Las 70 Semanas De Daniel 9

Por el Hno. Harold Camping
Traducido al Castellano por el Hno. Ricardo Pereddo
fuentedsabiduria@hotmail.com

“Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.” 1Timoteo 4:13

DIOS NOS DA UN SEGUNDO CAMINO

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Hasta ahora en nuestro estudio de Daniel 9:24-27 hemos aprendido que la clave que descifra el misterio de las 70 semanas es recordar que el mandato de reconstruir a Jerusalem significó el reestablecimiento de la ley en Jerusalem.

“Poniéndolo en lenguaje del Nuevo Testamento, la clave está relacionada a la propagación del Verdadero Evangelio.
En cualquier momento que nosotros presentamos el Evangelio del Señor JesúsCristo y testificamos a otros, estamos construyendo el templo, estamos construyendo “…la santa ciudad, Jerusalem nueva…” la ciudad de Dios.”

Es por esto que no debemos sorprendernos cuando encontramos en Apocalipsis 21, que todo el cuerpo de Cristo es representado como “…la santa ciudad, Jerusalem nueva…”

Además hemos aprendido que Daniel 9:24 solo puede ser entendido si es que comprendemos que el principio del tiempo referido en este verso, se refiere ó está relacionado a Esdras.

Esdras fue un sacerdote de Dios que en el año 458 A. C. fue comisionado u ordenado por Artejerjes I rey de Persia a reestablecer la ley en Jerusalem. Exactamente 70 semanas de años más tarde, en otras palabras 70 x 7 = 490 años después, Cristo fue crucificado en la cruz.

“Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.” Daniel 9:24

70 semanas de años o 490 años más tarde, Cristo terminó las transgresiones. Cristo demostró cómo pagó por los pecados de todos aquellos que creerán en Él, e hizo la reconciliación por la iniquidad y trajo justicia eterna.

Es únicamente porque Él fue sacrificado desde antes de la fundación del mundo que los verdaderos creyentes pueden tener Vida Eterna.

Cristo fue a la cruz para demostrar que nosotros podemos ser cubiertos por el manto de la justicia de Cristo, y de esta manera nuestros pecados sean borrados y nunca más puedan ser vistos y contados contra nosotros.

UN SEGUNDO CAMINO A CRISTO

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En los versos 25-27 de Daniel 9, veremos otro sendero que nos guía a Cristo. Esta senda no guía al Cristo crucificado en la cruz, sino que guía al Cristo que viene a juzgar en el Día Del Juicio, cuando Él arrebatará a Sus elegidos antes de la total destrucción de este mundo.

Esta senda empieza en el mismo punto de la primera, eso es, en el año 458 A. C. cuando el mandato u orden de reestablecer la ley fue dado.

Este sendero es mucho más complicado porque es imposible trazar en un gráfico, dos eventos que están separados por casi 2.000 años y al mismo tiempo seguir un camino que trata solamente con 70 sietes de años.

Debe haber algo más misterioso sobre esta segunda vía o camino. Pidiendo la dirección y sabiduría de nuestro Dios, empecemos nuestro estudio de estos versos donde vemos que Dios declara:

“Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalem hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.” Daniel 9:25

Una pregunta inmediatamente sale a superficie, ¿Por qué es que Dios divide este camino en dos partes, la una de 7 sietes ó semanas que serían 49 años, y la otra de 62 sietes ó semanas que serían 434 años?

¿Por qué es que Dios simplemente no dice 69 sietes ó semanas? Escudriñando las Escrituras y recibiendo la bendición de Su sabiduría, aprendemos que Dios no hace nada accidentalmente. Todo en la Biblia lo ha puesto, situado o ubicado cuidadosamente y tiene un propósito definido.

Es así que mientras escudriñamos Su Palabra sobre estos primeros sietes o semanas, nos preguntamos: ¿Qué es lo significante sobre ellos?

PRIMER PERÍODO DE JÚBILO

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Este pensamiento vino a mi hace ya algunos años, el hecho de que los 7 sietes representan o significan un período de jubileo ó júbilo. En Levítico 25 leemos sobre el año de jubileo, el cual debía ocurrir cada 50 años.

De aquí que entre los subsiguientes años de júbilo hubo un período de 49 años, el cual es igual a 70 semanas de años. Ese fue el tiempo cuando la tierra regresaba a sus dueños originales, y cada israelita que se encontraba esclavizado a otro israelita, debía ser liberado o redimido.

