Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 3 (2 de 2)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿DA SALVACION EL BAUTISMO POR MEDIO DE AGUA?

¿COMO SE DEBIA APLICAR EL BAUTISMO EN AGUA?

La próxima pregunta que debemos encarar es referente al modo de bautizar. ¿Debemos bautizar rociando agua, sumergiendo ó vertiendo agua sobre la persona que va a ser bautizada?

Debido a la popularidad de la práctica de la inmersión que es usada por muchos en tantas iglesias y congregaciones, uno podría estar inclinado a pensar que la Biblia debe enseñar claramente que la inmersión es la manera de bautizar.

“Pero cuando escudriñamos cuidadosamente las Sagradas Escrituras, no encontramos que Dios registre absolutamente nada que hable de inmersión.”

Tampoco encontramos ningún ejemplo de creyentes siendo sumergidos, y no encontramos ninguna enseñanza de inmersión asociada con la salvación y el lavado total de nuestros pecados.

Entonces, ¿qué en las Sagradas Escrituras tiende a sugerir inmersión que aparentemente guía a muchos a creer que la Biblia enseña inmersión?

Talvez recordarás que en el capítulo 1 enseñamos que la palabra griega [bapto] de ninguna manera enseña que el bautismo significa inmersión.

Dios registra dos citas que son especialmente usadas para enseñar inmersión. La primera está relacionada al bautismo del Señor JesúsCristo, pero debemos preguntar; ¿fue Él sumergido en el Jordán?

¿No bautizó Juan el bautista en el río Jordán debido a que allí había mucha agua? Dios registra el bautismo de Jesús así:

“Y Jesús, después que fué bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.” Mateo 3:16

¿Enseña este verso sin lugar a duda que cuando el Señor Jesús “…subió luego del agua…” subió después de haber sido sumergido?

Dios en este verso no habla de inmersión, Dios en este verso simplemente declara que el Señor Jesús “…subió luego del agua…” Entonces, ¿cómo debemos entender esta frase?

La regla de interpretación bíblica que Dios nos ha dado, es la que indica que la ayuda que debemos buscar debe provenir de Su Palabra solamente y en Su totalidad.

Siguiendo Su regla de interpretación, Él nos guía al libro de los Hechos 8:38-39 donde Dios describe el bautismo del Etíope eunuco por medio de agua.

Leemos: “Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.
Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe; y no le vió más el eunuco, y se fué por su camino gozoso.”

Nota que Dios en el verso 39 habla de que ambos “…subieron del agua…” la cual es la misma frase que Dios usa para describir el momento en que el Señor Jesús …subió luego del agua….

¿Qué es lo que Dios declara en el verso 38? Él declara que: “…descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco…” Con la palabra “…ambos…” Dios está indicando que la acción que el eunuco tomó fue exactamente duplicada por Felipe.

Dios ha registrado el hecho de que ambos descendieron al agua, para asegurarnos de que no pasemos por alto esta enseñanza, Dios pone énfasis al unir la palabra “…ambos…” con “…Felipe y el eunuco…”

De esta manera, si descender al agua implica inmersión, entonces debemos concluir que Felipe se sumergió al mismo tiempo que él zambulló al eunuco.

Obviamente esa conclusión no tiene sentido, Dios simplemente está enseñando que ellos llegaron a un lugar donde había “…cierta agua…” y que ambos entraron al agua.

Dios claramente nos deja ver que una vez allí ellos entraron hasta que el agua les llegó al tobillo o a las rodillas (hasta donde les llegó el agua no tiene importancia), y que Felipe bautizó al eunuco.

Mas tarde en nuestro estudio veremos que Dios en Su Palabra nos enseña la forma de bautizar y que este no es por medio de inmersión.

Para reforzar la enseñanza de que el entrar al agua no implica inmersión, Dios en la próxima frase en el verso 39, declara: “Y como [ambos] subieron del agua…”

Dios en Su Sagrada Escritura frecuentemente usa el número 3 simbólicamente para enfatizar Su propósito.

