Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 4 (2 de 2)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

UNA NUEVA SEÑAL DE SALVACION

DIOS CAMBIÓ LA SEÑAL DE SALVACIÓN

En el Antiguo Testamento, cuando un hombre daba la impresión que había sido salvo, una señal externa que apuntaba a la naturaleza de la salvación debía ser puesta sobre él y sobre todos los varones que moraban bajo su techo después de 8 días de nacimiento.

Esa señal fue la circuncisión. La circuncisión implicaba el derramamiento de sangre porque el prepucio del órgano reproductivo debía ser cortado.

“Cuando Abraham fue circuncidado físicamente, todos los varones en su casa también fueron circuncidados ya sea que ellos habían sido elegidos por Dios para salvación o no.”

Dios reitera este principio de esta manera:

“Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua á Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará á hacerla, y será como el natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella.” Éxodo 12:48

¿Por qué querría Dios que la señal de la circuncisión fuese puesta sobre los niños de la casa del hombre que daba la impresión que por la gracia de Dios había recibido salvación?

Es posible que esos niños no habían sido elegidos por Dios como es el ejemplo de Ismael. Y si ellos no habían sido elegidos por Dios, ellos nunca llegarían a desear la salvación de acuerdo a los términos dictados por Dios.

Además, debido a que no fueron elegidos para salvación, Dios nunca llevaría a cabo la obra de salvar sus vidas. Sorprendentemente, la respuesta a esta pregunta la encontramos en el Nuevo Testamento, y Dios declara:

“Porque el marido infiel es santificado en la mujer, y la mujer infiel en el marido: pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; empero ahora son santos.” 1Corintios 7:14

En este verso, las palabras “…santificado…” y “…santos.” son las mismas. Es una palabra que significa “ser apartado para el servicio de Dios”.

El verdadero creyente es santificado o hecho santo eternamente, porque Dios lo ha apartado para siempre para Su servicio.

En la familia donde uno de los padres ha recibido salvación, Dios estipula que cada miembro de esa familia de alguna manera, ha sido apartado para el servicio de Dios.

Esto incluye a individuos como Ismael quienes obviamente no fueron elegidos para salvación y de esta manera nunca llegarán a ser salvos.

Cada individuo en esa familia ha sido traído a formar parte de una relación con Dios que es diferente a la de sus vecinos donde posiblemente ningún individuo da evidencia de tener una relación de salvación en Cristo Jesús.

La familia con el padre creyente, es ordenada por Dios a enseñar a sus hijos sobre la Biblia y Dios declara:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón:
Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:”
Deuteronomio 6:6-7

Conjuntamente, el padre que ha recibido salvación tendrá un deseo intenso que sus familiares lleguen a recibir salvación.

De allí que se mantendrá intercediendo ante Dios por medio de oraciones a favor de cada uno de sus familiares, para que si Dios así lo desea ellos también lleguen a ser salvos.

De esta manera, cada uno de los miembros de la familia de un creyente ha sido traído a una relación con Dios que es diferente de los miembros de la familia de un vecino donde no exista un verdadero creyente.

Esta es la razón por la que Dios declara que los miembros de familia que viven en la casa de un padre que ha recibido salvación son santificados. Esa casa ha llegado a ser una casa del Verdadero Evangelio, una casa del pacto.

Para enfatizar esto en el Antiguo Testamento, Dios ordenó que todos los varones empezando con los niños después de 8 días de nacer, debían ser circuncidados.

Refiriéndose a la necesidad de la salvación, Dios ordenó: “Circuncidad pues el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.” Deuteronomio 10:16

No obstante, dado el hecho de que cada ser humano que no ha recibido salvación se encuentra espiritualmente muerto, no quiere ni querrá obedecer ese mandato.

Mucho mas, debido a que espiritualmente es un cadáver, esa persona no puede obedecer esa orden. De aquí que Dios mismo declara que es Él quien llevará a cabo la salvación en las vidas de los inconversos que Él desee salvar.

Esto es, Dios mismo hará toda la obra de salvar esa alma y Dios registra: “Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames á Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, á fin de que tú vivas.” Deuteronomio 30:6

De esta manera, Dios pone muy claro que la circuncisión física fue una señal, una representación que apuntaba a la obra de salvación que el individuo ya había experimentado o iba a experimentar.