Ya que un período de 7 sietes o 49 años fue un período entre dos años de jubileo, inmediatamente empecé a preguntarme: ¿Está diciendo Dios que en este segundo camino de 458 años A. C., el primer período de tiempo a considerar cuando Esdras fue a Jerusalem a establecer la ley, en otras palabras cuando Esdras fue a reconstruir la ciudad espiritual, es un período de jubileo?

¿Está usando Dios la frase “…siete semanas…” para declarar que es el período de un año de jubileo al otro? y de esta manera ¿debemos nosotros empezar el próximo período de 62 semanas el año después de un año de júbilo?

Examinemos esta posibilidad primeramente escudriñando el bosquejo bíblico de los jubileos. Por la gracia de Dios veremos cómo esto se engrana o encaja con el lenguaje dado por Dios en Daniel 9:25, el cual sugiere un período de jubileo como la parte inicial de la segunda senda que nos guiará desde el año 458 A. C. a la segunda venida de Cristo.

Determinemos entonces qué años calendarios fueron años de jubileo. De esta manera podremos ver como ello se relaciona al regreso de Esdras a Jerusalem.

Para determinar cuales años fueron años de jubileo, debemos ir al año inicial de jubileo. En Levítico 25:2, Dios indica que en el momento en que la nación de Israel entrara en la tierra de Canaán, ellos debían mantener un sábado para el Señor.

Dios continúa declarando: “Y te has de contar siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que los días de las siete semanas de años vendrán á serte cuarenta y nueve años.” (v. 8)

Y además declara: “Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra á todos sus moradores: este os será jubileo; y volveréis cada uno á su posesión, y cada cual volverá á su familia.” (v. 10)

De aquí que el año 50 después de que ellos entraron a Canaán fue un año de júbilo. Con este conocimiento, si pudiésemos determinar el año en el cual Israel entró a la tierra de Canaán, entonces conoceríamos qué años calendarios fueron años de jubileo.

“Debido a que un extenso trabajo ha sido hecho en años recientes, particularmente en relación a las fechas de los reyes de Israel, determinar los años de júbilo puede ser hecho rápidamente.”

En particular, estamos endeudados al eminente erudito Edwin R. Thiele, quien escribió el libro “Los Misteriosos Números De Los Reyes Hebreos”. Cuyo título en Inglés es: “The Mysterious Numbers of the Hebrew Kings” ISBN # 0-8254-3825-X. Donde estableció la fecha de la muerte de Salomón y la división del reino (página 52) como el año 931 A. C.

Además se recomienda pedir totalmente gratis a Family Radio, el libro ¿Adán Cuando? escrito por el Hno Harold Camping y revisar las páginas 137-153 las cuales hablan sobre este tema.

Este libro puede ser pedido desde cualquier parte del mundo por medio del Internet escribiendo al hno Guillermo a espanol@familyradio.com ó en los Estados Unidos llamando al número 1-800-543-1495 (o desde otras partes del mundo marcando 001-800-543-1495)

[Tome nota que la palabra en la dirección electrónica es espanol y no español].

Ya que Salomón reinó por 40 años: “Y los días que Salomón reinó en Jerusalem sobre todo Israel, fueron cuarenta años.” 1Reyes 11:42, él debió haber empezado su reinado en el año 971 A.C.

Y ya que él empezó a construir el templo en el 4to año de su reinado: “Y FUÉ en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Ziph, que es el mes segundo, que él comenzó á edificar la casa de Jehová.” 1Reyes 6:1

Este edificio debió haber empezado en el año 967 A. C. (971 – 4 = 967) de aquí que sabemos que la fundación del templo fue puesta en el año 967 A. C.

Muy significativamente en el pasaje anterior de 1Reyes 6:1, Dios registra y nos da el “puente de tiempo” entre el éxodo de Egipto, al comienzo de la construcción del templo

Un lapso de tiempo de 480 años nos trae al año 1447 A. C. como la fecha del éxodo (967 + 480 = 1447). En vista del hecho de que Israel pasó exactamente 40 años en el desierto yendo desde Egipto a Canaán, podemos saber que ellos entraron a la tierra de Canaán en el año 1407 A. C. (1447 – 40 = 1407).