El triple énfasis dado al registrar: “…y descendieron ambos al agua…”, “…Felipe y el eunuco…” , “Y como [ambos] subieron del agua…” subraya y acentúa que Su propósito es que entendamos que la inmersión no fue el modo del bautismo en este evento histórico.

Claramente el lenguaje “Y como subieron del agua…” no puede implicar bautismo por medio de inmersión.

Ya que el Señor Jesús también “…subió luego del agua…” después de haber sido bautizado, no debemos ver alguna implicación de que Su bautismo fue por medio de inmersión.

Talvez recordarás que anteriormente en nuestro estudio aprendimos que el Señor Jesús tenía que ser lavado ceremonialmente antes de que pudiese laborar como el Sumo Sacerdote.

Aprendimos que Él no solo es el Cordero que debía ser ofrecido, pero que Él también es el Sumo Sacerdote y que los sacerdotes debían ser lavados ceremonialmente antes de ministrar en el altar.

“Harás también una fuente de metal, con su basa de metal, para lavar; y la has de poner entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y pondrás en ella agua.
Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos sus manos y sus pies:
Cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, se han de lavar con agua, y no morirán: y cuando se llegaren al altar para ministrar, para encender á Jehová la ofrenda que se ha de consumir al fuego,
También se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su simiente por sus generaciones.”
Hechos 30:18-21

Las manos y los pies de los sacerdotes fueron lavados, ese fue el lavado que Cristo debía experimentar antes de ministrar en el altar del sacrificio.

De aquí que no debemos esperar que Cristo haya sido sumergido cuando Él fue bautizado.

¿ENSEÑA DIOS INMERSIÓN EN ROMANOS 6?

Otro verso que parece enseñar inmersión es: “¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte?
Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.”
Romanos 6:3-4

Muchos maestros y predicadores enfatizan que cuando alguien es sumergido dentro del agua, esta persona es sumergida con todos sus pecados y cuando ella es sacada del agua, sus pecados son quitados o dejados y de ahora en adelante esta persona es libre de pecado.

Regularmente estos maestros usan estos versos para respaldar esa enseñanza. Pero como aprendimos en este estudio, estos versos no están hablando de bautismo por medio de agua.

Dios en estos versos habla de la ablución de nuestros pecados que ocurre cuando llegamos a recibir Su dádiva de salvación.

“Además no olvidemos que entierro no significa o se identifica con ninguna clase de inmersión, entierro se identifica con la muerte.
El entierro es la evidencia de que muerte ha ocurrido.”

Nosotros fuimos lavados de nuestros pecados debido a que Cristo por medio de Su muerte tomó nuestros pecados sobre Él.

Para librarse de esos pecados, Él debía pagar el castigo demandado por la Ley de Dios. Ese castigo debía ser equivalente o igual al castigo por los pecados de todo aquel por el cual Él vino como Salvador.

De esta manera, fue como si todos nosotros por quienes Él vino a salvar, hubiésemos experimentado la segunda muerte.

Fuimos lavados de nuestros pecados debido a que en principio o primer instante (ya que Cristo fue nuestro substituto, nuestro suplente), nosotros experimentamos la muerte que Cristo soportó.

De aquí que Dios por medio de la frase: “…sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo…” enseña que los verdaderos creyentes hemos sido lavados de nuestros pecados.

Esto es porque Dios nos identificó completa y perfectamente con Cristo mientras Él sufría la segunda muerte, la maldición eterna a nuestro favor.

La idea o enseñanza de sumergirse dentro de agua con todos nuestros pecados y salir de ella limpiados de ellos, es foránea a las Sagradas Escrituras.

Cuando Dios usa la palabra bautismo para señalar e indicar la limpieza de nuestros pecados, por medio de ella Él siempre expresa la idea de lavar.

De aquí que Dios en Romanos 6:3-4 de ninguna manera está enseñando inmersión. De hecho, inmersión nunca es usada en la Palabra de Dios como un sinónimo para salvación.

