Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 1 (1 | 2 | 3 | 4 | 5 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

MAS PRUEBAS BIBLICAS QUE EL BAUTISMO QUE SALVA, ES EL BAUTISMO ESPIRITUAL

EL CUERPO DE CRISTO NO VIO CURRUPCION

La cuarta evidencia o prueba de que la paga del pecado había sido satisfecha en su totalidad cuando Cristo clamó: “…Consumado es…” es vista en el hecho de que Su cuerpo no vio corrupción.

Como aprendimos anteriormente, los cuerpos de los verdaderos creyentes están completamente sujetos a corrupción, porque el impacto final de la expiación no es aplicado a nuestras personalidades hasta que recibamos nuestros cuerpos espirituales glorificados, lo cual sucederá en la resurrección de los muertos en el último día.

Pero el cuerpo de Cristo no vio corrupción, Dios declara esto así: “Por eso dice también en otro lugar: No permitirás que tu Santo vea corrupción.” Hechos 13:35

“Antes de clamar: “…Consumado es…” el Señor Jesús se encontraba bajo la ira de Dios.
Él estaba siendo castigado por nuestros pecados los cuales habían sido imputados sobre Él.”

Una vez que el pago había sido saldado totalmente, ya no había más maldición. Ya no había más ira de Dios, no otro pago que hacer. Esta evidencia es clara en el hecho de que Su cuerpo no vio corrupción.

Además el hecho de que Su cuerpo no se pudrió en la tumba, probó que ya no había necesidad de más obra para obtener nuestra salvación. En el jardín de Gethsemaní, sudor manó de Su cuerpo. El sudor es producido cuando una obra es llevada a cabo.

En la expiación, Cristo hizo toda la obra que era requerida para salvarnos. En la tumba Su cuerpo descansó, ya no se llevaba a cabo mas obra pues la expiación había sido cumplida totalmente cuando Jesús exclamó: “…Consumado es…”.

La quinta y última prueba o evidencia de que el pago había sido cubierto en su totalidad, es vista en la resurrección de Cristo. Su resurrección probó mas allá de cualquier duda que el reembolso o pago por los pecados, había sido totalmente cubierto.

Es maravilloso notar que Dios registra: “A los cuales, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios.” Hechos 1:3

De la misma manera que Jesús dio muchas pruebas de que Cristo había resucitado, así también Él dio muchas pruebas antes de Su resurrección de que el castigo por el pecado había sido recibido en Su totalidad.

Estas pruebas son tan importantes que Dios denomina la experiencia del Señor Jesús en el jardín de Gethsemaní hasta Su resurrección como estando “…en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” Mateo 12:40

Regresando a Romanos 6:4 leemos: “Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo…”

Así como el entierro de Cristo después de Su muerte física fue la evidencia de que Él se encontraba bajo la ira de Dios, también nosotros somos bautizados (lavados) de nuestros pecados y fuimos identificados con Él en Su entierro como evidencia de que Él había estado bajo la ira de Dios.

Es por eso que Dios registra; “Porque si fuimos plantados juntamente en él á la semejanza de su muerte, así también lo seremos á la de su resurrección:” Romanos 6:5

Esto significa que nuestros pecados fueron completamente lavados por Cristo cuando Él experimentó la segunda muerte, la eterna ira de Dios.

De esta manera, nosotros quienes hemos sido salvados, experimentamos la resurrección de la muerte espiritual a la Vida eterna como evidencia de que todos nuestros pecados han sido pagados.

“Además, ya que en el momento de nuestra salvación Dios dio nueva vida y resucitó nuestra alma o espíritu (que es donde tenemos la Vida eterna), prueba que nuestros pecados han sido completamente lavados.”

Es por eso que podemos entender cuando Dios declara: “En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncisión de Cristo;
Sepultados juntamente con él en la bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos.”
Colosenses 2:11-12

Mas adelante en nuestro estudio desarrollaremos este punto con más profundidad.

Nuestros pecados fueron lavados cuando Jesús fue bautizado (lavado) de nuestros pecados.

Esto es así porque aquellos pecados de los cuales Él fue lavado, fueron mis pecados y los pecados de todos los que creerían en Él, Sus escogidos.

De esta manera, así como Él fue enterrado y resucitó como evidencia de que Él había soportado la segunda muerte, así nosotros somos enterrados con Él y somos resucitados con Él.

En otras palabras, nuestros pecados fueron cortados (circuncidados) cuando los pecados imputados sobre Cristo fueron cortados una vez que Él pagó por ellos.

Nosotros nos identificamos en Su lavado (bautismo) cuando Él experimentó la segunda muerte lo cual fue probado por Su muerte física y por Su entierro.

Entonces, ahora podemos entender Romanos 6:6 donde Él declara: “…que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él…” Nuestro “…viejo hombre…” incluye a nuestro cuerpo y alma.

