Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 5 (2 | 3 | 4 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿INICIA O GARANTIZA SALVACION, EL BAUTISMO DE UN INFANTE?

Debemos encarar otro tema muy importante relacionado especialmente al bautismo de los hijos. Muchos padres creen o han sido enseñados que el bautismo de un pequeño inicia o garantiza su salvación.

Por ejemplo, durante la era de la iglesia corporativa e institucional donde esta fue la representación visual del reino de Dios aquí en la tierra, muchas iglesias luteranas enseñaron que el bautismo de sus chiquillos garantizaba que esos críos habían sido ubicados, situados o instalados en el reino de Dios.

“Lamentablemente ellos habían caído en el mismo engaño en el que cayó la iglesia del Antiguo Testamento.
A un alto grado, la iglesia del Antiguo Testamento creía que si un judío era circuncidado en su carne, él era garantizado un lugar seguro en el reino de Dios.”

Pero como aprendimos anteriormente, ningún acto físico de nuestra parte, en ningún momento ni de ninguna manera puede alguna vez tener sustancia o validez para nuestra salvación.

Toda la acción de la salvación es y pertenece sola y exclusivamente a Dios y solo a Dios. El bautismo en agua nunca será más que una señal, tipo o representación porque es la acción que nosotros llevamos a cabo.

Este principio es de tal importancia que debemos examinarlo un poco más. Dios ha dejado un verso en la Biblia el cual es una piedra de tropiezo para aquellos que practican el bautismo de infantes.

Allí Dios discute la salvación de Abraham, y lo ha escrito de tal manera que es muy fácil llegar a tener una conclusión contraria a lo que Dios enseña en las Sagradas Escrituras en lo concerniente a la naturaleza del bautismo.

Dios declara: “Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia;” Romanos 4:11

A medida que leemos este verso, nos da la impresión de que allí Dios claramente explica que el acto físico de la circuncisión fue el “…sello de la justicia de la fe…” que Abraham había manifestado.

Entonces lo lógico es pensar que ya que el rito de la circuncisión en el Antiguo Testamento fue reemplazado en el Nuevo Testamento por el bautismo en agua, entonces eso debe indicar que el bautismo en agua es una señal o sello de salvación.

De aquí que la errónea enseñanza que expone que el bautismo en agua no es solo una señal o tipo de la salvación, sino que es también un sello que se relaciona a la salvación, es transmitida o comunicada vehementemente.

Esta conclusión tiene consecuencias muy serias y por ello debemos examinar detalladamente la pregunta ¿enseña Dios en este verso que el bautismo en agua es un sello de salvación?

Estudiaremos este verso pidiendo la sabiduría de Dios y usando el método de estudio bíblico que Dios nos ha dado en 1Corintios 2:13 de escudriñar la Escritura con la Escritura para así poder encontrar lo que Él nos está enseñando.

Mientras continuemos en nuestro estudio, descubriremos que el uso que Dios da a la palabra “…sello..…” claramente está relacionado a una garantía y cualquier garantía de nuestra salvación debe ser en su totalidad la obra de Dios.

Además, no olvidemos que el bautismo físico es una obra que nosotros llevamos a cabo y debido a ello esa obra no puede ser sustantiva en ninguna manera en conexión a nuestra salvación.

De esta manera, debido a que muchos creyentes han entendido incorrectamente la naturaleza avalista o garantizadora del “…sello…”, ellos se inclinan a creer que a pesar de que Dios rotundamente enseña que la salvación es solo por medio Su gracia y que ninguna obra humana puede salvarnos, de todos modos, el bautismo en agua de alguna manera llega a ser una garantía de una salvación futura para sus hijos.

Así que a pesar de que ellos están dispuestos a protestar en alta voz que ninguna obra humana tiene parte en la salvación de sus retoños, de todos modos a ellos les agrada mucho la frase de que el bautismo en agua es una señal y un sello.

De aquí que esta cuestión llega a ser de suma importancia.

Mientras estudiamos esta cuestión, debemos dar un vistazo muy cuidadoso a Romanos 4:11. Allí Dios habla de la circuncisión que como ya hemos aprendido, es la señal del Antiguo Testamento equivalente al bautismo en agua del Nuevo Testamento.