De esta manera, debido a lo que Dios nos enseña y permite que aprendamos en Levítico 25:2-10 es que podemos comprobar la fecha del primer año de júbilo. Dios en Levítico 25:2 declara que el año de entrada a la tierra de Canaán debía ser una año sábado de holganza.

Por la gracia de Dios que nos enseña, hemos determinado que ese año fue el año 1407 A. C. Este año debía ser seguido por 7 sietes de años con el próximo año siendo el primer año de jubileo.

Ese debe haber sido el año 1357 A. C. (1407 - 50 = 1357). De allí en adelante, en cada siglo, cada año que terminaba en 07 o 57 fue un año de jubileo. Por ejemplo, años de jubileo deben haber sido 1357, 1307, 1257, 1207, etc.

EL AÑO INMEDIATO AL REGRESO DE ESDRAS FUE UN AÑO DE JÚBILO

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Debido a que estamos interesados en el período de tiempo alrededor del año 458 A. C. cuando Esdras regresó a Jerusalem, es que queremos saber cuando fue el año de jubileo más cercano.

Obviamente ese año fue el año 457 A. C. que inmediatamente siguió al año 458 A. C. Esto verdaderamente es alentador para nuestro estudio ¿no es así?

Ya que el último año de cada siete de los 7 sietes de años que conformaron los 49 años entre los períodos de jubileo fue un año sábado, comprendemos que el año antes de cada año de jubileo fue un año sábado.

De aquí que el año 458 A. C. debió haber sido un año sábado, mientras que el año 457 A. C. que fue un año que terminó en 57, debió haber sido un año de jubileo.

De aquí que el concepto de que el período inicial registrado en Daniel 9:25 debe ser considerado como un período de jubileo, es grandemente reforzado por nuestro descubrimiento de que Esdras regresó a Jerusalem en un año sábado justo antes de un período de jubileo.

De aquí que las siete semanas registradas en Daniel 9:25 encajan completamente con el concepto de un período de jubileo inicial.

Regresemos ahora a Daniel 9:25, sabemos que Esdras regresó a Jerusalem en el año 458 A. C. Como hemos visto este fue un año sábado, y el próximo año, el año 457 A. C. fue un año de jubileo.

Yendo del año de júbilo 457 A. C. al próximo año de júbilo, el cual habría sido 7 sietes de años o 49 años más tarde, llegamos al año 407 A. C. como el próximo año de júbilo.

El próximo período de 62 semanas debió haber empezado el año próximo después del año de júbilo 407 A. C. lo cual pone el comienzo del período las 62 semanas en el año 406 A. C.

UN PERÍODO DE 434 AÑOS SIGUE A UN PERÍODO DE JÚBILO

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Dios en Su Palabra habla de un período de 62 sietes o 62 x 7 años. Dios no da ninguna sugerencia de un intervalo, pausa, tregua o interrupción de tiempo durante estos 62 sietes o semanas, el cual es un período de 434 años.

Entonces, si marchamos sin ninguna interrupción a través de la historia por 434 años desde el año 406 A. C., el cual siguió inmediatamente al período de júbilo que consideramos anteriormente, nos trae al año 29 D. C.

Esta computación o calculación puede ser chequeada. Primero agregue 406 años del Antiguo Testamento a 29 años del Nuevo Testamento. Esta suma da un resultado de 435 años.

A esta suma hay que restarle 1 pues no hay año cero, y eso nos lleva a 434 años que es el resultado de 62 x 7. Hasta aquí hemos visto que Dios nos está dando una vía o camino que empieza con el mandato dado a Esdras por medio del rey Artejerjes I á reestablecer la ley en el año 458 A. C.

“Dios está indicando que hasta la venida del Mesías el Príncipe, debían haber 7 sietes y 62 sietes.
Los 7 sietes son un período de júbilo que siguen después del año 458 A. C. el cual fue un año sábado.”

De esta manera, el primer período de júbilo representado por los 7 sietes, es el período empezando en el año 457 A. C. y terminando en el año 407 A. C.

Después de esto empezando el año próximo 406 A. C. y avanzando por 434 años; en otras palabras 62 sietes, arribamos al año 29 D. C. como el año que finalizó o terminó los 62 sietes y empezó la semana número 70.

EL SEÑOR JESÚS FUE BAUTIZADO EN EL AÑO 29 D. C.

