Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 3 (1 de 2)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

¿DA SALVACION EL BAUTISMO POR MEDIO DE AGUA?

Hemos aprendido que la palabra bautismo o bautizar, significa lavar, limpiar, y purificar. Esta palabra es totalmente semejante o equivalente con muchas declaraciones bíblicas que asocian el lavar o limpiar con la ablución total de nuestros pecados cuando Dios provee Su salvación a nuestras almas.

Dios lo dice muy bien cuando declara: “Y esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.” Ezequiel 36:25

“Además aprendimos que ordinariamente cuando vemos en la Biblia la palabra bautizar, ella está señalando o apuntando a la completa purificación o limpieza de nuestros pecados y que normalmente ella no está hablando de bautismo en agua física.”

Solamente si el contexto señala al bautismo en agua física, es que debemos entender que la sombra o representación del bautismo en agua, está en vista.

Hay otras preguntas que debemos encarar. ¿Qué acerca del bautismo en agua? ¿Qué declara Dios en Su Palabra sobre el bautismo en agua? ¿Quién debe ser bautizado? ¿Es el bautismo en agua una condición para salvación? ¿Inicia o garantiza la salvación el bautizarse en agua?

¿ES EL BAUTISMO EN AGUA UN REQUISITO PARA SALVACIÓN?

La primera pregunta que debemos encarar es: ¿es el bautismo en agua de alguna manera una condición para recibir salvación? Esta pregunta es válida porque Dios declara:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:16 Y también:

“Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.” Hechos 2:38

Además leemos:

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Juan 3:5

Da la impresión de que hay mucha evidencia de que el bautismo por medio de agua física debe ser experimentado como parte del proceso de salvación.

Pero el problema con esa interpretación, es que bautizarse con agua física, es una obra que nosotros hacemos, y Dios en Su Palabra advierte de que Su salvación es sola y exclusivamente la obra de Dios.

“Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
No por obras, para que nadie se gloríe.
Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.”
Efesios 2:8-10

SOLO HAY UN BAUTISMO

La solución a la pregunta emerge cuando regresamos a los primeros principios. Dios insiste que solo hay un bautismo: “Un Señor, una fe, un bautismo,” Efesios 4:5

¿Cómo debemos entender esto?

Podemos entender esto cuando Dios nos permite ver que puede haber algo que es sustantivo y genuino, real o concreto, pero esto también puede proyectar una sombra.

Temprano en nuestro estudio, usamos la analogía de un árbol. Un árbol es sustantivo y real. Un árbol puede proyectar una sombra que es en su totalidad identificada con el árbol, pero la cual no tiene sustancia en ella misma.

Así también, el bautismo [el lavado de nuestros pecados] llevado a cabo por Dios, es único, genuino y real. Pero el bautismo en agua es solamente una sombra o representación de la acción que Dios lleva a cabo.

El bautismo en agua es identificado con el bautismo [lavado] con el Espíritu Santo y de esta manera solo hay un bautismo. El bautismo por medio de agua es simplemente una sobra que de sí mismo no tiene sustancia o fundamento.

Además, temprano en nuestro estudio aprendimos que los lavados ceremoniales del Antiguo Testamento fueron sombras o representaciones de la total ablución de nuestros pecados que sería cumplida por el Mesías que vendría.

De la misma manera, el bautismo con agua es una sombra o representación del lavado total de nuestros pecados por medio del pago que fue consumado por Cristo al soportar la ira de Dios.

De aquí que la sombra o representación que es el bautismo por medio de agua, es una señal que apunta o señala a la ablución total de los pecados de todos los fueron escogidos para salvación.

La señal del bautismo por agua también marca o apunta a la esperanza de que en un punto en el futuro de acuerdo a la voluntad de Dios, el individuo que es bautizado llegue a ser salvo.

Ya no existe ninguna sustancia en el acto del bautismo por medio de agua, pues es un mandato ceremonial de la era de la iglesia del Nuevo Testamento.

De aquí que cuando Dios en el Nuevo Testamento usa la palabra bautismo, ella ordinariamente debe ser entendida con el significado o acción de Dios lavando nuestros pecados.

