Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 4 (1 de 2)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿QUIEN DEBIA SER BAUTIZADO EN AGUA?

¿CUANDO DEBÍA BAUTIZARSE UNA PERSONA?

Ahora debemos examinar la pregunta, ¿quién debía ser bautizado con agua? Durante la era de la iglesia corporativa institucional en la cual ella fue la representante del reino de Dios aquí en la tierra; algunas iglesias bautizaron y aun bautizan infantes.

La costumbre de otras iglesias es la de bautizar solo a aquellos que hacen profesión de salvación. Pero ¿qué es lo que Dios nos enseña en Su Palabra concerniente a esta pregunta?

Para presentar una solución a esta pregunta, debemos revisar El Maravilloso Plan de Dios Para Salvación.

Desde hace algunas décadas, una gran mayoría de teólogos han enseñado que Dios tenía un plan de salvación para la nación de Israel y otro plan de salvación para el Nuevo Testamento el cual continúa hasta hoy.

“La enseñanza que ellos han propagado, es que las gentes del Antiguo Testamento estaban bajo la Ley, mientras que nosotros estamos bajo gracia.”

De esta manera, citando el ejemplo del Etíope eunuco, la familia de Cornelio y los doce discípulos de Éfeso en Hechos 19, ellos creen que el bautismo en agua debe ser experimentado como un testimonio público en el momento en que la profesión de fe es hecha.

Estos teólogos y maestros, también contienden que el bautizar a los niños con agua no tiene ningún mandamiento bíblico.

SOLO UN PLAN DE SALVACIÓN

Lo que estas personas no entienden, es el hecho de que Dios solo tiene un Maravilloso Plan de Salvación.

Dios salvó a aquellos que vivieron antes del diluvio de la misma manera que salvó y salva a los creyentes del Nuevo Testamento. Por ejemplo: leemos de Noé quien, “…halló gracia en los ojos de Jehová.” Génesis 6:8

Noé fue un pecador bajo la Ley antes que fuese salvado de la misma manera que nosotros nos encontramos bajo la Ley antes de recibir salvación.

El estar bajo la Ley significa estar sujeto al castigo descrito por la Ley como pago del pecado y el castigo es la maldición de muerte eterna. Solo por medio de la gracia de Dios, podemos ser absueltos de recibir ese castigo.

Aquellos que experimentan la gracia de Dios, se encuentran libres debido a que Cristo como substituto recibió el castigo en lugar de ellos.

Dios concedió u otorgó Su gracia sobre Noé de la misma manera que Él permite y autoriza Su gracia sobre cada uno de Sus escogidos en el momento en que nos salva.

Antes de la salvación, Noé estuvo bajo la Ley de la misma manera que todos nosotros, porque la Ley de Dios declara que: “…la paga del pecado es muerte…” Romanos 6:23

Empezando con Adám y Eva, este estatuto bíblico fue expuesto y continuará hasta el Día Del Juicio.

La única manera de salir de debajo de la Ley, es si Dios nos concede Su gracia. La gracia de Dios es el maravilloso hecho de que el Señor JesúsCristo tomó sobre Sí mismo los pecados de aquellos que Él había escogido para salvación.

Entre estas personas está incluido cada uno del remanente elegido por gracia que vivió en cualquier momento durante los 13.000 años de historia del mundo.

De aquí que aquellos elegidos que vivieron en el Israel de antaño, fueron salvados por la sangre de Cristo de la misma manera que hoy nosotros somos salvados por la sangre de Cristo.

Debido a que Cristo es el Cordero sacrificado desde antes de la fundación del mundo (Apocalipsis 13:8), la salvación fue posible en cualquier momento después que nuestros primeros padres Adam y Eva cayeron en pecado.

UN LLAMADO A LA PERFECCIÓN

Una persona del Antiguo Testamento era mandada a mantener la Ley perfectamente pues de otra manera ella estaría bajo la maldición de la Ley.

El creyente del Nuevo Testamento, es ordenado a ser perfecto: “…como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.” Mateo 5:48 Esto es debido a que: “…la paga del pecado es muerte…” Romanos 6:23

Por medio de la armonía de Su Santa Escritura, podemos ver que Dios nos enseña que solo hay un plan de salvación que ha existido a través del tiempo de la historia del mundo.

La única pequeña diferencia es que el creyente del Antiguo Testamento esperaba el advenimiento del Señor como Salvador, mientras que nosotros vemos hacia Su obra redentora.

Debido a que Cristo es el Maravilloso Yo Soy, el Omnipresente, Cristo es en efecto el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo.

De esta manera la eficacia, virtud o vigencia de la expiación, está disponible de la misma manera para los creyentes del Antiguo Testamento y para los del Nuevo Testamento.

No solo es la salvación del creyente del Antiguo Testamento idéntica a la del creyente del Nuevo Testamento, sino que en ambas situaciones El Espíritu Santo viene a morar dentro del creyente.