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Esto incrementalmente está llegando a ser interesante porque el año 29 D. C. es el año cuando Cristo fue bautizado en el río Jordán. De aquí que estamos viendo que la computación dada por Dios en Daniel 9 se identifica claramente con los hechos históricos del advenimiento del Señor JesúsCristo.

Recordarás que cuando seguimos la primera senda sin ninguna división en los 70 sietes o 490 años en el verso 24, arribamos al año 33 D. C. como el fin de las 70 semanas.

Arriba ^

Cristo fue crucificado en la primavera en el día de la pascua en el año 33 D. C. Cristo predicó por aproximadamente 3.5 años, así que fueron 3.5 años antes de Su crucifixión, que Él fue bautizado en el río Jordán.

Durante ese tiempo, Cristo oficialmente empezó su función, puesto u ocupación como Sumo Sacerdote para ofrecerse como el Cordero del sacrificio.

“Retornando 3.5 años desde la primavera del año 33 D. C., nos lleva al otoño del año 29 D. C. el cual es el mismo año que termina los 62 sietes.
Esto está en total acuerdo o en conformidad con la segunda senda que hemos encontrado en Daniel 9.
¿Puedes ver cómo todo empieza a acoplarse o ensamblarse?”

De esta manera, Dios por medio del verso 25 de Daniel 9, nos lleva al año 29 D. C. donde declara: “…tornaráse á edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.” (v. 25)

En otras palabras, Dios está indicando que allí habría una reconstrucción de Jerusalem, que El Verdadero Evangelio seria propagado otra vez. No olvides que en este pasaje el lenguaje que refiere la reconstrucción de Jerusalem, no está hablando de una construcción física.

Dios por medio de este lenguaje está hablando sobre la construcción del cuerpo de Cristo. Dios está concernido con la construcción del templo espiritual, el cual es el cuerpo de Cristo.

Cristo obviamente no solo vino a este mundo para ser el Substituto por nuestros pecados, sino también como el Predicador del Verdadero Evangelio y aprendemos:

“Mas él les dijo: Que también á otras ciudades es necesario que anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. Y predicaba en las sinagogas de Galilea.” Lucas 4:43-44

En el verso 26 leemos: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no por sí…” Sabemos que 3.5 años después del año 29 D. C. fue el año 33 D. C. cuando Cristo fue crucificado.

Recuerda que el año 29 D. C. fue el año que terminó los 62 sietes. De aquí que ciertamente después de 62 sietes, o después del año 29 D. C. fue que la vida del Mesías fue quitada.

Podemos ver que frase por frase, verso por verso, todo esto empieza a ser identificado precisamente con el advenimiento del Señor JesúsCristo.

Su vida no fue quitada por si mismo, Su vida fue quitada a favor de todos los verdaderos creyentes. Él fue puesto bajo juicio debido a los pecados de todos los verdaderos creyentes.

La vida de Cristo fue quitada, en otras palabras; Él experimentó la ira de Dios por nuestros pecados en el año 33 D. C. Esto fue después del año 29 D. C. el cual es el último año de las 62 semanas de Daniel 9:25.

CRISTO CRUCIFICADO

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Dios continúa: “…y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario…” inmediatamente muchos teólogos piensan en la destrucción de Jerusalem sucedida en el año 70 A. C. porque como vimos anteriormente ellos tienen en mente una ciudad física, una ciudad literal.

Pero no olvides que la clave a todo este pasaje, es que la ciudad en vista no es una ciudad terrenal; sino la ciudad espiritual del cuerpo de Cristo.

Dios en este pasaje habla del “…pueblo de un príncipe…” El príncipe al cual se refiere aquí, es Cristo el Mesías quien vino como el Príncipe de Paz:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.” Isaías 9:6

Cristo vino a este mundo como el Rey para morir por nuestros pecados. Cuando Él estuvo en la cruz, una insignia colgó sobre Su cabeza, la cual declaraba:

“Y había también sobre él un título escrito con letras griegas, y latinas, y hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDIOS.” Lucas 23:38

Verdaderamente Él es el Rey. Él estableció Su reino al ir a la cruz. “…el pueblo de un príncipe…” el cual es la nación Judía, tomó la decisión que el Señor Jesús debía ser puesto a muerte.