Es por eso que Dios en Marcos 16:16 está declarando que hay dos condiciones que dan evidencia de salvación. Dios nos ha dado una fe por medio de la cual llegamos a confiar en Dios como nuestro Único y Suficiente Señor y Salvador.

Y nuestros pecados han sido completamente lavados, en otras palabras, hemos sido bautizados con el Espíritu Santo.

Un interesante uso de la palabra bautismo es encontrada en esta declaración: “A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo:” 1Pedro 3:21

Dios claramente nos deja ver que el bautismo que está en vista debe ser el bautismo espiritual, porque sabemos que el bautismo en agua nunca nos podrá salvar a ninguna persona.

Dios en este verso explica que el bautismo espiritual no quita “…las inmundicias de la carne…” de la manera que hace la sombra o representación del bautismo en agua.

En lugar de eso, el bautismo espiritual nos da la “…demanda de una buena conciencia delante de Dios…” En otras palabras, nuestra conciencia ya no nos puede acusar de que estamos bajo la ira de Dios porque nuestros pecados han sido lavados.

La prueba de este lavado total de nuestros pecados es que Cristo resucitó lo cual prueba que Él pagó totalmente por los pecados de aquellos cuyos pecados fueron totalmente abolidos en Su obra de expiación.

“De la misma manera, Dios en Hechos 2:38 indica que debemos arrepentirnos y debemos ser bautizados.
No olvidemos que el arrepentirse para salvación, es un regalo o don de Dios.”

“El Dios de nuestros padres levantó á Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole de un madero.
A éste ha Dios ensalzado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar á Israel arrepentimiento y remisión de pecados.”
Hechos 5:30-31

El bautismo para la remisión de pecados también es la obra de Dios a medida que Él nos bautiza con el Espíritu Santo, lo que significa que Él nos lava de nuestros pecados.

En Juan 3 Dios declara que debemos nacer otra vez [una mejor traducción es nacer de arriba]. Dios declara que debemos nacer de agua y del Espíritu.

El agua no puede estar refiriéndose al agua física que usamos día a día, ya que no hay sustancia de salvación en el acto de lavarse físicamente.

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4:14

Dios nos enseña que Su Palabra es el agua del evangelio que salva, es por esto que el Señor Jesús dice a la mujer samaritana:

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Y también:

“Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.” Juan 7:37-38

El agua que debemos tomar, la cual fluye de dentro del creyente, es El Verdadero Evangelio, Su Palabra verdadera a medida que es aplicada por el Espíritu Santo a la vida del individuo que Él está salvando.

No olvidemos que “Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

La Palabra de Dios es El Verdadero Evangelio que Dios ha decretado debemos escuchar como prerrequisito para salvación.

“En otras palabras, en Juan 3:5 Dios está declarando que una persona será salva cuando esa persona escuche El Verdadero Evangelio y este sea aplicado al corazón de esa persona por medio de la acción de Dios el Espíritu Santo.”

De aquí que bajo ninguna circunstancia nosotros debemos contemplar la idea de que de alguna manera el bautismo en agua es una condición para salvación.

En Hechos 10 aprendemos sobre la conversión de Cornelio. Después de que hubo sido convertido, fue bautizado en agua.

SAULO DE TARSO ES BAUTIZADO

Temprano en nuestro estudio hicimos reseña a la salvación de Saulo de Tarso a quien Dios cambió su nombre a Pablo después de arrestarlo en el momento que él iba camino a Damasco.

Saulo de Tarso estuvo sin vista por tres días en los cuales él se mantuvo orando. Dios envió a él un creyente devoto llamado Ananías y declaró:

“Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.
Ananías entonces fué, y entró en la casa, y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno de Espíritu Santo.
Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.”
Hechos 9:16-18

¿Insiste Dios en estos versos que debemos ser bautizados para que nuestros pecados sean borrados? Así es, debemos ser bautizados para remisión de pecados, pero ese bautismo no puede ser el bautismo por medio de agua física.