Judicialmente todos nuestros pecados han sido borrados en toda nuestra personalidad. De aquí que ante los ojos de Dios el Padre somos presentados sin culpa porque hemos sido cubiertos por la justicia de Cristo.

Esto es así a pesar de que todavía somos atribulados por el pecado en esta vida por el hecho de que aun no hemos recibido nuestros cuerpos glorificados.

¿Cómo debemos entender 1Corintios 15:29 donde Dios registra: “De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?”

El bautismo registrado en este verso, es el lavado que Jesús experimentó cuando Él pagó por nuestros pecados.

Pero el bautismo o lavado es a favor de toda nuestra personalidad y no solo a favor de nuestra alma la cual es renovada en el momento de nuestra salvación.

Ese lavado (bautismo) es también a favor de nuestros cuerpos espirituales muertos. La prueba de que nuestros cuerpos muertos son incluidos en este lavado (bautismo) es vista en el hecho de que en el último día, ellos serán resucitados como cuerpos glorificados, y esto es lo que Dios en 1Corintios 15 enfatiza también.

DEBEMOS SER BAUTIZADOS

Ahora podemos entender por qué el Señor Jesús declara: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:16

Obviamente el bautismo es una condición que debe ser cumplida para que podamos recibir salvación.

Al mismo tiempo Dios aquí no puede estar hablando del bautismo aplicado por medio de agua, pues ninguna cantidad de agua física que quita la mugre del cuerpo, tendrá el poder de espiritualmente lavar nuestros pecados.

Dios aquí se está refiriendo al lavado (bautismo) que el Señor Jesús experimentó cuando Él pagó por nuestros pecados.

Si los pecados de una persona no fueron imputados al Señor Jesús, para que Él soportara la ira de Dios por aquella persona y de allí sus pecados fuesen borrados, aquella persona no llegará a recibir salvación.

Pero todos aquellos que llegan a recibir salvación, son salvos porque sus pecados fueron imputados al Señor Jesús.

Al soportar la ira de Dios como pago por aquellos pecados, Jesús lavó o borró aquellos pecados. De aquí que la condición o estado de haber sido bautizado (lavado) fue cumplida para aquel individuo.

Una vez que aquel individuo es lavado (bautizado) y el Espíritu Santo aplica la salvación de Dios a la vida de aquel individuo, ese individuo es salvo.

“La evidencia de la salvación es la presencia de la fe en la vida del creyente.
Esta fe es el resultado de la salvación que Dios ha provisto.”

De la misma manera, el bautismo registrado en Hechos 2:38, es exactamente el mismo registrado en Marcos 16:16, y leemos:

“Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Una vez más, debemos entender que el bautismo provisto por medio de agua física, no está en vista aquí. Este bautismo solo puede ser el bautismo (lavado) que nosotros experimentamos cuando Jesús lavó o borró nuestros pecados que fueron imputados sobre Él.

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Solamente cuando Dios aplica este lavado (bautismo) a nuestras vidas, es que llegamos a recibir salvación.

El mandato u orden á arrepentirnos y ser bautizados es equivalente al mandato que Dios por medio de Pablo dio al carcelero filipense cuando le dijo que él debía creer.

Aquellos a los cuales se le habló en Hechos 2:38 como también al carcelero, se encontraban muertos espiritualmente. El llegar a ser lavados de sus pecados o llegar a estar dentro de la condición de creer en Cristo, fue algo para lo cual ellos no tenían ninguna capacidad.

“Así mismo ellos recibieron el mandato a arrepentirse.
Es verdad que una persona no salva puede retirarse de este pecado o de ese otro pecado.”

Pero el arrepentimiento que da como resultado salvación, es aquel por medio del cual nosotros damos vuelta totalmente y empezamos a caminar en la dirección opuesta de la que nos dirigíamos.

Una persona espiritualmente muerta, no puede tomar la decisión para hacer esto y Dios declara: “Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es ordenar sus pasos.” Jeremías 10:23

Y lo acentúa de esta manera: “¿Mudará el negro su pellejo, y el leopardo sus manchas? Así también podréis vosotros hacer bien, estando habituados á hacer mal.” Jeremías 13:23

El creer, el ser bautizado (tener todos los pecados borrados), el arrepentirse, son cosas que deben ser efectuadas por Dios.

Para ser salvos, Él debe borrar nuestros pecados, Él debe darnos un alma resucitada para que nuestra vida de un giro de 180 grados y dejar de servirnos a nosotros mismos y empezar a servirle a Él.

Para ser salvos, es Él quien debe darnos fe para de esta manera creer totalmente en Dios, en otras palabras nuestra vida debe ser comandada en su totalidad por Él, y solo por Él.

De esa manera lleguaremos a confiar que todo lo que Su Santa Palabra declara es verdad y la Única autoridad a seguir.

De la misma manera, ahora podemos entender el mandato u orden dado a Saulo de Tarso quien permaneció ciego por tres días después de haber tenido el encuentro con Cristo.

