Bautismo: La Ablución Total De Nuestros Pecados

Capítulo 1 (1 | 3 | 4 | 5 | 6 | Sumario)

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

SIMBOLOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO QUE REPRESENTAN LIMPIEZA

REPRESENTACIONES DEL ANTIGUO TESTAMENTO DE LA LIMPIEZA DE NUESTROS PECADOS

Para entender y apreciar el significado del bautismo, nosotros debemos empezar en el Antiguo Testamento donde Dios puso la fundación que nos prepara para entender cualquiera de los diferentes usos que Él da a este suceso en el Nuevo Testamento.

“Dios en el Antiguo Testamento, emplea un número de señales, figuras o representaciones que apuntan o nos dirigen al perdón de los pecados de Sus escogidos.
La primera de estas, es el derramamiento de sangre.”

Por medio de esta acción, aprendemos que Dios estableció la regla con la cual indica que sin el derramamiento de sangre (entregar la vida), no podía haber remisión o limpieza de pecados.

“Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Hebreos 9:22

EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE SIGNIFICA DAR VIDA

A través de la Biblia, podemos encontrar el énfasis de que nuestros pecados son lavados por la sangre de Cristo Jesús. Por ejemplo:

“En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados:” Colosenses 1:14

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirváis al Dios vivo?” Hebreos 9:14

“Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.” 1Juan 1:7

Estos versos junto a muchos otros como ellos, asocian claramente la sangre de Cristo con nuestra salvación. Pero estos versos también nos introducen a un problema muy significante.

Cuando escudriñamos cuidadosamente el momento en que Cristo ora por los pecados de los que el Padre le dio, Sus escogidos; no vemos que Él esté literalmente derramando Su sangre.

También, cuando vemos a Cristo mientras Él soporta la agonía de la ira de Dios por los pecados de los que Él vino a salvar, Él soporta la ira de Dios sin el derramamiento de Su sangre.

Además, después de que Él declara: “…Consumado es…” Él todavía retiene Su sangre en Él. Esto es porque una persona o cuerpo sin sangre no tiene vida y por ende no podría hablar.

Mas adelante en nuestro estudio aprenderemos que cuando Él clamó “…Consumado es…” significó que los pecados de Sus escogidos habían sido pagados en su totalidad.

Los acontecimientos que siguieron después. Su muerte física, Su entierro y Su resurrección, fueron la evidencia de que cuando Él clamó “…Consumado es…” Su obra redentora para Sus escogidos había sido cumplida en su totalidad.

Pero debemos notar que cuando Cristo clamó “…Consumado es…” físicamente Él todavía se encontraba vivo, Él todavía en Su cuerpo, retenía la mayor parte de Su sangre.

Es cierto que Él perdió parte de Su sangre mientras soportó los latigazos con los cuales fue azotado, cuando le pusieron la corona de espinas en Su cabeza y cuando lo clavaron en la cruz.

“Pero a pesar de todos esos eventos traumáticos, Él todavía retuvo suficiente sangre en Su cuerpo y de esta manera físicamente tenia suficiente vida para proclamar “…Consumado es…”

Además, después de estar físicamente muerto, un soldado “…le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.” Juan 19:34 de dentro de Él.

Es por esto que nos preguntamos, ¿por qué es que Dios insiste que Cristo derramó Su sangre para nuestra salvación?

La clave para resolver esta dificultad es la frase registrada por Dios en Su Sagrada Escritura donde declara:

“Solamente que te esfuerces á no comer sangre: porque la sangre es el alma; y no has de comer el alma juntamente con su carne.” Deuteronomio 12:23

Además, Dios registra:

“Porque la vida de la carne en la sangre está: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiará la persona.” Levítico 17:11

En estos versos Dios nos está enseñando que en Su Sagrada Escritura, la sangre y la vida son sinónimos. Esto es entendido rápidamente si reconocemos que cualquier animal o ser humano quien pierde su sangre, muere.