Esta señal o representación estaba tan íntimamente identificada con la salvación, que el mandato dado a Abraham en Génesis 17 casi suena como si el acto físico de la circuncisión era una condición que se debía llevar a cabo para que la persona circuncidada tuviese garantía de salvación.

Allí Dios le ordena: “Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.”
Génesis 17:10-11

De hecho, esa fue la conclusión de muchos en la nación de Israel. Fue una idea tan dominante, que Dios advierte:

“Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley.
Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”
Gálatas 5:3-4

Pidiendo la dirección y misericordia de Dios, si Él lo permite mas adelante escudriñaremos cuidadosamente el lenguaje que Dios nos da en Génesis 17.

LA CIRCUNCISIÓN FÍSICA NUNCA GARANTIZÓ SALVACIÓN

Debido por lo menos a tres razones, estamos completamente seguros que la circuncisión no fue un acto que iniciaba o garantizaba salvación. Dios declara la primera razón de esta manera:

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
No por obras, para que nadie se gloríe.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:8-10

Estos versos están en total acuerdo con la declaración de Dios en Deuteronomio 30:6 donde registra que es Él quien circuncidará los corazones de aquellos a quienes Él salvará.

La segunda razón es que ninguna mujer fue circuncidada físicamente. Si la circuncisión física fuese un requerimiento para recibir salvación, ninguna mujer del Antiguo Testamento pudo haber llegado a ser salva.

“La seña de la circuncisión fue puesta en el varón, debido a que ocurría no solo derramamiento de sangre sino también el acto de desechar la carne.”

El desprenderse de la carne significó que nuestros pecados deben ser cortados, que nuestra naturaleza pecaminosa debe ser removida.

Además, esa seña o representación estaba relacionada al órgano reproductivo el cual apuntaba o señalaba a la simiente, el Señor JesúsCristo que debía venir a verter Su sangre, lo que significa que tenía que dar Su vida para pagar por los pecados de Sus escogidos.

La tercera razón por la que la circuncisión física no podía iniciar o garantizar salvación es el hecho que cuando Abraham fue circuncidado, todos los varones en su casa también fueron circuncidados.

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Esto incluyó a su hijo Ismael quien no fue salvo ni podrá nunca llegar a ser salvo. De todos modos Dios en Génesis tres veces enfatiza que Ismael fue circuncidado y Dios declara.

“Entonces tomó Abraham á Ismael su hijo, y á todos los siervos nacidos en su casa, y á todos los comprados por su dinero, á todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.
E Ismael su hijo era de trece años cuando fué circuncidada la carne de su prepucio.
En el mismo día fué circuncidado Abraham é Ismael su hijo.”
Génesis 17:23,25-26

Por la gracia de Dios mas tarde en nuestro estudio, desarrollaremos el hecho de la condición de Ismael de no haber sido elegido por Dios para salvación.

“Hemos visto que a través de la historia, la salvación no ha cambiado.
Las promesas a los hijos de padres creyentes no han cambiado, y la orden a esos padres de enseñar El Verdadero Evangelio a sus hijos no ha cambiado.”

Ahora la pregunta que sobresalta es: ¿Qué acerca de la señal de la circuncisión física? Dios no ordenó eso a la iglesia del Nuevo Testamento.

Sabemos que después de que Cristo resucito de la tumba, la circuncisión no debía ser usada como una señal en relación a la familia de creyentes.

La circuncisión y las ceremonias como holocaustos y sacrificios fueron cumplidos en Cristo y debido a ello ya no deben ser observados.

LA NUEVA SEÑAL DE SALVACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO

Dios si dio una señal que debía ser puesta sobre una familia de creyentes del Nuevo Testamento al momento en que uno de los padres llegaba a ser un creyente, y Dios registra:

“Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazón de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.
Y cuando fué bautizada, y su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñónos.”
Hechos 16:14-15

Nota que la señal del bautismo fue puesta sobre Lidia y su familia y no solo sobre ella a quien Dios claramente registra que Él abrió su corazón “…para que estuviese atenta á lo que Pablo decía.”

El hecho de que Dios abrió su corazón significa que Dios había hecho Su obra salvadora en ella, que ella había recibido salvación.

Dios no requiere dar una descripción del resto en su casa porque Él ya nos ha enseñado que cuando Abraham recibió la señal de salvación (la señal de la circuncisión física), todos los varones en su casa debían recibir la misma señal.

En este mensaje muy instructivo, Dios nos está enseñando que después de la cruz las creyentes femeninas (tipificadas por Lidia), también debían recibir la señal de salvación que había sido cambiada de la circuncisión al bautismo.

