer físicamente. Una vez que el verdadero creyente muere, su cuerpo es puesto en la tumba y este se corrompe de la misma manera que el cuerpo de los no salvos.

De esta manera vemos que al momento de su salvación, el verdadero creyente no fue hecho una nueva criatura en su cuerpo físico y Dios inspira al apóstol Pablo a declarar: “Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.” 2Corintios 5:8

La parte de nosotros que deja nuestro cuerpo al momento de nuestra muerte física es nuestra alma o esencia espiritual. En su alma al momento de su muerte, el verdadero creyente puede ir instantáneamente a la presencia del Señor.

¿Por qué es esto así? porque al momento que Dios le proveyó salvación, también le dio una nueva alma resucitada.

Ningún cambio adicional es requerido para permitirnos entrar en nuestras almas al cielo. Incluso si la muerte física ocurre 10 minutos después que Dios haya dado salvación a la persona, esa persona está totalmente preparada para entrar al cielo.

“Por otro lado, nuestro cuerpo físico y espiritual debe experimentar la resurrección en el último día, antes que este pueda entrar a la presencia de Cristo.
Esto está de acuerdo con lo que Dios registra al decir:”

“Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.” Ezequiel 36:26

El nuevo espíritu es nuestra alma o esencia espiritual. Además Dios registra:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2Corintios 5:17

Es en nuestra nueva alma resucitada donde somos una nueva criatura. Nuestra vieja alma ha sido recreada a una nueva alma, y en nuestra nueva alma resucitada, Dios nos ha dado vida eterna.

Dios enfatiza la realidad presente de la vida eterna como la posesión del verdadero creyente, al registrar:

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.” Juan 5:24

Además Dios habla de esta transformación espiritual en la vida del verdadero creyente así:

“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.” 1Pedro 1:23

Literalmente, la frase “Siendo nacidos, no de simiente corruptible…” podría ser traducida a “Habiendo sido regenerados no de simiente corruptible…”

La Simiente incorruptible por medio de la cual el impío escogido por Dios ha sido regenerado, solo puede ser el Señor JesúsCristo, y esto es enfatizado así:

“A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y á tu simiente, la cual es Cristo.” Gálatas 3:16

Verdaderamente, una maravillosa transformación ha tomado lugar en las vidas de todo verdadero creyente cuando Dios les proveyó Su salvación, cuando les dio su nueva alma resucitada.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.