Cuando leemos Romanos 4:11 con mas cuidado, por la gracia de Dios notamos que allí Dios no está enseñando que la circuncisión física de Abraham fue un sello de ninguna clase de la misma manera que el bautismo en agua no es un sello.

Pidiendo la dirección de nuestro Dios, veamos por qué es que esto es así:

Anteriormente aprendimos que cada vez que en la Biblia leemos la palabra “bautismo”, no podemos saber a simple vista si es el bautismo en agua (bautismo físico) o el bautismo en el Espíritu Santo el que está en vista.

Solamente cuando examinamos cuidadosamente el contexto en el que se encuentra la palabra “bautismo” es que llegaremos a saber si el bautismo del que habla Dios es el físico o el espiritual.

Además, aprendimos que si la palabra “bautismo” es usada como una condición para salvación, o como parte de la salvación, inmediatamente sabremos que el bautismo del que Dios habla es el bautismo en el Espíritu Santo.

Esto es así porque el bautismo físico nunca puede llegar a ser más que una señal o representación que apunta o representa al bautismo espiritual el cual es una obra que es realizada sola y exclusivamente por Dios.

Además, aprendimos que un gran número de teólogos ven la palabra “bautismo” e inmediatamente piensan en el bautismo en agua. De allí que ellos llegan a la conclusión equivocada en lo concerniente a la salvación.

Estos teólogos frecuentemente arriban a doctrinas que enfatizan que la obra del bautismo en agua es una condición para salvación o que garantiza salvación o que de alguna manera es una parte del proceso de salvación.

Debemos mantener en mente que las mismas reglas y advertencias que Dios ha aplicado a la palabra “bautismo” también las aplica con la misma precisión a la palabra “…circuncisión…”.

De hecho la nación de Israel siempre aplicó la palabra circuncisión al acto físico y de allí arribaron a la totalmente errónea doctrina de que el acto físico de circuncisión les garantizaba salvación.

Lamentablemente en nuestros días, frecuentemente el mismo error es hecho por los teólogos. Ellos leen: “Y recibió la circuncisión por señal, por sello de la justicia de la fe…” Romanos 4:11

Ellos creen que en esta parte del verso, la palabra “…circuncisión…” es la circuncisión física. Y de allí que ellos creen que la circuncisión física fue el sello de la fe de Abraham.

“Y ya que en el Nuevo Testamento el rito de la circuncisión ha sido reemplazado por el rito del bautismo en agua, ellos concluyen que el bautismo en agua debe de la misma manera ser entendido como un sello de la justicia de fe en la vida de la persona que es bautizada.”

La conclusión de que el bautismo físico (el bautismo en agua) es un sello es una conclusión imposible. Esto es porque la palabra sello se aplica a un hecho totalmente diferente, y Dios registra:

“En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Que es las arras de nuestra herencia, para la redención de la posesión adquirida para alabanza de su gloria.”
Efesios 1:13-14

Dios aquí usa la palabra sello para enseñarnos que nuestra herencia es garantizada si es que Él nos ha dado Su salvación.

En el momento de nuestra salvación, el Espíritu Santo da al creyente una nueva alma, un alma resucitada en la cual el tiene vida eterna.

Este maravilloso hecho, junto con el hecho de que el Espíritu Santo empieza a habitar en esa persona, es un sello o garantía de que Dios culminará la salvación en aquel individuo.

En estos versos, Dios declara que ser sellado con el Espíritu Santo, “…es las arras de nuestra herencia…” en otras palabras Él es nuestro sello o garantía de que recibiremos la herencia.

De igual modo Dios registra:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.” Efesios 4:30

¡Que grandiosas son esta promesa y garantía! Dios nos ordena que debemos: “Trabajad no por la comida que perece, mas por la comida que á vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará: porque á éste señaló [selló] el Padre, que es Dios.” Juan 6:27

Cristo fue sellado por Dios el Padre indicando que nuestra salvación es garantizada en Él. Otro ejemplo de sello es registrado así: “Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.” Mateo 27:66

El sepulcro fue sellado indicando que todo el poder y autoridad del gobierno romano se aseguraría que nadie pudiese abrir la tumba donde Jesús fue sepultado.

Estos pocos ejemplos son dados para enseñar que la palabra “…sello…” tiene mucha sustancia. De esta manera, la circuncisión física nunca debe ser vista como un sello a la medida en que ella no tiene sustancia para salvación.