Es imperativo que nuestra sangre se mantenga en nuestros cuerpos para mantener nuestra vida, pues de otra manera moriremos.

Asimismo podemos entender que cuando Dios habla de la sangre de Cristo, Él está hablando de la vida de Cristo. Todos esos versos que hablan de la sangre de Cristo, tienen en vista la vida de Cristo.

Dios nos da un ejemplo, cuando Cristo estuvo en “…la aldea que se llama Gethsemaní…” y “…fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra….” Lucas 22:44

Dios está hablando y enseñando el hecho de que Cristo estaba dando Su vida mientras Él derramaba Su ira sobre Él para la ablución de los pecados de Sus escogidos.

Dios habla del “…sudor…”, el sudor es producto de alguna labor o trabajo. El Señor Jesús estaba demostrando el trabajo u obra que Él llevó a cabo para salvar a los suyos, mientras Dios el Padre lo castigaba con la segunda muerte.

Así es que “…grandes gotas de sangre…” significa que Él estaba dando Su vida, significa que Él estaba soportando la segunda muerte, la condenación eterna.

Por la gracia de Dios ahora podemos entender la razón por la cual Dios en Juan 6 insiste que nosotros debemos tomar la sangre de Cristo.

Por medio de esto, Dios nos está enseñando que nosotros, Sus escogidos debemos recibir Vida eterna debido a que Cristo dio Su sangre, eso es; Cristo dio Su vida para que nosotros tengamos vida.

Dios registra:

“El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.”
Juan 6:54-57

En este pasaje Jesús enfatiza que nosotros recibimos nuestra vida (la Vida eterna que Él nos obsequia) porque Cristo dio Su vida al experimentar la segunda muerte a favor nuestro.

“De esta manera, no debemos mirar a la sangre física de Jesús como el instrumento de nuestra salvación.
La salvación es posible solamente porque Cristo experimentó la segunda muerte, la condenación o muerte eterna.”

En otras palabras, Cristo dio Su vida en el sentido eternal más grande. La entrega de Su vida es expresada por la frase “Él derramó Su sangre.” De aquí que Dios usa la frase cuando declara: “…y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.” Hebreos 9:22

Por la gracia de Dios sabemos que el término “…derramamiento de sangre…” es equivalente a “entregar Su vida.” Cristo dio Su vida en el más grande sentido porque Él experimentó la segunda muerte, Cristo experimentó la condenación eterna a favor de todos aquellos que Él vino a salvar.

Durante los días de los israelitas, los sacerdotes repetidamente ofrecieron sacrificios de sangre de aves y de animales mientras ellos buscaban el perdón de sus propios pecados como también perdón por los pecados de todo el pueblo.

Ninguno de esos sacrificios fue suficiente para una limpieza eterna, es por eso que ellos tuvieron que ofrecer sacrificios continuamente.

Cualquier perdón que Dios otorgó por el cumplimiento de esos sacrificios, fue solamente porque ellos fueron tipos, representaciones o figuras que apuntaban ó señalaban a Cristo ya que Él había derramado Su sangre o dado Su vida a favor de los Suyos desde antes de la fundación del mundo.

En otras palabras, ellos marcaban o punteaban hacia el tiempo cuando Cristo fue hecho pecado por todos aquellos por los cuales Él fué inmolado. Debido a que Él tomó sobre Él el pecado de aquellos que Él había planeado salvar, Él tuvo que experimentar la segunda muerte.

Esta segunda muerte es la ira eterna de Dios sobre los que perecerán por siempre. Esta ira es el castigo derramado sobre todos aquellos cuyos pecados no fueron cubiertos por la expiación de Su sacrificio desde antes de la fundación del mundo.

Cuando Cristo vino a demostrar cómo fue que Él derramó Su sangre o dio Su vida por los pecados de Sus escogidos, Él puso fin a los sacrificios de sangre.