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Por otro lado, la palabra bautismo la cual significa lavado, tiene muchos sinónimos en la Biblia que describen la salvación provista por Dios.

Lavado, purificando, purgando y lavando son algunos de los sinónimos que frecuentemente Dios usa para describir Su salvación.

¿CUÁL ES EL MÉTODO BÍBLICO PARA EL BAUTISMO POR MEDIO DE AGUA?

Si inmersión no es lo que Dios enseña como el método bíblico para bautizar, ¿qué otra cosa ofrece Dios concerniente al método bíblico de bautizar?

Es cierto que como vimos anteriormente, los lavados ceremoniales del Antiguo Testamento incluyeron el lavado de las manos y los pies, el lavado de ropas, el lavado del cuerpo y el rocío de agua.

Todos ellos fueron ceremonias del Antiguo Testamento que señalaban a la ablución total de nuestros pecados por la sangre derramada por el Mesías prometido. Pero ¿hay algo en las Sagradas Escrituras que señale al bautismo del Nuevo Testamento?

Ya hemos aprendido que el bautismo del Señor Jesús y del eunuco no nos da ninguna pista concerniente al modo de bautizar.

“Pero el bautismo del eunuco sí nos da una pista.
Esta no es encontrada en el lenguaje que describe su bautismo físico, sino que es encontrada en los versos de las Sagradas Escrituras que él leía.”

Dios en Hechos 8:32-33 claramente enseña que él leía Isaías 53 donde Dios describe el Mesías que vendría. Dios llevó a Felipe para que explicara este pasaje al eunuco.

La introducción a Isaías 53 está en Isaías 52 particularmente empezando en el verso 7 y continuando con el lenguaje de los versos 13-15 que son una parte integral de la descripción del Mesías que vendría.

Nota el lenguaje:

“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, y será muy sublimado.
Como se pasmaron de ti muchos, en tanta manera fué desfigurado de los hombres su parecer; y su hermosura más que la de los hijos de los hombres.
Empero él rociará muchas gentes: los reyes cerrarán sobre él sus bocas; porque verán lo que nunca les fué contado, y entenderán lo que jamás habían oído.”
Isaías 52:13-15

Dios en estos versos nos da una pista del por qué el eunuco deseaba ser bautizado y el método por el cual él fue bautizado. Dios en el verso 15 declara: “Empero él rociará muchas gentes…”

Podemos imaginarnos la pregunta del eunuco concerniente a esta frase. También podemos imaginar cual fue la contestación de Felipe al usar las Escrituras.

Con seguridad Él usó las misma Escrituras que usamos en nuestros días mientras comparamos la Escritura con la Escritura pues Dios promete:

“Y yo os tomaré de las gentes, y os juntaré de todas las tierras, y os traeré á vuestro país.
Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.
Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis mandamientos, y guardéis mis derechos, y los pongáis por obra.”
Ezequiel 36:24-27

Nota el uso que Dios da a la palabra “rociar” o “esparcir” “Y esparciré sobre vosotros agua limpia…” El agua limpia es El Verdadero Evangelio que Él aplica a nuestras vidas cuando nuestros pecados son lavados.

Cuando nuestros pecados son limpiados completamente, Dios nos da un nuevo Espíritu. Esto está de acuerdo con la declaración de Cristo “…Os es necesario nacer otra vez.” Juan 3:7

Cuando Dios nos da Su salvación, Él lava nuestros pecados completamente y provee la resurrección de nuestra alma. Además, Dios nos enseña que Su Espíritu viene y mora en nosotros: “Y pondré dentro de vosotros mi espíritu…”

De esta manera en Isaías 52:15 Dios habla de la salvación que cubriría a todos Sus escogidos en todas las naciones del mundo, al declarar que Él rociaría “…muchas gentes…”

Ello significa que mucha gente de muchas naciones ha sido rociada (lavada) con El Verdadero Evangelio para que ellos fuesen limpiados de sus pecados.