Esa es la razón por la que el rey David en la agonía de su pecado clamó: “No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.” Salmo 51:11

Esa también es la razón por la que Dios registra: “Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.” Romanos 8:9

Ahora, es cierto que el Señor Jesús declaró:

“Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.”
Juan 14:16-17

Dios en esta declaración no está hablando sobre algún programa de salvación diferente para el creyente del Nuevo Testamento en comparación con el creyente del Antiguo Testamento.

Sino que como aprendimos anteriormente en nuestro estudio sobre la frase “bautizado por el Espíritu Santo,” Dios está hablando sobre Su maravilloso plan para evangelizar al mundo una vez que Cristo regresara al cielo.

“No olvides que antes de Pentecostés en el año 33 D.C. solo ocasionalmente eran los creyentes calificados u ordenados para ser profetas.
Dios dio esa labor a hombres como Abraham, Moisés, Samuel, Isaías y Juan el Bautista.”

A pesar de que el Espíritu Santo venía a habitar dentro de todos los verdaderos creyentes, solo aquellos que fueron llenos del Espíritu eran considerados profetas.

Anteriormente Dios claramente nos enseñó que empezando con Pentecostés, cada verdadero creyente es ordenado y capacitado para ser un profeta.

Así como un cubo de agua siendo derramado, así fue derramado el Espíritu Santo para que cada verdadero creyente fuese lleno con el Espíritu.

En otras palabras, a pesar de que el Espíritu Santo venia a habitar en cada verdadero creyente, no todos eran llenos por el Espíritu Santo para ser constituidos profetas.

Dios detuvo esta obra hasta Pentecostés cuando el Consolador, el Espíritu Santo fue derramado.

Esto significa que esos creyentes que no fueron henchidos por el Espíritu Santo, no eran ordenados ni capacitados para llevar El Verdadero Evangelio.

De aquí que el Señor Jesús declara que el Espíritu Santo estaría “…con vosotros para siempre.” cuando profetizó que el Confortador vendría.

Esto efectivamente hace hincapié sobre el hecho de que hay una diferencia entre el plan de salvación en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.

No pasemos por alto sino que tomemos muy en cuenta que antes del tiempo de la crucifixión, el hecho de que alguien llegara a ser salvo, era raro.

Los israelitas perecieron en el desierto debido a su incredulidad. Naciones enteras existieron sin nunca recibir la oportunidad de escuchar El Verdadero Evangelio.

Incluso después de que Jesús el Perfecto Maestro hubo predicado por 3.5 años, solo hubo 120 en el aposento alto y 500 en Galilea.

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El plan de Dios fue el de propagar El Verdadero Evangelio en todo el mundo para testimonio, pero este plan de evangelización mundial no debía empezar sino hasta que Cristo haya regresado al cielo después de la cruz.

De aquí que en Pentecostés, cerca de 3.000 fueron salvados y desde ese instante, Dios ha estado salvando gente de cada nación en el mundo.

Para lograr esto, Dios ordenó y capacitó a cada verdadero creyente a ser un profeta. Él hizo esto al convertir a cada uno en un vehiculo por medio del cual Él llevaría El Verdadero Evangelio al mundo.

Es en el sentido que el Espíritu Santo no estuvo en todo verdadero creyente del Antiguo Testamento. Él habitó en ellos, pero ellos no fueron ordenados a profetizar El Verdadero Evangelio.

EL CONVENIO DEL NUEVO Y DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Otra aparente diferencia que es acentuada por las Sagradas Escrituras es el hecho de que Dios habla de un pacto o convenio antiguo y un nuevo testamento, pacto o convenio.

Esa es precisamente la manera en que la Biblia está dividida. ¿Implica esto que Dios tiene dos diferentes planes de salvación?

“Como ya hemos visto, eso no es posible.
El significado del antiguo pacto o convenio versus el nuevo convenio es el hecho que antes que Jesús fuese a la cruz, solo pocos llegaban a recibir salvación.”

A pesar de que Dios separó algunos para Su servicio como hizo con la nación de Israel, verdaderamente solo pocos fueron salvos.

Es cierto que Dios les ordenó que le sirviesen fielmente, Dios les dio muchas ilustraciones como ejemplos de salvación.

Por ejemplo cuando Él los sacó de la esclavitud en Egipto, cuando los hizo pasar a través del mar Rojo y cuando cruzaron el río Jordán.

No solo les dio muchos ejemplos de salvación, Dios también les dio muchos símbolos, indicaciones y muestras que apuntaban al Mesías que vendría, el cual es el Único que podía salvarlos de sus pecados.

Este fue el enfoque y propósito del séptimo día, de las ofrendas del holocausto, los sacrificios, los días festivos y muchos otros mandatos que llamamos leyes ceremoniales.

Un ingrediente importante que fue requerido para salvación casi nunca fue experimentado. No importó qué tan diligentemente un individuo hubiese mantenido las leyes escritas en las Sagradas Escrituras, eso de ninguna manera traería salvación.