El hecho de que Él soportó la segunda muerte, la separación eterna; fue suficiente para proveer limpieza eterna sobre aquellos que debido a Su gracia han creído en Él como el Único y Suficiente Sacrificio por sus pecados.

OFRENDAS POR MEDIO DE FUEGO

Una segunda figura o tipo del Antiguo Testamento empleada por Dios en relación a limpieza, fueron las ofrendas por fuego o sacrificios quemados.

Ordinariamente la ofrenda por fuego fue una acción que fue hecha simultáneamente con el derramamiento de sangre.

El animal era sacrificado y entonces ofrecido como un sacrificio quemado por fuego. Esta clase de ofrenda también era realizada sin el derramamiento de sangre, por ejemplo cuando una ofrenda de cereal era hecha.

“Y esta es la ley del presente: Han de ofrecerlo los hijos de Aarón delante de Jehová, delante del altar.
Y tomará de él un puñado de la flor de harina del presente, y de su aceite, y todo el incienso que está sobre el presente, y harálo arder sobre el altar por memoria, en olor suavísimo á Jehová.
Y el sobrante de ella lo comerán Aarón y sus hijos: sin levadura se comerá en el lugar santo; en el atrio del tabernáculo del testimonio lo comerán.
No se cocerá con levadura: helo dado á ellos por su porción de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, como la expiación por el pecado, y como la expiación por la culpa.”
Levítico 6:14-17

También vemos esto donde si un pecado había sido cometido por alguien, esa persona debía ofrecer un cordero o un cabrito como ofrenda por el pecado.

“Y CUANDO alguna persona pecare, que hubiere oído la voz del que juró, y él fuere testigo que vió, ó supo, si no lo denunciare, él llevará su pecado.
Asimismo la persona que hubiere tocado en cualquiera cosa inmunda, sea cuerpo muerto de bestia inmunda, ó cuerpo muerto de animal inmundo, ó cuerpo muerto de reptil inmundo, bien que no lo supiere, será inmunda y habrá delinquido:
O si tocare á hombre inmundo en cualquiera inmundicia suya de que es inmundo, y no lo echare de ver; si después llega á saberlo, será culpable.
También la persona que jurare, pronunciando con sus labios hacer mal ó bien, en cualesquiera cosas que el hombre profiere con juramento, y él no lo conociere; si después lo entiende, será culpado en una de estas cosas.
Y será que cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó:
Y para su expiación traerá á Jehová por su pecado que ha cometido, una hembra de los rebaños, una cordera ó una cabra como ofrenda de expiación; y el sacerdote hará expiación por él de su pecado.”
Levítico 5:1-6

Si la persona no tenia recursos para ofrecer un animal, ella debía ofrecer dos tórtolas o dos palomas.

“Y si no le alcanzare para un cordero, traerá en expiación por su pecado que cometió, dos tórtolas ó dos palominos á Jehová; el uno para expiación, y el otro para holocausto.
Y ha de traerlos al sacerdote, el cual ofrecerá primero el que es para expiación, y desunirá su cabeza de su cuello, mas no la apartará del todo:
Y rociará de la sangre de la expiación sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la sangre lo exprimirá al pie del altar; es expiación.
Y del otro hará holocausto conforme al rito; y hará por él el sacerdote expiación de su pecado que cometió, y será perdonado.”
Levítico 5:7-10

Y si no podía ofrecer estos, ella debía ofrecer harina como ofrenda por sus pecados.

“Mas si su posibilidad no alcanzare para dos tórtolas, ó dos palominos, el que pecó traerá por su ofrenda la décima parte de un epha de flor de harina por expiación. No pondrá sobre ella aceite, ni sobre ella pondrá incienso, porque es expiación.
Traerála, pues, al sacerdote, y el sacerdote tomará de ella su puño lleno, en memoria suya, y la hará arder en el altar sobre las ofrendas encendidas á Jehová: es expiación.”
Levítico 5:11-12

Notemos que regularmente los sacerdotes comían de los sacrificios quemados y todo lo que este sacrificio tocare, llegaba a ser santo.