De aquí, de la misma manera que todos los varones en la casa de un creyente debían recibir la señal de salvación del Antiguo Testamento en el momento que el padre recibía salvación.

En el Nuevo Testamento, cada miembro de familia varón o hembra debía recibir la señal de salvación cuando la madre o padre era traído por Dios a la fe del Señor JesúsCristo.

Significativamente, en el mismo capítulo del libro de los Hechos, leemos de un padre que llegó a ser un creyente el cual fue un carcelero en Filipos. Una vez más, cuando él fue bautizado, toda su familia fue bautizada y Dios registra:

“Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.
Y llevándolos á su casa, les puso la mesa: y se gozó de que con toda su casa había creído á Dios.”
Hechos 16:33-34

Dios declara aun más sobre este principio cuando leemos que el apóstol Pablo bautizó a la casa de Estéfanas y registra:

“Y también bauticé la familia de Estéfanas: mas no sé si he bautizado algún otro.” 1Corintios 1:16

De esta manera vemos la perfecta armonía de la Biblia. La señal del evangelio fue puesta en la familia del padre del Antiguo Testamento cuando él fue convertido.

De la misma manera, la señal del evangelio es puesta en la familia del Nuevo Testamento cuando cualquiera de los padres llega a ser un verdadero creyente.

No olvidemos que en ambos el Antiguo y Nuevo Testamento, Dios ordenó a los padres enseñar a sus hijos el camino del Señor (Deuteronomio 6 y Efesios 6).

Vemos el énfasis sobre el propósito de Dios con el uso del número 3. Dios nos da tres ejemplos de bautismo en agua de las familias de un padre creyente. Lidia, el carcelero en filipos y la familia de Estéfanas.

No creo que es fortuito o casual el hecho de que Dios nos da un registro de tres diferentes familias que fueron bautizadas en el momento que los padres recibieron salvación.

El número 3 en las Sagradas Escrituras significa el propósito de Dios. Fue el propósito de Dios que cuando Él diera salvación a uno de los padres en el Nuevo Testamento, sus hijos también debían recibir la señal del bautismo la cual apuntaba a la salvación.

El bautismo en agua fue una ley ceremonial que debía ser observada durante la era de la iglesia del Nuevo Testamento, cuando Dios la usó para ser la representante de Su reino aquí en la tierra.

Así mismo, la circuncisión física fue una ley ceremonial que fue observada durante la era de la nación de Israel cuando esta fue la representante del reino de Dios aquí en la tierra.

Es interesante que incluso en la mayoría de las iglesias donde ellos no entienden que los niños de la familia deben ser bautizados cuando el padre creyente es bautizado, de todos modos ellos sienten que algo debe hacerse en relación con los hijos de los creyentes.

De esta manera, ellos frecuentemente establecen o instituyen sus propias ceremonias como en la cual ellos dedican los niños al Señor.

“Dios en Su Sagrada Escritura no ha instituido ninguna de estas ideas.
Dios ha instituido reglas en las cuales ordenó que un bebe de un padre creyente debía ser bautizado.”

Este no es un acto de dedicar el bebe al Señor. El acto del bautismo significa que el niño es santificado y debe ser criado bajo el abrigo y cultivo y admonición del Señor.

Por la gracia de Dios hemos aprendido que Dios tiene solo un Maravilloso Plan de Salvación para este mundo.

Los creyentes del Antiguo Testamento miraron hacia el advenimiento del Mesías, quien en principio fue sacrificado desde antes de la fundación del mundo.

Los creyentes del Nuevo Testamento vemos hacia Su advenimiento y Su obra redentora. En ambos instantes, la salvación que fue realizada fue la misma.

La señal o símbolo de la familia del Antiguo Testamento fue la circuncisión. La señal o símbolo de la familia del Nuevo Testamento fue el bautismo en agua.

De aquí que vemos claramente la orden de Dios que durante la era de la iglesia del Nuevo Testamento, los niños de un padre creyente debían ser bautizados.

El rocío de agua como modo de bautismo acuerda perfectamente con esta observación de esta ley ceremonial del Nuevo Testamento.

Ahora debemos encarar otra pregunta seria. Muchos padres creen o han sido enseñados que el bautismo en agua inicia o garantiza la salvación de la persona bautizada.

Por la gracia de Dios daremos un vistazo a este asunto y a otros en nuestro próximo capítulo.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.