Leemos lo que Ananias dijo a Pablo: “Ahora pues, ¿por qué te detienes? Levántate, y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.” Hechos 22:16

Algunos talvez concluyan que este texto es una prueba de que el bautismo por agua es una condición para salvación. Pero como ya hemos aprendido que eso no es posible.

De hecho, Dios no menciona agua en este texto ni en su contexto. Notemos que el agua tampoco es mencionada en Hechos 2:38.

El hecho es que el devoto Ananias bajo la autoridad de Dios, ordenó a Saulo a levantarse (llegar a ser espiritualmente resucitado) y ser bautizado (tener los pecados lavados o borrados).

Saulo, obviamente no podía hacer estas cosas. Solo Dios podía hacerlas, de esta manera entendemos que este fue el momento de salvación para él.

Pero esto no es porque Saulo había hecho alguna contribución para su salvación. Dios debía llevar a cabo toda la obra de levantarlo y lavar sus pecados para que Saulo llegara a ser salvo.

“La prueba de que ese fue el momento en que Dios lo salvó es registrada así:
“Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose, fué bautizado.” Hechos 9:18

Las escamas que cayeron de sus ojos nos recuerdan el registro de Dios cuando declara: “Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que había de ser abolido.
Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado.
Y aun hasta el día de hoy, cuando Moisés es leído, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.
Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.”
2Corintios 3:13-16

LOS ISRAELITAS FUERON BAUTIZADOS EN MOISES

Otra referencia sobre el bautismo es encontrada en 1Corintios 10. Allí leemos que los israelitas fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar.

“PORQUE no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar;
Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar;
Y todos comieron la misma vianda espiritual;
Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo.
Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; por lo cual fueron postrados en el desierto.”
(v. 1-5)

Este pasaje indica que en una manera física, todos los israelitas estuvieron bajo la misma nube con Moisés, y de esa manera encararon a Dios como el Juez de la misma manera que Moisés.

La nube durante el día, y la columna de fuego durante la noche que acompañaron a los israelitas durante sus 40 años en el desierto, fueron un constante recordatorio del hecho de que ellos debían responder a Dios por sus pecados.

La dominante e imperiosa presencia de Dios como el Juez, fue revelada por la apariencia de una nube. En este pasaje, Moisés es una representación de Cristo quien debido a nuestros pecados estuvo bajo el juicio de Dios.

Israel, quien en este pasaje representa a todos los creyentes; también está en principio bajo el juicio de Dios, porque estamos identificados con Cristo cuando Él soportó la ira de Dios por nuestros pecados.

De esta manera, nosotros somos lavados (bautizados) en Cristo, de la misma manera que Moisés estuvo identificado con Moisés en la nube.

De la misma manera, todos los israelitas pasaron a través del mar rojo con Moisés. El mar rojo es una representación del infierno.

En esta ocasión Moisés también es una representación de Cristo. Moisés pasó a través del mar rojo e Israel pasó con Moisés.

En otras palabras esta es una representación de Cristo soportando la ira de Dios por nuestros pecados, representados por el cruce del mar rojo.

De esta manera, todos los verdaderos creyentes somos tipificados por Israel, también hemos sido lavados o limpiados en Cristo (Moisés) porque en Él nosotros también hemos pasado a través del mar rojo (el infierno).

De aquí que ambos, Moisés (una representación de Cristo) y los israelitas (aquellos que son salvos) han atravesado el infierno y han salido de el (pues Cristo resucitó) porque Cristo pagó en Su totalidad la condena demandada por Dios como motivo de nuestros pecados.

Los egipcios que son tipificados por los no salvos, se ahogaron en el mar rojo. Esto tipifica la segunda muerte (condenación eterna), pero Israel fue bautizado (lavado) en Moisés “…en la nube y en la mar.”

Los israelitas no fueron destruidos por Dios el Juez, ni tampoco por el mar rojo como los egipcios debido a que Cristo estaba con ellos soportando la ira de Dios por ellos.

A pesar de eso, cuando Dios nos ha limpiado de nuestros pecados, llegamos a ser identificados con Cristo en el momento que Él encara a Dios como el Juez y exitosamente sale de la condenación eterna habiendo pagado la totalidad demandada por la Ley de Dios por nuestros pecados.

De esta manera, así como los israelitas fueron bautizados en Moisés, así también el verdadero creyente quien ha sido lavado de sus pecados, es bautizado en Cristo.

La tercera representación dada en estos versos, es aquella de Cristo como la Roca de donde fluye el agua del Verdadero Evangelio.

“Una vez más Dios usa a Israel como un retrato de todos aquellos que Él salva, pues ellos reciben Vida eterna de parte de Cristo.
Ellos tomaron del agua del Verdadero Evangelio y debido a ello nunca mas tendrán sed.”

“Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Juan 4:14

La declaración con la que este verso cierra, enfatiza que a pesar de que Israel fue una representación de todos los creyentes, ellos mismos se mantuvieron bajo la ira de Dios debido a que ellos en su mayoría nunca llegaron a ser salvos.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.