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“Y el sobrante de ella lo comerán Aarón y sus hijos: sin levadura se comerá en el lugar santo; en el atrio del tabernáculo del testimonio lo comerán.
No se cocerá con levadura: helo dado á ellos por su porción de mis ofrendas encendidas; es cosa santísima, como la expiación por el pecado, y como la expiación por la culpa.
Todos los varones de los hijos de Aarón comerán de ella. Estatuto perpetuo será para vuestras generaciones tocante á las ofrendas encendidas de Jehová: toda cosa que tocare en ellas será santificada. Y habló Jehová á Moisés, diciendo:
Esta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos, que ofrecerán á Jehová el día que serán ungidos: la décima parte de un epha de flor de harina, presente perpetuo, la mitad á la mañana y la mitad á la tarde.
En sartén se aderezará con aceite; frita la traerás, y los pedazos cocidos del presente ofrecerás á Jehová en olor de suavidad.
Y el sacerdote que en lugar de Aarón fuere ungido de entre sus hijos, hará la ofrenda; estatuto perpetuo de Jehová: toda ella será quemada. Y todo presente de sacerdote será enteramente quemado; no se comerá. Y habló Jehová á Moisés, diciendo:
Habla á Aarón y á sus hijos, diciendo: Esta es la ley de la expiación: en el lugar donde será degollado el holocausto, será degollada la expiación por el pecado delante de Jehová: es cosa santísima.
El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio.
Todo lo que en su carne tocare, será santificado; y si cayere de su sangre sobre el vestido, lavarás aquello sobre que cayere, en el lugar santo.
Y la vasija de barro en que fuere cocida, será quebrada: y si fuere cocida en vasija de metal, será fregada y lavada con agua. Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: es cosa santísima.”
Levítico 6:16-29

Este sacrificio que señalaba la expiación hecha por Cristo, nos recuerda de las palabras de Cristo Jesús:

“Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.”
Juan 6:53-56

De la misma manera que los sacerdotes comían de la ofrenda quemada, la cual apuntaba o señalaba a las bendiciones espirituales que vendrían de Cristo ya que Él es la ofrenda quemada, así también nosotros somos partícipes del cuerpo de Cristo ya que Él se ofreció a Sí mismo como el sacrificio encendido, una ofrenda por fuego por nuestros pecados.

CARBONES DE FUEGO

Regresando a las ofrendas quemadas, vemos otro aspecto de esto en el incienso quemado. Incienso puesto sobre los carbones del altar de las ofrendas quemadas, señalaba a la expiación que seria provista por Cristo.

Vemos esto en la experiencia de Coré, Dathan y Abiram. Cuando estos tres hombres ofrecieron fuego extraño al Señor, Dios los mató junto a otros 250 varones de los hijos de Israel (Números 16:1-35).

Cuando los israelitas murmuraron sobre esto, Dios envió una plaga entre ellos, la cual mató a otros 14.700. Para detener la plaga, Moisés ordenó a Aaron:

“Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario, y pon en él fuego del altar, y sobre él pon perfume, y ve presto á la congregación, y haz expiación por ellos; porque el furor ha salido de delante de la faz de Jehová: la mortandad ha comenzado.
Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés dijo, y corrió en medio de la congregación: y he aquí que la mortandad había comenzado en el pueblo: y él puso perfume, é hizo expiación por el pueblo.
Y púsose entre los muertos y los vivos, y cesó la mortandad.”
Números 16:41-49

“Obviamente no fue la ofrenda física del incienso la que produjo la expiación.
El acto físico fue una sombra o representación que señaló la realidad espiritual de Cristo soportando la ira de Dios por nuestros pecados.”