Debido a que Dios habla de muchas naciones, definitivamente se relaciona a la era del Nuevo Testamento después de la explosión del Verdadero Evangelio como es registrado en el libro de los Hechos.

Cuando Felipe le explicó esto al Etíope eunuco, él también deseaba la señal externa de la salvación, la cual es el bautismo por medio de agua.

La señal que él y Felipe discutieron fue el rocío de agua, de esta manera la implicación es muy fuerte que después de que Felipe y el eunuco habían entrado al agua, Felipe roció agua sobre él lo cual es la sombra de aquello que se espera había ocurrido en el corazón del eunuco.

Dios en un pasaje sobre la salvación muy significante que se relaciona al rocío de agua para la expiación de los pecados, declara:

“Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
Toma á los Levitas de entre los hijos de Israel, y expíalos.
Y así les harás para expiarlos: rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre toda su carne, y lavarán sus vestidos, y serán expiados.”
Números 8:5-7

Y en el verso 11 continúa:

“Y ofrecerá Aarón los Levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová.”

Y agrega:

“Así apartarás los Levitas de entre los hijos de Israel; y serán míos los Levitas
Y después de eso vendrán los Levitas á ministrar en el tabernáculo del testimonio: los expiarás pues, y los ofrecerás en ofrenda.
Porque enteramente me son á mí dados los Levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo aquel que abre matriz; helos tomado para mí en lugar de los primogénitos de todos los hijos de Israel.
Porque mío es todo primogénito en los hijos de Israel, así de hombres como de animales; desde el día que yo herí todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para mí.
Y he tomado los Levitas en lugar de todos los primogénitos en los hijos de Israel.”
(v. 14-18)

En este pasaje Dios hermosamente señala a JesúsCristo quien es tipificado por los levitas. Nosotros los que somos salvados, somos tipificados por los primogénitos.

El Señor Jesús quien fue tipificado por los Levitas, fue dado en ofrenda a favor de los primogénitos (aquellos a quienes Él vino a salvar).

Los pecados de los verdaderos creyentes han sido lavados y borrados por Cristo al dar Su vida por nosotros. Él fue lavado (rociado) al soportar la ira de Dios.

“Significantemente, la ceremonia que apuntaba al lavado espiritual fue el rocío de agua como vimos en uno de los párrafos anteriores en Números 8:7

De aquí que definitivamente somos dirigidos por Dios a rociar al mundo con El Verdadero Evangelio como el nuevo modo de bautismo por medio de agua espiritual.

RESUMIENDO LO QUE HEMOS APRENDIDO

Abreviando lo que hemos aprendido sobre el método por medio del cual el bautismo por medio de agua debe ser llevado a cabo, los siguientes principios o normas están en vista:

  1. Nunca ni de ninguna manera Dios usa la inmersión (sumergirse en agua de tal manera que ella cubre) o la emersión (ascenso o subida de debajo del agua) para relacionarlas al bautismo.
  2. Lavando, limpiando o purificando es el enfoque de la salvación y de esta manera, debe ser el enfoque del acto ceremonial del bautismo.
    Esto concuerda con el significado de la palabra bautismo, el cual es lavando.
  3. Los símbolos de limpieza del Antiguo Testamento fueron el acto de rociar o lavar. El lavado podría incluir partes del cuerpo de una persona o todo su cuerpo.
  4. Ambos actos de rociar agua en Ezequiel 36:25 e Isaías 52, particularmente señalan a la limpieza ceremonial del Nuevo Testamento.

Ahora debemos estar listos para examinar algunas preguntas que quedan todavía, las cuales están relacionadas al bautismo en agua.

Por ejemplo: ¿quién debe ser bautizado en agua? ¿Estamos completamente seguros de que no existe gracia espiritual en el acto del bautismo con agua?

Rogando la sabiduría, la guía de Dios y si Él lo permite, examinaremos estas y otras preguntas en el próximo capítulo.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.