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Solo la circuncisión espiritual, la cual es operada por Dios mismo tiene sustancia de salvación. Entonces, ¿cómo debemos entender Romanos 4:11?

La solución es recordar que la palabra “…circuncisión…” de la misma manera que la palabra “bautismo” normalmente se refiere a la circuncisión espiritual a menos que Dios en el contexto claramente dicte que habla de circuncisión física.

Cuando examinamos Romanos 4:11 cuidadosamente por la gracia de Dios aprendemos que solo la circuncisión espiritual puede estar en vista. Entonces, debemos entender que en este verso Dios efectivamente está diciendo:

“Y recibió la circuncisión [la señal de la circuncisión espiritual] por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión: [la justicia de la fe es Cristo, el cual Abraham recibió antes de ser circuncidado en la carne] para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que también á ellos les sea contado por justicia;”

De esta manera, Dios en este verso está enseñando que antes que Abraham experimentara la circuncisión física, ya Dios lo había circuncidado espiritualmente.

Eso significa que sus pecados ya habían sido cortados, lo que indica que él ya había recibido salvación.

Asimismo Dios nos está enseñando que después de que Abraham había recibido la circuncisión espiritual (la salvación), él recibió la señal de la circuncisión espiritual al ser circuncidado físicamente.

La circuncisión física fue una señal que apuntaba a la circuncisión espiritual. Esta circuncisión (la espiritual) es el “…sello de la justicia de la fe…”

De hecho, en Romanos 4:9-12 Dios usa la palabra “…circuncisión…” o “…incircuncisión…” once veces sin indicar si Él tiene en vista la circuncisión física o la espiritual.

Cuando leemos estos versos cuidadosamente a la luz de lo que Dios declara en el resto de Su Sagrada Escritura, sabemos que debemos entenderlos de esta manera:

“¿Es pues esta bienaventuranza solamente en la circuncisión [física] ó también en la incircuncisión [física] porque decimos que á Abraham fué contada la fe [Cristo] por justicia.
¿Cómo pues le fué contada? ¿en la circuncisión,
[física] ó en la incircuncisión [física] No en la circuncisión, [física] sino en la incircuncisión [física].
Y recibió la circuncisión [espiritual] por señal, por sello de la justicia de la fe que tuvo en la incircuncisión [física] para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, [físicamente] para que también á ellos les sea contado por justicia;
Y padre de la circuncisión,
[espiritual] no solamente á los que son de la circuncisión, [física] más también á los que siguen las pisadas de la fe [Y esto por la gracia de Dios] que fué en nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado [físicamente].”

Podríamos parafrasear estos versos de esta manera:

“¿Es pues esta bienaventuranza de salvación solamente para los judíos quienes han sido circuncidados físicamente, o también para los gentiles quienes no han sido circuncidados físicamente? porque decimos que la fe [la fe de Cristo para la salvación de Abraham] fue contada á Abraham por justicia.
¿Cómo pues fue contada? ¿Cuando él llegó a ser un Judío por el testimonio dado por el hecho de que él había sido circuncidado físicamente, o cuando él todavía era un Gentil y todavía no había recibido la circuncisión física?
No le fue contada cuando fue un Judío quien había recibido la circuncisión física sino como un Gentil quien todavía no había recibido la circuncisión física.
Y recibió la circuncisión física como una señal de su circuncisión espiritual
[salvación], siendo su salvación un sello de la justicia de la fe [Cristo] que recibió cuando todavía era un Gentil y no había sido circuncidado físicamente.
Para que fuese padre de todos los creyentes a pesar de ser Gentiles y no hayan recibido la circuncisión física como los judíos, para que también a ellos les sea contado por justicia.
Y padre de la salvación que es la circuncisión espiritual, no solamente para los judíos sino también para los gentiles quienes también siguen las pisadas de la fe que fue en nuestro padre Abraham la cual tuvo cuando fue un Gentil sin haber sido circuncidado físicamente.”

Así, de la misma manera que fue la circuncisión espiritual (la salvación) de Abraham la que fue el sello de garantía de su justicia, así también es (el bautismo espiritual o lavado total de nuestros pecados) nuestra salvación, la garantía de nuestra justicia.

El agua física que lava la mugre del cuerpo, nunca podrá ser un sello de garantía para salvación. Sí, es una señal o representación de la salvación que debe haber ocurrido en nuestra vida, pero nunca un sello de nuestra salvación.