La misma figura que representa limpieza, fue usada por Dios cuando preparando a Isaías para su ministerio, nos enseña:

“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas:
Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.”
Isaías 6:5-7

El carbón encendido representa a Cristo quien soportó el fuego del infierno a favor de aquellos que Él vino a salvar. Debido al sufrimiento de la ira de Dios es que nuestros pecados son limpiados, en otras palabras, nosotros somos presentados justos delante de Dios.

Esta es la razón por la que Dios declara:

“Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.” Romanos 12:20

Aquí el enemigo es cualquiera que no es salvo, la comida y bebida que nosotros proveemos es El Verdadero Evangelio. Las ascuas, brasas o carbones de fuego representan la salvación provista por Cristo porque Él soportó el fuego del infierno de la ira de Dios.

De aquí, vemos que agregado al derramamiento de sangre, Dios usa la ofrenda encendida o quemada como símbolos de la limpieza de nuestros pecados.

LAVANDO O BAÑANDO

Una tercera figura, tipo o representación empleada por Dios en relación a la total ablución de nuestros pecados, es el lavarse o bañarse con agua.

Consideremos al sumo sacerdote del Antiguo Testamento al momento en que estaba a punto de ofrecer sacrificio. Fuera del lugar santísimo donde se encontraba el arca del pacto, había “…una fuente de metal…” llena de agua.

“Habló más Jehová á Moisés, diciendo:
Harás también una fuente de metal, con su basa de metal, para lavar; y la has de poner entre el tabernáculo del testimonio y el altar; y pondrás en ella agua.
Y de ella se lavarán Aarón y sus hijos sus manos y sus pies:
Cuando entraren en el tabernáculo del testimonio, se han de lavar con agua, y no morirán: y cuando se llegaren al altar para ministrar, para encender á Jehová la ofrenda que se ha de consumir al fuego,
También se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Y lo tendrán por estatuto perpetuo él y su simiente por sus generaciones.”
Éxodo 30:17-21

Este lavado de los pies y manos de los sacerdotes fue necesario pues ellos tenían culpa. El mismo sacerdote era un pecador, y al lavarse él fue ceremonialmente purificado, para de esta manera poder venir a la presencia de Dios a ofrecer sacrificio.

El hecho de que el lavado con agua estaba relacionado a la limpieza o lavado de los pecados también puede ser visto en un número de referencias en el Antiguo Testamento.

El leproso que hubo sido sanado, fue limpio después de haber lavado sus ropas y lavado su cuerpo.

“Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todos sus pelos, y se ha de lavar con agua, y será limpio: y después entrará en el real, y morará fuera de su tienda siete días.
Y será, que al séptimo día raerá todos sus pelos, su cabeza, y su barba, y las cejas de sus ojos; finalmente, raerá todo su pelo, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas, y será limpio.”
Levítico 14:8-9

El flujo proveniente de una persona, la constituía inmunda delante de los ojos de Dios.

“Y HABLO Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:
Hablad á los hijos de Israel, y decidles: Cualquier varón, cuando su simiente manare de su carne, será inmundo.
Y esta será su inmundicia en su flujo; sea que su carne destiló por causa de su flujo, ó que su carne se obstruyó á causa de su flujo, él será inmundo.”
Levítico 15:1-3

Una vez que este flujo hubo sido limpiado:

“Y cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, se ha de contar siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas vivas, y será limpio.” Levítico 15:13

Este lavado debía ser seguido por una ofrenda quemada:

“Y el octavo día tomará dos tórtolas, ó dos palominos, y vendrá delante de Jehová á la puerta del tabernáculo del testimonio, y los dará al sacerdote:
Y harálos el sacerdote, el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto: y le purificará el sacerdote de su flujo delante de Jehová.”
Levítico 15:14-15

Era pecado comer un animal que había muerto.