El ingrediente que faltaba fue el hecho de que Dios tenía que aplicar Su Evangelio al corazón de aquellos que Él deseaba salvar. De aquí que Dios confirma esto así:

“Mas éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en sus entrañas, y escribiréla en sus corazones; y seré yo á ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.” Jeremías 31:33

Aquellos quienes fueron salvos como David, Abraham y Rahab la ramera; fueron salvos solamente porque Dios abrió sus oídos espirituales, quebrantó sus corazones empedernidos por el pecado y realizó Su obra de gracia dentro de ellos.

Hubo unas raras excepciones, pero de la manera que vimos cuando estudiamos el tema de que el Espíritu Santo habita en Sus hijos, la mayoría de la nación de Israel permaneció en incredulidad en cualquier momento antes que Jesús fuese a la cruz.

Cuando Dios habló del nuevo pacto, Él no estaba describiendo un plan de salvación diferente que debía ser experimentado por aquellos que serian salvos durante la era del Nuevo Testamento.

En lugar de eso, Él estaba indicando que después de que Jesús fuera a la cruz, habría una explosión de individuos que escucharían El Verdadero Evangelio y recibirían salvación.

Estas personas llegarían a recibir salvación porque Dios aplicaría Su Palabra a sus corazones, dándoles un nuevo espíritu o alma resucitada. Estas personas llegarían a nacer de nuevo lo cual es necesario para ser salvo en cualquier momento en la historia del mundo.

El impacto del cumplimiento del nuevo convenio después de que Jesús fue a la cruz, es visto en el hecho de que en Pentecostés en el año 33 D. C. cerca de 3.000 personas fueron salvadas.

Y desde aquel día, mucha gente en cada nación a quienes Dios ha permitido escuchar Su Evangelio los cuales son los que Él había predestinado para salvación, ha recibido salvación.

De esta manera, el nuevo pacto no cambió al Maravilloso Plan de Dios para Salvación para ningún individuo. El nuevo convenio o pacto simplemente completó o culminó el Maravilloso Plan de Dios para Salvación de salvar gente de todas las naciones del mundo.

Aquellos que llegaron y llegan a ser salvos, son los verdaderos Judíos en Cristo: “Porque no es Judío el que lo es en manifiesto; ni la circuncisión es la que es en manifiesto en la carne:
Mas es Judío el que lo es en lo interior; y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.”
Romanos 2:28-29

Son el Israel de Dios: “Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura.
Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.”
Gálatas 6:15 -16

Son la verdadera simiente de Abraham: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis vestidos.
No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varón, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.”
Gálatas 3:27 -29

Es por eso que cuando Dios habla del nuevo pacto o convenio, Él declara: “Por lo cual, este es el pacto que ordenaré á la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, Y sobre el corazón de ellos las escribiré; Y seré á ellos por Dios, Y ellos me serán á mí por pueblo:
Y ninguno eneseñará á su prójimo, Ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor: Porque todos me conocerán, Desde el menor de ellos hasta el mayor.”
Hebreos 8:10-11

“Hasta ahora hemos visto que a través de la historia del mundo, Dios solo ha tenido un Maravilloso Plan de Salvación.
El Maravilloso Plan de Dios para Salvación está supeditado en el hecho de que Cristo es el Cordero sacrificado desde antes de la fundación del mundo.”

Fue absolutamente necesario que los pecados de cualquier individuo que Dios había predestinado para salvación, fuesen puestos sobre el Señor JesúsCristo.

De allí, culpable con los pecados de cada uno de los elegidos para salvación, Jesús soportó la ira de Dios. Cristo sufrió la ira de Dios a favor de aquellos cuyos pecados Él tomó sobre Sí mismo.

LAS PROMESAS DE AMBOS CONVENIOS SON IDENTICAS

Cuando comparamos el Maravilloso Plan de Dios para Salvación del Antiguo y Nuevo Testamento, vemos que las promesas a los verdaderos creyentes son las mismas.

En el Antiguo Testamento Dios declara: “Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu simiente después de ti en sus generaciones, por alianza perpetua, para serte á ti por Dios, y á tu simiente después de ti.” Génesis 17:7

Y en el Nuevo Testamento: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” Hechos 2:39

Además, el mandato u orden a los padres creyentes de instruir a sus hijos en el camino del Señor, fue idéntico en el Antiguo y el Nuevo Testamento y declara:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón:
Y las repetirás á tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes:”
Deuteronomio 6:6-7

Y en Efesios advierte:

“Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4

Habiendo dicho esto, en la segunda parte de este capítulo debemos mirar una situación que tiene que ver con la señal que debía ser puesta sobre el creyente, la cual fue claramente diferente para el creyente y su familia en el Antiguo Testamento comparada a la del creyente y su familia en el Nuevo Testamento.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.