EL BAUTISMO FÍSICO NO TIENE NINGUNA SUSTANCIA PARA SALVACIÓN

La enseñanza o principio de que el bautismo es una señal o representación y que no tiene ninguna sustancia para salvar a nadie, es tan importante que es recomendable que lo despleguemos o desenvolvamos un poco más.

Primero que todo, ¿qué es lo que queremos decir cuando declaramos que el bautismo físico no tiene ninguna sustancia para salvación?

Para entender esto, debemos pensar una vez más en la realidad básica concerniente a los no salvos. Debemos reconocer claramente que antes de que Dios provea Su salvación, espiritualmente somos cadáveres.

La persona antes de ser salva y todos los no salvos espiritualmente están muertos de la misma manera que Lázaro estuvo físicamente muerto en Juan 11. El era un cadáver en estado de pudrición sin ninguna posibilidad de que se pudiese encontrar ninguna clase de vida en él.

De todos modos, Jesús le ordenó: “…Lázaro, ven fuera.” Juan 11:43 y Lázaro salio de la tumba físicamente vivo. ¿Qué contribución, aportación o colaboración hizo Lázaro para recobrar su vida física y de esta manera obedecer al Señor Jesús?

La respuesta es completamente obvia, Lázaro no podía contribuir en lo más mínimo en la obra de su resurrección, ¿por qué? Porque el estaba físicamente muerto.

Así, cuando Cristo ordenó a este cadáver podrido que saliera de la tumba, Él también tenia que proporcionarle la vida, voluntad con el deseo de salir, oídos para escuchar y la fuerza para responder a Su orden.

“Lázaro no podía tomar ningún honor u honra por el hecho de que él salió de la tumba con vida ni por responder a la orden dada por Jesús.
La resurrección de Lázaro es una figura o representación dramática de nuestra salvación.
Antes de que recibamos salvación, estamos espiritualmente muertos de la misma manera que Lázaro se encontraba físicamente muerto.”

Dios ordenó a Lázaro que saliera de la tumba, de la misma manera nosotros que estamos espiritualmente muertos; somos ordenados a creer en Cristo, a arrepentirnos y a ser salvos.

Pero de la misma manera que Lázaro de sí mismo nunca hubiese podido llegar a tener vida física, así de nosotros mismos nunca podremos obedecer la orden de ser salvos.

De la misma manera que Cristo hizo toda la obra de resucitar físicamente a Lázaro, así mismo Él debe hacer toda la obra para darnos salvación, y Dios registra:

“Y DE ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:
Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás.
Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;”
Efesios 2:1-5

Una vez más, lucidamente Dios subraya aquí que TODA la obra de la salvación es hecha por Cristo. Al mismo tiempo con claridad y sencillez Dios establece un paralelo con la resurrección física de Lázaro.

De aquí que Dios ilumina el hecho de que no hay ninguna clase de obra que podamos hacer para que podamos ser salvos.

Nuestra salvación depende totalmente en la obra redentora de Dios, y si Él decide salvarnos, Él y solo Él proveerá para cada uno de los aspectos, dimensión o faceta de nuestra salvación.

Él y solo Él es quien tiene que permitir que nos demos cuenta o nos dará conciencia de nuestra condición pecaminosa.

Él y solo Él es quien debe permitir que reconozcamos la seguridad de la maldición de la muerte eterna, maldición como pago por nuestros pecados.

Él y solo Él es quien debe darnos fe (Cristo) para que reconozcamos que solo Él es quien puede salvarnos.

Él y solo Él es quien debe llevar a cabo el milagro de la salvación en nosotros al lavar para siempre nuestros pecados y darnos un alma resucitada en la cual no querremos pecar más.

En otras palabras podemos decir que cada faceta de nuestra salvación que tiene sustancia, es la obra que pertenece sola y exclusivamente a Dios.

Nunca podremos gloriarnos de que hicimos esto o aquello y debido a ello llegamos a estar preparados para recibir salvación.

Nunca podremos gloriarnos de que fue esta o aquella acción de nuestra parte la que causó que Dios decidiera salvarnos. Cada aspecto, circunstancia y perspectiva de nuestra salvación es llevada a cabo por Dios a medida que Él nos salva.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.