Posiblemente recordemos que fue el sumo pontífice Caifás quien tomó la decisión que JesúsCristo debía ser crucificado y declaró:

“Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.
Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:”
Juan 11:50-51

CRISTO ES LA CIUDAD Y EL SANTUARIO

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¿Qué son la ciudad y el santuario que debían ser destruidos por el pueblo de un príncipe que debía venir? ¿Recuerdas lo maravilloso del relato que Cristo hizo sobre esto?

Posiblemente nunca has pensado sobre esto, pero cuando Cristo habló a los fariseos, Él les declaró:
“Respondió Jesús, y díjoles: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.” Juan 2:19

¿De qué templo estaba hablando Jesús cuando dijo eso? ¿Tenia Él en mente el templo físico? Eso es lo que los judíos pensaron, es por eso que ellos declararon:

“Dijeron luego los Judíos: En cuarenta y seis años fue este templo edificado, ¿y tú en tres días lo levantarás?” Juan 2:20

Pero el Señor Jesús estaba hablando de Su cuerpo, Él mismo fue el templo de Dios que debía ser destruido y reconstruido. Nosotros no queremos caer en la misma trampa en la que cayeron los judíos cuando Cristo habló de sí mismo siendo el templo.

Nosotros aquí no queremos empezar a buscar a un templo físico. Dios declara: “…y el pueblo de un príncipe que ha de venir, destruirá á la ciudad y el santuario…” Daniel 9:26

Jesús declaró que Él era el santuario. Él era el templo que debía ser destruido y reconstruido en tres días, de aquí que Dios en Daniel 9:26 nos está declarando que los judíos, quienes fueron el pueblo de Cristo, destruirían a Cristo.

Dios en el verso 26 también se refiere a la destrucción de la ciudad. ¿A qué ciudad se refiere? ¿Es esta una reseña sobre el Señor Jesús? Verdaderamente como veremos, así es.

No olvidemos que de la misma manera que Cristo se auto denominó como el templo, Él también denominó como el templo a los verdaderos creyentes, Su cuerpo. Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo.

Dios registra en Efesios 2 que nosotros somos construidos para ser un templo santo: “En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:
En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.”
Efesios 2:21-22

Por la gracia de Dios, es fácil ver esto ¿no es así? Él es la cabeza de la iglesia, del cuerpo de verdaderos creyentes; y si Él es el templo, nosotros somos el templo.

Al mismo tiempo ya que Él es la cabeza del cuerpo de creyentes, si los verdaderos creyentes son la ciudad de Dios, Él es la ciudad de Dios.

“Ya hemos visto que la Biblia habla de los verdaderos creyentes siendo la ciudad de Dios.
Esto es enseñado dramáticamente en Apocalipsis 21 donde Dios habla de todo el cuerpo de verdaderos creyentes como la esposa de Cristo, como la Santa Ciudad, la Nueva Jerusalem.”

Si nosotros somos la ciudad de Dios, entonces Cristo como nuestra cabeza, es la ciudad, Él es el templo; nosotros somos el templo. Si nosotros somos la ciudad y estamos en Cristo como aprendemos en Romanos 8:1, entonces Cristo también es la ciudad.

De aquí que Dios en el verso 26 donde habla de la ciudad siendo destruida, también está apuntando o señalando a la crucifixión del Señor JesúsCristo.

DANIEL 9:26 PREDICE LA MUERTE DE CRISTO A NUESTRO FAVOR

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Ahora podemos ver cómo es que debemos entender la frase de Daniel 9:26 “…Y después de las sesenta y dos semanas…” eso es, después de 434 años que terminan en el año 29 D. C. “…se quitará la vida al Mesías…”

Eso quiere decir que Él fue crucificado después de que Él fue bautizado en el año 29 D. C. lo cual fue 3.5 años mas tarde, 3.5 años después de 434 años.

Su vida fue quitada por “…el pueblo de un príncipe…” eso es, los fariseos, el sanedrín y los sumos sacerdotes que encabezaban la nación de Israel.

Ellos fueron quienes vendrían y destruirían la ciudad y el santuario. Ellos fueron los que causaron que Cristo fuese crucificado.

Dios en Daniel 26 también declara: “…y no por sí…” Cristo no fue crucificado por si mismo o debido a Sus pecados, Él fue crucificado a favor de todos los que Él ha escogido para salvación. Él tomó sobre Sí todos nuestros pecados, de esta manera Él tuvo que estar bajo la ira de Dios.