“Mortecino ni despedazado por fiera no comerá, para contaminarse en ello: Yo Jehová.” Levítico 22:8

Pero el culpable podía ser limpiado al lavarse:

“Y cualquiera persona que comiere cosa mortecina ó despedazada por fiera, así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará.
Y si no los lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.”
Levítico 17:15-16

Un ejemplo final del uso del agua para la limpieza de pecados en el Antiguo Testamento es dado así:

“Toma á los Levitas de entre los hijos de Israel, y expíalos.
Y así les harás para expiarlos: rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre toda su carne, y lavarán sus vestidos, y serán expiados.”
Números 8:6-7

Este lavado debía ser seguido por una ofrenda quemada y una ofrenda por el pecado:

“Luego tomarán un novillo, con su presente de flor de harina amasada con aceite; y tomarás otro novillo para expiación.
Y harás llegar los Levitas delante del tabernáculo del testimonio, y juntarás toda la congregación de los hijos de Israel;
Y cuando habrás hecho llegar los Levitas delante de Jehová, pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los Levitas;
Y ofrecerá Aarón los Levitas delante de Jehová en ofrenda de los hijos de Israel, y servirán en el ministerio de Jehová.
Y los Levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: y ofrecerás el uno por expiación, y el otro en holocausto á Jehová, para expiar los Levitas.
Y harás presentar los Levitas delante de Aarón, y delante de sus hijos, y los ofrecerás en ofrenda á Jehová.”
Números 8:8-13

De aquí vemos que Dios usa el derramamiento de sangre, la ofrenda quemada, y el lavado con agua como ejemplos o representaciones que llevan el significado de limpieza espiritual.

Lamentablemente, hubo un serio problema conectado con estos símbolos de limpieza del Antiguo Testamento.

Mientras que el creyente pudo lavarse en agua, ofrecer un sacrificio de sangre, y dar una ofrenda quemada para de esta manera ser ceremonialmente limpiado de sus pecados, él nunca tuvo la limpieza permanente que se identifica con la Vida eterna.

Aquel creyente tuvo que ofrecer los mismos sacrificios una y otra vez. El sumo sacerdote tuvo que: “…ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo:…” Hebreos 7:27

Y además:

“PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos á los que se allegan.
De otra manera cesarían de ofrecerse; porque los que tributan este culto, limpios de una vez, no tendrían más conciencia de pecado.
Empero en estos sacrificios cada año se hace conmemoración de los pecados.”
Hebreos 10:1-3

Presentes y sacrificios fueron ofrecidos:

“Lo cual era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servía con ellos;
Consistiendo sólo en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección.”
Hebreos 9:9-10

De esta manera, Dios en Su Santa Escritura claramente nos enseña la necesidad de una limpieza permanente. Jesús proveyó esa limpieza permanente por medio de Su muerte y sadrificio desde antes de la fundación del mundo, la cual vino a demostrar en la cruz.

De aquí que hemos aprendido que actos ceremoniales de la congregación del Antiguo Testamento, que apuntaban a la total ablución de nuestros pecados por medio del Mesías que vendría, incluían ofrendas de sangre, sacrificios quemados y lavado con agua.

El lavado con agua podría incluir salpicar agua, lavar las manos y pies, e incluso lavar todo el cuerpo.

De la misma manera en la era de la iglesia del Nuevo Testamento, Dios presentó la señal ceremonial del bautizo con agua, la cual enfatizaba y señalaba nuestra necesidad del lavado total de nuestros pecados.

Habiendo revisado estos lavados del Antiguo Testamento, la siguiente pregunta que debemos encarar es: ¿Cómo encaja Juan el Bautista en este cuadro? ¿Fue el bautismo que él practicó, parte de los lavados del Antiguo Testamento o fue una presentación de algo nuevo?

Rogando la dirección y sabiduría de nuestro Dios, en la próxima sección daremos un cuidadoso vistazo a esta actividad mientras continuamos en nuestro estudio.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.