Solamente el bautismo por el Espíritu Santo, el lavado espiritual que Dios lleva a cabo puede borrar pecados.

De esta manera Saúl recibe la orden de que él debe ser bautizado por el Espíritu Santo para que de esa manera sus pecados puedan ser borrados y Dios declara:

“No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;” Tito 3:5

Y también:

“Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.”
Efesios 5:25-27

Solamente Dios puede lavar puede lavar y borrar nuestros pecados y Él hace esto mientras Él aplica el agua de la Palabra a nuestras vidas, Dios lo enseña así:

“Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.” Juan 15:3

Esto enfatiza la regla o principio de que cuando vemos la palabra “bautismo” en la Biblia, ordinariamente debemos primeramente pensar en ella como una palabra que se identifica con la acción de la total ablución o perdón de nuestros pecados.

Esta regla o principio va en dirección totalmente opuesta a lo que comúnmente pensamos. Usualmente cuando vemos la palabra “bautizar” en la Biblia, pensamos en el bautismo realizado con agua física.

Verdaderamente existen muchas referencias al bautismo con agua física. Leemos de Juan el Bautista y de los discípulos bautizando. Del Etíope eunuco siendo bautizado por Felipe.

Leemos de la familia de Cornelio bautizada por Pedro, los samaritanos de Hechos 8 por Felipe, del carcelero de Filipos y los suyos por medio de Pablo y Silas.

Lidia y su casa por Pablo, los 12 discípulos de Efeso en Hechos 19 por medio de Pablo. Crispo y Gayo y la Familia de Estéfanas por medio de Pablo.

No obstante, cuando Dios ordena al impío que sea bautizado como Él hace en Marcos 16:16 y Hechos 2:38, la orden es sinónima con la orden de ser salvo.

Dios y solo Dios puede salvar, solo Él puede lavar nuestros pecados. La orden de ser bautizado en el Espíritu Santo es una acción que solo Dios puede realizar.

De la misma manera entendemos cuando Dios declara:

“Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.” 1Corintios 12:13

En otras palabras, somos bautizados, somos lavados de nuestros pecados cuando Él nos provee Su salvación. El lavado de nuestros pecados nos hace formar parte del cuerpo de verdaderos creyentes el cual Dios también describe como el cuerpo de Cristo.

BAUTISMO EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

La orden dada por Dios en Mateo 28:19, es especialmente interesante porque en ella Dios ordena a todos los creyentes a bautizarse en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, cuando declara:

“Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:”

¿Pone aquí en vista Dios el bautismo en agua o el bautismo en el Espíritu Santo? Dios reitera esto en un pasaje paralelo cuando declara:

“Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el evangelio á toda criatura.
El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”
Marcos 16:15-16

La enseñanza y la predicación deben tomar lugar en todo el mundo para que mucha gente escuche El Verdadero Evangelio. De aquellos que escuchan habrá algunos que creerán y serán bautizados.

El hecho de que ellos han creído y que ellos fueron bautizados [que sus pecados fueron borrados] es el resultado de la acción de Dios trabajando en sus vidas.

“De esta manera, la orden de Dios dada en Mateo 28:19 efectivamente declara que debemos enseñar la Palabra de Dios pues por medio de Ella Él traerá a aquellos que serán bautizados, en otras palabras a aquellos cuyos pecados Él lavará.”

Adicionalmente Dios en este significante verso enseña que aquellos que reciben salvación, son lavados [bautizados] en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios está enseñando que la salvación nos trae a una relación muy intima con Dios en cada aspecto de Su ser. Solo cuando seamos llevados al cielo, entenderemos todo el sentido glorioso de este verso.

Por consiguiente no olvidemos que debemos entender que el bautismo en agua no está en vista, excepto simplemente como una sombra o representación de la acción que Dios lleva a cabo o que tenemos la esperanza que llevará a cabo, la cual es nuestra salvación.

Por la gracia de Dios, después de toda esta información dada por Dios, debe ser mucho más fácil entender que ningún acto físico como el bautismo en agua puede en ningún momento traer a alguien a una unión intima con el Dios Trino.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.