De aquí que Dios declara: “…con inundación será el fin de ella, y hasta el fin de la guerra será talada con asolamientos.” Daniel 9:26

Cuando Dios en Su Palabra habla de un diluvio o inundación, Él está hablando sobre la ira de Dios siendo derramada. Vemos esta figura en Génesis 7 y 8 donde Dios registra con detalle, el diluvio en los días de Noé.

Entonces la ira de Dios fue derramada a través del diluvio, por medio del cual Él trajo juicio sobre los impíos de aquellos días. De la misma manera cuando Cristo fue clavado sobre la cruz, Dios derramó Su ira sobre Él para expiar nuestros pecados.

Aquel día sobre la cruz, fue un día del juicio de Dios. Dios nos permite tener una idea de lo tremendo de Su castigo sobre Cristo al estar representado por el diluvio de los días de Noé.

La frase “…y hasta el fin de la guerra…” se está refiriendo a la batalla que existe entre el reino de Cristo y el reino de Satanás. Esta batalla en un sentido continúa hasta el fin del tiempo.

Dios en Apocalipsis 19 describe la conclusión de esta batalla como una gran guerra. Esa guerra será el mismo Día Del Juicio, donde todos los enemigos de Cristo serán juzgados y destruídos por la eternidad.

Pero el fin del mundo también se refiere a la cruz porque fue en la cruz donde Cristo venció a Satanás. Dios declara:

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,” Hebreos 2:14

Cristo por medio de la muerte destruyó a Satanás, en el día final, el cual es el Día Del Juicio veremos á Satanás y a su reino completamente destruido.

Hasta ahora hemos visto los versos 24-26 de Daniel 9. Hemos visto que Dios nos da una vía de 490 años que van directamente desde el año 458 A. C. cuando Esdras fue comandado a reestablecer la ley en Jerusalem por el rey Artajerjes I, lo que significa que tenía que construir la ciudad espiritual.

En el año 33 D. C. Cristo fue crucificado en la cruz para pagar por nuestros pecados (v. 24) Además vimos que hay otra vía que va desde el año 458 A. C., la cual nos trae a Cristo, pero es mucho mas compleja.

Esta vía empezó con un período de 50 años, un período de júbilo llamado 7 sietes de años. Este período fue seguido por otro período de 434 años, el cual nos trajo al año 29 D. C.

De aquí vemos que el 70avo siete, el último siete de años, empezó en el año 29 D. C. cuando Cristo fue oficialmente señalado como el Cordero de Dios que vino a expiar los pecados del mundo.

Lo próximo que veremos en mayor detalle en nuestro estudio, es este 70avo siete. Mientras descubrimos la solución al 70avo siete, también encontraremos la solución final a los 1.260 días o los 42 meses de Apocalipsis 11, 12 y 13.

Es imperativo que mientras estudiamos, recordemos que la Biblia es Su propio intérprete. Debemos permitir que Dios por medio de Su propia Escritura nos de las pistas y las llaves por medio de las cuales y por Su gracia, entendamos temas difíciles en ella.

No podemos simplemente ver a la Escritura y decir:

“bueno, eso se ve como si fuese esto o eso otro”

ni tampoco siguiendo lo que nuestras mentes dictan, declarar:

“hmmm eso parece tener sentido, entonces sigamos esa idea.”

No olvidemos que la Biblia es espiritual, y debe ser entendida espiritualmente: "Lo cual también hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual.
Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.”
1Corintios 2:13-14

“Debemos asegurarnos que tenemos justificación bíblica para las conclusiones que creemos que hemos recibido de la Palabra de Dios.
En este estudio, hemos visto que la ciudad santa es el cuerpo de Cristo, o el cuerpo de verdaderos creyentes.”

También hemos visto que el santuario y la ciudad, son representaciones o figuras del mismo Cristo, y que existe amplia justificación bíblica para esto.

Hemos visto que habiendo aprendido esto, estos versos de Daniel 9 empiezan a desglosarse de una manera hermosa.

Empezamos a encontrar que cada frase cabe exactamente en su lugar. Ahora talvez te preguntarás, ¿qué hay sobre el 70avo siete? Sigamos con nuestro estudio en el capitulo 3, y veamos como es que ese período de 7 años cabe en su lugar.

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Todas las citas bíblicas han sido tomadas de la Antigua Versión Reina-Valera Revisión de 1909.